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lunes, 31 de julio de 2017

A PROPÓSITO DE MIREIA Y PAULA


Antes de nada, mi máxima felicitación a Mireia Belmonte por esas tres medallas en los Mundiales de Budapest, y que la colocan donde debiera de estar desde hace mucho tiempo: en lo máximo de lo máximo en el palmarés del deporte español de todos los tiempos.

Al enterarme de esta noticia instintivamente he entrado en la cuenta de Twitter de Paula Vázquez recordando la polémica que ha tenido con MARCA por su discrepancia sobre el trato que dieron a Mireia a propósito de su medalla de oro, y que venía a decir "Mireia (incrustado en el logotipo de Marca), Sin palabras", y que a este vecino del mundo, sí le gustó, y le pareció que lo de Paula Vázquez era más bien rizar el rizo, al reprocharles que para las victorias masculinas sí "saben" verter palabras; cuando, y se puede demostrar, para algún triunfo masculino han utilizado el mismo recurso.

Pero para el gusto se hicieron los colores, y la postura de la Señora Vázquez es más que respetable. En cambio, no me lo pareció la respuesta de Marca al pataleo de la presentadora, "aconsejándola" de que deje de hacer el ridículo.
Serán cosas de este vecino del mundo, pero considero, es mi opinión, de que así no le constarían a un hombre.

¡Bueno! Tras este un tanto largo preámbulo, pero que he considerado importante para mostrar cómo he llegado a lo que ahora mismo me tiene muy irritado, diré que gracias al twitter de Paula Vázquez he descubierto a Blanca Manchón.

Esta deportista olímpica sevillana logró su objetivo, proclamarse campeona del mundo de Windsurf por sexta vez, este mes en Salou (Tarragona), a los siete meses de dar a luz; demostrando que está en plena forma y que ser madre no le resta posibilidades en su carrera deportiva, incluso habiendo perdido todos los patrocinadores poco tiempo después de que les dijera que estaba embarazada.

Blanca ha podido acudir a este campeonato mundial, precisamente porque era dentro del territorio nacional, y con una vela prestada y pagándose el viaje de su bolsillo.

A pesar de su triunfo, que la ratifica en la élite del deporte español, sigue sin patrocinadores para acudir en septiembre a  intentar clasificarse para las próximas Olimpiadas, Tokio 2020, y hacerse con una de las becas, en una auténtica carrera contrarreloj.

Está intentando, cuando menos, que la gente entre en su cuenta de twitter (@BlancaManchon) y se hagan seguidores de ella, para poder demostrar la fuerza que tiene en redes sociales y que alguien, digamos lo crudamente, se apiade, y dé vida monetaria a su carrera deportiva.

Lo triste es que ya sea deporte, al menos en los informativos televisivos a nivel nacional, hasta la vida íntima de las estrellas del deporte (bodas, hijos, y si me voy o no del club ¿”en el que he querido estar desde pequeño”?), y no casos como el presente.

La foto de este post es una pura metáfora de la vida de Blanca, y por supuestísimo de la mayoría de las madres que quieren realizarse como persona.
Yo, personalmente, ya me estoy haciendo “seguidor” de la cuenta de Blanca Manchón, e investigando quiénes son las firmas desertoras de Blanca. Si consumo algo de ellos, consumía.

Por cierto, la vida de Blanca Manchón bien merecería, al menos, una película para televisión de esas que comienzan “Basada en hechos reales”.

Casos como el de Blanca, dan sentido a seguir como “blogger”, agitando conciencias.

Por cierto, hoy no he necesitado tirar de ironía, la misma situación de la carrera deportiva de Blanca lo es. Sólo le dejan, al menos por los hechos de los patrocinadores, buscar la perfección como deportista, pero no como mujer, si ella considera que para realizarse, necesita ser madre.

Ahora mismo, en los programas matinales de televisión hacen seguimiento en directo de que Cristiano Ronaldo llega a los juzgados. Y luego lo harán también,en los programas deportivos. 

¿Hay mejor ironía, otra más, que convertir el concepto de "DEPORTE" en algo tan elástico y férreo al mismo tiempo?

*FOTO: DE LA RED



jueves, 29 de junio de 2017

CONFESIONES DE UNA CASI MONJA


Hay circunstancias que te indican claramente que el día que acaba de comenzar puede ser, por ejemplo, la Feria del Humor.

Enciendes la radio y lo primero que escuchas es que “Doña Marta Ferrusola ha encargado dos libros (con uno, al parecer, se quedaría corta) para limpiar la imagen de los Pujol".


Al levantarme del suelo, por la sorpresa, he llegado a la conclusión de que sería más fácil, e incluso, a lo mejor más barato, “sobornar”, ya puestos, a cada uno de los españoles con un millón de euros para tatuarnos una eterna sonrisa.

Luego, me dirán que el vecino del mundo tiene muy mala leche, y es que apenas te estás cayendo del guindo del nuevo día y te atacan con la estaca de una noticia como esa, en las partes morales. Uno, osea, este vecino, tiene que defenderse, y será por eso de la semana del  orgullo, pero uno también tiene el suyo, y aunque no tiene pluma, ya apenas existen esos artilugios, tiene un buen teclado desde el que sacarle la punta a esa noticia.

Teniendo en cuenta de que hace muy poco aparecieron unos documentos en los que la Señora Ferrusola se autodefinía como la "madre superiora" de su convento, a lo mejor alguno de esos libros se viene a titular "Confesiones de una monja" o incluso "Mi marido fue Dios en Cataluña", por aquello de que una monja se supone que está casada con Jesús...

De todas maneras, y teniendo en cuenta que, presuntamente, a los Pujol se les ha pillado con el carrito del helado, sería mejor devolver lo que en su momento, al parecer, se les quedó pegado en la punta de sus dedos que pegarnos con un libro, o dos, en la cabeza para, como mínimo sufrir de amnesia.

Quizás La Ferrusola, prefiere apuntarse a la moda de La Esteban con un libro, pseudobiográfico, que a la postre, y si quieres buscarlo en cualquier librería, nunca sabrás en qué sección hacerlo, si en “Literatura fantástica”, en “Humor”, o simplemente, en el caso de Doña Marta, en “Política”, porque durante mucho tiempo fue la madre política de todo catalán que se preciara.

Lo dicho, hoy me he despertado, y ante mi estaba “La Feria del Humor”, con muchas risas, y sobretodo, muy poca vergüenza.

*FOTO: DE LA RED



miércoles, 6 de abril de 2016

AMOR CON/SIN BARRERAS (EL OTRO CASI MUSICAL)



Esa famosa “reunión a tres” de este jueves, el jueves de los jueves, o la madre de todos los jueves, que tanto se ha publicitado a bombo y platillo, quizás debería tener el mismo tratamiento que el cine porno en la televisión en España: solo por canales temáticos, para el que pague expresamente por ello, y a partir de las doce de la noche


Los números impares, al menos para pregonar el amor, siempre han sido de mal augurio, y especialmente visto desde la derecha de toda la vida, cuando menos como algo enfermizo, sino prohibido.


Aunque quizás también, si desligáramos del trío a CIUDADANOS, lo del PSOE y PODEMOS, tiene mucho de Capuleto y Montesco, que son amores prohibidos, porque las familias se tienen que llevar mal por ADN, aunque ya nadie recuerde por qué, si lo hubiere. 


Especialmente, si vertimos esos amores a su versión musical, el célebre WEST SIDE STORY, fácilmente podemos sustituir a la parte portorriqueña, por venezolana, y ya tenemos a un Pablo Iglesias sin coleta, pero con una melena que para sí misma hubiera querido la mismísima Natalie Wood, convertido en una MARÍA molona.


Quizás en esta nueva versión del musical, traducido a nuestras carteleras de entonces, con “UN AMOR SIN BARRERAS”, tiene que haber un nuevo personaje, que pertenecerá a la familia de Bernardo (Pedro Sánchez), que como ya viene guapo de serie, no tendrá mucha dificultad en seducir a  María, salvo por este personaje del que hablamos, y que lo podemos representar con bata de cola, siempre vestido de negro, sobre fondos y decorados oscuros, porque prácticamente no se le ve, se le intuye.


Ese nuevo personaje, en esta versión, apenas habla en toda la obra, pero está muy presente, y siempre tendremos la sensación de que en cualquier momento se va a acercar a Bernardo/Pedro Sánchez, para confesarle “Yo soy tu padre, o tu madre”.  


Y en realidad, además, la de la bata de cola negra, es la que lo tiene más fácil. Si el cortejo sale bien, será porque “siempre he estado vigilante”, y si sale mal, “porque desde el principio os advertí que no eran trigo limpio, y de trigo en Andalucía entendemos mucho”.



De todas maneras, probablemente comprobaremos qué tipo de historia de amor nos presentan en el montaje de mañana mismo,  si un complicado triángulo amoroso de conveniencia, una ardiente historia/histeria de amor, o las barreras se han puesto e impuesto antes de que surgiera nada, ni amor, ni pacto. Y en este último caso, no hay, ni habrá, una excelente banda sonora que lo pueda resistir.

*FOTO: DE LA RED

miércoles, 16 de diciembre de 2015

LO QUE LA VERDAD CONLLEVA


Algunas veces, siempre, cuando se pide que te digan la verdad, conviene mantener una conversación interior sobre si verdaderamente quieres saberlo, o quieres que la supuesta verdad tenga el esquema que previamente te has montado en tu interior. Porque la verdad puede ser dolorosa, sobre todo si involucra a tus seres queridos, más incluso que sobre ti mismo, porque, personalmente, creo que eso lo podría “manejar” mejor, que la figura de tus seres queridos. Quizás, porque éstos han podido formar tu geografía interior, tus valores, la manera de ver y deglutir las señales que recibes del exterior.


Durante muchos años ves la vida según tus padres (aunque en tu interior haya surgido ya la chispa de la rebeldía), quizás bajo la apariencia de lo que es tradicional, aunque solo sea costumbre en tu casa y porque alguno de los dos miembros, padre o madre, lo quisiera de esa manera.


Digamos que, durante muchos años, la figura de la ley, o la justicia, esa señora con los ojos tapados y una balanza, tendría fisonomía que en cierta manera recordara a nuestra familia, hasta que un buen día te vas dando cuenta de que una cosa es predicar y otra dar trigo, y que tanto tu padre como tu madre se pueden confundir, y de hecho lo hacen. Y la seguridad del suelo en el que habías pisado con fuerza hasta ese momento, puede ser ahora tan firme como unas arenas movedizas.

Y a todo el proceso anterior se le llama madurar, crecer, e incluso hacerse adulto. ¡Hay que joderse! Al final la vida misma está llena de publicidad engañosa, y no existe una OCU a la que puedas ir contando tus cuitas. En realidad sí hay alguna, que bajo la forma de “vamos arreglar lo espiritual”, al final lo que quieren es venderte la moto de lo suyo. Incluso, algunos te pueden limpiar tus pecados más blanco que las otras religiones o que los otros partidos políticos.

Quizás, y solo quizás, si la belleza está en tu interior, tal vez sea prima hermana  de la verdad y cuñada de las buenas maneras, y “acuñaron” entre todas esa frase de “no hagas o no quieras para los demás, lo que no quieres para ti”. Fácil de decir, pero difícil de llevar a cabo, porque nosotros somos nuestros mejores amigos, y con mucha frecuencia nos dejamos sobornar por nuestro propio amiguismo, que si es exacerbado se apellida “soberbia”, porque el nombre, o la excusa, siempre la pones tú mismo.


¿Seguro que realmente querías saber la verdad?

*FOTO: DE LA RED

jueves, 23 de julio de 2015

NO ES VOYEUR, ES MODERNA



Desde este ático, el vecino del mundo siempre comenta, cuando comenta, algo que no le ha dejado indiferente, aunque la mayoría de las veces no lo sea para bien. Sin embargo, esta vez hay un anuncio que aparte  de bien hecho, es en realidad, una película con argumento de unos pocos segundos, en el que inmediatamente te sientes aludido, y lo consideras como parte de tu vida.

Este vecino se refiere a ese anuncio de ING DIRECT y que nos lo “venden” como una HISTORIA REAL en la que una voz en off , nos habla, se puede deducir que es el hijo mayor, de Encarnación Flores, 85 años, viuda, y madre de dos hijos y una hija, que al único hombre desnudo que había visto en toda su vida era a su marido, y pide a los hijos que, por curiosidad, le lleven a una playa nudista.

Los hijos tienen que decidir si acceder o no. Y  la siguiente escena en la que ya se aclara el final, y por lo tanto la decisión de los hijos, a la señora se le ve por detrás, sentada en una silla plegable y viendo el panorama de una playa nudista.

El que se haya elegido ver a la señora de espaldas en la playa no es nada casual, porque la mayoría de la gente pondrá la cara de su madre.  

Y es que la mayoría de nuestras madres, o abuelas, que ahora son octogenarias, pertenecen a una generación en la que han pasado de estar, como decía el dicho, en casa y con la pata quebrada, a la modernidad más absoluta. 

Han conocido a hijos que no han querido casarse pero que viven en pareja, y antiguamente se decía que “en pecado”; a otros enfrentándose a la separación más absoluta vía divorcio, y no al célebre “ahí te quedas”. A hijos o nietos que quieren vivir su sexualidad de otra manera. Todo el mundo de internet, en el que a más de una madre/abuela no le ha dolido prendas, y se defiende con las nuevas tecnologías como la que más. 

Sus vidas en realidad han sido un continuo aprendizaje en la Universidad de la vida, en la que se encontraban con problemas a resolver sin haber aprendido la teoría, y han sido todo instinto.

En el citado anuncio se dice una frase realmente importante: “Ya vivimos demasiado condicionados”, y hay personas, madres especialmente, que han tenido que aprender a vivir lejos de las normas que les intentaron cuadricular la vida.  Y poco a poco han ido comprendiendo  que hay muchos tipos de vida, y no tienen por qué ser malas, me refiero a esas vidas, sino solo diferentes.

Siempre he pensado que esa generación de madres o abuelas, nos han dado una lección de saber vivir, porque por muchos motivos han tenido que ir variando de vida, y en cierta forma, siempre han sido las más modernas de las modernas, siendo las verdaderas “it-girls”, tan de moda ahora.

*FOTO: DE LA RED


domingo, 3 de mayo de 2015

AQUELLOS DÍAS DE LA MADRE


¿Pues qué queréis que os diga? A este vecino del mundo el concepto “día de la madre” siempre le conduce, sino a la tristeza, sí al menos al melancolismo.

El día de la madre tiene aroma a tiempos pasados, a eso tan manido y a veces tan verdad de que cualquier tiempo pasado fue mejor. A que eras el rey de la casa antes de que te destronaran, no por propia abdicación, sino por un renacuajo que vino sin avisar y normalmente sin ser pedido, y que a medida que iba creciendo ibas comprobando que quería tus juguetes y que, además, te los rompía, con el amparo de una madre que con una sonrisa en los labios te decía, como única defensa de esa sabandija de cuatro patas, que era más pequeño que tú.

Este vecino del mundo recuerda que antiguamente, hace unos cincuenta años, el día de la madre era el 8 de Diciembre. Y quizás, por aquello de ir separando unos gastos que apenas dos semanas después serian álgidos, se pasó a celebrarlo en otra época del calendario donde las ganancias, para los empresarios naturalmente, eran entonces menores.

Al recrear aquella época, en la mente aparecen una radio con una impresionante luz verde, y que hoy sería el equivalente a los mejores efectos especiales,  grande, porque era un  mueble, e incrustada en el armario blanco de la cocina. Una radio que acaparaba los mejores momentos de la jornada, con aquellos discos dedicados, en ese día naturalmente a una madre, que visto con ojos de hoy se auto-regalaba canciones de Antonio Machín, Los Xey; o para hacernos reír, uno de esos discos de Gila contando entre llamada y llamada una guerra que debía de ser más divertida que la que alguna vez oías entre susurros en casa. Recuerdos de aquel tío al que le faltaba un brazo, y que nunca te respondían dónde lo había perdido. Siempre me pareció curioso lo de “perder un brazo”, porque comprobaba el mío y no se podía soltar. El brazo de mi tío sí debía de pertenecer a la guerra de Gila, junto con lo de los espías vestidos de lagarteranas.


Decir día de la madre, en aquellos recuerdos de finales de los cincuenta, tenía un inequívoco olor a castañas, cocidas en el estilo materno, o compradas del horno con forma de máquina de tren, del caramelero de la plaza. Y sabor a turrón, porque en nuestra casa era la inauguración de la temporada de un producto netamente navideño, y que en ese día se vestía especialmente de mazapán, y de lo que hoy conocemos como Pan de Cádiz.
                                                                                                 

El día de la madre siempre es una puerta al pasado, y enarbolar la bandera del recuerdo, de esa madre que ahora ya anciana, fue a los ojos de sus hijos, la mujer más guapa, e importante, del mundo.

*ILUSTRACIÓN: DE LA RED

martes, 11 de noviembre de 2014

EL TIEMPO Y LA ORTOGRAFÍA

Para muchos la vida es simplemente un después detrás de otro, el plantearse nuestro recorrido vital a corto plazo. Lo que un famoso entrenador argentino resumiría como el “partido a partido”, y quizás por eso, un buen día te miras al espejo y encuentras a alguien que es el mismo de ayer, pero que no tiene que ver nada con aquel joven de hace muchos años.
Eso me pasó el otro día, cuando desde el otro lado de la calle, repleta de tráfico y peatones, me llamaba a gritos mi amigo Paco, uno de esos amigos que ves muy de vez en cuando, por circunstancias de la vida, que como las luces  de los coches hoy los ves, y mañana no, pero que sabes que están ahí en la distancia.
Me decía algo de mi blog, pero no le entendía bien, y por eso antes de que se formara un pequeño grupo de desconocidos cotillas, que viendo que pasa algo raro, opten de primeras a sacarse una foto contigo por si acaso, le hice la seña  de que no entendía nada, y optó por coger el primer paso cebra que le llevaba a mí.
Paco me comentó que como desde la última vez que nos vimos le dije lo del “blog del vecino”, siempre me leía, y que el otro día al ver mi foto en el artículo “Una foto, una historia” (http://patxipe.blogspot.com.es/2014/10/una-foto-una-historia.html), casi ni me reconoce, -Si no llega a ser por esos ojos… Es que es lo único que tienes igual- Lo peor del caso, o lo mejor, no sé, es que me lo decía con su sonrisa beatífica. Por un momento deseé tener el poder de una "moviola del tiempo" y retroceder hasta momentos antes de que me llamara, e irme por otro lado.
Me imagino que si me pasa a mí, le ocurre a todo el mundo, eso de que te das cuenta  de cómo van cambiando los demás (y si tienes un poco de juicio, no se lo vas comentando a todo el mundo, para no herir susceptibilidades), y sin embargo, y espero que se me entienda, tú siempre te ves igual..
Más de una vez he pensado en la posibilidad de que dos “yo” de diferentes épocas se  cruzaran en un momento utópico y seguro que ni se paraban a mirarse. Quizás además, el cambio físico viene acompañado del cambio interior, y los sueños, aspiraciones, pensamientos, de hace muchos años no tienen nada que ver, con los de ahora. No es ni mejor ni peor, sino diferente; aunque muchas veces deseara el tener la ingenuidad de pensar que “una pata de gallo” servía, como lo hacía mi madre, para hacer una buena sopa, y no para estropear una cara.
De todas maneras, y hablando de mi madre, como me imagino la madre de muchos, es muy parecida a la madre de Forrest Gump. Me explico. Su filosofía se resume en frases lapidarias, y además, al ser española, con mucha mezcla de refranes de los de toda la vida. Y para el tema de hoy, de las consecuencias del paso del tiempo, me hubiera dicho esa frase tan graciosa, y tan verdad, de que el tiempo cambia tanto que “hoy” se escribe con “h” y sin embargo, “mañana” sin ella.
¡Es la vida! Y nunca mejor dicho.

*ILUSTRACIÓN: DE LA RED

jueves, 4 de septiembre de 2014

OTRO TIPO DE GALLETA



Se supone que cuando se diseña un anuncio, para televisión especialmente, ha habido un estudio previo. Y entre otras cosas se ha tenido en cuenta la manera de presentar el producto. Por eso nunca he entendido el objetivo que está detrás del anuncio de las galletas Chiquilín.
Ese niño que vuelve a casa tras, se supone, hacer los recados, y que con gestos más que ostensibles a su hermano pequeño, de que sabe lidiar con la situación, a la pregunta de su madre de si ha traído “los cereales, los huevos, y la miel”, le presenta en su lugar las galletas, se mire como se mire es de juzgado de guardia. ¡Ojo! Digo el comportamiento del niño, no del anuncio.
Llevaba ya mucho tiempo desaparecido ese “mensaje comercial”, como algunos pedantes los denominan, y este vecino del mundo pensaba, afortunadamente, según su opinión, que ya había sido desechado para su uso. Sin embargo, con mucho pesar suyo, está otra vez en antena.
No sé si os habrá ocurrido a vosotros, con algún otro "consejo comercial", y me podáis entender, pero es que, literalmente, no lo soporto. 
El escenario para presentar un producto no se puede decir que, en el mejor de los casos, es más que dudoso. Ese hijo, resabido y autosuficiente, y esa madre que se deja torear, y que al final de la historia, parece que encima se alegra de la ocurrencia de “su niño”, cambiando los recados que se le ha mandado, para, al fin y al cabo, traer lo que a él le sale de sus mismísimas ganas, se mire como se mire, no es nada afortunado.
Si lo que se ha querido es que se sepa que ese producto lleva esos tres elementos, el objetivo se ha cumplido con creces. Personalmente no lo olvidaré nunca. Otra cosa es que a raíz del citado anuncio se compren más galletas de esa marca.
Se supone que como ese anuncio lleva mucho tiempo, por parte de la citada compañía se habrá estudiado el tema, y no les debe de ir nada mal. Sin embargo, este vecino, y teniendo en cuenta que eran sus galletas preferidas desde su niñez, no es que no compre las galletas, es que cuando él mismo va al supermercado correspondiente, ni se acerca al lugar donde el citado producto está.
De hecho, teniendo en cuenta que para preparar este “post”, y buscando el anuncio por internet, en menos de cinco minutos este vecino se ha encontrado fácilmente, porque han sido ellas las que han venido a él, dos parodias del mismo anuncio (y que inciden en el mismo punto de vista, cada una de ellas, además, más bestia que la anterior), es evidente que a más de uno le ha producido la misma reacción.
Seguro que si el anuncio hubiera sido al revés, y es la madre la que supuestamente “se pasa” con su comportamiento hacia su hijo, rápidamente hubiera habido alguna asociación de algo, en algún lugar de esta España nuestra, que hubiera puesto el grito en el cielo.
A quién no nos ha ocurrido alguna vez, el estar en un bar, por ejemplo, y tener a un matrimonio cercano, con hijos, de unos cinco o seis años, y al cabo de pocos minutos el ambiente es insoportable, porque el comportamiento de los niños deja mucho que desear. Ya se han convertido en pequeños tiranos, que chillan y no dejan títere con cabeza, bajo la absoluta ausencia de actuación de sus padres para que cesen en su comportamiento. Da la sensación de que como ellos tienen un problema, lo quieren compartir con todos, para que a ellos les “toque” menos.
Ya para terminar, en ese anuncio, y seamos sinceros, se echa de menos la escena en el que la madre (digo madre, porque es la que aparece en la historia), le da una bofetada, he dicho una (a la que, curiosamente, también se le denomina como “galleta”), a su hijo, para que no se vuelva a repetir ese comportamiento. Pero, eso, claro, no es políticamente correcto. Y eso, señores,  no es maltrato, es educación. Pero, claro, quién le pone el cascabel al gato. ¡Y así nos va!

*VIDEO: DE LA RED

lunes, 2 de junio de 2014

EL CIELO DE LOS POBRES

Recuerdo como si fuera ayer a mi madre diciéndome eso de que si deseas algo, mucho, mucho, no se lo digas a nadie, para que nadie más se encapriche, y cuando puedas, consíguelo, eso sí, de la manera que nunca, nunca te tengas que avergonzar.
La verdad es que nunca lo entendí, porque en cierta manera es convertir el deseo de algo en un tesoro, pero allí quedó esa directriz, en el mismo sitio que quedan todo tipo de directrices que te dan cuando eres pequeño: haz el bien y no el mal, no desees para los demás lo que no deseas para ti…
Con el tiempo este vecino del mundo ha llegado a pensar que los ricos, o los reyes de los pelotazos, no han tenido madre, porque siempre estaba convencido de que lo de ser madre era como una sociedad secreta que una vez adscrita a ella, te hacía ser en el fondo, de la misma manera. Sin embargo, qué verdad es esa de que cada uno es de su padre y de su madre, aunque en este caso este vecino está convencido de que lo biológico no tiene nada que ver, sino el día a día del que ejerce como padre o como madre.
Y, este vecino ha llegado a pensar, más de una vez, que no es el fútbol el opio del pueblo, sino “la vergüenza” la que más de una vez nos impide comportarnos de una manera que fuera beneficiosa, muy beneficiosa para nosotros, y perjudicial, muy perjudicial, para la mayoría. Y a la vergüenza se le puede disfrazar con otros nombres: moral, ética,..Por eso, este vecino siempre ha estado convencido de que los que ofenden a la sociedad no tienen madre, aunque la realidad le haya demostrado generalmente que estaba equivocado.
Más de uno, y de veinte mil,  hace lo que le viene en gana, de la manera que le viene en gana y después la recubre de su verdad. Más o menos como eso de que la historia la escriben los vencedores, porque tienen suficiente dinero y poder para comprarse un final que les defienda.
Por todo lo anterior, este vecino siempre ha estado convencido de que la vergüenza, y la honradez en el fondo, es el cielo de los pobres, y de los que siempre se ha dicho, que se visten por los pies, quizás por aquello de que los poderosos y ricos, o los que, como se dice en el pueblo del vecino, tienen “el riñón forrado”, siempre tienen a alguien que les vista; porque le pagan, claro.

*DIBUJO: DE LA RED

lunes, 19 de mayo de 2014

LA VIDA COMO OFERTA DE TRABAJO

¿No habéis tenido nunca la acuciante necesidad de separaros de vosotros mismos? No, no estoy hablando de salir de vuestro entorno, de iros de vacaciones por ejemplo, que también, sino de separaros de ese ser que tienes dentro de ti. Además es una sensación extraña porque utilizas a tu cuerpo como vehículo de transporte, y sin embargo tampoco estás de acuerdo con el proceder de la persona que dirige ese vehículo.
Este vecino, para analizar las cosas utiliza aparte de, naturalmente, su punto de vista, el supuesto punto de vista de la gente que conoce, y especialmente de sus seres más queridos. Y mi madre diría aquello de “Eso te pasa porque tienes mucho tiempo libre. Si hubieras vivido en la Época del Hambre con sobrevivir día a día hubieras tenido suficiente”. Quizás tenga razón pero las circunstancias son las que son, y en la hipótesis de que se pudiera cambiar, también utilizaría el comodín del público para intentar variar mis sentimientos. 
Los más observadores habrán notado que al citar "la época del hambre" está puesto en mayúsculas, y es que uno ha estado convencido durante muchísimos años de que esa época se encontraba, lo mismo que el “medievo” por ejemplo, en los libros de historia. Un día me di cuenta de que la Historia, es como un notario que solo levanta acta de los hechos, y además los vende al mejor postor, y los relata como esa persona quiere que se cuenten. Y las penurias y los sentimientos de los afectados quedan aplastados por el peso del dinero.
Si al menos este vecino fuera del Atlético de Madrid, que por “pupas” pudiera serlo tranquilamente, esta mañana estaría con un "subidón" más alto que el Everest, sin embargo, el equipo de sus entretelas, la Real Sociedad, es maestro en eso del “coitus interruptus” o de vender la piel del oso antes de cazarlo, y si hasta el último momento nos vendían los sueños de un quinto puesto, la realidad nos ha colocado donde nos hemos merecido estar por nuestro comportamiento  durante toda la temporada, unséptimopuestoygracias, y en la única jugada en que son maestros, y eso sin ensayar, es en poner escusas y en decir eso de “todavía se puede enmendar la trayectoria, pero sin más dilación”.
Acabo de tomar una decisión, voy a poner un anuncio “Se busca conductor para vida en buen uso, por no poder atender. Se valorará experiencia y ganas de vivir y de progresar. Se ofrece buen sueldo y alojamiento en el mismo cuerpo o lugar de trabajo. Abstenerse curiosos.”

*FOTO: DE LA RED

sábado, 5 de octubre de 2013

LA JUVENTUD COMO CONDENA (...A ESTAS ALTURAS DE LA PELÍCULA)

Antes de nada este vecino quiere recordar que 15 años y un día, es la película elegida por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España para representar a nuestro cine en la carrera a los Oscar  de este año.
En realidad la historia compete a tres diferentes generaciones aunque la chispa la genera el miembro más joven de una “improbable” familia ubicada  en las cercanías de San Sebastián, en recuerdo, quizás, al origen de los progenitores, tanto de la directora, y coguionista, y del otro autor del guion, Antonio Mercero, hijo. 
El mismo título de la película hace un guiño a la edad del protagonista, entendida su juventud como una condena a los que le rodean.
Ya con el primer plano, una inspirada Gracia Querejeta, nos indica claramente que toda la película va a girar, como gira la cámara, en torno al personaje de Jon, el hijo. Otro logro de Gracia es que la historia fluye de manera natural sin apariencia de drama, aunque lo sea, sin apariencia de comedia, aunque lo sea. Es una historia agridulce, como la vida misma, pero con mucha luz, incluso la mayoría de los fundidos entre escena y escena no son a negro.
En una muestra de lo estresante que puede ser un adosado cuando te llevas mal con el vecino, y cuando en la familia se habla de todo menos de lo que verdaderamente importa, Jon se convierte en un rebelde con causa,  motivo por el cual, conoceremos más tarde otra tierra, otro ambiente, donde reside el abuelo,  y a quien se acude  como antídoto para, apelando a su seriedad y presunta ecuanimidad, intentar imponer un poco de orden en el caos, mediante una colección de “noes” a los que el miembro más joven de la familia no está acostumbrado.
Hay personajes, como el de la madre, que confiesan abiertamente que son incapaces de reconocer los sentimientos, y necesitan que se los digan. Por eso mismo, quizás, se construyen otros hechos diferentes a los reales para así salvaguardar su verdadera actuación. Lo importante no es lo que realmente ocurrió, sino cómo se cuenta. Otras  personas son utilizadas como excusas para seguir viviendo.
La figura del abuelo encarna la búsqueda de la verdad, entendida ésta como una cuestión de honor, por encima de todo, incluso de su conveniencia, desviación profesional de su antigua pertenencia al ejército.
Los adultos son personajes de una sola cara, son como son, y ni quieren ni pueden cambiar, aunque quizás al final con ese plano de unos pies corriendo por la arena, hay un camino a la esperanza.
Por el lado de las interpretaciones, encontramos a una Maribel Verdú, encarnando a la madre sufridora del protagonista.  Es una interpretación muy ajustada y sobria, y con una gran escena de lucimiento personal mientras habla a su hijo postrado en la cama de un hospital.
Tito Valverde encarna a Max, el abuelo, un personaje duro en apariencia pero que, como dice otro de los personajes, habla más con los ojos que con la boca.
El joven Aron Piper, es Jon, y presunto culpable de las desdichas familiares. Una interpretación llena de frescura y espontaneidad, y que capta las simpatías del público desde el primer fotograma.
Bajo la apariencia de una narración suave y  con momentos de aventura juvenil, se esconden diversas cargas de profundidad que darían para muchos coloquios: secretos de familia, inmigración, incomprensión… Un buen guion y película, que aunque salgas del cine con un buen regusto, tu mente querrá analizarla en los días posteriores, y ese, precisamente, es un buen síntoma y logro.
Película totalmente recomendable, aunque apuesta muy arriesgada a nivel internacional por parte de los miembros de la ya citada academia.

*FOTO: DE LA RED


martes, 1 de octubre de 2013

SE LO VOY A DECIR A TU PADRE


De sobra es conocida esa teoría de que los niños tienden siempre a adorar a la madre, y las niñas al padre. Este vecino tras pensar mucho en su pasado, que se supone no debe diferir mucho del de la mayoría de vosotros, piensa que la figura paterna es esa gran desconocida, y estamos hablando de una época, que siempre hay que tener en cuenta, de mediados de los cincuenta a comienzos de los setenta, en la que haciendo un paralelismo con aquella cursi canción, pero pegadiza, de Julio Iglesias, este vecino pasó de niño a hombre.
Si a un matrimonio le quitas todo ese atalaje de amor y contigo-pan-y-cebolla, queda en realidad una sociedad diríamos que mercantil, en la que se reparten los roles entre los dos socios, uno es el poli bueno y el otro el malo, o la relaciones públicas y al que se suponía, y más por entonces, el amo del garito.
Si vamos haciendo un viaje introspectivo a nuestra niñez, la mayoría de las veces la figura materna queda suficientemente clara con todo tipo de imágenes, explicaciones y amenazas que todavía están dentro de nosotros. Sin embargo, el padre aparece poco, y la mayoría de las veces como repartidor de justicia.
Una de las frases que más hacía acordarnos de nuestro progenitor, es esa lanzada un día sí y el otro también por parte de nuestra madre cuando ciertamente al borde del paroxismo nos lanzaba aquel “se lo voy a decir a tu padre”. Y es que en el mundo de los niños, Dios siempre queda muy lejos,  y la mayoría de las veces encerrado en un templo y en una religión, y el que reparte justicia es el padre.
Como hubiera dicho una de mis abuelas, oír la palabra “padre” equivalía a que se me pararan los pulsos. Siempre me pareció enigmático ese presunto poder paterno, cuando luego muchas noches, y al llegar el susodicho a casa, recibía por razones que entonces se me escapaban, abundantes broncas por parte de mi madre, en forma de quejas, primero apresuradas, y luego más calmadas aunque con evidente aumento de decibelios.
Había algo que no lograba entender  un niño de entonces, entre el presunto poder de un padre,  y la leída de cartilla por parte de su mujer, que con el tiempo dio como resultado el pensamiento filial de que el padre tenía poder cuando se lo dejaba la madre.
Muchos años después y al conocer la célebre frase “la historia la cuentan los vencedores”, por unos instantes vi mi casa de la niñez convertida en una maqueta como la de los soldaditos de plomos en la que se libraba la batalla diaria de la vida, y en la que distinguí perfectamente quién lucía las medallas, y quién sin embargo el poder, aunque en ese momento su figura estaba junto a la cocina.

*FOTO: DE LA RED

lunes, 30 de septiembre de 2013

LA FIESTA DEL GIN TONIC Y LA MADRE DEL CORDERO

Lunes, día de recuerdos del fin de semana, y pocas expectativas, aunque me imagino que eso es cuestión de chasis también. Este vecino está convencido de que si le preguntas a Martin Berasategui será agotador la lista de “tareas” que tenga que hacer hoy, y más agotador la manera en que lo diga con ese “garrote” que lo usa sí o sí.
Sin embargo, ni este vecino es el Señor Berasategui, y eso que gana     el mundo culinario, ni le hace falta al vecino meterse en esos berenjenales.
Parece que no iba a existir el mundo tras el Festival de cine donostiarra, y sin embargo ya ha terminado con sus más que polémicos premios de este año, y es que no es lo mismo el gusto de unos, se supone entendidos cinéfilos, que además están a mesa y mantel durante más de una semana, a los gustos de esos locos que todavía se gastan el dinero en las salas de cine, sea o no sea época de glamour.
Este sábado pasado este vecino estaba escuchando una emisora de radio, esa a la que Shakespeare se refería con el “…SER o no SER”, un programa para los amantes del cine en el que se desgranaba, como no podía ser de otra manera, la semana en el festival donostiarra, y sin embargo, estoy seguro de que todos los “radioescuchas” como se decía antiguamente, con lo único que se quedaron, por desgracia, fue con una anécdota, por decirlo de alguna manera, en la que un local donostiarra había organizado un evento, esos días de fiesta del celuloide, que los locutores lo describieron como la fiesta del gin tonic, y ahora viene la madre del cordero, en la que se cobraba 18 euros por copa.
En primer lugar, este vecino no ve a las cada vez más escasas estrellas extranjeras con dinero en efectivo para pagar, ni que se atrevan a cobrarles, ya que son las que se supone darán relumbrón a la fiesta. En segundo lugar, cada vez son más “livianos” también, los medios de comunicación que osan mandar a periodistas acreditados para pasarse más de una semana con todos los gastos pagados, ni éstos se atreverán a pasar esa cuenta, como confesaban los sufridores de la citada emisora, a su empresa, con lo que a más de uno le va a quedar un regusto amargo de esta edición del festival.
De todas maneras, y como siempre, lo más probable es que el que pagara la citada tropelía fuera el pardillo que se aventuró a pulsar el latido del festival, y mientras que pagaba la cuenta, se juraba no volver más ni al festival, ni a llenar las salas del cine.
Y es que los que todavía intentan hacer cine, siempre dicen, que los    que suben los precios de esa industria no son ellos, ni tampoco,         visto lo visto, los que, en otro sentido además, dan mala imagen,       pero los que pagan el plato, y en este caso la copa, son los mismos que han aportado los impuestos para que cada año  el citado festival sea posible.
Tantos minutos durante el año intentando convencer a la gente de que un festival de cine es para todo tipo de gente, para que luego algunas personas de otras industrias lo desdigan con hechos, que no son precisamente amores.

*FOTO: DE LA RED

jueves, 18 de julio de 2013

ENGARZANDO AIRE

Está saliendo un sol prometedor, como cuando una joven rubia te guiña un ojo en un gesto picarón, y sin embargo, este vecino se acaba de quedar triste, muy triste.
Acabo de leer una noticia de esas que se escaparán a la mayoría de los lectores porque, quizás, no sea para abrir informativos, pero si da qué pensar.
Siete obras maestras,  una de Picasso, dos de Monet, una de Matisse, una de Gauguin, una de Meyer de Haan y una de Lucian Freud.  sustraídas del Museo Kunsthal en Rotterdam en 2012, puede que hayan sido destruidas por la madre de uno de los posibles ladrones, de origen rumano. Esta señora ha confesado a la policía, que en la creencia de que si la autoridad competente no recuperaba los cuadros, nunca podrían inculpar a su hijo, los quemó en la chimenea de su cuarto de baño.
Las personas que me conocen, como muchos de mis lectores, saben de mis gustos pictóricos, y la auténtica aberración que supone, desde mi punto de vista, destruir unas obras maestras, en un auténtico gesto de egoísmo para con el resto de los mortales.
Hay artistas cuyo fin en toda su vida es la búsqueda de la belleza, algo que es tan sugerente pero etéreo en su concepto,y que nunca conseguirán ni siquiera acercarse, y algunas veces, las menos, aún consiguiéndolo, no son reconocidos en vida.
Ha trascendido la foto de uno de los cuadros, “Waterloo Bridge”, de Monet, que en realidad es de una serie de cuadros que hizo en Londres, y es tal su exquisitez, y delicadeza, que es poesía pura, e incluso orfebrería, engarzando aire en el aire.
En cuanto este vecino se ha enterado de esta triste noticia, le ha venido al recuerdo, que es como una ventanilla de reclamaciones, imágenes de la película de François Truffaut, Fahrenheit 451, y de un mundo donde se destruyen los libros, y en el que se daba el caso de crearse una comunidad, en el que cada uno de sus miembros, se aprendía un libro de memoria, para que no se perdiera, para que no lo perdiéramos.
Lo dicho, hoy es un día triste, muy triste, al comprobar una vez más, lo muertos de sentimientos que están muchos, aunque no paren de moverse en todo el día.

*CUADRO: "WATERLOO BRIDGE", DE MONET