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miércoles, 15 de julio de 2015

APRENDIENDO DE LA VIDA



No somos máquinas, ni falta que hace, pero algunas veces una buena siesta equivale a “resetear” en un ordenador, descargar todos los “archivos” que has ido acumulando durante el día, todos los sentimientos que no se han asentado todavía en la piel.

Y es que, aunque ya hace años que dejé la vida estudiantil, de vez en cuando la misma vida te plantea una especie de exámenes, que en realidad no son de estudiar, pero sí de poner en práctica la experiencia acumulada durante la vida.

Me explico. Uno de estos días, para no dar más pistas, es el cumpleaños de La Nuri, mi sufrida, y no es que quiera “sorprenderla”, lo que no quiero es "defraudarla". Porque por lo menos deseo que comprenda, como se diría vulgarmente, que me lo he currado a la hora de pensar en “su” regalo.

Ella, La Nuri, es eminentemente pragmática, y ya desde el principio de nuestra relación me dejó bien clarito la importancia que tienen para ella los regalos. En realidad, un buen regalo, y así también opina este vecino del mundo,  es la consecuencia de conocer muy bien a la persona a la que va destinado. Y en su universo no vale eso de los regalos, por decirlo de alguna manera, “envenenados”, que en realidad se lo regalas pero para disfrutarlo tú.

Me contó el caso de aquel marido que como regalo le "endiñó" a su mujer (porque no hay manera mejor de explicarlo), compañera de trabajo de La Nuri, una tostadora, para el pan naturalmente. Especifico ésto porque la que se tostó por el consiguiente cabreo fue ella. Aunque, como el dicho popular recuerda, “a cada cerdo le llega su San Martín”, y al marido de la susodicha le llegó el día de recibir “su” regalo, y la compañera de La Nuri, en parte “asesorada” por mi sufrida, ya me entendéis, estuvo sembrada. Le regaló un paquete bien grande, porque en los regalos hay que ser espléndidos, de pan de molde.

Ni que decir tiene que su marido aprendió bien la lección, y este vecino del mundo  cada vez que quiere significarse con un regalo, lo tiene más que en cuenta.


Además, y hablando en serio, estoy más que convencido, por la cuenta que me tiene en estos momentos de crisis, y de poseer un bolsillo lleno de telarañas, que un regalo no es una cuestión de “presupuesto”, sino de “estar dispuesto”. Y yo,  como diría la filósofa del pueblo (le habrán llamado de todo, pero ésto seguro que no), Belén Esteban,  por La Nuri, m-a-t-o.

*FOTO: DE LA RED