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viernes, 27 de septiembre de 2019

EN EL FONDO, AMOR



Veo, es un decir, el cómo va a quedar la futura estación del Ave en Donosti, en Atotxa concretamente, y es tan bonita, e integrada en el entorno, que no diría eso de que parece un San Luis, pero que quizás sobremos nosotros, los que la vamos a manchar tan sólo con nuestra presencia…¡Cosas mías!

Como cosas mías son también que uno viva en Roma todo el año y no conozca el Vaticano, o en versión donostiarra, que uno esté todo el año paseando por el Urumea y sólo conozca el Festival de Cine a través de las noticias, y del “glamour”, que no se vende en droguerías, pero que sí se sufre cada vez que haces compras en “nuestra-querida-Donosti”. Una pena, otra más, el no haber podido ver a Donald Sutherland, y el que una vez fue el Casanova de Fellini. Toda una frustración para cualquier cinéfilo.

Y es que de la leyenda solo nos cae el polvo, además al ojo, y no es ni de oro ni tan siquiera dorado.

Más de uno de nuestros lectores me ha preguntado el por qué me llevo tan mal con Donosti, y siempre digo lo mismo, no me llevo mal, sino que la quiero tanto que soy como el ama de casa que no se siente correspondido. Quizás sea lo que tienen los amores canallas, que te atraen, pero que te dejan siempre con esa sensación de frío, de incomprendido. Y, especialmente, juntar el concepto de "Donosti" con "canalla" es como unir a Cupido con las armas, por muy blancas que sean.

Este vecino del mundo no se encuentra hoy en "La bella Easo", sino en Bilbao, y quizás sea eso de que Bilbao está en todas partes y sienta una especie de morriña donostiarra, quizás por esa ascendencia gallega por parte materna, que aunque no se ve, se siente. Pero lo dicho, seguro que son cosas mías...

*FOTO: DE LA RED

viernes, 11 de mayo de 2018

CUANDO LAS APARIENCIAS ENGAÑAN...



¡Nunca me había ocurrido!

Alguna vez, tras varios días de silencio, algún@ de mis lector@s me había contactado para mostrarme su preocupación por mi silencio. Hoy, sin embargo, la situación me ha superado.

Tras seis días sin ningún artículo en mi blog, hoy se ha puesto en contacto conmigo, por decirlo de alguna manera, “el robot” que lleva el control en Facebook, diciéndome que se me echa de menos.
Y la verdad, que algo no corpóreo te eche de menos, te puede hacer sentir, cuando menos, una especie de “yuyu” más cercano al más allá, que al más acá. E inmediatamente me ha hecho recordar la noticia que se ha dado estos días en los medios, de ese robot de Google, robot de voz por decirlo de alguna manera, que ha pasado la prueba, con su inteligencia artificial, llamando a una peluquería y cogiendo vez para un día y hora determinado. En ningún momento se notaba que era “sólo” una voz; por lo que hay momentos en los que se demuestra que las apariencias sí engañan.

El problema verdaderamente vendrá, al menos para mí, el día que se descubra, como bloguero o blogger que me considero, que ya hay bloggers que son robots. Aunque bien pensado, algo de eso debe de haber ya, en esa clase de blogger que se ofrece a todo tipo de empresas, y bajo la condición de “disfrutar gratis de sus productos” ya tiene su buena opinión comprometida.

El gorroneo, como se dice en mi pueblo, ha existido siempre, y existirá. Solo cambia la capa de maquillaje externo, o en otras palabras, el cómo se venda una opinión.

Y si no, lo tenemos más que fácil en el ejemplo ahora mismo. Mañana es la Final del Festival de Eurovisión, y estos días se está comprobando que para ser algo en esto del mundillo de la opinión, profesional u amateur,  el que no corre vuela, y el que ya no está en Lisboa, o Portugal como mínimo, con cara de entendido en Eurovisión, no venderá nada de nada. Y al que le ha pagado de alguna manera RTVE, su estancia u entrada al Festival, no va a tener los santos pelendengues, ya se me entiende, de poner a parir a la mano que le da de comer, o de sestear.

En A TROCHE Y MOCHE no tenemos ese problema. En su momento, con la crisis, tocamos fondo, y aprendimos a vivir con lo mínimo. Y todo lo que no sea totalmente necesario ya nos pone nerviosos, más que nada, con la cara del Señor Montoro al fondo.

Además, y ya para terminar, el poder dar tu opinión libremente, pero procurando no faltar a nadie, que para eso existe la ironía, te da una felicidad/tranquilidad, que es mejor no comentar. Más que nada, para que el gobierno de turno no se ponga las pilas e intente sacar tajada de ello.

*FOTO: DE LA RED


jueves, 21 de septiembre de 2017

¿EL HUMOR TIENE BANDOS?


¿Cuándo uno se encuentra en la tesitura de que le están enseñando un capote para que embista, aparte de que se presupone que le están llamando cornudo, pero ni hay pruebas de ello ni las habrá, merece la pena embestir, si ve que en el fondo todo lo que está ocurriendo es con fines publicitarios?

Es lo que está ocurriendo con la denuncia que la Unión de Guardias Civiles ha interpuesto a la plataforma de televisión por "streaming" Netflix ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional por considerar que la publicidad de su película, "Fe de etarras", constituye un delito de "humillación a las víctimas" del terrorismo.

El motivo de la denuncia es un gran cartel, mostrado en la foto al comienzo de este “post”, que cubre un edificio en pleno centro de Donosti, y en el que se puede leer la frase: "Yo soy españooool, españoool, españoooool", con las palabras "español" tachadas en , rojo, bajo la que figura el título de la citada película. 

Una comedia (detalle éste, comedia, que hay que tener muy en cuenta), en la que con el mismísimo título, ya se da a entender que va a tratar, cuando menos de ETA, y luego con un poco más de información (y para eso se publicita), nos enteramos, que de manera "desenfadada", trata sobre las peripecias de un comando etarra en Madrid. 

Película dirigida por el donostiarra Borja Cobeaga, guionista, junto con Diego San José, de la populares "Ocho apellidos vascos" y "Ocho apellidos catalanes", y uno de los responsables del exitoso programa satírico  de ETB “Vaya semanita".

Ocurre que en presuntos delitos donde la censura anda por medio, ya de primeras es aconsejable, y este vecino pide perdón de antemano, “cogérsela con papel de fumar”, y como en el ámbito de la ley estamos hablando, seguro que ambas partes, y ninguna, van a tener razón.

Además, una empresa tan pujante como Netflix, y utilizando las mismas palabras que hubiera empleado esa gran filosofa que todavía es Doña Amalia, la madre que me parió, “si se han metido en semejante berenjenal” es porque un grupo de sesudos abogados ya han previsto el posible litigio, y han dado su visto bueno.

Para ciertas cosas tenemos la piel hipersensible, aunque al final sólo se trate de promocionar una película, se presupone que con buenas dosis de ironía y humor, que se presentará en el Festival de San Sebastián el próximo 29 de septiembre, y en la ya supercitada plataforma,  el próximo 12 de octubre. La publicidad, en realidad, ya está más que hecha entre todos, y muchos de nosotros, sin cobrar un euro. 

Hasta el mismísimo presidente del PP de Gipuzkoa, Borja Sémper, ha expresado públicamente sus "ganas" de ver la película, argumentando que se trata de un filme que se ríe de ETA, lo que a su juicio es lo contrario de "avalar" la trayectoria de la banda terrorista.

Quizás muchos vascos, la mayoría, y seguimos en tono de humor pero sin alejarnos de la realidad, porque no tienen por qué ser excluyentes, en su momento podíamos haber interpuesto muchas demandas; porque cada vez que salíamos de nuestra autonomía, y al decir de dónde eramos, con cara medio pícara/medio seria, nos decían eso de "Ah, eres etarra". Y parecía que teníamos que demostrar que éramos buenas personas, lo cual hubiera sido harto difícil, porque primero habría que ponerse de acuerdo en qué es ser buena persona.

Muchas veces, el problema, si lo hay, no es en lo que se dice en un momento determinado, sino cómo se percibe y recibe por el otro "bando". Y mientras haya "bandos", siempre habrá polémica, y lo más importante, nada de humor; y si algo es el humor, o debería de ser, es salud en potencia.

*FOTO: DE LA RED,

domingo, 15 de mayo de 2016

SI CERVANTES LEVANTARA LA CABEZA (O COMENTANDO EUROVISIÓN 2016)


Como he hecho en los dos años anteriores, y que por lo que me dijisteis en su momento, tanto gustó, hoy me limitaré a pasar a limpio, comentarios hechos a vuela pluma (que irán en negrita y cursiva), mientras veía las actuaciones, y mandado por tweet, para no poder cambiar de opinión a posteriori, y mostrar ese primer impacto, que a la postre es lo que realmente cuenta.


Quizás como ya opiné el año pasado, en la mayoría de puestas en escena hay demasiada borrachera de tecnología, pero de eso hablaremos mañana.


En los comentarios se comenta el país, y no menciono ni el nombre de la canción ni el cantante, porque creo que lo importante es las sensaciones que he tenido, y que es lo que verdaderamente cuenta… Lo demás se puede cotejar en cualquier guía eurovisiva.


En la conexión previa al festival, unos veinte minutos antes, Barei ha confesado que 80 familiares le acompañan. Ahora comprendo esa sensación de "abandono" que he sentido todo el día.


Antes de comenzar el festival, pienso que hoy es como en Nochevieja, que haces "promesas", en este caso, para que gane Barei.


He leído algún tweet del todavía presidente del gobierno, animando a Barei, y pienso que ahora los políticos españoles apuntándose al carro de Barei, y en cambio  no se ponen de acuerdo para formar un gobierno.


Al comienzo de la gala, como hilo conductor para el desfile de banderas y de participantes de los diferentes países, lo visten como un desfile de modelos, con ropa hecha de papel. Me invade una duda, con su respectiva ironía:
¿Suecia, o pasarela Cibeles? Ya que son de papel, espero como guiño a España el célebre listín telefónico.


Con el desfile se han pasado de originales. No me gusta nada. Solo falta oculto....un pirómano, para darle algo de morbo.

Llevamos unos diez minutos de conexión, y por ahora llego a la conclusión de que NO EXISTEN LOS FEOS, O FEAS.

Algún vendedor callejero hace el agosto vendiendo lucecitas que muchos espectadores llevan. A eso, ahora en España, se llama: SER EMPRENDEDOR.


Comienza Bélgica, el comienzo auténtico plagio. Lo relaciono con un anuncio de tampones. Quizás, por esa cara virginal.
La canción de Bélgica, divertida pero intrascendente, como un kleenex, cumple el objetivo, y se tira.


República Checa, segundos. Los decorados no complementan, comen la actuación. Ella, la cantante, necesitará un psicólogo tras el fracaso.


Terceros, Holanda. Suena a canción de Albert Hammond,  y me pregunto si sigue lloviendo al Sur de California...
Me ha entrado ganas de acercarme a una barra imaginaria, y pegarme un lingotazo. Me ha gustado, pero el jurado la obviará.


Cuartos, Azerbayán. Confían tanto en la canción..., que la cantante a simple vista recuerda a Pedroche en Nochevieja.


Me planteo una pregunta: ¿Alguien ha prohibido intervenir en el festival a los mayores de treinta años?

 Quintos, Hungría, look guarrete. Parece que ha llegado tarde al concurso. Ni chicha ni limoná, y lo del tambor ya muy visto.


Sextos, Italia. Puesta en escena que parece un anuncio de yogures buenos para el estómago. ¿Saldrá Arguiñano?
Canción recomendada para estresados y gente que no pueda dormir. Lo siento, Italia.
La canción sonaba mucho, al menos a mí me lo ha parecido, a Laura Pausini.


Séptimos, Israel, Viendo las estrellas, pero esa balada solo consigue darme un gran bajón.


Octavos, Bulgaria. Se parece a María Esteve, hija de Pepa Flores (Marisol). Un look demodé para una canción que suena a algo ya oído. Mejor, olvidar.


Novenos, Suecia, los anfitriones. Tengo la sensación de que está cantando para que el jurado se dé la vuelta y le elija.
La canción sueca tiene un algo, a pesar del cantante que solo está pensando en su lucimiento personal, y no sabe defenderla.


Décimos, Alemania. Me suena a una canción ya oída (en el original, no recuerdo el nombre, pero es una mujer de gran poder vocal). Puesta en escena muy a Alicia en el espejo.


Decimoprimero, Francia. Uno de los favoritos, pero a mí no me dice nada, aunque puede ser muy pegadiza.


Decimosegundo, Polonia. Puesta en escena sobria. Me gusta mucho, aunque tengo la sensación de que es una actuación de "Tu cara me suena"; el cantante parece que va disfrazado.


Decimotercero, Australia, reminiscencias de Björk. Gran voz con puesta en escena resultona y que no desvía la atención. Seria candidata. Al final, han quedado los segundos.


Decimocuarto, Chipre. Pintas de cantautor de los 70. No sé si apagar la tele, o invitarle a cenar... por aquello de evitar que pase hambre.
¿La  canción? Una más, o una menos.


Decimoquinto, Serbia. Con las barras de luz recuerda a Najwa Nimri en "Vis a vis".  Sensación de miedo y claustrofobia. Canción interesante.


Decimosexto, Lituania.  Lo planteo como un problema de matemáticas: más fu que fa, siempre que fu tienda a cero, y no a infinito.


Decimoséptimo, Croacia.  Con una ropa a lo manga. ¿No había una talla más grande? Al final el vestido recuerda a la actuación de Salomé.
Olvidando la ropa, la canción de Croacia es MUY BONITA, para mí de lo oído hasta ahora, de lo mejorcito.


Decimoctavo Rusia, Copiando el método de Suecia el año pasado, usando todo tipo de tecnología, y trucos. Viendo la actuación, el año que viene puede actuar David Copperfield. Al final, los votos han querido que sean los terceros.


Decimonoveno, España. Me ha gustado, pero, espero equivocarme, no va a ganar. Tal como está planteado ahora (desde hace unos años, en realidad) el festival, prima el amiguismo y todo aquello que linde con el sensacionalismo.


Vigésimo, Letonia. Joven con look desamparado, intentando ligar mientras cierran la discoteca.


Vigesimoprimero, Ucrania, comienza con unas notas que recuerdan a la serie "El príncipe", pero me temo que solo hay lo que aparece en pantalla. Al final Ucrania, me ha gustado pero me ha recordado la actuación con la que ganó Suecia, (hace unos tres años, creo recordar) que cantaba una mujer de origen marroquí.  La mayoría del voto popular, añadido al final, ha dado como resultado vuelco en la clasificación, y su triunfo. Es una canción de gran calidad, pero a priori no para un festival.


Vigesimosegundo, Malta. Me fijo más en las formas, y en las del vestido, que en la canción. No está nada mal, la canción también.

Vigesimotercero, Georgia. Imágenes a lo Lazarov,  para una canción, a mi entender, desubicada, ni el momento ni el lugar.


Vigesimocuarto: Austria. Puesta en escena, y look de la cantante, a lo Disney, Se han confundido de programa, y de canción. La canción suena a Eurovisión de los 60.


Vigesimoquinto, Reino Unido, la canción no está mal para una noche de verano al lado del mar mientras tomas el 25 roncola.


Vigesimosexto, Armenia. La canción, no sé, pero las piernas de la cantante se expresan ellas solas. Gran canción, con toques étnicos, quizás la exhibición corporal sobraba. De los máximos favoritos.


Tras terminar el concurso, y haciendo tiempo, hablan con Justin Timberlake, que por casualidades de la vida va a hacer una gira europea...




Lo del Justin es como lo de Fernán Gómez, "he venido aquí a promocionar mi libro". No me parece bien promocionando el tour en un concurso que debería estar libe de todo tipo de influencias.


José María Iñigo, viendo la debacle que se podía estar gestando, de la armada española, no para de decir que Barei lo ha puesto todo. Y mentalmente le comento a Don Iñigo: Barei le ha puesto muchas ganas, pero todos le han puesto las mismas ganas, o más.


De pronto, han "roto" la emisión, y nos sorprenden con un "consejo" de autopromoción. Cuando han anunciado "Cuéntame", he creído que iban a hablar de los papeles de Panamá.


De todo corazón: ¡Suerte a Barei!


Van a comenzar las votaciones, y una pregunta me invade:
¿Mariano Rajoy le ha recomendado a Barei que la táctica para ganar es no moverse, y que se aburran los demás?


Tras las cinco primeras votaciones, solo un pensamiento: esperemos que el menos votado gane.


Los holandeses en verano van de chiringuitos, pero en Eurovisión no se acuerdan de nosotros. Habrá que hablar con ellos.


En un momento dado, en el que ya Australia lleva casi doscientos puntos a la mayoría, tengo un deseo: Si las votaciones duraran cuatro horas más, podemos llegar a los puntos que Australia tiene ahora.
Por cierto, la presentadora de Australia parecía "un efecto especial", muy curiosa la señora.


Viendo lo que ocurre siempre, un consejo a cualquier cantante español: Yo de tí no iría a Eurovisión. Te vas a gastar un pastón en psicólogos. 



Gracias a Italia. Nos han dado doce puntos. ¿Queréis que os cambiemos de gobierno? (Por si pican).


El presentador dice que todavía puede pasar cualquier cosa. Y me imagino irónicamente que Barei comienza a maquillarse, por si gana, cuando en realidad ya todos sabemos que el pescado está todo vendido.


Teniendo en cuenta que Barei no ha parado de promocionarse por Europa, el resultado: un asquito.


De la manera que ahora se hacen las votaciones, presuntamente el pucherazo puede ser más fácil de hacer, porque antes te ofrecían a la vez las votaciones del "jurado profesional" y el del público desde sus casas, que cada uno de ellos representa un cincuenta por ciento. Ahora en cambio, cuando todos pensábamos, como ya mencionado, que todo el pescado ya estaba vendido, de un momento a otro ha ocurrido un vuelco en la clasificación.


Sugiero humildemente que sería mejor primero dar las votaciones del público en general, y después las votaciones país por país, porque de lo contrario, no se entiende bien, y parece o magia o pucherazo.


Tras las primeras votaciones Barei, si no estoy confundido, estaba en decimosexta posición, y al final, ha quedado en vigesimosegunda. 


De esta manera, Ucrania se ha convertido en el país ganador del Festival de Eurovisión 2016 con Jamala y la canción 1944. Segundo ha quedado Australia, y tercero, Rusia; ambos eran de los máximos candidatos, por lo que ha habido una verdadera sorpresa.


Visto lo visto, y ya a posteriori, dejo una pregunta en el aire:
¿Ha merecido la pena no cantar en castellano para ésto?


Me ha parecido oír un murmullo lejano diciendo: -Cervantes, perdónanos


*FOTO: DE LA RED.



miércoles, 27 de agosto de 2014

PERET, UNA LÁGRIMA EN LA ARENA DE NUESTRO RECUERDO

Para todo aquel, que como este vecino ya haya pasado de la cincuentena, Don Pedro Pubill Calaf, Peret, fallecido hoy, pertenece indefectiblemente a su banda sonora, y a esas películas de principios de los setenta, que más que con la rumba catalana, su mejor representante, se jugaba con las piernas y algo más de la coprotagonista.
Para este vecino, decir "Peret" es recordar los catorce o quince años, y el primer cassette portátil, las fiestas de los pueblos, y los autos de choque, con sus canciones sonando a todo trapo.
Decir Peret es recordar a un cantante de raza gitana y aire pícaro,en  aquel show rodado por el más conocido de “nuestros” realizadores televisivos, Valerio Lazarov, poniéndole zoom a sus rumbas más representativas, a sus palmeros y aquel coro de dos mujeres que parecía que desafinaban, pero sin el que Peret era menos Peret.
Porque Luis Aguilé, Manolo Escobar, y Peret forman parte de nuestras canciones y recuerdos  de verano, de una televisión blanca, aunque fuera en blanco y negro, y los tres nos han ido dejando, quedándonos huérfanos de referencias.
Para los nacidos en los sesenta, Peret significa aquel cantante que nos representó en el Festival de Eurovisión de 1974, y que nos decía en imperativo “Canta y sé feliz”, cuando en ese festival no participaban tantos países como ahora, ni había tanto “amiguismo” ni “friquismo”.
Peret, a los que ya han cumplido la treintena, les recuerda la ceremonia de clausura de las Olimpiadas de Barcelona, su Barcelona, y la voz de Constantino Romero, también ya desaparecido, pidiendo por favor, en varios idiomas, que los participantes al mismo se bajaran del "tablao". Porque, aunque nacido en Mataró, Peret ha sido y será un icono de Barcelona, de esa cultura abierta a todo y a todos.
Peret era ese giro de guitarra con percusión, que secretamente esperábamos que le saliera mal, para ver cómo disimulaba el trance, pero eso nunca ocurrió. Porque en el ADN de Don Pedro Pubill, estaba hacer lo difícil fácil, y que esas canciones, aunque compuestas o arregladas por él, pertenecieran desde el inicio al pueblo. Ese mismo pueblo que quizás no comprendió el por qué se alejó de las tablas por enseñar la religión, su religión. Entonces aprendimos también que Peret tenía otra faceta muy diferente de las canciones festivas y, quizás algo intrascendentes, y que hasta entonces lo había guardado sólo para él.
Lo mismo que había un Peret dependiendo de la edad del público, había otro de puertas para adentro, y esa inquietud religiosa le hizo dejar, durante mucho tiempo, lo que más quiso hacer, y mejor sabía: cantar y componer.
Descanse en paz Don Pedro Pubill Calaf, ante todo un hombre sencillo  y compositor de sones sencillos pero con algo, con ese alma que también quiso enseñar en recintos sagrados.

*FOTO: DE LA RED


viernes, 9 de mayo de 2014

MENSAJE ASÉPTICO Y CLARO

A estas alturas del año, y cuando todavía parece que fue ayer que nos estábamos quitando las últimas serpentinas navideñas del tejido epitelial, por aquello de la calvicie del vecino, resulta que ya estamos más cerca del verano que de comer castañas, y que junto al eterno olor a salitre al que siempre va ligado una ciudad besada por el mar, otro año más ya tenemos  el cartel para el próximo Festival de Cine.
Y como diría el chiste, el cartel del festival está, y cómo está. Un cartel sobrio él, austero él, que va a lo que va él, centrando el foco de atención en las palabras, y es que no hay otra cosa.
Al verlo me ha recordado a cuando te preguntan por una persona, que tú ya has conocido y que sabes que es no muy agraciada, pero que no quieres hacer daño, y dices eso de “muy simpática”. Pues eso, es muy aséptico, que va a lo que va, y que el mensaje nunca puede ser equívoco, porque no hay otra cosa. Si se buscaba eso, pues que se ha logrado, pero ahora viene eso de “para semejante camino no hacen falta alforjas”. Es decir que la obra ganadora es esa, y luego tanto los artistas como los que la han elegido, la podrán vestir con todo tipo de frases sugerentes como “Un cartel clásico para un festival ya consolidado”.También habrá aquellos que utilizarán el término tan socorrido ahora de "minimalismo", y yo siempre me acordaré de aquellos exámenes de pequeño, dejando la hoja medio en blanco. Resulta que era minimalista y ni mi padre ni yo lo sabíamos...
Pues eso, que he conocido a la novia, y es muy simpática, pero que yo me quedo con mi Santa, porque entre otras cosas no ronca, y ésta vaya usted a saber, que a lo mejor siendo un cartel, a lo peor destiñe. Eso sí, desde el punto de vista de lo que ahora se llama “merchandising”, van a quedar unas tazas y unas T-shirt muy apañadas.
Todos sabemos que entre una película entretenida y una obra de arte, hay una diferencia, que nadie sabe lo que es pero que está hay. Lo mismo ocurre con el cartel de este año, académicamente será  perfecto, pero no creo que decore ninguna de las dos habitaciones que tengo. Eso sí, me acordaré de él, que seguro, seguro, en el fondo es ese el mensaje.
Es que ya no me quedan ni serpentinas de fin de año que quitarme, y para ver el “marco incomparable” me temo que me tendré que acercar al sitio en el que se encuentra, porque en el cartel de este año no hay ni una referencia, y quizás sea mejor así, aquella persona que lo quiera ver, que se acerque a la ciudad. 
Por cierto, quizás el mismo cartel anunciador sea, al final, toda una metáfora sobre la crisis, vaya usted a saber.

*ILUSTRACIÓN: CARTEL GANADOR DE ESTE AÑO

lunes, 30 de septiembre de 2013

LA FIESTA DEL GIN TONIC Y LA MADRE DEL CORDERO

Lunes, día de recuerdos del fin de semana, y pocas expectativas, aunque me imagino que eso es cuestión de chasis también. Este vecino está convencido de que si le preguntas a Martin Berasategui será agotador la lista de “tareas” que tenga que hacer hoy, y más agotador la manera en que lo diga con ese “garrote” que lo usa sí o sí.
Sin embargo, ni este vecino es el Señor Berasategui, y eso que gana     el mundo culinario, ni le hace falta al vecino meterse en esos berenjenales.
Parece que no iba a existir el mundo tras el Festival de cine donostiarra, y sin embargo ya ha terminado con sus más que polémicos premios de este año, y es que no es lo mismo el gusto de unos, se supone entendidos cinéfilos, que además están a mesa y mantel durante más de una semana, a los gustos de esos locos que todavía se gastan el dinero en las salas de cine, sea o no sea época de glamour.
Este sábado pasado este vecino estaba escuchando una emisora de radio, esa a la que Shakespeare se refería con el “…SER o no SER”, un programa para los amantes del cine en el que se desgranaba, como no podía ser de otra manera, la semana en el festival donostiarra, y sin embargo, estoy seguro de que todos los “radioescuchas” como se decía antiguamente, con lo único que se quedaron, por desgracia, fue con una anécdota, por decirlo de alguna manera, en la que un local donostiarra había organizado un evento, esos días de fiesta del celuloide, que los locutores lo describieron como la fiesta del gin tonic, y ahora viene la madre del cordero, en la que se cobraba 18 euros por copa.
En primer lugar, este vecino no ve a las cada vez más escasas estrellas extranjeras con dinero en efectivo para pagar, ni que se atrevan a cobrarles, ya que son las que se supone darán relumbrón a la fiesta. En segundo lugar, cada vez son más “livianos” también, los medios de comunicación que osan mandar a periodistas acreditados para pasarse más de una semana con todos los gastos pagados, ni éstos se atreverán a pasar esa cuenta, como confesaban los sufridores de la citada emisora, a su empresa, con lo que a más de uno le va a quedar un regusto amargo de esta edición del festival.
De todas maneras, y como siempre, lo más probable es que el que pagara la citada tropelía fuera el pardillo que se aventuró a pulsar el latido del festival, y mientras que pagaba la cuenta, se juraba no volver más ni al festival, ni a llenar las salas del cine.
Y es que los que todavía intentan hacer cine, siempre dicen, que los    que suben los precios de esa industria no son ellos, ni tampoco,         visto lo visto, los que, en otro sentido además, dan mala imagen,       pero los que pagan el plato, y en este caso la copa, son los mismos que han aportado los impuestos para que cada año  el citado festival sea posible.
Tantos minutos durante el año intentando convencer a la gente de que un festival de cine es para todo tipo de gente, para que luego algunas personas de otras industrias lo desdigan con hechos, que no son precisamente amores.

*FOTO: DE LA RED