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domingo, 16 de abril de 2017

CUESTIÓN DE PRIORIDADES, O PROTEGIENDO AL UNICORNIO

 

Estaba hablando con un amigo, prácticamente el único que me queda; no, no porque yo sea mala persona (eso, espero), sino que entre divorcios (se reparten los amigos, y ellas han decidido antes) y muerte por la edad (ya se sabe, y si no se va sabiendo, que pasar de los cincuenta a los sesenta, y no es un chiste, es mortal), pues eso, de la cuadrilla (esa cuadrilla vasca que ahora, cosas del cine y de la tele, parecía que se iba  a comer el mundo junto con la chuleta de todos los jueves y, sin embargo,  es el mundo el que se nos ha ido tragando) solo quedamos Koldo y este vecino del mundo. Y Koldo me decía ayer mismo, en un ademán que no lo haría mejor ningún profesional del teatro clásico, que no hay nada más inesperado que la muerte.

Al de Elgóibar, a mi amigo, cada vez que se le va un poquito la mano con el Rioja, se pone un punto metafísico-sentimental, y hay que reconducirle al mundo de los vivos, y nunca mejor dicho. Y por eso le quise traer al lado de los supervivientes mediante el humor como capote, y le dije eso de que inesperado es que casi con sesenta años, te salgan tus primeras almorranas, o siendo feo y sin dinero, una jovencita, o un jovencito,  que a ciertas edades uno ya no está como para poner peros, se enamoren perdidamente de ti.

Al final, o al principio, uno ya no sabe, quizás no dejamos de ser más que burros disfrazados por aquello del qué dirán, y necesitemos de zanahorias, muchas zanahorias, para seguir viviendo. Pero eso sí, teniendo un poco de juicio para no morir tampoco de un atracón de zanahorias. Ya que a lo mejor a las zanahorias, al menos de las que hablamos en este momento, les pasa como a las armas, que las carga el diablo.

A Koldo, y ya para terminar, le cuido más que si fuera un unicornio  azul, mi unicornio azul. Ya se sabe, cuestión de prioridades.

*FOTO: DE LA RED

*Dedicado con mucho cariño a Jose.

viernes, 26 de septiembre de 2014

BUSTAMANTE, EN LA SECCIÓN DE VERDURAS

¡No os lo vais a creer!
Hace una media hora, y como me estaba preparando un cocido de garbanzos, he tenido que ir al frigorífico, que por razones de espacio, poco, no está ubicado en la cocina, y al abrirlo, como tengo pocas cosas, porque la despensa de un parado, es más bien frugal, le he visto enseguida.
Bustamente! ¿Qué haces ahí?-Estaba tumbado entre las verduras, y mientras intentaba moverse un poco me dice - Es que ésta es la parte del frigorífico con “clima” más suave, y ya se sabe que me tengo que cuidar la voz. Ya perdonarás… pero como ésto de la música está como está, hay que innovar en el mundo de la promoción – me lo decía con una media sonrisa.
-Últimamente te he oído en varias entrevistas radiofónicas, y has aparecido también en el programa de María Teresa Campos y en “El hormiguero”.- Se lo decía con tono de buen rollo, pero con la clara intención de que estimaba que ya era más que suficiente.
-Si yo estoy de acuerdo contigo, no faltaba más – me lo dice David, mientras le hace ojitos a un tomate - pero la multinacional me dice que como eso ya lo hacen todos, hace falta ese puntito más, marcar la diferencia, para promocionar mi último trabajo: "Vivir". Y claro, como diría mi Paula, a un “guaje” acostumbrado al andamio, cualquier esfuerzo le parece poco y aquí me tienes, como los políticos, luchando por cada voto, y he pensado que ésto es más original que ir al mercado, en el mismísimo frigorífico de unos cuantos, al azar.
Con toda la sinceridad del mundo, y sin que pasara por mi mente (dado lo sorprendente del momento) el decirle que saliera de la repisa aunque sea para descansar un rato, le he prometido –Mira, Busta, siempre me has caído muy bien, concretamente desde que en Operación Triunfo comentaste que al ahora rey, Felipe VI, le dijiste: ¡Qué casualidad! Usted Príncipe de Asturias y yo cántabro. Me ganaste para tu causa. Pero, ya perdonarás, soy uno de los muchos que ahora mismo están en paro, y a mis cincuenta y ocho años, es más difícil que yo encuentre trabajo, a que a ti te den un grammy latino. Entonces, comprarme tu próximo disco va a ser imposible, pero sí te voy a prometer que no lo voy a piratear, ni que me lo deje ningún amigo. Lo cual, considero que no es poco…
Y en ese momento sale el verdadero Busta, el joven todavía inocente que me dice: -Muchas gracias, muchas gracias, si no estuviera en esta postura tan peculiar te cantaría una canción ahora mismo, a capela. De todas maneras, y cuando quieras oír mis canciones… ¿qué vas a hacer?
-No hay ningún problema- mi tono de voz no deja ninguna duda de que es una idea que tengo totalmente asumida - Como últimamente sales… hasta en mi frigorífico (Bustamante se ríe con cara de niño que ha sido pillado en falta) pues escucho tus canciones en vivo, en directo o en playback que son las más, y con eso mato el gusanillo.
Busta, mientras pone cara de pensar, se agarra con dos dedos la barbilla, y sopesando la cuestión, contesta: -En eso no habíamos caído. Lo tendremos que estudiar…
Y mientras me despido del cántabro dándole la mano, ya que en su posición es imposible darle un abrazo, le digo: -Ya se sabe eso de que “En el pecado está  la penitencia”.
Ya de vuelta en la cocina, y cortando la zanahoria, lo dicho, no me lo podía creer: -Por cierto, que no se me olvide limpiar el frigorífico por dentro, no sea que en cualquier momento aparezca Bisbal, por aquello de que si la envida fuera tiña

*FOTO: F.E.PEREZ RUIZ-POVEDA