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domingo, 30 de abril de 2017

EL VIENTO DEL DESTINO


"Ni ha venido, ni se le espera" nunca ha sido un lema en mi vida. Pero también es verdad eso de que "el hombre propone y Dios, o Hacienda, disponen". Y en este momento, la vida de este vecino se mueve como la pluma del comienzo y  final de la película de Forrest Gump, bajo los designios del viento del destino.

Ya ha pasado una semana en que este vecino del mundo bastante tiene con lidiar al toro de la vida con capotazos improvisados,  no queriendo además contar demasiado en este blog sobre su vida real, por aquello de ser única e intransferible, pero sabiendo que son días que serán recordados  como de cambio y siempre para mal, o por aquello de "cualquier tiempo pasado siempre fue mejor".

No nos engañemos, el recuerdo de Forrest Gump tiene mucho de drama, y sin querer desvelar nada de la trama, con un  drama de dramas, donde un niño que apenas puede cuidar de él, se erige como cuidador de su padre.

Y es que eso es la vida; quienes te cuidan, tus padres, en el mejor de los casos, si llegan a ancianos, un buen día necesitaran de tu ayuda. Y en ti estará hasta cuando estás dispuesto a cuidar de ellos. Y si lo haces porque reconoces "la deuda", o porque te criaron con altos valores que hacen que fluyan de ti, como agua de un manantial.

Quizás, también, esos días "límite" te pueden hacer ver las orejas al lobo, y plantearte en tu caso, hasta cuándo  estarías dispuesto a vivir y en qué condiciones. Y si verdaderamente no te importará, en tu caso. ser una carga para los tuyos.

Hay días, estos días, en los que la introspección te hace sentirte lejos de este país de chorizos, en los que unos cuantos, muchos cuantos, claramente se han financiado su futuro, y el de los suyos, demostrando rotundamente que solo miran por ellos, e intentando que su imagen no se resquebrajara, y aprovechando su presunto catolicismo, intentan, y muchas veces lo consiguen, que comulguemos con ruedas de molino.

Ya lo decía la madre de Forrest Gump: -La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar... Y este vecino añadiría por experiencia "... y la mayoría de las veces, esos bombones están manipulados, y ya saben, alguien sabe, lo que te va a tocar, y él, o ella, los que han decidido, no se los han querido quedar.

*FOTO: DE LA RED

jueves, 22 de diciembre de 2016

NI LA SALUD SIQUIERA ...


No, no me ha tocado la lotería. Pero en mi caso no es decepción, sino aplicar la lógica: si no compras, o no te regala alguien conocido, un décimo, nunca te va a tocar. Y además, sólo se ha tratado de elegir prioridades, y siempre es mejor comer, que intentar darle un bocado a un sueño.


Lo que peor llevo, a nivel particular, es que en el día nacional de la salud (porque cuando compruebas que no te ha tocado la lotería, siempre se dice eso de que “lo importante es la salud”), para más inri estés secuestrado por un gripón al que solo le falta pedir rescate por tu vida.

 
La sensación de este día es la misma que cuando vas, en mi caso “iba”, a una discoteca, hace muchísimos años, y te aplicaban esa luz como un flash que te hacía ver los movimientos que te rodeaban  con intermitencia cegadora: ahora veo, ahora no. Solo que en mi caso: ahora me enteraba, ahora no. He pasado de noticias políticas que pintaban a un PSOE- PODEMOS tirándose de los pelos por un “he-sido-yo-quien-ha-organizado-esta-manifestación”, a niños agitando unas bolas repletas de ilusión; lo cual en momentos de dopaje para contrarrestar una guerra griposa, ha sido cuando menos un delirio hecho metáfora: los niños de la ilusión en la tierra de la izquierda dividida, y por lo tanto inoperante.

Y al final, ¿quién gana?... 

Por supuesto que los agraciados en un día como el de hoy: propietarias de administraciones peinadas de peluquería del día anterior, vecinos agitando una botella de champan con caras del tercer orgasmo, señora que dice que no le ha tocado pero que conoce a otra vecina que sí; pero, no lo olvidemos, siempre, siempre,  Cristóbal Montoro, sumo hacedor de nuestra Hacienda, y ese 20 por ciento que nos quita, que les quita, a los agraciados, y que se supone sólo ocurriría en aquellos momentos de penuria, que parece ser que ya pasaron, pero esa porción de tarta que se nos quitó, todavía sigue quitándose, y aplicándose esa expresión tan española, y tan verdad:... Y lo que te rondaré, morena. Pero lo que nunca se nos recuerda, es que el resto de los premios caídos a números sin vender, también, naturalmente se los queda, nuestro sumo hacedor de cabecera.

Un deseo: que en esa sensación de flash debido a la medicación, los momentos brillantes duren más que la oscuridad sospechosa. ¡Vamos,  como en la vida misma!

*FOTO: DE LA RED

viernes, 30 de septiembre de 2016

DE PROFESIÓN: VALIENTE



Estos días ha salido a la luz una encuesta en la que se muestra que muchos de los actores españoles están bordeando la pobreza, siendo mayoría los que no ganan al año seis mil euros trabajando solamente en lo suyo. Y a este vecino del mundo, inmediatamente le ha venido a la mente esa magnifica película, de Don Fernando Fernán Gómez, que es "El viaje a ninguna parte".


Quizás, esa cierta fama de gorrón que antiguamente tenían muchos de los actores, venga motivada ya de siempre, por intentar sobrevivir más que vivir. Y quizás más de uno haya tenido que desplegar sus dotes interpretativas más fuera del escenario, en la vida diaria, que dentro. Porque entre “estar sin blanca” (una expresión que apenas se oía ya, pero que quizás con la crisis, se esté volviendo a usar desgraciadamente), y estar tieso de dar pena, siempre hay un gran camino, marcado especialmente por el orgullo y el no dar el brazo a torcer al haber tomado la decisión de su vida.


Y es que no es lo mismo morirse de hambre, en este caso por ser actor, o actriz, y no trabajar por no valer para ello, o ser pésimo actor. Está claro que ni todos los futbolistas son millonarios ni los actores conocidos, o no, tengan aseguradas las alubias de mañana. Y es que en esa profesión tan aventurera que siempre ha sido la de actuar, últimamente el famoso “I.V.A. cultural” (21%) ha condenado a la gran mayoría a alejarse de las tablas. Porque entre dar de comer a la familia de los productores, y jugarse la hacienda por Hacienda, los productores siempre elegirán que mejor lo primero, ya que lo segundo más que ayudar al arte se ha convertido en el juego de la ruleta rusa, y a juicio de este vecino del mundo, en lugar de una sola bala en el revolver, ya están todas las balas menos una, eso en el mejor de los casos. Con lo cual, el desaguisado se convierte en mortal.


Estos días, tras la encuesta, son momentos que también deberían dar qué pensar al Ministro de Hacienda, muy aficionado en ciertos momentos a hacer sangre con los actores españoles y sus declaraciones a Hacienda. 


Quizás, sería deseable que la próxima vez, el Señor Montoro, si sigue en su puesto, debería de andar con más tiento, ya que tranquilamente le podrían contestar eso de “qué bicoca sería el poder declarar a Hacienda, señal de que se estaría trabajando”. Y es que entre los actores españoles, sean buenos, malos, o como diría Felipe González, “medio pensionistas”, no existe eso de “aforados” como entre algunos políticos, y otros, que convierten en la práctica esa palabra en “se ha forrado”.



Por cierto, y ya para terminar,  más de uno de nuestros políticos seguro que ha recibido clases de dicción y actuar, "acting", por parte de alguno de esos actores en permanente crisis; e incluso, más de uno de esos políticos, entonces en ciernes, seguro, que en parte con los “consejos” recibidos, creó un personaje impoluto que le acompañará, sino se le tuerce “la cosa”, hasta el fin de sus días ... hábiles.


*FOTO: DE LA RED

jueves, 14 de abril de 2016

DÍAS DE EMPACHO Y DEPRESIÓN



Este vecino del mundo lleva unos días, por no decir semanas, que se siente como empachado, o deprimido, que vaya usted a saber. 


Empachado por noticias, por poses, declaraciones y opiniones, de todo lo que ve, y en muchos casos tiene la sensación de que le muestran para que vea.


Será casualidad, pero llega la época de hacer la declaración de la renta, esa que hasta hace poco nos decían, y nos lo habíamos creído que “Hacienda somos todos” y parece que todo ha quedado en que “se decía que Hacienda éramos todos, pero que SÓLO era un lema publicitario”, y se empieza a repartir mamporros “honoris causa” a mucha gente que, semanas antes, pareciera por su comportamiento más cerca de salvar la patria que de explotarla, y ahora, de pronto, tienen problemillas con el fisco, o tienen sus cuentas hechas un cisco, que uno ya no sabe qué decir.


Ahora, hasta el mismísimo Don José María Aznar, por parecer tan recto y estricto este vecino tenía asumido hasta que no pasaba por el lavabo por ser prácticamente perfecto, parece que tiene algún problemilla con sus declaraciones, y no precisamente de amor, sino a esa Hacienda de ese país en el que ha sido santo y seña, y que ha querido tanto, y estaba convencido de que en contrapartida él también lo era.

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Y este vecino del mundo junto con esos síntomas de empacho y hastío de todo, cree no comprobar, pero sí intuir, hasta que maravillas de ese opio o circo del pueblo que resulta que es el fútbol, al ponerles otra vez, o correr el riesgo de oler de nuevo ese banquillo de cara al fisco, parece que se les olvida el cómo jugar a ese deporte rey en el que ellos lo son, al menos eso dicen y así se les paga, y llevan dos o tres semanas, en el que se les ha debido de olvidar cómo se juega, o lo que deben de hacer cuando salen al campo, o a esa “cancha” que tanto dinero les ha dado.


Por eso, quizás, ante tanto empacho de noticias, sensaciones, opiniones que vienen y van, es mejor echarse un par de libros al coleto, o al monte, o a la bartola, si está se deja, y oxigenarse un poco bastante.  Y darse un margen para vivir, y dejar vivir, que nos lo merecemos. 


Seguro que durante unos días, el mundo sabrá vivir sin salvapatrias, ni vida de santos ejemplares actuales. Nuestro hígado, al menos, seguro que nos lo agradecerá.

*FOTO: DE LA RED



viernes, 8 de abril de 2016

LOS PAPELES DE PANAMÁ, O EL SINO DE LA JODIENDA




La primera vez que leí lo de “los papeles de Panamá”, pensé que era un buen título, además sonaba a déjà vu para un best-seller. Ahora  resulta que lo que iba para novela, va a pasar de culebrón a una enciclopedia de más/menos mil volúmenes.


Tal como están las cosas, va a haber un antes y un después, y los citados papeles pueden actuar como una especie de criptonita  para aquellos que de llevar la cabeza tan levantada, corriendo incluso  riesgo de desnucarse, van a sufrir de pánico a tener que salir, si salen, a la calle, con gafas negras y con el teléfono móvil siempre en la oreja, para fingir que no oyen a los periodistas que les van a rodear durante bastante tiempo.


Lo más curioso es que muchos de ellos, al ser preguntados, dicen eso de “sí, la tengo, pero no la he utilizado nunca, y eso sí, estoy  totalmente al día con Hacienda", y tú te quedas en duda si esa Hacienda será la nuestra o su vecina de Panamá, a la que tampoco ha visto desde entonces.


Estos papeles criptonita están resultando la mar de eficaces a la hora de detectar “fariseos”; esas figuras con cierto púlpito para poder hablar y que han ido diciendo una cosa, como para dar ejemplo, y ahora parece que ellos hacían otra. Sería una especie de democratizar la mirada del personal. Aunque seguro que también saldrá el típico lumbreras que dirá eso tan socorrido de  “y tú no lo haces porque no tienes dónde caerte muerto…


Al final internet y los hackers van a ser lo que en las sagradas escrituras venía reflejado como el “juicio final”, porque a más de uno se le ha visto la patita, con al “entonces” Primer Ministro de Islandia, Sigurður Ingi Jóhannsson a la cabeza, juzgado en vivo y en directo. Y que ya no podrá decir nunca que no intentó “escurrir el bulto”, o lo que es peor, hacerse pasar por sueco cuando es islandés.



Para gente de la edad de este vecino, dejando los cincuenta, decir "Panamá", como mucho, era decir el país de ese célebre canal, el sombrero del mismo nombre, y aquel cantante, ya fallecido, del “cisne cuello negro, cisne cuello blanco”, Basilio; y que Miguel Bosé, de la quinta del vecino, había nacido allí, teniendo además, doble nacionalidad.


Ahora, Panamá, o mejor dicho sus papeles, están siendo, como ya ha dicho este vecino anteriormente, una especie de gran juicio final, o al menos, una especie de test, como el de la rana, de que muchos perdieron la virginidad moral, hace tiempo. Aunque muchos de los sorprendidos, por sus respuestas, nos quieran recordar a aquel momento en que compras condones por primera vez, y te pillan en casa. No has follado, y sin embargo, curiosamente, la jodienda la vas a tener en tu propio hogar, pero de otra manera.


*FOTO: DE LA RED, Y PATXIPE


jueves, 21 de enero de 2016

LA PUERTA DEL CAMPO, Y SU LLAVE


Advierto, este vecino del mundo va a comenzar hoy con una obviedad: En este país algo falla.


Más de uno pensará, y con razón, que me he quedado calvo, o me ha dado un ataque de locura. Aunque por el proceso  de la calvicie, hace ya muchos años que pasé, loco no estoy, o al menos no soy un loco de manual, porque ni tapo mi cabeza con un barquito de papel ni con un embudo. Sin embargo, jóvenes sin poder encontrar su primer trabajo, y gente con cincuenta años perdiendo su trabajo porque cuestan mucho dinero a los empresarios, no son buenos síntomas en un país que todavía no se manifiesta más de lo que debería, porque, desgraciadamente, tiene más vergüenza que la necesaria.


Y  a pesar de todo, todavía hay cosas que nos sorprenden cuando ya deberíamos de estar vacunados contra el asombro.


Hace unas semanas nos sorprendió la noticia de que un grupo de jubilados que había formado parte como “figuración” durante el rodaje de “Ocho apellidos catalanes” se les había interrumpido lo que cobraban de jubilación, hasta haber “pagado” por haber participado en el rodaje.  Con lo cual, todos pensaron eso de que “la  próxima vez que lo haga Rita La Pollera”, por lo que en el siguiente rodaje, si hacen falta unos cuantos jubilados, tendrán que poner a unos parados más jóvenes disfrazados, aunque quizás su imagen pueda "cantar" un poco.


Hoy nos ha sorprendido la noticia de una jubilada, que requerida como favor personal por ayuntamiento de su pueblo, trabajó durante un curso, en una especie de taller de trabajo manual dando clases dos horas a la semana, y que ella pudo ganar unos dos mil quinientos euros en total. Como el ayuntamiento le dio de alta en la seguridad social mientras cobraba la jubilación, cosa que también ocurrió en el caso de los jubilados actores,  ahora se ha encontrado con que Hacienda, ese ente que antes éramos todos, eso se decía, y que ahora, por de pronto, parece que somos los mismos de siempre, le está descontando gentilmente de su pensión mensual (unos mil setecientos euros), unos seiscientos euros cada mes, hasta que pague los más de veinticuatro mil euros que se ha estimado que debe. Con lo cual, y como se diría en mi pueblo, y con perdón, el favor que le pidió el ayuntamiento es hacer un pan como unas hostias.


En los dos casos, jubilados actuando en el cine, y maestra jubilada dando unos talleres, fueron dados de alta, como en teoría se debe de hacer, y de ahí les han venido todos los problemas.


En realidad, y mediante estos ejemplos, este vecino se pregunta si no se está enseñando, subliminalmente, a que la gente vaya por el lado negro, y que sólo cotice la famosa Rita La Cantaora.


Creo que las cosas no deben de ser ni blancas ni negras, debería haber una gama de grises intermedios, y una legislación que permita “hacer sus pinitos” al que quiera o pueda, y que eso luego se declare sin tener que alterar pensiones. Mejor será eso, a que todo se quede en la famosa agua de borrajas.


Tampoco es normal, y también se ha oído recientemente, esos escritores ya jubilados, y que muchos de ellos, la mayoría, no nadan en la abundancia, que se les hace elegir entre cobrar su jubilación o los derechos de autor de sus obras. No debería ser excluyente, sino que se declare a parte, y punto. Este vecino del mundo no es licenciado en derecho, pero siempre ha estado convencido de que “querer” es “poder”. Y que si los legisladores quieren, todo se puede arreglar.


Quizás con todo lo que se está, presuntamente, descubriendo ahora, ese dinero negro que durante muchos años  ha debido de formar parte  del paisaje “sumergido” en el territorio de los políticos, y de la administración, que nos han estado rigiendo, ha hecho que no les haya importado que se legisle sobre todo lo que se ve, porque ellos ya se iban a encargar, da la impresión, de que lo suyo fuera invisible. Y así nos va como nos va. Muchos con trabajo, el que tiene, que roza la esclavitud, y el que puede llevarse un extra legalmente, tampoco puede, porque algunos de nuestros representantes en su momento así lo decidieron.


Es fácil ponerle puertas al campo, cuando tú eres el propietario de la llave.



Tengo un amigo, navarro para más señas, que este panorama lo hubiera resumido inmediatamente con una frase lapidaria: Ésto es como mear y no echar gota. Tan crudo y tan cruel; la frase no, la situación.


*FOTO: DE LA RED

viernes, 20 de marzo de 2015

¿FELIZ POR DECRETO?


Ayer, día del padre, entre las cosas que me regalaron estaba el famoso libro “Yo fuí a EGB”, de Javier Ikaz y Jorge Díaz. Tras agradecerlo les comenté que ya había oído hablar del libro y de su éxito, pero que, en realidad, yo no había hecho la EGB.
Ante la cara de asombro de uno de mis hijos, con cierta sorna le dije: -Ha habido vida antes de la E.G.B.” -Como ya me conoce, le afloró una sonrisa en los labios. –Cuando yo estudié- proseguí con una seriedad fingida – no existían ni los pupitres.- Puso cara de “otra chaladura de mi padre” y desconectó yéndose.

La primera vez que sientes el paso del tiempo es cuando alguien más joven que tú te habla de usted al abordarte en la calle para preguntarte, por ejemplo, la hora, o pedirte un cigarro. Pero cuando verdaderamente te hace mella, ya que tú te sigues sintiendo igual que siempre, es cuando tienes que explicar algo que parece evidente para ti, porque lo has vivido durante mucho tiempo, y los demás no tienen ni repajolera idea de qué estás hablando. Por ejemplo, los famosos cassettes, esos que se podían restaurar si la cinta se saltaba unos metros, girando un bolígrafo Bic en su interior. Lo tenemos tan interiorizado, que la extrañeza va por ambos lados. Por nosotros, en los que el cassette fue en un momento dado símbolo de que los tiempos evolucionaban, que es una barbaridad, y por la gente joven, una generación criada mamando los bits, para los que el cassette tiene que ser como un hacha de piedra. 

Por cierto, hoy es el día internacional de la felicidad. Esperemos que no salga Doña Dolores de Cospedal en el mismo tono que sus declaraciones de no silbar al himno español durante la final de copa, que sino suspenden el partido, y lo juegan con el campo vacío, y nos diga que si no somos felices que nos marchemos de España. Porque en ese caso además les haríamos un favor, ya que acabarían con gran parte de los parados, siendo ya el problema de otros. 
Este vecino siempre que se celebra un día internacional se pregunta para cuándo el día internacional del rico, e inmediatamente siempre llega a la misma conclusión: ese día lo es siempre, pero claro, solo para unos pocos.


La verdad es que cuanto peor estamos, en cuestión de paro, y de choriceo en general, sale alguien y lo empeora contando ese chiste de que el PP, con relación a las donaciones que recibe, es igual que Cáritas, y hoy el Señor Montoro, santo y seña de nuestra Hacienda, en lugar de envainársela ante la prensa, tiene la desfachatez, porque no hay otra palabra que mejor defina ese hecho, y sigue  en esa defensa. No solo es la jeta que tiene este gobierno, sino la sensación, que es lo peor, de que a la gente no es que no nos tomen enserio, sino que nos toman por tontos; esos mismos tontos, dicho sea de paso, que quieren crear bajando las becas, y subiendo las tasas universitarias. Me parece que este vecino hoy no va a poder ejercer lo del día internacional de la felicidad… 

*FOTO: DE LA RED

viernes, 13 de febrero de 2015

EL PEQUEÑO NICOLÁS, Y LA VIDA DESDE EL CARNAVAL


Lo que son las cosas. Ayer, Jueves  de Carnaval, o Jueves Gordo, me cruzo en el portal, ella salía, con Marta, la señora del cuarto, de unos cuarenta años y de muy buen ver, morena, de pelo corto. Iba con un traje azul de hombre, corbata roja, y pañuelo del mismo color. La verdad es que  a pesar de los rasgos masculinos que puede dar un traje, a ella le sentaba muy bien, haciéndole muy sugerente, entendiéndose por “sugerente” todo tipo de pensamientos.
Tras los buenos días, aunque en realidad ya era la una del mediodía,  y antes de que le preguntara si tenía boda o algún otro tipo de acto formal, me dice que llegaba tarde, que había quedado con el Presidente de los empresarios madrileños, Arturo Fernandez, y luego tenía cena con La Pechotes. Tras reírme un poco, al darme cuenta de que “en realidad” me había dado de bruces con El pequeño Nicolás, versión carnavalera, me fui para casa, pensando lo fácil que es hoy en día hacerse un buen disfraz.
Y esta mañana, en una especie de déjà vu, me despierto con que Francisco Nicolás, El pequeño Nicolás, había sido detenido esta noche por irse (él y 17 amigos, entre ellos Isabel Mateos, La pechotes) sin pagar de una cena de unos quinientos euros. Posteriormente, me he enterado de que él ha alegado de que la cena estaba pagada por una empresa, y que de hecho nadie le ha denunciado.
Como todo español lleva incrustado en su ADN su picaresca y su “malpensado” particular, lo primero que ha venido a la mente de este vecino del mundo, es que la policía debe de estar en plan Almodóvar, al borde de un ataque de nervios, si se le avisa, y toma acciones, cada vez que alguien se va de algún sitio sin pagar.
Ahora, habrá algún lector que pensará que me estoy quejando porque la policía está haciendo bien su trabajo. Y en realidad me parece perfecto, pero debería de ser así siempre, una especie de Supermán, y que cada vez que alguien delinque, esté allí, como la conciencia de la ley, para darle su merecido. Y sin embargo sabemos que no es así, y que si pasa algo, siempre hay un motivo..
Lo positivo del caso, y desde mi lugar, es que en realidad no es Marta, mi vecina del cuarto, la detenida. Lo que ocurre es que este vecino del mundo también tiene su corazoncito, y Francisco Nicolás ha terminado por caerle bien, y le vé como ese hijo díscolo que siempre te promete no meterse más en problemas, momentos antes de engarzar con otro follón. 
Y también sé que la justicia no es que sea lenta en España, sino más bien reumática, pero que al final cumple con su cometido, sobre todo si estás en el lugar equivocado de posición social. Y mucho me temo que Francisco Nicolás hace mucho tiempo que está en el lugar equivocado en el momento equivocado.
De todas maneras, ésto de que alguien salga en las noticias apenas unas horas después de irse sin pagar, o hacer el famoso “sinpa”, tiene un cierto tufillo a lo que hace a su vez el Ministro Montoro,  actual ministro de Hacienda y Administraciones públicas, que mientras a los que llevan “Podemos” en el ADN les amenaza un día sí y el otro también con inspecciones de todo tipo, otros, y en la sombra, presuntamente son advertidos de que pongan sus finanzas al día, para así, evitar tener que ponerles multas multimillonarias.
Añadir algo más, sobre Montoro, una cosa es que sea Ministro de Hacienda y otra cosa es que pueda entrar en todo tipo de cuentas e información,  como un/a ama/o de casa en un súper hasta conseguir el “chollo” que quiere. Existen los inspectores de Hacienda, y precisamente más de uno se ha quejado por no poder hacer bien su trabajo. Todo lleva su proceso, y aparentemente unos casos son más rápidos y certeros que otros, al menos para el Señor Montoro.
Espero poder encontrarme con Marta en cualquier momento. Le voy a aconsejar que aunque se ponga el mismo traje, se compre una calva postiza, y finja ser Montoro, siempre le va a dar menos problemas. Y así, además, en lugar de ser la vecina del cuarto será la vecina de los “cuartos”. ¡Curioso!

*FOTO: DE LA RED

viernes, 3 de octubre de 2014

LAS TARJETAS EXTRANJIS DE LA DESVERGÚENZA

No sé a vosotros pero  a este vecino del mundo, cuando el calendario dicta  que ya estamos en Octubre, el ambiente le recuerda a navidades.
Este año tengo la sensación de que estoy en el trópico, no por el calor, sino por la cantidad de luz. Y…, es que no es de extrañar. Todo el mundo hablando de tarjetas estos días, así de primeras, he pensado que no soy el único que tiene la sensación de que Santa Claus, Papa Noel, Reyes Magos, Olentzero, están tras los cortinones (porque de lo contrario no caben todos juntos) de la sala de estar. Pero, más tarde, el vecino del quinto, Don Esteban, antiguo notario venido a menos, me imagino que de los pocos en su situación, me ha aclarado que las tarjetas de las que todo el mundo habla no son las tarjetas navideñas, ya me parecía un poco pronto para ello, sino tarjetas de crédito, que las denominan “B”.
De los 86 consejeros que debía de tener Caja Madrid, solo tres no usaron las citadas tarjetas. Entre los restantes presuntamente se gastaron 15,2 millones de euros.
El problema de esta sinvergonzonería es que también alcanza a los partidos políticos, otra vez, y sindicatos, una vez más,  porque parte de los citados consejeros fueron designados por ellos. De la lista tampoco se escapan dos exministros: el popular (por ser de Partido Popular, no porque la gente le considere de los suyos) Rodrigo Rato, y el socialista Virgilio Zapatero.
Lo de Blesa merece, por desgracia, mención especial, ya que en su último mes, y sabiendo que lo era, al frente de Caja Madrid se "fumó" 19.000 euros. Cada uno, en sus obras se retrata de la catadura moral que tiene, o no tiene.
Como diría el vulgo, estas tarjetas eran de extranjis, y consecuentemente no se declaraban a Hacienda. Una especie de regalo del "amigo invisible" pero que, como siempre, al final pagamos todos, y disfrutan unos pocos.
El escandalazo ya se ha cobrado un par de cabezas políticas: Pablo Abejas,  el director general de Economía de la Comunidad de Madrid, que ha sido cesado, y no es de extrañar, y  Carmen Cafranga, la presidenta de la Fundación Caja Madrid, que se ha visto “obligada” a dimitir, más sinvergonzonería.
El guapo e inarrugable de Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, ha asegurado además, que expulsará del partido a aquellos consejeros que se demuestre que han hecho un "uso irregular" de las tarjetas de crédito de la Caja, aunque vaya usted a saber lo que es eso, porque como ya se han dado muchos casos, a lo mejor pronto nos enteramos que, en determinados ámbitos del poder, “eso” ya es normal.  
¡Es curioso! Con todo lo que se ha robado, presuntamente y sin presuntamente, y todavía queda algo de dinero en las instituciones españoles.
-Lo que no queda, y está claro, es vergüenza. –me lo decía Don Esteban, embutido en su traje beige viejo, mientras movía sus brazos como aspas de molino, para terminar de recordarme, no a un antiguo notario, sino a un quijote más de esta España, en la que todavía confiábamos, pero que ella misma se empeña en demostrar que no es buena.
Y antes de irse escaleras arriba, ya que no le gustan los ascensores me dijo: -Tanto robar, pensando en paraísos ocultos, para acabar entre cuatro paredes de cemento y hierro.
-Sí, pero con eso de las nuevas tecnologías, - le contesté yo, con ganas de chincharle un poco más, mientras se perdía detrás de las escaleras que le iban a llevar hasta a su casa- sus familiares seguro que conectan con ellos mediante Skype, por aquello de ahorrar y que les dure un poco más lo robado. desde los lugares más remotos y bellos del mundo.
Las últimas palabras de Don Esteban ya sonaron con un cierto eco ininteligible: -También es verdad…-No oí el resto, pero seguro que era un juramento, o dos.

*FOTO: DE LA RED

martes, 21 de mayo de 2013

SÍNDROME DEL CONTRIBUYENTE


En situaciones nuevas aparecen síndromes nuevos, y dentro de un tiempo se dirá que aquí en esta ventana del vecino del mundo, fue la primera vez que se habló del síndrome del contribuyente interruptus.
El citado síndrome ocurre cuando vas a hacer la declaración de la renta mecanizada, como todos los años, pero éste no tienes nada que declarar, porque en todo el año lo único que has podido ganar es un montón de complejos por todos los quebradores de cabeza que te da tu posición de parado, pese a que como eres tu mejor amigo, ya te has ido encargando de mantener tu cabeza ocupada en otros asuntos.
El citado síndrome no da pistas, un buen día, como el de hoy, aparece y te deja plano. Estas esperando a la hora pactada con Hacienda, y de pronto te das cuenta de que lo único que puedes declarar, es como en la canción de Jeanette, “Yo soy parado porque el gobierno me ha hecho así, porque nadie me ha tratado con amor, porque nadie me ha querido nunca oír.”  Y la representante de Hacienda en la Tierra te mira con cara de “amiquemecuentas”. Es rubia y de ojos azules, y como parece que ya conocía este problema, aún y todo, ella colabora animando para haber si aquello se endereza y podemos recaudar algo más. Tras jurarle que es la primera vez que me pasa, me dice que esté tranquilo, que eso, como todo, se arregla, pero que si pienso más en el tema va a ser peor.
He salido de las oficinas completamente avergonzado por mi poca hombría, ya que como no llegaba a las cantidades mínimas, no hacía falta que declarara, y esperando tiempos más bonancibles, me he perdido entre la multitud.
Una hora después y cuando el yo que llevo dentro parecía más calmado, me he enterado de que la Comunidad de Madrid pide, en un documento al que ha tenido acceso una emisora de radio, que los trabajadores de sus Oficinas de Empleo ofrezcan los escasos trabajos que gestionan a los que cobran el paro antes que a los que ya no cobran nada.
La experiencia y el paso de los años te van diciendo que para bien o para mal, no hay nada nuevo bajo el sol, y que si en la comunidad madrileña están con esos pelos, en las demás autonomías, sino han copiado ese nuevo corte de pelo, ya estarán haciendo pruebas delante del espejo público para ver que tal les puede quedar.
Por lo demás, este vecino espera que el síndrome se le pueda pasar con vitaminas de optimismo y grandes dosis de sentido común.

*FOTO: DE LA RED


martes, 9 de abril de 2013

LA TRASTIENDA DE UNA VIDA

Para todos aquellos que me siguen desde hace un tiempo, y que afortunadamente cada día son más, creo que el perfil que puedo dar, es el de una persona con la ironía afilada pero bastante sosegado en el comportamiento, que duda de todo, comenzando por sí mismo, y que no intenta imponer ninguna idea, sino mostrar las suyas, y oír las de los demás.
Llevo unas semanas que, con intención de promocionar mi blog, intervengo en varios medios digitales dando mi opinión sobre la actualidad, y dejando al final del comentario la dirección de mi blog.
Ayer en una de mis intervenciones me ocurrió algo lamentable. Uno de los lectores empezó, no una batalla dialéctica, sino una guerra basada en descalificaciones. En su primera intervención, y al decir que era poco menos que basura mi aportación, le contesté que mirara en el diccionario la palabra “ironía” y que a lo mejor aprendía algo. Eso ya fue el comienzo del fin, y para no darle más carnaza, decidí que a partir de ese momento, dijera lo que dijera el supuesto ofendido, no iba a intervenir más. La verdad es que a consecuencia de eso, más de treinta personas me han mostrado su apoyo.
Este vecino del mundo, cuando comenzó esta aventura, sabía que iba a haber gente que discrepara con mi opinión, y eso es bueno, siempre que se lleve con educación y guardando las formas. Sin embargo, lo de ayer fue un desmelene total, y la búsqueda del cuerpo a cuerpo, y uno ya solo está para ciertas relaciones sexuales más bien esporádicas.
Como no hay mal que por bien no venga, este suceso me ha alumbrado ciertas escenas de mi niñez y que las tenía en la oscuridad del olvido.
Cada cierto tiempo salen a la luz ejemplos de bullying, de acoso escolar, y muchos pensarán que eso es algo consecuencia de los tiempos que corren, sin embargo en mi niñez ya existía, y a ese comportamiento le llamábamos “matonear”.
Ni que decir tiene que el autor del matoneo no era el más inteligente, pero sí uno de los más grandes y fuertes. Este vecino, y algún otro compañero, lo tuvimos que soportar durante varios años. En realidad en nuestro caso más que afectar a nuestra mente, no era exactamente un maltrato psicológico sino epitelial, con más cardenales que en un cónclave del Vaticano, ahora que otra vez está de moda, afectaba a nuestros brazos. Siempre se sentaba en un pupitre estratégicamente colocado, y cuando se aburría, brindaba algún que otro puñetazo a nuestros brazos principalmente.
Este tipo de episodios se suelen resumir con esa célebre frase de que lo que no mata hace más fuerte, pero también te puede dejar una mella para toda la vida, o el comienzo de una caída en picado.
Recuerdo que para darme ánimos pensaba que al hacerme mayor todo iría cambiando. Por entonces ignoraba la existencia de Hacienda y su larga sombra.
De todas maneras, y como soy de la filosofía de que todo sirve para algo, lo de ayer me ha servido para hacer un poco de limpieza en la trastienda de mi vida, y de recordar que hay que dejar en el basurero ciertos recuerdos por haber más que caducado.

*FOTO: DE LA RED