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sábado, 28 de marzo de 2020

...EL DE LA TRISTE FIGURA



Lo bueno que tiene el vivir o leer una historia crepuscular es que, entre otras cosas, no necesitas gafas de sol, porque lo único que te puede deslumbrar son los recuerdos. Y ellos, que siempre están en una segunda lectura, nunca te van a cegar porque como se repiten siempre, los ves venir.

Cada vez estoy más convencido que para cuando acabe todo esto, este vecino del mundo ya habrá aprendido a decir “confinamiento”. De todas maneras, como en muchas de las palabras, lo más importante es practicarlas. No es necesario declamarla cada vez que la utilizas ya que no nos dedicamos al noble arte de Talía aunque haya sido su día.

Me han dicho por correo interno, y han sido varios, que últimamente más que irónico estoy …ácido. Es curioso porque nunca he tomado, lo que en mis tiempos al menos, se denominaba como “tripis”. Debe ser que uno ya lo lleva dentro.

De todas maneras, también puede ser cuestión de unificar conceptos. Porque lo que uno puede considerar como ácido, incluso en el humor, otro puede verlo como “…hasta los cojones”, o en su versión femenina, más que feminista, “…hasta los ovarios”, porque hay para todo y todos.

Hoy he oído en la radio que han detenido a unos cuantos que estaban celebrando a escondidas, o al menos lo intentaban, porque les han pillado, la matanza del cerdo. Para redondear este sinsentido, cualquier día nos enteramos de que además eran antitaurinos o de alguna protectora.

Volviendo a lo del confinamiento parece ser más que un rumor que el Gobierno está estudiando uno más drástico, pero está a la espera de resultados. En cualquier momento nos mandan un uniforme de rayas horizontales negras y blancas, con un número diferente para cada uno en la zona del pecho.

Normalmente este vecino del mundo no es de los que se deja llevar por las apariencias, pero en los últimos días la cara de nuestro Presidente, Don Pedro Sánchez, deja mucho que desear, y más de una de las preguntas que se le hacen, sobraría con solo verlo, y lo que es más importante, observarlo. 
De todas maneras, no es de extrañar, con el comportamiento que están teniendo, otra vez, en esta tragedia países como Holanda y Alemania. Un bravo, por cierto, para el primer ministro portugués, António Costa, que le ha cantado las verdades del barquero al gobierno holandés.

Quiero creer, a posteriori, que nuestros políticos no han querido agravar más el tema y lo han dejado para reuniones posteriores.

En casos así, y ésto ya es de mi cosecha personal e intransferible, se debería practicar la llamada “venganza del chinito”, como aquel cocinero mandarín que meaba en la sopa del cliente que no paraba de ofenderle. Utilizaré un metro más de toalla en la playa para que se den cuenta de que sobran, y les va a sonreir con cara de panoli su tía la de Utrecht.

Espero que ninguna asociación de hosteleros me afee la conducta, porque ya estamos, me consta que somos muchos, hartos y cansados de hacer el quijote, el mismo de la triste figura, ante la presunta fuerza del dinero que puedan tener algunas hordas del norte. ¡Hasta el gorro!

*FOTO: DE LA RED

viernes, 15 de noviembre de 2019

CUENTA ATRÁS, LA NAVIDAD AL FONDO



El primer velo hacia la Navidad ya ha caído, encarnada por la “inauguración extraoficial” que siempre supone el anuncio del sorteo de la lotería del 22 de Diciembre.

En realidad, este año no es un anuncio sino cuatro; pequeñas historias que tienen al sorteo de la lotería de Navidad como una especie de nexo (de ahí quizás su lema de este año,  “unidos por un décimo”) entre el problema y parte de la solución, ya que un dinero inesperado, aunque siempre deseado, nunca viene mal como tabla de salvación en cualquier inundación de problemas.

Otra coincidencia, y ésta muy importante, entre todas las historias es que la forman en cierta manera parejas inesperadas que se sienten unidas, quizás, por el pequeño drama o huracán de sentimientos que está atravesando una de ellas.

A destacar que en todas “los cortos” hay caras conocidas al servicio de una intensa historia...

Pilar y Félix”, o ese suegro que en el fondo se niega a tener que olvidar oficialmente a esa nuera que para él siempre seguirá siendo de la familia. Ramón Barea y Lorena López Borial nos han traído su enorme verdad en unos personajes que nos harán soltar incluso una lagrimita de comprensión, "porque a mí me pasó lo mismo".

Carmen y Víctor” en esa pequeña historia hospitalaria que no podía faltar entre enfermero (Edgar Costas) y paciente (Bárbara Santa-Cruz) que se siente prácticamente desahuciada. Con el fin de animar, y darla cierta tranquilidad,  Víctor toma la rápida decisión de compartir su décimo con ella antes de llevarla a Rayos.

Ramón y José”, protagonizada por un padre, Mauro Muñiz, que ante la mirada de su esposa, ha comprado décimos para todos, excepto para el nuevo novio (Diego Olivares) de una de sus hijas, alegando que casi no es de la familia.  Quizás proveniente de ese “vininchi”, está lleno de inexperiencia, mucha esperanza y toques de humor fresco.

Y por último, “Emilio y Gloria” o la pequeña historia, como todas en aproximadamente  minuto y medio, de ese gerente,  interpretado por Juan Manuel Lara, que en el fondo se niega a ceder los trastos de la empresa que fundó a su hija, una María Morales comprensiva y tierna, que utiliza el décimo de lotería navideña que regala a su padre, como homenaje a toda su vida dedicada a ese pequeño negocio.

Los anuncios comienzan a emitirse hoy en televisión y cada historia se nos irá acercando semanalmente. No son el típico anuncio navideño que quizás esperabas. Pero no defraudan. Podrían haber formado parte de aquella película tan entrañable, y siempre navideña, "La gran familia".

La cuenta atrás hacía la Navidad ha comenzado. Ni queremos ni podemos pararla.

*FOTO: DE LA RED

domingo, 10 de noviembre de 2019

EL REBUFO DE LA HISTORIA...



Para cuando leáis el post, este vecino del mundo ya estará en la mesa electoral como segundo vocal. Primero les advertiré a los que organicen la mesa, que de un ojo, y es verdad, no veo, porque pasó no sé si a mejor vida, pero sí al menos de mí y de los doctores que durante un año han estado intentando salvarlo.

Mirando, aunque a medias como ya he confesado, y en plan positivo, podré comprobar qué es eso de vivir de la política, porque nos pagan, creo recordar, que 65 Euros. Tengo miedo de volverme un orgulloso petulante...

De todas maneras, a mis 63 años, ya es la cuarta vez que me toca. Por lo que si fuera un chollo, o pelotazo, seguro que nunca hubiera olido ni la pedrea…

Si no nos jugáramos tanto mañana, hubiera deseado despertarnos con una gran nevada y que se suspendiera todo, pero seguro que alguno de los otros partidos iría a votar,  y perderíamos lo que se daba.

Tengo una vecina, muy mayor la pobre, que hoy me ha comentado que todo el mundo está hablando por la radio sobre un muro que se debió de caer hace treinta años. Y que por la importancia que le dan, aunque no ha oído ni dónde fue, ni la cifra, seguro que debieron de morir muchos...

No le he sacado de su error, si lo hay, porque en el fondo ha estado sembrada. Murieron muchos por aquel muro de Berlín, aunque ahora también hay unos cuantos, incluso en construcción, y salvo excepciones, “nadie sabe nada”.

Por cierto, llámenme quisquilloso, que seguro que lo soy, pero me gustaría juntar todas las piedras de ese dichoso muro que dice la gente que todavía tiene por ahí, y que les creo. Seguro que el muro mediría más metros que el real. Y es que siempre que se venden “souvenirs”, ocurre lo mismo. Hay listillos que se forran. Y no vamos a mirar con cara de enfado a los alemanes, que de eso en España también sabemos mucho.

Voy a ir preparando mi rutina de dentro de unas horas, porque seguro que el futuro de esta nación pasará muy cerca de dónde me toca estar mañana,  y estaré atento por si siento el rebufo de la historia…

*FOTO: DE LA RED


sábado, 27 de julio de 2019

SEMANA DEL DESENCANTO



Siempre se nos ha dicho a los católicos practicantes, o que practican con nosotros y es que ya no se sabe quien va o viene, que en caso de que nuestros papeles del más allá, cuando la palmemos, no estén totalmente en regla, nos mandarán al purgatorio, para naturalmente “purgar” las posibles penas allí, más o menos como cuando te meten en la cárcel hasta  que se juzgue tu caso.

Pues el purgatorio de ahora, y no el de esos cuadros antiguos que nos lo presentan como un infierno low-cost, sería una especie de acompañamiento a los políticos de turno intentando ponerles de acuerdo para conseguir los votos necesarios que den la batuta de la política nacional.

En la semana que muere Rutger Hauer, el famoso replicante de "Blade Runner", a los 75 años, quizás nos quedamos todos también un poco huérfanos por pertenecer la mayoría a una especie de clan de todo lo que sea “algo” de culto, y “Blade runner” lo es. Entre otras cosas, por su claro tinte nostálgico, por su look añejo en un futuro decadente al nacer, al menos para nosotros, el público al que se dedica todo, y  en realidad verdadero origen y destino.

Nuestros políticos de turno deberían de cederlo, su turno claro, e irse a casa y vivir el día a día para darse cuenta de lo que vale un peine, y ocupar un puesto de trabajo de esos que los suyos han generado, y que no te llega ni para vivir la mitad de lo que es necesario para sobrevivir.

La naturaleza es sabia, al coincidir otra semana del desencanto de izquierdas, y su impotencia para unir sus esfuerzos bajo una misma presidencia, con la muerte del representante del replicante por antonomasia, y como dice él en su célebre monologo, no hay nada más triste que se confundan nuestras lágrimas con la lluvia. Aunque en realidad, sí hay algo más triste que las lágrimas, ser el origen de ellas, y de eso nuestros políticos serán responsables en esa cárcel a perpetuidad que es la historia.

*FOTO: DE LA RED


domingo, 10 de septiembre de 2017

SI DE GATO, GATILLAZO, DE BLOGGER...


El otro día iba paseando por una Donosti que se resiste a que el huracán veraniego se vaya desinflando, cuando me encontré, en realidad el destino me juntó a modo de broma en la esquina de cualquier calle (porque si recuerdo cuál es, es muy probable que no vuelva para no tentar a la suerte otra vez) con un antiguo compañero de trabajo. No, nunca hemos tenido ningún encontronazo, pero es el sexto sentido, ese que siempre te ayuda a sobrevivir,el que siempre ha encendido la luz roja cada vez que estamos cerca.

Me comentó que en ningún momento le había dicho que escribiera en un blog, y que se ha tenido que enterar por otros. Intentando no ponerme en modo “confrontación”, le dije que eso hubiera sido imposible, porque comencé a escribir, de hecho inauguré el blog, una vez nos habían forzado, concretamente a treinta personas, a dejar la empresa mediante un ERE. 

Como él seguía, creo, en la empresa, en cierta forma pareció ponerse en alerta, por aquello de recibir posibles críticas al respecto, aunque en muy pocos segundos pudo comprobar que mi ánimo estaba muy lejos de remover antiguos barros.

El tiempo iba pasando y era evidente que no teníamos mucho de qué hablar, por eso me hizo una pregunta sobre lo único que sabía de mí y mi nueva época: ¿Qué se siente al escribir en un blog?

Si la pregunta fue por pura cortesía, o descortesía, nunca se sabe, en muy poco tiempo debió de arrepentirse, por lo prolija de mi respuesta:

- En realidad cada post es como una liposucción en el alma. Siempre me ha recordado a aquel momento de nuestra niñez, cuando a nuestro profesor/a le fallaban las pilas para seguir dando la clase, y se descolgaba con una redacción urgente. Era como traspasar los poderes a la parte contratante. El problema es que esta redacción me la tengo que autoimponer, y como me llevo bien conmigo mismo, la mayoría de las veces intento no putearme con temas con los que tengo más que perder, y aquí incluyo siempre mi intimidad.

Mientras le sonreía, continué: -Y ya ves que la actualidad no está para que si escribes en un blog, te hagas el sueco y la rehuyas.

-¿Crees que es para tanto?- Me preguntó secamente, sin darme a entender si le estaba interesando nuestra charla forzada, pero charla al fin, o simplemente quizás estaba descubriendo que yo era un gran presuntuoso.

-Sólo te voy a hacer una pregunta, si me dejas –le contesté, mientras me miraba ahora con una gran atención:

-¿Qué opinas de la actuación de Juana Rivas, la madre que se escondió de la justicia con sus dos hijos; bueno, de ella, de la actuación de su pueblo, de los jueces, y si hubieran actuado igual si hubiera sido el padre el que tuviera ese proceder? ¿Se puede todo un pueblo confundir?

- Me pillas en mal momento – me respondió mientras miraba el reloj. - Hace ya diez minutos que tenía que estar en otro sitio.-
Y tomó, como se decía antes, las de Villadiego.

¿Mi opinión a las preguntas que le lancé?
Si mi interlocutor se hubiera quedado, mi respuesta sin duda, entraría en esta historia.

De todas maneras, los que me siguen desde hace mucho, sin duda sabrán mi respuesta. Aunque quizás la última pregunta, ¿Los jueces hubieran actuado igual si hubiera sido el padre el que tuviera ese proceder?, puede dar algo de luz a mi opinión, que por ser solo mía, hoy, como excepción, me la guardo.

Hoy, tocaba otra historia, ya perdonaréis. La historia, a todos nos habrá pasado, de alguien que cree conocerte, y te pide cuentas, aunque éstas, en tu opinión, sumen cero. 

Quizás al dejar esta vez el blog con la sensación de haber sufrido un gatillazo, comprendáis que otras veces, casi siempre, os vais saciados. ¡De nada, viciosill@s!

*FOTO: DE LA RED

jueves, 3 de noviembre de 2016

...Y AL FONDO, UNAS GAFAS ENSANGRENTADAS



Si algo tiene de bueno haber creado un blog, o como en el caso de este vecino del mundo, incluso dos (http://trazosyhuellas.blogspot.com.es/), es que te obligas a tener la materia gris, como diría el bueno de Hércules Poirot, preparada para hablar de un tema cada día, dos días, o cuando las musas se apiaden de ti, y crean conveniente aparecer.  Porque ven que estás preparado pero el tema no llega, aunque estés, como  los cursis,  pedantes, o del postureo fácil dicen, en plena catarsis. Y debido a tu propósito del blog, de vez en cuando te sorprendes con pensamientos que no te los dices a la cara mientras te estás afeitando ante el espejo. Esas verdades del barbero.


Hoy me he acordado de esa frase que un día oí y que, quizás por la edad que entonces tendría, me pareció liviana o prácticamente anecdótica, y que hoy me ha enganchado y bajado las pulsaciones hasta un estado casi catatónico: La vida es eso que pasa mientras tú haces otros planes. E indagando posible autoría, hoy los dioses de internet estaban todos conformes, y se la han dado a John Lennon. Ya solo por una frase tan redonda hubiera merecido la pena su existencia.


La vida es eso que pasa mientras tú haces otros planes, y normalmente el destino, muchas veces en forma de crisis, te lo moldea hasta casi dejarlo irreconocible. ¡Vamos! Que si de rodar un proyecto cinematográfico se tratara, te han cambiado prácticamente todo el casting, y no te queda dinero ni para rodar con principiantes.  ¿Y del guión?  Sólo queda la idea original, que no da ni para un “cortometraje”. Pero ya se sabe, que nosotros, los españoles, si por algo destacamos (sí, por nuestros tacos e improperios, cantidad y calidad, también, pero hoy me refiero a otro tema) es por nuestra capacidad de improvisar.


El único pero es que “improvisamos”, no por decisión propia sino porque los que nos rodea nos obliga a ello, o bien pensado en el ADN de improvisar está esa expresión tan española, y que me perdonen por la ordinariez, de “que no te queda más cojones”.


“La vida es eso que pasa mientras tú haces otros planes”, y a este vecino del mundo le quedan cinco minutos de que alguien, siempre mucho más joven, le incluya en alguna lista de la tercera edad. Mientras que a ti todavía te parece que todavía llevas encima algún grano del arroz que te lanzaron el día de tu boda, y, en realidad, hasta aquellas fotos ya están amarillentas…



Y sólo caes en la cuenta de que el tiempo pasa para todos, cuando muy de vez en cuando vuelves a tus raíces, y las arrugas de tus amigos de entonces, te advierten de que si tú les ves así, ellos te pueden ver a ti peor. Y que de John Lennon, de aquel moderno melenudo, y rompedor, solo quedan, y no es pocos, sus canciones, y su bondad reflejadas en ellas. Y el recuerdo que muchos todavía tenemos de él, antes de que un desgraciado, del que nunca diremos su nombre para que no pase a la historia, tuviera otros planes, y los impusiera a la fuerza…


*FOTO: DE LA RED

miércoles, 26 de octubre de 2016

AQUELLA PROFESORA DE HISTORIA...



Navegando por internet he leído en un escrito la palabra, ya poco frecuente, “albricias”. Y lo que son las cosas, en el mismo momento, en un acto reflejo, me ha venido la frase hecha “¡Albricias y Pan de Madagascar!”. Y esta frase venía con  vivencias incluidas.


Mi profesora de “Historia” (no recuerdo su nombre ya, aunque quizás nunca lo supe, porque nos referíamos a ella con un mote que no voy a recordar ahora, porque entre otras cosas nunca se lo mereció) a mediados de los setenta,  utilizaba esa expresión cada vez que uno de sus alumnos le sorprendía con una respuesta correcta. Y pensándolo ahora, no la utilizaba todos los días, luego para ella al menos, eran más sus momentos de frustración… al ver la ineptitud del pensamiento de su alumnado en general.


Y bien pensado, “Albricias y Pan de Madagascar” habrán dicho estos días en la Calle de Génova al comprobar que la Presidencia del Gobierno va a ser suya al conseguir, no nos engañemos, esa bajada de pantalones y faldas por parte del PSOE. 


Se pinte como se pinte, como  “Abstención” o “Abstención técnica los lloros de Felipe González y ese golpe de estado “maquillado” en el partido, han conseguido su objetivo, y que además se oculte con un “ha salido en la votación”, y nos abstenemos todos.




Lo que siempre me ha resultado curioso y dada la situación actual, un año esperando para un Gobierno con continuidad, parece de humor negro, que además ahora es el Rey quien tiene que pedir a Mariano Rajoy que se haga cargo del gobierno, como si no lo estuviera deseando y se mostrara remiso. 


Déjale a Don Mariano cinco minutos a solas en su nuevo viejo despacho, y al salir ya te da el nombre, por estricto orden alfabético de todos sus ministros a estrenar, y además también tendrá preparados unos bonitos recortes de todo tipo, y que hagan muy felices a esos hombres de negro que siempre vienen de Europa, como si nosotros estuviéramos en África, …¿lo estamos? O simplemente, será lo más seguro, nos van a dejar en taparrabos, que no es lo mismo, pero es igual.


*FOTO: DE LA RED

sábado, 15 de octubre de 2016

LA VIDA EN VERSIÓN "VENCEDOR"



¿Nunca os ha ocurrido que al volver, muchísimos años después, a un lugar del que teníais muy bonitos recuerdos de niñez, se estropea todo el disco duro de tu pasado porque nada casaba? Principalmente, porque lo que “veíais” como grande y espacioso en vuestra versión de niño, ahora podía caber en cinco metros cuadrados, y eso que nunca jugarás en la NBA porque no pasas del metro setenta.


Quizás, por el mismo motivo de que la historia la reescriben los ganadores,  no tiene nada que ver tu relato de tu vida, con lo que es en realidad. Seguro que si la viera un notario desde fuera, le quitaría varias estrellas, si hubiera una Guía Michelín de vidas, porque no da la talla de lo que se esperaba de ella.


Cuando relatamos nuestra vida, siempre la pasamos por el tamiz del Photoshop de los deseos, y no es lo mismo lo que vives, que lo que desearías vivir. Pero relatar asépticamente tu vida, sería sufrir innecesariamente. Y quizás, por aquello de que el espectáculo tiene que continuar, te niegas a que se vean los hematomas de tus decepciones, y las arrugas de lo que pudo ser y no fue.  Porque sabes que antes enseñarías tus vergüenzas epiteliales que las morales.


Quizás, además, el error sería de base,  ya que cuando alguien nos quiere conocer en un momento dado, no nos mostramos como somos, sino como creemos que políticamente debemos ser.


Ningún hombre nunca confesará que después de comer lo que más le gusta es abandonarse en el sofá y que la siesta le viole una y otra vez mientras amortigua el sonido de sus ronquidos un televisor que servirá de coartada ante el oído del vecino. “Me gustan los documentales de la dos después de comer”.


Y ninguna mujer reconocerá que seguirá y perseguirá a un hombre romántico que le muestre y le demuestre sus sentimientos hacia ella. “Lo que busco en un hombre es que me haga reír”.


¿Que lo expuesto anteriormente es un esquema netamente machista? Puede ser. Sin embargo, este vecino del mundo está totalmente convencido de que tanto los hombres como las mujeres son iguales: mentirosos.



Y es que, en el fondo, siempre cometemos el mismo error que un extranjero al intentar aprender el castellano: confundir los verbos “ser” y “estar”. Porque queremos ser una cosa, y en realidad, siempre estamos en otra.


*FOTO: DE LA RED

viernes, 26 de junio de 2015

EN EL FONDO, UNA HISTORIA DE AMOR...




Cuando te estropean un excelente día…


Eso es más o menos lo que me ha pasado hoy. Este vecino del mundo se ha despertado, no lo sabía todavía, con la noticia de que el Señor José Ignacio Wert ya no era ministro de Educación, Cultura y Deporte, en favor del eurodiputado Íñigo Méndez de Vigo.

Podía haber sido un día de esos pintados en rosa y con tal exceso de luz que no dejara ver el futuro, sino solo adivinarlo con una alegría extrema. Sin embargo, al leer la noticia en un periódico digital, en el mismo momento lo he comprendido todo, y no me ha hecho ninguna gracia.
No es que el Señor Rajoy, todavía Presidente del Gobierno español, haya tenido un momento de lucidez y pensado: -Vamos a arreglar un poco lo que hemos estropeado, más que nada con vistas a las próximas elecciones…

El Señor Rajoy no ha tenido en cuenta, una vez más, a los españolitos de a pie, sufridores de todos los desaguisados, y pagadores, literalmente, de todos los errores y mamandurrias, como hubiera dicho la mismísima Señora Aguirre. 

Bajemos de la nube de alegría, el Señor Wert ha sido sustituido para hacerle un favor y se pueda ir con su pareja a París. Ya que la Señora Monserrat Gomendio, hasta ahora 'número dos' de Educación, y pareja sentimental de Wert, había sido designada nueva directora general adjunta de Educación y Habilidades de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, y ahora viene lo más importante, con sede en París.

Todavía no se ha aclarado el destino del hasta ahora ministro, quizás para que no sea más que evidente “el color” del cambio, pero se rumorea insistentemente que se va, por casualidades de la vida, ya me entendéis… de Embajador ante la OCDE, y así la pareja seguiría junta.

Al parecer, ese va a ser todo el cambio con el que Señor Rajoy nos ha estado mareando a todos, desde las elecciones del 24 de Mayo. Como diría un buen aficionado al cine, tanto metraje para un guion tan enclenque.


En el fondo, y como en casi todas las películas, hay una historia de amor. Lo que ocurre no es que, en este caso, y como debería, los protagonistas sean Rajoy y los españoles a los que se supone debe de servir, y no al revés, sino el Señor Wert y la Señora Garmendia, quienes como en la mayoría de los cuentos de este tenor, serán los que comerán perdices y a nosotros, como siempre, nos darán con el plato en las narices, que por cierto, también lo pagaremos.

*FOTO: DE LA RED


sábado, 29 de marzo de 2014

YO NO HE PEDIDO ESCRIBIR



Yo no he pedido escribir, nunca lo he hecho. A nadie he pedido reventar la mañana con pensamientos escritos, el saltarme el guion previsto. Nunca quise hacer del desamor una historia, porque el desamor era el fin de la historia.

Pronto aprendí que escribir es fotografiar el pensamiento, gritar a los cuatro vientos los más profundos secretos. Escribir es dejar un testamento  al descubierto, hacer una autopsia de la vida.

Yo no he elegido escribir. Nunca quise sacar la cabeza del furgón de cola. Siempre quise vivir mi vida y dejar vivir a los demás. Pero existen las noches extrañas, los días de lluvia, los momentos tristes. Esos instantes, en que tu cuerpo es una isla, y necesitas una botella en la que mandar tu mensaje al exterior. Necesitas proclamar que estás vivo, o quizás simplemente indicar en un mapa, dónde se encuentran las cenizas de tus sueños, de esos sueños que eran tu norte pero que el viento de la vida más que desplazarlos los extinguió. 

Necesitas confesar que existe alguien con las mismas preocupaciones que los demás, que la historia se repite, que quizás somos originales, pero no únicos.

Yo no he elegido la mañana para escribir en su primera luz del día, pero sí tengo la necesidad de lanzar señales de humo para indicar mi pensamiento, para sugerir que existen mundos secretos, mundos que no hablan pero que se crearon al ser sentidos.

Yo no he elegido la última luz del día para escrutar en el polvo del recuerdo, y abrillantar sentimientos pasados, dejándolos como los chorros del oro, vivitos y coleando. Aprendí a ver en la oscuridad del desdén, en el más allá de una carretera cortada, en lo que ocurre tras “el fin” de una historia, qué se oculta detrás de una puerta cerrada.

El lenguaje de los ojos de mi primer amor, el deseo oculto de sus labios, la sombra de su sonrisa, me enseñaron que todo aquello no se podía ocultar en el olvido. Yo no he pedido escribir, pero lo necesito para sentir que la vida es algo más que un corazón latiendo, que una sucesión de días que te llevan al final. Necesito dar respuestas sin preguntas, explicaciones que no tengan  un origen. Escribir, quizás, sea darte las gracias por no haberte conocido, porque ya solo la espera mereció la pena.


*FOTO: DE LA RED



sábado, 5 de octubre de 2013

LA JUVENTUD COMO CONDENA (...A ESTAS ALTURAS DE LA PELÍCULA)

Antes de nada este vecino quiere recordar que 15 años y un día, es la película elegida por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España para representar a nuestro cine en la carrera a los Oscar  de este año.
En realidad la historia compete a tres diferentes generaciones aunque la chispa la genera el miembro más joven de una “improbable” familia ubicada  en las cercanías de San Sebastián, en recuerdo, quizás, al origen de los progenitores, tanto de la directora, y coguionista, y del otro autor del guion, Antonio Mercero, hijo. 
El mismo título de la película hace un guiño a la edad del protagonista, entendida su juventud como una condena a los que le rodean.
Ya con el primer plano, una inspirada Gracia Querejeta, nos indica claramente que toda la película va a girar, como gira la cámara, en torno al personaje de Jon, el hijo. Otro logro de Gracia es que la historia fluye de manera natural sin apariencia de drama, aunque lo sea, sin apariencia de comedia, aunque lo sea. Es una historia agridulce, como la vida misma, pero con mucha luz, incluso la mayoría de los fundidos entre escena y escena no son a negro.
En una muestra de lo estresante que puede ser un adosado cuando te llevas mal con el vecino, y cuando en la familia se habla de todo menos de lo que verdaderamente importa, Jon se convierte en un rebelde con causa,  motivo por el cual, conoceremos más tarde otra tierra, otro ambiente, donde reside el abuelo,  y a quien se acude  como antídoto para, apelando a su seriedad y presunta ecuanimidad, intentar imponer un poco de orden en el caos, mediante una colección de “noes” a los que el miembro más joven de la familia no está acostumbrado.
Hay personajes, como el de la madre, que confiesan abiertamente que son incapaces de reconocer los sentimientos, y necesitan que se los digan. Por eso mismo, quizás, se construyen otros hechos diferentes a los reales para así salvaguardar su verdadera actuación. Lo importante no es lo que realmente ocurrió, sino cómo se cuenta. Otras  personas son utilizadas como excusas para seguir viviendo.
La figura del abuelo encarna la búsqueda de la verdad, entendida ésta como una cuestión de honor, por encima de todo, incluso de su conveniencia, desviación profesional de su antigua pertenencia al ejército.
Los adultos son personajes de una sola cara, son como son, y ni quieren ni pueden cambiar, aunque quizás al final con ese plano de unos pies corriendo por la arena, hay un camino a la esperanza.
Por el lado de las interpretaciones, encontramos a una Maribel Verdú, encarnando a la madre sufridora del protagonista.  Es una interpretación muy ajustada y sobria, y con una gran escena de lucimiento personal mientras habla a su hijo postrado en la cama de un hospital.
Tito Valverde encarna a Max, el abuelo, un personaje duro en apariencia pero que, como dice otro de los personajes, habla más con los ojos que con la boca.
El joven Aron Piper, es Jon, y presunto culpable de las desdichas familiares. Una interpretación llena de frescura y espontaneidad, y que capta las simpatías del público desde el primer fotograma.
Bajo la apariencia de una narración suave y  con momentos de aventura juvenil, se esconden diversas cargas de profundidad que darían para muchos coloquios: secretos de familia, inmigración, incomprensión… Un buen guion y película, que aunque salgas del cine con un buen regusto, tu mente querrá analizarla en los días posteriores, y ese, precisamente, es un buen síntoma y logro.
Película totalmente recomendable, aunque apuesta muy arriesgada a nivel internacional por parte de los miembros de la ya citada academia.

*FOTO: DE LA RED