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jueves, 27 de julio de 2017

TÚ PROPONES, Y LOS HIJOS DISPONEN (...A ESTAS ALTURAS DE LA PELÍCULA)


Algunas veces, y por una serie de circunstancias, vas al cine a pasar un rato tranquilo, especialmente si es verano y te quieres “refrigerar” de una noche más que cálida, caldosa, y te encuentras con una película, "Señor, dame paciencia" que no es una obra maestra, ni lo intenta, pero quizás en el baremo, en tu baremo, de películas graciosas, crees que puede estar mucho mejor, por ejemplo, que el supertaquillero “Ocho apellidos vascos” (http://patxipe.blogspot.com.es/2014/03/euzkadi-tiene-un-color-especial-estas.html), aunque ambos argumentos no tengan nada que ver…¿o sí?

¿El argumento? Gregorio (Jordi Sánchez), un banquero ultraconservador, del Real Madrid en su ADN y más que gruñón, un “tocapelotas". Al fallecer repentinamente su esposa (Rossy de Palma), cumplirá su última voluntad esparciendo sus cenizas en el río Guadalquivir. Para ello, Gregorio tendrá que pasar un fin de semana en Sanlúcar de Barrameda junto a sus hijos, dos chicas y un chico, y sus respectivas parejas que son de todo menos adecuados para su arquetipo de “gente de provecho”.

Un reparto de campanillas a nivel de actores/personajes muy queridos en el ámbito (series) televisivo.

Megan Mortaner, Silvia Alonso y Eduardo Casanova, como hijos, están rodeados por actores que repiten tipo de papel por el que se hicieron famosos en la pequeña pantalla, y que al espectador no le importa en absoluto, porque es en realidad lo que están esperando de esos actores-personajes. A destacar el caso de David Guapo, y no es una crítica sino solo una observación, cuyo personaje se comporta como el propio humorista en "Tu cara me suena".

Una refrescante, al menos a este vecino del mundo le ha parecido, comedia dirigida por Álvaro Díaz Lorenzo, y protagonizada por Jordi Sánchez (el “mayorista” de La que se avecina), los ya comentados Megan Montaner (protagonista absoluta de esa gran serie que fue “Sin identidad), Silvia Alonso, Eduardo Casanova (el inolvidable Fidel, en Aida), y Rossy de Palma (por siempre chica/mujer Almodóvar). Película que se presentó fuera de concurso, en la sección oficial, del Festival de Málaga 2017,  y que su fin último está claro que será la televisión (Atresmedia).

Una clara pista, observando las carteleras españolas, que proporciona esta película de que merece el cariño del público es que en un mundo de comida y cine rápido, se estrenó el 16 de Junio, y sigue resistiendo en los cines.

Es una película que te pone en una disyuntiva: tan sospechoso puede resultar mostrar y demostrar que te lo estás pasando bien, como que no, de las situaciones provocadores que el guion plantea, sabiendo todos ya, que la vida diaria, especialmente en esta España, da sorpresas cada segundo.

Tal como estamos, estas cintas son necesarias para reírnos de nosotros mismos y hacer una especie de catarsis y quemarnos, metafóricamente, como si fuera la Noche de San Juan.


Este vecino del mundo no va a ganar nada con ello, monetariamente hablando, pero… vete a verla, te reirás, y eso, con perdón, no es moco de pavo.

*FOTO: DE LA RED

miércoles, 1 de marzo de 2017

LA CEREMONIA DE LA CONFUSIÓN EN PRIME TIME


Puede que incluso para los que me sigan desde hace mucho tiempo, hoy pueda sonar a carca, derechón, aguafiestas, tele-predicador, o todo junto, pero si algo practico siempre es el decir lo que siento, y últimamente, en los medios de comunicación, especialmente en algunas cadenas de televisión, estamos asistiendo a la ceremonia de la confusión.

Se predica una cosa,  y por otro, se hace la contraria. 

Por un lado, se crean una serie de programas antibullying,  cosa que a este vecino le parece genial, y por otra, el mismo grupo, en otra cadena , el Canal Alegre (bautizado así por este vecino del mundo en contraposición a las lindezas que suelta a su competencia) lleva una política de realities, y de programas pseudo-informativo-shows, en los que claramente se practica la antropofagia cultu-sentimental, cercenando todo rasgo empático, y con odas a la tableta de chocolate física en los hombres, y al carácter “poligonero” en las mujeres. Con, además, colaboradores que tienen a gala no haber leído un libro en su vida, y sin embargo se permiten la ligereza de declarar y vender libros que se supone han escrito ell@s.

El Canal triste, bautizado así por la cadena anterior, también tiene lo suyo, y además, ha originado la gota de agua que ha colmado el vaso de este vecino del mundo.

"El Hormiguero" lleva mucho tiempo, dando una de cal y veinticuatro de arena, dándoselas de modernos, y que muchas veces lo son, estando a la vanguardia en muchos asuntos, y otras haciendo lo contrario de lo que predican con, por ejemplo, entrevista, gracieta, y un baño de pompas y bombo, a una Isabel Pantoja, que solo se “suelta” cuando ya tiene el campo en el que quiere convencer y vencer, acordonado y libre de todo tipo de minas dialécticas en contra, pero peca al creer que la audiencia tiene memoria de pez.

Lo de ayer, la entrevista-programa con Ernesto Sevilla y Pablo Chiapella fue una oda a la insensatez, a charla de bar a partir de la tercera copa, y concurso de comprobar quién la tiene más grande, en este caso, la broma, bromazo o falta de educación para con los demás.

No está el patio para dar cursos, cursillos o master-class, bajo la premisa, no dicha pero pensada por la mayoría, de que “haciendo lo que hacían, han sabido reconvertirse y llegado al estrellato”.

Luego se dirá que son los futbolistas quienes tienen que dar ejemplo entre sus seguidores, que también, pero todo aquel que tiene una ventana al exterior con seguidores fieles, al margen de que sean miles, millones o incluso tan solo cinco, debe de medir sus palabras y actitudes, cuando además su programa tiene una vitola de rompedor, y al que todo el mundo se pega por ir.

Cada uno tiene que tener “su metro” para medir las consecuencias de sus actos, pero muchas veces, ese metro puede ser manipulado por lo que ve en la televisión, y lo que es más grave, admira. Más tarde, a hechos consumados, nos rasgaremos las vestiduras, y como mucho, al margen de poner en tela de juicio, la educación familiar, incluiremos a sus maestros, pero dejaremos al margen a esos medios que todos los días nos bombardean con publicidad y maneras de comportarse.

Convendrá siempre tener presente la célebre frase: “Aquellos barros trajeron  estos lodos”. Y no estamos hablando del tiempo atmosférico, sino de nuestro futuro, del de todos. 

*FOTO: DE LA RED


martes, 13 de diciembre de 2016

¿SERIE, O CIRCO?



La vida moderna, digital, o como quieran ustedes denominarla, sus usos y costumbres, están haciendo aflorar a unos colectivos que parecen creerse estrellas ellos mismos: los políticos, los periodistas deportivos (los futbolistas, unos cuantos, hace tiempo que lo son) y los guionistas de series de televisión. Otra cosa es que estos últimos, en la mayoría de los casos, ni son muy conocidos, excepto a ojos de verdaderos frikis televisivos, ni ganen lo que debieran merecerse.


He comenzado así tan fuerte y determinado hoy, porque hay cosas que me cabrean, y en este caso solo voy a hablar en este post, con relación a las series de televisión...


Todo viene a raíz de dos noticias motivadas por la finalización de las dos series españolas que están ahora triunfando: Velvet, y Mar de Plástico.


La primera de ellas, haciendo un doble tirabuzón, en el último capítulo va a ofrecer escenas en directo, y la segunda, que ya ha rodado varios finales, y ofrece dos, para elegir en votación.


Cada vez que una serie triunfa, es como si los que la manejan, y con esto me refiero, no a los guionistas, sino a los “peces gordos” de las cadenas en cuestión, pareciera que tienen caviar en sus manos, y en seguida quieren subir sus precios. Estoy hablando de una manera metafórica, porque de la otra, de la real, seguro que ocurre también y subirán los precios de los anuncios. 


Pero con respecto al espectador, que es donde este vecino se encuentra ubicado, le suben el esfuerzo de verla. Más capítulos, más publicidad (más espera ante la pantalla). Mucha incertidumbre, porque ahora cada vez que empiezas a ver una serie, no sabes si va a ser una temporada corta, que quizás ni termine, porque aunque a ti te pueda gustar, si no triunfa claramente, como mínimo le cambiaran el horario y te perderás en las profundidades de la madrugada…


Y si triunfa, tampoco es bueno, porque puede que terminen de verla tus nietos, con lo cual en el testamento te tendrás que tomar las molestias de darles indicaciones de cómo va el esquema de las tramas y personajes. Eso, sin contar con que los guionistas, a tenor del supuesto triunfo de la serie que han parido, quieran lucirse más de lo necesario, y en plan selfie quieran sacar la patita de la autocomplacencia con un doble tirabuzón de argumento que solo se pueda asumir con una mezcla de varias drogas de diseño en nuestro cuerpo.


Hay series, como “Hospital Central”, que murieron longevas, pero que el éxito no les sentó bien, ya que a los protagonistas les pasaba de todo, incluso la amputación de un brazo al cirujano protagonista, y tras bastantes capítulos de sufrimiento (toda la temporada), su reimplante, y optimización de las habilidades del brazo en cuestión, el espectador era recompensado con que ese médico, sufridor donde los haya, podía volver a operar. Matrimonios bien avenidos que luego casi montan “La guerra de Los Rose”. Maneras de ser de unos personajes bien trazados, que con el tiempo parecían sufrir esquizofrenia y cambiar su carácter totalmente, quizás porque había cambiado el equipo de guionistas, o simplemente para que sirviera de coartada a un divorcio inesperado, porque alguno de los actores quería dejar la serie...


Los espectadores de vemos de sufrir o alegrarnos por las tramas, no por nada más, incluido el que haya un puente y se paren las emisiones, eso sino dejan a medias la serie hasta la siguiente temporada... Y ahora, parece que quieren hacer como en los partidos políticos, la responsabilidad a las bases. Y cada vez que hay un problema, el final de la serie en este caso, que decida el público. Eso no debería de ser así.


Se tiene que exigir una sensación de seguridad. De que esas vidas que son representadas por actores, tienen un destino definido desde el principio. Y no ir al albur de éxitos o gustos comerciales. Y si vas a dar varios finales, como ya ocurrió con “El príncipe”, en opinión muy personal de este vecino del mundo, ya se desvirtúa todo, porque se ven los engranajes y los trucos de la serie, que se supone que debe de ser la vida misma, y no convertirla, como en el caso de estas dos grandes series que nos ocupan, en un circo mediático.


Eso, sin contar con esa especie de norma no escrita, que parece existir ahora, en la que los guionistas o personas que deciden el desenlace de una serie, pareciera que no quieren que termine felizmente esa historia, quizás con la excusa de que la vida misma termina siempre en tragedia. 


Los finales tienen que ser clásicos, a opinión de este vecino del mundo, los buenos triunfan y los malos sufren. Los que hemos visto toda una serie nos lo merecemos. Lo otro es la vida, que siempre acaba mal, y para eso, no vemos la tele sino que nos asomamos por la ventana, e incluso quizás nos tiremos, protagonizando así nuestro propio "spin-off", aunque sea cortísimo...


En mi pueblo, en todos los pueblos, existe mucha sabiduría de taberna, y siempre se ha dicho que “lo que es, es” y no lo que unos cuantos de éste u otro lado de la pantalla, quieren que sea.

*FOTO: DE LA RED






jueves, 27 de octubre de 2016

"INVESTIDURA, LA SERIE"


Hoy viendo la sesión de investidura, por ahora el intento, de Mariano Rajoy, ha habido un momento en que los ojos de este vecino del mundo, siempre hábiles en detectar buenas películas, ha considerado esas imágenes como algo que pudiera ser usado, tal cual, sin tamices, ni segundas tomas, como capítulo piloto de una interesante serie de televisión, al estilo de Dallas o Falcon Crest.


La verdad es que las escenas vividas dan para mucho. Porque por lo visto y sentido, tiene un ingrediente básico de toda serie que se precie ahora: no hay buenos, porque cada uno, desde la primera toma nos están intentando vender, de mejor o peor manera, su mentira.


Hay una gran dama de la escena: Doña Ana Pastor Julián, que desde un primer momento ha dejado claras sus preferencias: su amo y señor, que es su partido, y principalmente el Señor Rajoy, por quien es capaz de moldear los usos y costumbres de la cámara a la manera en que hagan falta.


Antiguamente los políticos eran más de esgrima en sus palabras, de florituras dialécticas. Lo que en comida se caracterizaría por grandes platos de costosa elaboración, tanto en cuanto a materia prima como a condimentación.


Lo visto hoy en la cámara, en el capítulo piloto, no ha habido nada de florete, ni tan siquiera de sable. Lo más usado en la palabra ha sido el garrotazo y tentetieso. Lo que en comida equivaldría a lo que se expende en cualquier hamburguesería, especialmente con acento americano.


De todas maneras, lo curioso de hoy ha sido, una especie de nueva versión del dicho de "Los tres mosqueteros": Todos para uno, y uno para todos. Al salir Pablo Iglesias repartiendo a diestro y siniestro, los aludidos luego lo han tenido fácil de defenderse bajo el manto de Venezuela y Maduro, que dicho sea de paso, nadie ha podido comprobar de que sea verdad.


Para que sea una serie redonda solo nos va a hacer falta un guionista a lo Gore Vidal en "Ben-Hur" que nos cree, o nos haga creer, una relación amor odio entre dos de los personajes, mejor para el espectador, además, si los dos son del mismo sexo y de posturas encontradas, por aquello de crear aún más morbo.


Y es que en la política actual, al menos en nuestro hemiciclo, falta amor, y a cambio hay mucho sexo honoris causa, unos a otros se mandan a joder continuamente. Incluso, comenzando hoy con Doña Ana Pastor que ha negado la réplica a un Pablo Iglesias que las circunstancias le han otorgado el título de Señor de Hur, por el comportamiento de un desatado Rafael Hernando, que sus palabras y actos le han convertido en Messala en una tarde de cuadrigas trucadas y permitidas por la Presidencia de la Cámara.


Si yo fuera Netflix compraría inmediatamente toda la serie, porque promete no dejar a nadie impasible. Otra cosa ya será como quede el país, aunque estos meses, casi un año, de interinidad han demostrado, quizás, que nuestro gobierno en realidad se puede asemejar más a una máquina de expedir tabaco. Solo hay que acordarse de rellenar las cámaras….


*FOTO: DE LA RED

jueves, 21 de abril de 2016

¿POR QUÉ SE VA ASÍ "EL PRÍNCIPE"?



Antes de nada, y evitando decir la palabra en inglés que ahora se utilice tanto, y rompiendo mil lanzas por nuestro castellano, quiero avisar a todos aquellos seguidores de “El príncipe” que no sepan cómo ha terminado la serie, que es mejor que se abstenga de leer el post de hoy, ya que aunque no voy a contarlo todo abiertamente, al quejarme de ciertas cosas, es probable que les “estropee” sus expectativas. Quedan avisados a partir de este momento.


No me dirijo directamente ni a los implicados en el mundillo del cine ni de la televisión, pero hablo a todos los que quieren las historias de ficción en general, especialmente visto desde el lado del espectador/telespectador, que es el lado al que este vecino del mundo siempre ha pertenecido, y últimamente sufrido.



Siempre se ha considerado al cine, televisión y series incluidas, como una escapada de la realidad aunque se vista de ella, una cierta ventana a la ensoñación, e incluso como somos los espectadores los clientes últimos, proclives a que nos hagan en cierta forma la pelota, endulzandonos un poco el paladar, con un final feliz o convencional.


Por tal como se están poniendo las series, aunque este vecino del mundo no es un gran conocedor ni consumidor de ellas, diríamos que a nivel internacional, sino que las series que ve son, casi en su totalidad, españolas, parece que se ha puesto de moda que el final de ellas, tengan un cierto regusto amargo, por aquello de que quizás la amargura nos dirija más hacia la realidad, y consecuentemente se pueda pensar que la serie tenga más calidad.


Ni que decir tiene que “El príncipe” es una serie, a entender de este vecino, de gran calidad, tanto a nivel de guiones, con buenas interpretaciones, en algunos casos soberbias,  y con lo último en tecnología. Y todo ello, además, se nota en el resultado final de la serie. Pero aquí este vecino quiere hablar de otra cosa…


Antes de comenzar el capítulo final de “El príncipe”, y se puede demostrar, lancé un tweet, previendo lo que podía ocurrir, y dejando clara mi opinión: Estoy harto de esa moda de finales agridulces. Tras más de dos años nos merecemos un final de cuento.


Y por lo testado personalmente en Twitter,  especialmente al final del capítulo y serie,  muchas personas eran de mi opinión.


Esta serie, y me ceñiré a ella, para intentar no generalizar, nos ha “costado” a los espectadores más de dos años de  espera, y miles de anuncios violando nuestras retinas. Sé que la productora no es la culpable, ni de los anuncios, aunque en cierta manera viva de ellos también, ni sobre todo de esa especie de “coitus interruptus” en plena segunda temporada, que la cadena nos causó, al postergar parte de esos capítulos, sin explicación alguna (y es que no la había), al año siguiente; quizás pensando que los telespectadores enganchados seguirían de esa manera pegados a sus pantallas, proyectaran lo que proyectaran.


Se supone, ya lo sabemos, que entrar en el mundo del hampa o del terrorismo, tiene sus costes que pagar a los que lo hacen, pero la ficción es la ficción, y en lo que respecta a “El príncipe” concretamente, ya bastante lo han pagado, con sus vidas incluso, tanto malos como buenos, incluyendo a “Fran”, el amigo del “prota”, y una soberbia interpretación de José Coronado.


No es de recibo, se vista como se vista, con razones de todo tipo, que ayer la pareja protagonista, unos convincentes Älex González e Hiba Abouk, no siguiera junta para guardarlos así en nuestro baúl de los recuerdos. Y en el fondo, esa decisión se ha tomado, en la opinión de este vecino del mundo, para que todo se revista de una pátina de más realismo, y de que no se pueda calificar a esa serie como “dulce”, cuando en realidad nunca lo será, por todo tipo de tramas y sucesos como han ocurrido. 


La mayoría de los espectadores no pedíamos ayer el Edén, sino que solo dos personas fueran felices, quizás para que el regusto de todo lo ocurrido nos hiciera olvidar “que en El Príncipe todo acaba en agua salada”, y no nos lo fue concedido.


Por cierto, y antes de terminar, es también imperdonable, por supuesto que desde el punto de vista del vecino, naturalmente, que en el último capítulo no se haga ninguna referencia, a excepción de una última escena ya en los títulos de crédito finales, a Faruq, ese otro “héroe/villano” en la trama, y que al no verle en el capítulo final, pareciera que “sale” por la puerta de atrás de la importancia.



Nuestros políticos claramente solo miran por su partido y por su ego, y a nuestros personajes favoritos, que juegan en nuestros sueños, no les dejan ser felices, porque “eso” parece que no viste de calidad a una serie. ¿Qué nos queda?


*FOTO: DE LA RED

lunes, 14 de marzo de 2016

¿LOS ÁNGELES ROLLIZOS SON INDECENTES?




 Antes de nada he de decir que  algunas veces peso y sopeso lo que voy a decir durante un tiempo para controlar muy mucho lo que puedo, o no decir, para que no se me caliente tanto el pensamiento, como las manos en el teclado. Sin embargo, hoy es uno de esos días que en cuanto he visto el tema, he querido abordarlo en el mismo momento, y escribir prácticamente a vuela pluma, para decir lo que realmente pienso, sin cortarme un pelo, que por otra parte, sin faltar a la verdad, no me queda ninguno.


Cuando crees que tienes todo visto bajo el sol,  va el mundo, en este caso los U.S.A., o los E.E.U.U., y te siguen sorprendiendo.


Dos cadenas americanas de televisión, la ABC, y la NBC, suspenden un anuncio de lencería, de la marca Lane Bryant, para tallas grandes, nada menos, no se andan con chiquitas (y en este caso no he querido hacer una broma por las proporciones), por indecente. Pero no se lleven a equívoco, no es porque no publiciten lencería, porque están muy contentos, se supone, de tener entre sus clientes a esos famosos ángeles que por una vez no los vamos a anunciar, porque ya aparecen en todas partes.  


Este vecino del mundo, sintiendo una mezcla de perplejidad e indignación se pregunta:
¿Qué es indecente, el anuncio, las formas de las mujeres, ellas mismas, o simplemente el mundo real?


Alguien debería explicarles a esas mentes, que se supone, pensantes, a que el mundo no tiene Photoshop.


Por de pronto, convendría explicar también a los sesudos señores, porque seguro que tienen, y no me corto un pelo, no diré pene, no llegan a eso, sino lo que en mi generación denominábamos, como “pitilín”, y además seguro que piensan con él, solo con él, y poco además, quién era Rubens, y las mujeres que él pintaba. O por ejemplo, la obsesión que tenía el gran Federico Fellini por los bustos hermosos, y la mítica escena de “La dolce vita” entre Anita Ekberg y Marcello Mastroianni en la Fontana di Trevi, una escena tan sensual en la forma, como salvaje en el fondo.


De primeras, se me ocurre hacer una entrevista con cada una de las esposas de los cerebros que han llegado a esa conclusión, "indecencia", para ver qué opinan ellas, y de la visión que al parecer tienen sus maridos sobre el género femenino, y lo que opina cada una de ellas sobre sus respectivos.


Y me he acordado, además, de una película de esas para televisión basadas en hechos reales, en el que a una mujer  por sacar fotos artísticas a unos, prácticamente bebés, no recuerdo si era a sus sobrinos, o hijos, desnudos, la encarcelaron durante muchos años, porque otros parientes, que no se llevaban bien con ella, vieron las fotos con ojos diferentes.


Quizás, los representantes de ambas cadenas de televisión, personas decisivas y decisorias, deberían de pasar el Test de Rorschach, el de las manchas, en sus psicólogos de cabecera, que si no lo tienen, psicólogo, deberían. Tiene que ser alucinante las diferentes aberraciones sexuales, que sin duda, cada  uno de ellos debe de, más que ver, intuir, y por supuesto intentar prohibir para evitar que los millones de telespectadores que en potencia pueden tener sus cadenas, sufran semejante depravación.


Quién en su niñez no ha soñado con angelitos rollizos, retozando por unas nubes tan blancas como parte de la lencería que estos ángeles han intentado mostrar, antes de que algunos las hayan tachado de indecentes. Seguro que si indagáramos en sus vidas privadas más de uno se debería de sonrojar, pero, claro, eso va en contra del derecho a su intimidad.


Estoy muy, muy cansado de que decidan por mí.



*FOTO Y VIDEO: DE LA RED

martes, 24 de noviembre de 2015

PREGUNTAS A UN TELEVISOR APAGADO


Hoy se me ha estropeado la televisión. Y aunque estamos todavía, a pesar de la crisis, en una sociedad extremadamente consumista, no puedo comprarme otra televisión y tirar la actual, cosa que parece deducirse de muchas imágenes promovidas en los medios de comunicación, y tengo que esperar a que la arreglen.

Soy cabezón, tauro, y me he propuesto que aunque estropeada, lo que hasta hace poco era una televisión vivita y coleando, ahora, solo como mueble, también me tiene que servir para algo.

Me he sentado delante de ella con un whisky con hielo, para favorecer la comunicación, a modo de antena líquida, y mientras la miraba fijamente, este vecino del mundo ha comenzado a cavilar y hacerse una serie de preguntas, que en ningún momento ha pensado en contestarlas. Solo quedarán en el viento, y durarán lo que dure este whisky.

¿Por qué durante muchos años hemos pensado que tener muchos canales era lo más cercano a la perfección, y ahora al pasar por todos y cada uno de los canales, no dejamos de decir: “Más de lo mismo”?

¿Por qué desde hace unos años a los estrenos de las películas se les da el trato de noticias, hablándose de ellas en los informativos? ¿No es publicidad encubierta?

¿Por qué cada vez que Ylenia, la famosa Ylenia, la famosa porque sí, habla en televisión, parece que hay una diferencia horaria entre su cerebro y su boca?

¿Por qué Toño Sanchís representa a Belén Esteban, a Ylenia, y a Sofía de Gran Hermano 16, y todas ellas triunfan en la Cadena Alegre? ¿Fue antes el huevo o la gallina? ¿Triunfaban antes y él las fichó, o hay intereses ocultos para que triunfen unos, y otros no?

¿La juventud es como la que aparece en la Cadena Alegre? ¿Hay intereses ocultos para promocionar que la juventud solo sea fachada, es decir, un buen cuerpo, y solo ambición y envidia dentro?

¿La cadena alegre puede influir en que la juventud quiera dinero y fama rápidamente sin pensar en el futuro? ¿Nos espera un futuro de encefalograma plano? ¿Ésto le pudiera interesar al gobierno presente?

¿Es de recibo que los candidatos a las próximas elecciones busquen más el sorprender cantando, bailando y rompiendo su imagen supuestamente seria antes que destripar su programa electoral?

¿La programación actual de ciertos canales entre los que se encuentra la Cadena Alegre se podía denominar como “droga de diseño”? Y si fuera así, ¿a quién favorecería, a los políticos, a los bancos, todo es lo mismo?

¿Por qué si todos llevamos dentro un experto programador de televisión, los que sí llegan a serlo, lo hacen tan mal? ¿Les pasa lo mismo que a los políticos, que pierden la noción de la realidad, y confunden “noción” con “nación”  y diseñan una programación para unos espectadores ficticios?

¿Los máximos pensadores de las cadenas de televisión se han planteado alguna vez que con su manera de darnos publicidad, ésta puede ser nociva, y podemos realmente llegar a odiar aquello que publicitan?

¿En los basureros de los diversos canales pueden  también ser arrojados profesionales cuya sapiencia se desperdicia, y personas maltratadas porque solo importa el espectáculo cuanto más lamentable mejor?

¿Hay comentaristas y tertulianos que solo viven  cuando se encienden los focos, como una especie de efectos especiales, y por eso no conocen la realidad de nuestra sociedad?


He terminado el copazo.  Mientras, he descubierto que la televisión, como mueble, quizás me hace utilizar más el cerebro que viendo su programación. Verdaderamente, me voy a plantear si arreglo el televisor; porque la televisión, así en general, no hay quien la arregle. 

Hoy he pensado más que haciendo la quiniela, esa que nunca toca.

*FOTO: DE LA RED

sábado, 10 de octubre de 2015

UN FREELANCE DE LA VIDA


No sé si a vosotros os habrá pasado igual, pero como las costumbres van cambiando un día sí y el otro también, llega un momento en que un buen día te encuentras comulgando con ruedas de molino, o como hoy me ha ocurrido.

Estábamos, La Nuri, mi sufrida, y este vecino del mundo, viendo un reportaje en televisión, en el que salía un cantante, que aunque ya tendrá sus añitos se le puede considerar como de la nueva hornada por hacerse cantante tras un affair con una famosa. Y La Nuri me ha dicho: -Este chico tiene que ser gay.- Y si algo detecta rápidamente una mujer es eso. Parece que lo capta en el ambiente. A lo que yo le he contestado sin parpadear: -En todo caso le dará a todo, porque ha salido con esa famosa durante más de un año.

Y he comprendido que lo de “darle a todo” lo había considerado como si cambiar de hábitos sexuales fuera algo así como aprender a andar en bici, que tras unos días de dudas, una vez de empezar a pedalear, no paras.

Algunas veces pienso en que si algún pariente nuestro, que hubiera fallecido hace ya unos veinte años, volviera con nosotros, del susto volvería al cementerio pero por voluntad propia.

Los programas de la televisión, por ejemplo, para bien o para mal pero no son ni la sombra de lo que fueron.
Antes en los Telediarios se diferenciaban las noticias culturales de los estrenos de cine, que en realidad es publicidad encubierta. Y en los programas de entrevistas salían famosos de verdad. No la novia de uno que ha salido durante varios meses con una famosa que, en realidad, no sabemos por qué lo es. 

No se deberían de hacer entrevistas a personas que siempre son unos bordes y no conceden entrevistas a nadie "porque su vida es suya”, pero ahora les interesa porque tienen o un disco, o un libro, o algo que quieren “vender”

Antes se iba a la búsqueda de la noticia, y  ahora se crea noticia de un producto que se quiere vender y se ofrece a todo el mundo.
Antes, de los presentadores de la televisión, por ejemplo, no sabías nada. Ahora, ellos mismos dan y crean noticias. Y además, no "sirve" alguien que tenga una, digamos, y que se me entienda, una sexualidad aburrida.

Todos quieren ser tratados sin ser discriminados por su opción sexual, pero algunas opciones sexuales se presentan como lo más de lo más, como valiente, como romper o explotar el armario en mil añicos. Y eso debiera ser lo menos importante. Lo importante siempre tiene que ser el amor, así, sin letra pequeña.

Y ahora hay amores, como los nuevos contratos, que duran un día. Y tardas más tiempo en contarlos con pelos y señales, que lo que has amado, o te han amado.

No sé si son los años que vamos cumpliendo, que lo serán, y que van pesando, pero en ciertas cosas hemos salido perdiendo. Como con ese sentido de la familia. Ahora hay demasiado “yo”, y poco “nosotros”. Demasiado “porque yo digo lo que pienso”, y muy poco “comprendo lo que me has dicho”, porque en realidad, ahora se escucha poco. Solo esperas a no oír sonido contrario para insertar tu perorata.

Al final, lo mejor será ir por libre, ser un free lance de la vida. Y como vas viendo cómo funciona ésto de estar vivo todavía, es mejor no perder el tiempo e ir diciendo lo mucho que quieres a los que quieres, que dar a entender lo mal que te caen, los que te caen mal.

Será mejor amarnos, los que nos tenemos que amar, ahora que tenemos tiempo, y decir, incluso, un “¡Viva el vino!” ahora que junto al  tiempo, nos han dejado todavía un poco de calderilla…

*FOTO: DE LA RED



martes, 18 de agosto de 2015

LOS NUEVOS BUFONES, O DAME PAN ... Y PARTICIPO EN LO QUE QUIERAS




Se suele decir, y además así, con acento, como se le atribuye al torero Rafael El Gallo: “Hay gente pa tó”. Especialmente si se ven ciertos programas de televisión, como ¡Ahora caigo! y ¡Boom!, ambos en Antena 3, se puede llegar a la conclusión de que España está llena de “frikis”, porque la mayoría de los concursantes tienen, por decirlo de alguna manera, un punto extraño sino extravagante. Este vecino del mundo tiene, y los que siguen este blog lo saben con creces, unos "convecinos" sui géneris, pero las personas que aparecen en ambos programas son, y ésto es muy importante en todos los sentidos,  de darles de comer aparte.

Parece ser, y la experiencia de los últimos años lo avala, que lo de los programas va por rachas. Hace unos años, unos cuatro o cinco, las cadenas de televisión se llenaron,  de programas que mostraban a gente en la playa, de cualquier parte de España, y al menos, en las playas que visita este vecino del mundo, no se ve lo que se veía allí, personas al límite de convertirse en “personajes” intentando hacer en un segundo todas sus gracias.

En su momento, este vecino del mundo lo achacó a “los cinco minutos de gloria” que al parecer necesita todo español para, por decirlo de alguna manera, sentirse realizado.

Sin embargo, lo de ahora, además de un “casting” buscando gente de ese perfil, que por cierto ambos concursos son de la misma productora, Gestmusic,  ya le parece más a este vecino del mundo a “hacer lo que sea para ganar un poco de dinero”, o lo que venía siendo el antiguo dicho “dame pan y llámame tonto”.

Espero, sinceramente, equivocarme, pero como siga la crisis, que, desgraciadamente, seguirá durante mucho tiempo, veremos todo tipo de programas con concursantes capaces de cualquier cosa, y ya no por la gloria de esos cinco minutos, sino por la posibilidad de ganar algo de dinero.


Antes, concursos del tipo “Un, dos tres…”, giraban entorno a sorpresas y gracias pergeñadas por los guionistas. Ahora las gracias las ponen el presentador, que en parte se supone que estará “asesorado”, vía pinganillo, por un guionista de plató, y el resto, por unos frikis o seudo-frikis en busca de dinero rápido.

Si antiguamente en toda corte que se preciaba existía la figura del bufón, que hacía sus gracias para ganarse la vida, ahora la corte es la televisión y hay mucho bufón, dicho sin ningún ánimo de ofender, en busca de su parcela en la corte de nuestros días.  

Lo que ocurre, y es que este vecino del mundo siempre se ha preguntado, en el caso del bufón, en realidad, quién es el último que se ríe realmente. Y  siempre lo ha tenido claro: el bufón, porque se ríe del hambre. Bien pensado..., pocas cosas han cambiado.

*FOTO: DE LA RED

miércoles, 29 de abril de 2015

CLARIFICANDO, O TODO LO CONTRARIO


Hoy es uno de esos días en los que este vecino del mundo tiene la sensación de que acaba de protagonizar una cámara oculta para cualquiera de los canales de televisión con los que nos castigan en este país.

Este vecino ha acudido a  los bancos con los que opera, suena pretencioso, porque en realidad son ellos los que operan, y sin anestesia, con este vecino. Quería comprobar que tenían mis datos del Documento nacional de identidad, ya que mañana es el último día para hacerlo, y si no los tienen, te cierran las cuentas hasta que lo hagas. Y como se ha advertido en los medios de comunicación, ha debido de cundir el pánico, porque en el último banco he tenido que esperar más de una hora.

De todas maneras, ha sido como cuando planchas un pantalón, que las arrugas desaparecen. Mis arrugas del alma, mezcla de aburrimiento y mala leche por la espera, han desaparecido inmediatamente al llegar al mostrador, porque ventanilla, al menos en esa sucursal, no hay.


Tras ingresar un poco de dinero, le he dicho a la mujer encargada de atenderme, que quería aprovechar  para comprobar que tenían la fotocopia de mi documento nacional de identidad. Me ha  dicho que sí, pero que ya que estaba allí, iba a completar algún dato que faltaba. 

Por favor, me imagino que todo el mundo que me está leyendo estará sentado, pero si no es así, siéntense porque me ha hecho la pregunta del millón, la madre de todas las preguntas: -¿Ostenta usted algún cargo público?

No sé si habrá pasado mucho o poco, porque para este vecino del mundo se ha parado el tiempo, y le ha parecido sentir hasta el ruido de la sangre pasando por sus venas, y acto seguido ha mirado para comprobar que no hubiera cámaras grabando por si era una broma.
-¡Qué raro! En ningún sitio me han hecho esa pregunta.- le he contestado. ¿Por qué es necesario contestar a eso? ¿En qué cambiaría mi relación con su entidad bancaria de serlo? ¿Me pondrían alfombra roja, una línea especial de crédito, un contacto especial en Suiza?

Nunca me han salido tantas preguntas seguidas, pero me he sentido indignado aunque he intentado ser educado, y ella se ha dado cuenta, porque se le notaba azorada, y solo me ha respondido: - La verdad es que no se por qué está esa pregunta, pero como está la tengo que hacer.

Tras responder que “no ostento ningún cargo público, que yo sepa”, con lo cual se ha sentido aún más confundida, me he marchado con la certeza rotunda de que no todos somos iguales. Y todos sabemos que no es lo mismo sospechar de algo, que tener la certeza. Y me he sentido todavía un poco más pequeño, y más indignado.

Intentando ser optimista, por aquello de que siempre es mejor buscar el lado positivo, acabaré diciendo que ha sido, al menos, una mañana muy clarificadora.


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domingo, 19 de enero de 2014

EN EL FILO DE LA VERDAD

Este vecino nació el mismo año que comenzó la televisión en España, y la mayoría de los niños de esa época hemos crecido bajo su influjo. Por ese motivo, a este vecino siempre le ha parecido que la profesión de publicista es importante.
La mayoría de vosotros os preguntareis qué relación puede tener un publicista con la televisión de los inicios. Pues muy sencillo. Una de las series de aquella época, era la famosa “Embrujada”, en la que una bruja joven y buena, Samantha, estaba casada, por decirlo de alguna manera, con un “humano” que era publicista, y éste muchas veces llevaba a casa, trabajo y problemas relativos a su profesión.
Y esta mañana, aquí desemboca la explicación anterior, me he sentido como un publicista ante una gran frase publicitaria salida del corazón del pueblo.
Estaba hablando, poco antes de comer, con La Nuri, mi sufrida, y se estaba refiriendo a un juego de cuchillos nuevos para la cocina, que ya los ha estrenado. Para describirlos, ha dicho la siguiente impactante frase: Los cuchillos son buenos, ya me he cortado.
Es una frase redonda, y tan cortante como los citados cuchillos porque, ¿para qué se necesitan éstos?, y en la misma frase con ínfulas publicitarias, si algo no deja a la duda precisamente, es que cortan.
Es como si a un medicamento rico en ácido acetilsalicílico se le promocionara como “No es que acabe con el dolor de cabeza, sino que acaba con la cabeza directamente”. Y es que como se dice en castellano: “Muerto el perro, se acabó la rabia”.
Y ya dentro del humor negro, de Franco en su día su pudo haber dicho: “Es el líder definitivo”. Y tristemente durante cuarenta años, no hubo otro.”

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lunes, 2 de septiembre de 2013

DOCTRINA VITAL

En algún sitio he oído alguna vez que el cuerpo humano tarda veintiún días en que algo que empiezas a hacer reiteradamente, el organismo lo tome como costumbre. Eso ha debido de pasar con el mío, con mi cuerpo, que ayer, tras llegar de un largo viaje en autobús, y después de haber descansado bien en casa, mi cuerpo me pedía moverme por Donosti. Mientras mentalmente me decía aquello de “hogar, dulce hogar”, pasee mi palmito por las pasarelas de la Concha y Ondarreta con una apariencia de guiri despistado y de horario cambiado, y ahora mi cuerpo me da síntomas de catarro.
Algo así, a lo de enfriarse, nos debió de pasar a todos los españoles cuando nos liamos la manta a la cabeza pensando que eramos nuevos millonarios, por la costumbre de estar viviendo bien, en lo que cabe, y nos metimos en hipotecas varias, pensando que el buen tiempo de nuestros bolsillos iba a durar para siempre, y que en el idioma de David, el Cámeron de su isla, sería forever and ever, y ha durado menos que un marido a Paulina Rubio.
Y por si todo eso fuera poco, ayer sobre las diez y pico de la noche, estaba viendo la televisión con txapela, o ETB, un programa sobre edificios importantes, y allí que aparece mi coco, u hombre del saco particular, Martín Berasategui, con su buen humor de siempre, recalcando su preparación, ganas de hacerlo todo bien, y lo que se acuerda de Donosti allí donde la vida le lleve.
Estoy convencido, además, de que al Señor Berasategui, con el tiempo le harán santo, porque ya tiene el poder de estar en TODOS los sitios a la vez. De hecho, hoy estaba pensando en ir al cine, por aquello del día del espectador, y me lo estoy replanteando, por miedo a que aparezca también en la película, y se tenga que parar la trama, para recordarnos lo trabajador que es, y que antepone nuestra felicidad estomacal a su vida diaria, y que ésta es mucho mejor, si se vive en Donosti, aunque luego él tenga negocios por todo el orbe. Siempre que le veo, dicho sea de paso, porque no me queda más remedio, me pregunto cómo lo hace para estar en todas partes, y además atender a sus comensales debidamente. Pero es solo una pregunta retórica, porque tengo miedo a que me aparezca delante de mi ordenador, y me dé la chapa con esas intensas maneras suyas de decirte en cinco segundos, frases que normalmente durarían un minuto cada una.
Gracias a Dios, o al que sea, sé que en el más allá, si es que lo hay, no volveré a ver al Señor Berasategui, porque él seguro que va al cielo, más que nada para supervisar las cocinas, que tienen que ser inmensas, por aquello de seguir haciendo manjares celestiales, y mientras, este vecino del mundo, por no ser creyente de la doctrina vital del citado filósofo/cocinero, se verá abocado al infierno de los impíos, y a seguir pagando, para más inri religiosamente, la hipoteca, porque me he enterado, que de eso no te escapas ni en el más allá.

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sábado, 3 de agosto de 2013

LA COSECHA DEL FMI

Aunque las escenas veraniegas parece que en cierta manera adormecen al que está en el papel de veraneante, las expectativas del futuro cercano son más bien, no grises, sino negras como una noche sin luna.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) que lleva un tiempo actuando como un maestro empeñado en reformar la conducta del españolito medio, se descuelga ahora con unas declaraciones en las que pide que en España se bajen los sueldos un diez por ciento. Por otro lado, y para “ayudar” a que el negro futuro del currito medio desgraciadamente se afiance, hoy ha subido la la luz un 3,2 por ciento, y desde Enero acumula ya una subida del ocho por ciento.
Este vecino del mundo está cansado de comprobar que cada vez que se hacen consultas televisivas a diferentes colectivos, como por ejemplo el hotelero, siempre se acaba “acusando” al ciudadano nativo de no gastarse los cuartos para que ese gremio no sufra las consecuencias de la crisis.
No hace falta ser licenciado en económicas, para comprobar que algo no casa. Si la solución de la crisis pasa por el aumento del consumo, que me expliquen cómo vamos a “ayudar” en eso, cuando cada vez se va a hacer más difícil llegar a fin de mes.
Hace un tiempo se anunciaba el aumento de negocios especializados en reparaciones de electrodomésticos, y es que no hace falta ser futurólogo para saber que dentro de un tiempo no vamos a poder sustituir un electrodoméstico estropeado con otro nuevo.
Se va a dar el caso que por muchos nuevos inventos que el futuro nos depare, solo los vamos a poder “saborear” por la televisión. Eso, si nuestro televisor, comprado durante la época de vacas gordas, todavía funciona. O también se volverán a dar escenas recreadas en las películas españolas de comienzo de los sesenta, en las que el vecino más pudiente de la comunidad invitaba a los demás a ver la televisión por la noche. Dentro de lo malo, sería una manera de volver a crear lazos, entre personas que cada vez más tienden a la vida en solitario.
En mi pueblo, y me imagino que en el vuestro también, siempre se ha empleado esa gran sentencia, con origen claramente agrícola, pero que se puede aplicar a todo, y que dice: “donde no hay mata, no hay patata”, que para que los del FMI lo entiendan, sería algo así como “si el pueblo no tiene un euro, solo harán compras los del FMI, banqueros y políticos", que, a lo mejor, es lo que realmente quieren, aunque tendrán que meter horas extras gastando, para reactivar ellos solos la economía. Y a eso, a lo de “meter horas extras”, seguro que no están acostumbrados, un verdadero despropósito.

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viernes, 21 de junio de 2013

ESTA NOCHE

Esta noche me he dormido delante de la televisión. Hasta aquí ninguna noticia memorable, porque quién no se duerme delante del televisor.
Esta noche me he despertado delante del televisor y he tenido la sensación más cercana que se puede tener al éxtasis. Una mujer de mediana edad cantando solo para mí una historia como muchas, de desencantos y de olvidos. Me cantaba solo a mi, o yo he creído que me cantaba solo a mí.
No he querido saber el nombre de la intérprete, porque no he querido entender que era una actuación, sino solo un momento para vivir, y lo he vivido.
Me he despertado. Y entre sueños he sentido y he vivido, por eso sobraban los nombres delimitando mundos. Porque solo se trataba de sentimientos, y de momentos abiertos encontrados al azar.
Era una sensación muy extraña, porque el cuerpo me pedía lágrimas, pero al mismo tiempo, ese mismo cuerpo sabio, a fuerza de haber vivido, sabía que soltar lágrimas era una perdida de tiempo, porque en cierta manera, esa parte dedicada a llorar se iba a perder el momento. Y eso no hubiera sido justo para esa milésima  parte de mi cuerpo.
Esta noche se ha abierto una puerta al sentimiento, y he utilizado esa puerta, y he sentido, no diré que como la primera vez, sino que he descubierto que los sentimientos son mundos paralelos, donde no se compara si mejor o peor, sino que simplemente se saborea. Cuando hueles una rosa, no te preguntas si huele mejor que la anterior que oliste, sino que te dejas llevar por el momento. Lo importante no es la rosa, ni el olor, sino el momento. Como hoy lo importante no era ni la cantante, ni la historia hecha canción, sino el sentimiento que me ha inundado y me ha hecho recordar aquello de que el hombre siente y padece, y por una vez el sentir y el padecer no venían juntos. Era una rara moneda con una sola cara.
Esta noche me he despertado, y no quiero dormir por miedo a olvidar.

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miércoles, 12 de junio de 2013

LOS HIJOS DE ZORBA

Como habitante de esta comunidad de vecinos que es Europa, estoy totalmente indignado con lo ocurrido esta noche en el Octavo A, que si hasta hoy se oía sirtaki, desde esta noche hay un fundido en negro en su televisión estatal, y dos mil ochocientas personas se han ido a la calle, con el agravante de ser avisadas seis horas antes de su inmediato futuro.
Hoy es un día de esos en que se puede decir todo tipo de tópicos como “cuando las barbas de tu vecino veas pelar...” o “historia de una muerte anunciada”, y toman toda su real dimensión.
Lo triste de todo ésto es que si miras en la prensa diaria, se hacen eco pero no en negrita ni en grandes titulares. También se puede pensar que lo ponen de tapadillo para que la sociedad en general no se ponga más nerviosa, aunque me temo, tristemente, que no es por este motivo, sino que es más de lo mismo.
Para este vecino del mundo, sin embargo, no le parece que cargarse de un plumazo prácticamente, la información de un país no es un tema baladí, cuando seguro que antes se podía apretar un poco más el cinturón a aquellos que precisamente han dado esa orden.
Cuando se va a crear algo, se parte de cero, pero cuando ya está creado, como es el caso de la radio-televisión griega, lo más lógico, si es que hay que cambiar algo porque la cosa no funciona o los números no cuadran, es ir cambiando las cosas poco a poco desde dentro. Sin embargo, los nietos de Zorba, acojonaditos perdidos por la mirada Merkel, cierran el chiringuito de la radio y de la tele nacionales, de la que pagan todos los griegos un canon todos los meses junto con el recibo de la luz, y ahora el que quiera se apunta otra vez en la lista, y volverán a reabrir las instalaciones con unas setecientas personas.
El común de los mortales, cuando quiere dar un paso en su negocio, tiene que ceñirse a la normativa vigente, sin embargo un gobierno cuando quiere sacarse de la chistera algo, firma un real decreto o lo que sea procedente en cada país, y que en realidad es el equivalente a por mis santos “cojones” se hace ésto, y el que no esté de acuerdo no sale en la foto.
En España no va a ocurrir ésto, porque el todavía gobierno en el poder, es bastante más sibilino que el griego, y lo que está haciendo desde que llegó a la poltrona, es limar la radio-televisión estatal desde dentro, con programas que son de todo menos atractivos, y que como ya han manifestado en más de una ocasión los propios trabajadores del medio, no están de acuerdo con su política de trabajo.
Lo que está ocurriendo en la política-economía actual nos va a retrotraer varias décadas, y no veremos las cadenas puestas en nuestros pies, pero el sueldo, que es lo que en realidad nos ata, es cada vez menor, y hace que estemos callados.
Mientras tanto, en la comunidad de vecinos, los alemanes continúan mirándose al espejo, que es lo único que hacen en todo el día, y los británicos moviendo sus islas para que cada vez estén mas alejadas del continente europeo.
En resumen, de vergüenza.

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