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viernes, 12 de mayo de 2017

EL JOYSTICK DE MI VIDA



Ayer fue el día. Uno de esos días que incluso dudas que lleguen porque estás convencido de que sólo forma parte del mundo de la utopía.

Fue mi cumpleaños, y presenté los papeles de la jubilación.

Como si hubiera ingresado en la categoría de héroes del cómic, me he autonombrado “jubilata de hojalata”, por aquello de que la materia ósea se va deteriorando con los años; en los héroes y antihéroes del cómic, va “mutando”, y uno ya no está para bailar claqué, sino solo para tararear la melodía, pero con muchas ganas.

Normalmente, este vecino del mundo es bastante frío en cuanto  a cumplir años; nunca ha tenido crisis de identidad, con la monetaria ha sido más que suficiente.  Sin embargo ayer, y sin hacer grandes alharacas, lo vivió muy intensamente. Con la certeza de que ese día ya no volverá, y de que me quiten lo bailao”.  

Este vecino, este jubilado de hojalata sólo por esta vez, se siente más como un hijo de Don Quijote, que como un mutante americano. Sin creer a los que le rodean, especialmente si son políticos; porque tiene la esperanza de que el mundo es mejor de lo que reflejan los periódicos, y mucho peor que el resumen anual que nos vende nuestro “Rey de Reyes” en plena “Nochebuena”.

Entro ya en un mundo de interrogaciones, de futuribles. Eso sí, estoy seguro de una cosa: que el que va a mandar soy yo en el joystick de mi vida, para que el viaje sea lo más largo posible y, lo más importante, en las mejores condiciones para mí y los que me rodean.

Uno no quiere llegar a ser un problema, pero sí vivir lo máximo posible en la mejor de las condiciones. Y eso se trabaja cada día mentalmente, por supuesto que junto con un alto porcentaje de suerte.

¡Seamos realistas!   Me veo más mirando de reojo a una de dieciocho que cuidando a un nieto. ¿No es políticamente correcto? Ya lo sé, pero también me duermo, no lo puedo negar, con los documentales de la Dos.  

Y es que en España siempre hemos sido más de lo que queremos ser, que de lo que somos. Somos esplendidos en las distancias cortas, pero en las largas, siempre paga el último, y procuras, solo procuras, no serlo tú.


Ayer comenzó el resto de mi vida, y para variar, llámenlo egoísmo o “últimas voluntades”, prefiero recibir a dar. Más que nada, para variar.

*FOTO: DE LA RED

viernes, 10 de marzo de 2017

BAJO EL SIGNO DE LA MUJER DE LOT


Está tan mal "la cosa", la famosa cosa, que aunque no te guste mucho el fútbol, al margen del equipo de tus amores, tienes que alegrarte, por ejemplo, de la épica del Barça ante el PSGEl saber que todavía los sueños tienen un lugar, llamado "Utopía"; que siete minutos se pueden convertir en toda una vida; que unos individuos, que aparentemente lo tienen todo, olvidan su estatus y su cuenta corriente, y se vuelven locos simplemente, y no es poco, por conseguir, lo imposible.

Y es que quizás la vida sea eso: conseguir lo imposible, o al menos perseguirlo, intentarlo.


Pero llevamos un tiempo de “borreguismo” total, de seguir al macho Alfa. Quizás, porque entre selfie y selfie no nos da para pensar mucho más, y si, por ejemplo, delegamos para que a nuestros hijos los eduquen sólo los maestros, y seguimos el discurso de que nuestros hijos son nuestros amigos, por esa misma razón, de lo que ocurra en todo lo que nos rodea, que se ocupen y preocupen los demás.

Porque a nosotros, a la gran mayoría, nos resulta más cómodo el vivir nuestra vida, y practicar, y hacer practicar esa máxima del que quiera peces, que se moje ... el trasero.

Y no nos preocupan imágenes como las de hace dos días en el Congreso de los diputados, todo un Señor Presidente del Gobierno, un Mariano Rajoy aparentemente más tóxico que nunca, haciendo una variante de advertencia de "tirar de la manta", y como católico practicante que es él (y representante de un gobierno que sigue condecorando a La Virgen) substituyendo la manta y el querer ver de más en un tiempo pasa do (que por ser pasado, parece que hay que perdonar todo), por una imagen tan bíblica como la mujer de Lot haciendo caso omiso a la prohibición de "no mirar para atrás", y convirtiéndose en estatua de sal.

El Señor Rivera, como representante de "Ciudadanos" se quedaba estupefacto, y más cuando Rajoy le sugería además que como no se aclaraban los términos en el acuerdo que ambos habían firmado en su día, el problema de la corrupción, y especialmente la investigación de la Caja B del Partido Popular, se podían estudiar en el Senado, donde "los populares" son mayoría. El líder de Ciudadanos sólo acertó a hacer el ademán de "caradura".

Este vecino del mundo se sintió más que ofendido ante esa partida de ajedrez más que amañada, y no le quedó ninguna duda, de que la única manera de acabar con la sinvergonzonería en la política nacional , es que todos dejemos de hacernos selfies con la mejor de nuestras sonrisas en nuestra zona de confort, y les digamos que hasta aquí hemos llegado, y que los globos sonda que mandan de vez en cuando a modo de sugerencia tanteando al personal,  se los pueden meter también en el mismo sitio donde guardan esos principios de quita y pon.

Por cierto, y ya antes de terminar, habría que recordarle al Señor Rajoy, Don Mariano, en esa religiosidad que, como el Señor Aznar con el catalán, debe practicar en su intimidad, que si compara a los suyos, y de paso a la totalidad de los políticos españoles (por aquello de mal de muchos ..., epidemOia) con la familia de Lot, convendría recordarle que huían de Sodoma, con lo cual no es buen comienzo para, a modo de Ave Fénix, renacer de sus cenizas...

*FOTO: DE LA RED


lunes, 12 de septiembre de 2016

EL FUTURO DE UNAS ALAS CORTADAS ...



Ayer tras enterarme, por esas noticias que están en los recovecos de los periódicos digitales, de que Luis Eduardo Aute está tristemente en coma, recordaba que él siempre ha sido uno de mis referentes, incluso cuando esa palabra, “referente”, no se utilizaba.


Y luego, este vecino con sus pensamientos siempre tiende a empeorar su entorno, me dio por pensar en los referentes que los jóvenes tienen ahora. Y si el futuro fuera el cielo de una ciudad, se tornó el más negro que pueda haber, de la ciudad más industrial en su día más arduo de trabajo.


Para los que rompíamos el huevo de la niñez a finales de los sesenta, principios de los setenta, nos interesaban las personas que luchaban por mejorar nuestro entorno (hay que recordar que todavía Franco y los suyos marcaban nuestra ley). Admirábamos a artistas, cantantes y actores,  que claramente se decantaban por buscar e intentar atrapar la utopía. Nos interesaba conseguir una vida mejor, pero no necesariamente en dinero, sino en cuestión de derechos; triunfaban los llamados "cantante protesta", y era por algo


Ahora, y por lo que veo en la juventud, sus referentes son deportistas triunfadores, no en la “ejecución de su trabajo”, con sangre, sudor y lágrimas, sino en su Paraíso conseguido. ¡Ojo! Este vecino del mundo no discute que se lo merezcan, por lo que generan de negocio, sino la imagen que se utiliza de ellos. 


Sin ir más lejos, en pleno eclosión de medallas para-olímpicas, dos de los periódicos deportivos más influyentes de este país se decantaban ayer, domingo, por una foto de Cristiano Ronaldo con su hijo disfrazados, disfrutando de una barbacoa con su equipo.


Y no nos engañemos, esos dos periódicos, y más, conocen muy bien los gustos de sus lectores, y no optaron por ofrecer la imagen de una estrella deportiva sudorosa y con gesto de dolor durante su esfuerzo realizado. 


Ahora, seamos realistas, se busca el triunfo fácil. Y para muchos jóvenes de ahora, triunfo significa dinero, fama y mujeres (lo mismo pero con hombres, si hablamos de ellas).


Y eso del esfuerzo, quizás, para muchos de ellos, es mejor bailar en una pista de una discoteca mientras intentas ligar a ser posible con una famosa, y si ha estado antes con otro famoso, muchísimo mejor. Luego, ya se intentará aparecer en algún reality de la Cadena Alegre, en la que todavía los no famosos, se puede comprobar una y otra vez, ya se conocen de antemano por haber recorrido las mismas aulas en la Universidad de la vida


Siempre recuerdo las palabras de uno de mis profesores: La vida nos da alas de mariposa para volar y conseguir nuestras metas, pero la misma vida te las va recortando. El problema viene, cuando con las alas intactas, coges una dirección equivocada, y al quedarte sin ellas, al cabo de los años, el lugar en el que caes, se supone que para siempre, dista mucho de ser aquel que deseabas; e incluso con el juicio que dan los años, ya no lo deseas.


Quizás, lo más adecuado, será ir escribiendo una plegaria por todos nosotros; por aquello de que más sabe el diablo por viejo, que por diablo, y lo que viene...

*FOTO: DE LA RED


domingo, 20 de marzo de 2016

FELICIDAD, ¿MAPA DE UNA UTOPÍA?


De un tiempo a esta parte parece que se quiere etiquetar todo, y por eso  ahora muchos días están “esponsorizados” por tal o cual estamento para dedicarlo a un asunto determinado…


Ahora resulta que hoy, y declarado por Las Naciones Unidas desde el 2013, es el DÍA INTERNACIONAL DE LA FELICIDAD, así en mayúsculas. Un amigo me diría con mucha sorna, que entonces es el día de la utopía.


De todas maneras, me pregunto ¿Hay que ser feliz, el que lo consiga, solo en su fuero interno, o que se note que eres feliz? Porque llegados a este punto me acuerdo del torero, y padre de la ahora saga “Bosé”, Luis Miguel Dominguín, que cuando se acostó con la mujer, se supone, más bella del mundo, en  aquel entonces, Ava Gardner, él no fue feliz hasta que lo contó, que no tardó, por cierto, nada en hacerlo. Por lo que deducimos que en el caso del torero, en ese momento al menos, para ser felíz él debía, cuando menos, dar envidia a los demás.


Sinceramente, tal como está el mundo actualmente, el que diga que es feliz creo que puede tener muchas dosis de egoísmo, no mirando más allá de su ombligo, y no quiero enlazar con el párrafo anterior, aunque quizás tenga mucho de ello también.


Con la cantidad de personas, y que muchas veces olvidamos que lo son, rebajándolas  a simples cifras, que tienen que huir de sus lugares de origen por los conflictos que están sufriendo, no se puede decir que el terreno esté abonado para ser feliz.


Si ponemos a la felicidad por bandera, hoy, y tristemente, diría que debería de estar a media asta como condena a perpetuidad.

Creo que no se puede, y quizás incluso por respeto a los demás,  pedir ser feliz, como diría un pijo, “full time”, a jornada completa, porque además eso parecería un trabajo (de profesión: feliz), o incluso una condena.


Hay momentos de felicidad, sin duda los hay, una mirada, un buen paseo, especialmente con la persona a la que quieres, una velada...


Hoy por ejemplo, en el accidente de Fernando Alonso, si fuera una receta para hacer un cóctel, ha tenido doble y mitad de extra-suerte etiqueta negra, y un cuarto de alivio, pero felicidad, es otra cosa. Incluso, y en una opinión muy personal de este vecino del mundo, requisito indispensable de la felicidad es que ocurra en pequeños periodos de tiempo, más bien, en momentos. 


Si hubiera alguien que fuera feliz las veinticuatro horas del día, todos los días del año, correría el riesgo de acostumbrarse, y ya no sería plenamente feliz, ya que si la felicidad fuera un medicamento, en mi opinión, se debería de usar en pequeñas dosis, quizás para no acostumbrarse, y dejar de disfrutarla.


Ya para terminar diré que, personalmente,  cada vez que oigo hablar de “felicidad”,  y cómo conseguirla, me imagino vestido como un explorador, con salacot incluido, y con un pico y una pala, para currarse su búsqueda.


Quizás, lo más triste de estos momentos que estamos viviendo, en una España cogida con alfileres, por todo lo que se han llevado unos cuantos y lo que nos han quitado a la mayoría, que no siempre es lo mismo, llamarse “feliz” puede ser cuando menos una falta de tacto.


Este vecino del mundo es más partidario, en contra de la opinión de muchos, de que la felicidad no está en la acumulación de cosas, o incluso de dinero, sino que  es un estado de ánimo. Por eso, una vez oí una frase que me gustó mucho, y que aquí viene, como diría un cursi, pintiparada:


Hoy no sabía qué ponerme… y me puse contento.”


*FOTO: DE LA RED

domingo, 19 de abril de 2015

EL DÍA MUNDIAL DE "ALGO"



Aunque hoy es día festivo, domingo concretamente, al bajar al portal había un guirigay montado que parecía el Congreso de los Diputados en el momento de hacer una votación para subirse el sueldo. Cuatro mesitas preparadas en las que se recogían firmas, y al frente de cada una el respectivo encargado de llevar el tema. Tras preguntar, me he enterado de que eran para conseguir que fuera el día mundial de algo.

Tras el consiguiente recibimiento/despertar, este vecino del mundo se ha enterado de que hoy debe de ser “el día mundial de la bicicleta”, y la Señora Lourdes, la del tercero, recogía firmas, para que se establezca el día de la viuda gallega, porque cree, no está segura, que si el día de la viuda existe, seguro que el de la viuda gallega, como es su caso, no, y quiere conseguirlo.

Por otro lado, estaba Ramón, el portero de la finca, recogiendo firmas para conseguir el día mundial del portero de fincas. A su lado estaba Doña Flor, cotilla oficial del edificio, que naturalmente abogaba por el día mundial de los cotillas. Pedía que todos nos quitemos la máscara, porque según ella, y este vecino del mundo está bastante de acuerdo, todos llevamos un cotilla dentro.

Al frente de la cuarta, y última, mesa estaba Don Abelardo, el vecino del sexto, que en todas las reuniones siempre se opone a todo, y naturalmente pedía firmas para conseguir el día mundial de la oposición. A poco que se le preguntaba a Don Abelardo, que ya setenta años no cumple, se le hinchaban las venas del cuello, y comenzaba una arenga que de tan tenso que se ponía, este vecino juraría, que incluso levitaba. Nos ha dicho, que si la oposición no existiera, el hombre no hubiera evolucionado. Quizás no le falte razón, aunque para este vecino “oposición” no está alejado de la expresión “crear una comisión que estudie…” y la experiencia nos dice que cuando una comisión se crea, si el proyecto llega a concretarse, lo verán, con suerte, nuestros nietos.

La verdad es que con todo ésto del día mundial de algo, sería preferible que todos los calendarios, esos que compramos o nos regalan en época navideña, en lugar de incluir el famoso santoral, deberían de  “advertirnos” de cada día mundial. Más que nada por si decidimos ese día no salir a la calle. 

¿No os parece que eso del "día mundial" es una especie de carnaza para darnos un tema en el que pensar, y no reflexionar sobre otros asuntos?

Ya tengo preparada la mesita plegable de la playa para bajarla al portal en cuanto termine este post. Pediré firmas para el día mundial del día mundial, que será otra manera de rizar el rizo de la utopía, que a este vecino le parece que cada vez se está haciendo más pequeña. Y si la utopía desaparece, las musas se quedarán sin patria.

*FOTO: DE LA RED

lunes, 26 de mayo de 2014

EL DÍA DESPUÉS, O LA UTOPÍA DESDE LA VENTANA

Estos días, en alguna conversación “fuera de blog” se le ha dicho a este blogger que la utopía siempre se queda en eso, en la sombra de un recuerdo, sin embargo esta mañana al despertarse y mirar por la ventana, este vecino no ha visto un ovni, cosa que muy bien podía haber ocurrido, sino la utopía sobrevolándolo todo.
En fútbol, el Club Deportivo Eibar, o el Eibar, para los que somos de la zona, ha conseguido su utopía, y ya es realidad ser equipo de primera. Y es que el eibarrés, por cuestiones de geografía, siempre ha tenido una mezcla de cordura guipuzcoana, y el sacar pecho y encender farolas vizcaíno. Sea lo que sea, está enseñando al mundo, así de rotundo, que el dinero no lo es todo, y que los sueños mezclados con el buen hacer y la organización, pueden dar sus frutos. ¡Zorionak!
Por otro lado, el día después de los comicios europeos indica que las bases de la actual configuración política están cambiando, y esa famosa tarta con la que se suele explicar los porcentajes cada vez está más repartida, y los partidos grandes tienen menos que comer y más que temer. La utopía no se ha conseguido, pero sigue en el ambiente, sigue estando en la ventana y eso es lo importante. Por una vez, y tras la noche de recuento, no todos dicen que han ganado. En eso YA hemos cambiado, y es probable que en su fuero interno, por una vez, esos partidos vapuleados por el votante, se den cuenta de que el pueblo, aunque ellos lo creían, no es tonto, y el vender humo, es lo que tiene, que acaba metiéndose en los ojos, y molesta, y mucho.
Los analistas políticos parecen ser de la opinión de que no va a cambiar mucho nuestro día a día, y eso está claro, de un día para otro eso es imposible. Sin embargo, este vecino está convencido que a la hora de apretar el acelerador de los recortes e impuestos, el gobierno al que se le está cambiando los muebles, y sus sillones ahora son menos cómodos, se lo pensará un poco más, y quien más quien menos ya se está mirando al espejo para ver la velocidad con la que le está creciendo la barba, esa a la que está viendo en su vecino cortar.

*FOTO: DE LA RED


domingo, 1 de diciembre de 2013

CON AROMA DE UTOPÍA

Los domingos, este vecino del mundo, se suele levantar sin licencia de armas. Es decir, sin ganas de meterse con nadie, ni que ese nadie se meta con él.
Sin embargo, a las primeras de cambio, desde las páginas del periódico “El mundo”, un “jubilata”, otrora líder de la izquierda, Julio Anguita, y que está promocionando un nuevo libro con aroma a utopía, nos dice que “Tengo una pensión de 1.848 euros, un Seat León y un ordenador. ¿Para qué más?"
En primer lugar, uno se pregunta, todavía intentando desayunar, hasta qué punto, el mismo interpelado, Julio Anquita, estará contento con ese titular a modo de resumen de la entrevista. Porque cogido así, los 1.848 euros es una cifra que no está nada mal, y que para sí la quisieran la mayoría de los futuros contribuyentes, que ni van a tener la oportunidad de cotizar cuarenta años, ni por esas cantidades.
Con respecto al coche, este vecino del mundo siempre se ha visto más como pasajero que como piloto, y no entiende, ni quiere entender, de coches. Solo que para este vecino “león¨” ya es mentar a la “bicha”, al vecino del campo de al lado, por aquello de la rivalidad en los derbis futbolísticos.
Está claro que el Señor Anguita, Don Julio, daba a entender, desde la modestia, que con ese dinero, no mucho, un coche normal, y un simple ordenador, ya era feliz.
Ocurre que, puesta la felicidad en cifras, que siempre está mal,  y muerta y enterrada la utopía, dentro de unos años, y si hay películas de los años sesenta, en las que se ve, como un mismo vecindario compartía prácticamente una televisión para todos, el futuro no le va a ir a la zaga.
Más o menos lo que se ve en la trilogía de “Mad Max”, un mundo en el que se va a luchar por todo, por el carburante, por el agua...
Y es que si algún incauto estaba esperando alguna ayuda, por ejemplo, desde los sindicatos, éstos ya han demostrado con creces que están más que ocupados en pequeños grandes chanchullos. Adorando los gustos patronales, grandes bolsos de marcas, pero demostrando un quiero y no puedo, en el que dan de comer a esclavistas orientales, a aquellos mismos a los que denostan, y convierten el ahorro de no comprar grandes nombres, en chapuza nacional, que les sale casi tan caro y les deja las vergüenzas al descubierto.

*FOTO: DE LA RED

miércoles, 1 de mayo de 2013

PESCAR SIN MOJARSE


Dentro de pocos años, como todo siga igual, tal día como hoy, el día del trabajador, va a ser el día del buscador de utopías, porque eso es lo que va a ser encontrar un trabajo en buenas condiciones y bien pagado. Porque este vecino del mundo siempre ha dicho, mientras otros se rasgaban las vestiduras en su presencia, de que trabajo hay, y mucho. Otra cosa es lo que te quieran pagar y la cantidad de horas que quieran que estés?
En el día después de un importante partido de fútbol, de esos que casi se consideran partidos del siglo, de los que hay más de veinte cada cien años, y en las horas anteriores a otro partido del mismo pelaje, con las aficiones claramente diferenciadas entre blancos, los de ayer, y blaugranas los de hoy, los sindicatos juegan a lo mismo, y este vecino no se refiere, claro está, al futbol, sino indirectamente a dividir al trabajador bajo varias banderas, y a la postre no ponerse de acuerdo en las reivindicaciones.
Y en este panorama desolador hay una especie importantísima de la que, y en cada vez más ocasiones, dependen muchas familias. Es la figura en extinción, del jubilado, especialmente de ese que ha tenido la suerte de poder cobrar el cien por cien de su jubilación, aunque en realidad no sea mucho, y al que sus descendientes están estudiando en ponerlo en formol para que les dure muchos años. Ellos han sido en realidad, y sus padres, los que consiguieron todo tipo de mejoras en cuanto a condiciones laborales, y encima les apodamos “yayoflautas”, cosa que a este vecino del mundo no le agrada en absoluto porque denota cierta falta de respeto para con su figura. Nosotros por el contrario hemos perdido la mayoría de las prebendas, y ni hemos parpadeado ante las decisiones del gobierno, mientras los sindicatos se perdían en disquisiciones sobre el sexo de los ángeles, y no solo no nos avergonzamos, sino que chupamos más del cántaro “yayoflautil”, si se me permite la expresión.
Si consideráramos el mundo político-económico como un mercado, nosotros, el trabajador, a la hora de ir a hacer la compra, no solo no hemos regateado, barriendo a favor de nuestra bolsa de la compra, sino que prácticamente se nos ha olvidado lo que teníamos que comprar y hemos perdido hasta la cesta de la compra, eso teniendo en cuenta que al final no íbamos nosotros a hacer la compra sino que delegábamos en un vecino llamado “sindicato” que era el que se suponía que iba a hacer la compra para todos, y que claro está, al final velaba por sus intereses, más que por los nuestros.
Y es que en todo esto, al final se nos ha olvidado un refrán típico español, y que aquí es la base de todo: “el que quiera peces...”

*FOTO: DE LA RED