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sábado, 12 de octubre de 2019

VAGABUNDEANDO CON LA MIRADA...



Vagabundeando con la mirada en la pantalla de mi “ordeñador” (de ideas) observo que falta, en teoría, menos de un mes para tener nuevo gobierno, y no sé si eso es bueno, malo, o como dicen muchos, "mediopensionista". Y en realidad tendrá bastante de los terceros, porque más de uno de nuestros políticos deberá echar mano, en algún momento, de algún miembro de esa especie de ejercito conseguidor en que se han convertido los abuelos.  Y habrá que mantenerlos contentos, especialmente si pertenecen a nuestra estirpe, o mejor dicho, nosotros a la suya.

Bien mirado, y desde la perspectiva que le dan a este vecino del mundo los más de sesenta años que ya dura su periplo en esta experiencia que es la vida, la gran diferencia que se puede observar con décadas anteriores es la falta, digamos, de referentes vitales. Porque prácticamente todos acaban, acabamos (que algo habremos hecho también), con el trasero al aire, y si no es defraudar a Hacienda, y consecuentemente, eso dicen, a todos, es que sus supuestos principios se convierten en finales, y donde hubo amor ahora como mínimo hay cuernos, especialmente en una sociedad, que para más inri, huye cada vez más del mundo de los toros. 
Quizás, en nuestros días la paradoja sea la moneda de cambio corriente.

Casi se le olvida a este vecino del mundo que hoy es 12 de Octubre, Día de la Hispanidad, de la Guardia Civil, Fiesta Nacional de España, Día del Pilar, y si se empeñan y se les empieza a marcar esa vena termómetro que todos tenemos en el cuello Día-de-nada-celebrar o Día-del-todo, que nunca mejor dicho, por un día no vamos a discutir, que nos quedan los demás del año.

Siempre se ha dicho que gana el que más resiste, y por lo que parece Don Pedro Sánchez debe de ser un gran maestro de sobrevivir en apnea permanente y sin miedo a los abismos de encuestas cambiantes.

Para terminar este post, que este vecino está seguro que puede escocer a muchos, pero así es la vida, que no siempre gusta, he querido dar con una imagen que en mi infancia asociara con este día, 12 de octubre, y ha ganado por goleada, aquella cabeza india que desde la mesa de nuestro maestro nos recordaba que teníamos que dar dinero para las misiones.

Desgraciadamente nuestras nuevas generaciones-degeneraciones la única misión que conocen es …”misión imposible”. Y así nos va…

*FOTO: DE LA RED

sábado, 26 de diciembre de 2015

EL BELÉN ACTUAL, NI DE CORCHO, NI DE BARRO


Quizás lo que más me gusta del día de Navidad es el paseo que me doy por la gran ciudad, en este caso Bilbao, y que la gente, todos en general con los que me cruzo, si hablan, en contadas ocasiones, lo hacen bajito. Nunca he sabido si es para que no les oigan los damnificados por los excesos nocturnos, o porque les duele la cabeza a ellos también.


Este año, la mañana de Navidad, he tenido la sensación de que hemos sido arrollados por el espíritu navideño. Incluso me pareció, esa mañana del fun, fun, fun, más que nunca, que eran los perros quienes sacaban a sus amos a pasear, para que tomaran un poco el aire y se les fuera esa melopea mezcla de alcoholes varios y borrachera de abrazos y buenos sentimientos hasta con la gente que no conocen.

La verdad es que este vecino del mundo ya se quedó noqueado en “Nochebuena”  con el discurso del Rey, en el momento que dijo que nos hablaba desde El Palacio Real, que era de todos los españoles.

Sinceramente, pensaba que no era así, que no era mío, cuando el año pasado, visitando Madrid, en plena Semana Santa vi una cola inmensa de gente, pasando por taquilla, y que tras ver los precios, y como íbamos tres, tuvimos que elegir entre alimentarnos física o culturalmente. 


Por otra parte, de la gente que visita todos los días tanto el Palacio Real , como los otros bienes culturales,  todavía no he recibido, no hemos recibido, parte del botín, aunque seguro que si pregunto me dirán eso de lo comido por lo servido, lo que se gana, por lo que cuesta el mantenimiento del pasado. Esa fue una de las razones por las que decidimos irnos a comer, porque si no nos buscamos la vida nosotros…


Desde hace unos años, desde la crisis concretamente, las Navidades me parecen en blanco y negro, remedando a aquellas películas españolas de principios de los sesenta, con un Casto Sendra (Cassen), José Isbert y José Luis López Vázquez, entre otros, buscándose la vida y, algunas veces, la muerte.  


Al atardecer del veinticuatro, me pareció  oír clarísimamente a alguien gritando: Chencho, Chencho… Sé que es muy probable que los lectores de menos de cincuenta años no me entiendan ésto, y deban de ver “La gran familia”. Quizás vean reflejado, en cierta manera, versión 3.0., eso sí, lo que está ocurriendo otra vez.  Y es que de vez en cuando no hay que hacer oídos sordos al pasado, y ver de dónde venimos y hacia dónde, desgraciadamente, parecemos ir.


La estampa de la Señora Carmena, Alcaldesa de Madrid, sin olvidar por supuesto al Padre Ángel, y no es hablar mal de ellos, sino al contrario, nos remite a un pasado del “siente un pobre a su mesa” verdaderamente estremecedor.  Y mientras, los partidos políticos, todos los partidos, discutiendo si son galgos o podencos, y en lugar de enseñar a pescar, entre otros a los que estaban en la cena celebrada en el ayuntamiento madrileño, intentando conseguir la caña más grande y lujosa, para que se note quién manda de verdad.


Este año, me imagino que lo habréis notado, no he felicitado las fiestas a nadie, no nos lo merecemos mientras hay un montón de desgracias, incluyendo esos que ya han quedado marcados como “refugiados”, y en realidad no están al refugio de nada, sino a plena intemperie. Quizás, este año el tiempo invernal sea más permisivo que nosotros, que nuestros corazones, y se avergüence de tener que “atacar” a un grupo que no importa a nadie, muy al contrario, molesta y mucho.


Os voy a pedir realizar una pequeña prueba, acercaros a ese pequeño, o gran belén que habéis montado por vuestros pequeños preferentemente, mirad al niño, tan bonito, tan limpio y reluciente. Ahora, sustituirlo por cualquiera de los niños vistos en esas fotos de “pequeños refugiados”. Pues eso. No tenemos vergüenza. ¿Que la culpa no es nuestra, es de los que mandan? Seguramente, pero les seguimos apoyando con nuestros votos, a todos.


Desear “Feliz Navidad” es ocultar todo tipo de problemas, y calmar nuestra conciencia. Y ya no estoy dispuesto a hacerlo, en mi caso, porque nacimientos, de los de verdad, y no de corcho y barro, hay todos los días.

*FOTO: DE LA RED