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domingo, 30 de abril de 2017

EL VIENTO DEL DESTINO


"Ni ha venido, ni se le espera" nunca ha sido un lema en mi vida. Pero también es verdad eso de que "el hombre propone y Dios, o Hacienda, disponen". Y en este momento, la vida de este vecino se mueve como la pluma del comienzo y  final de la película de Forrest Gump, bajo los designios del viento del destino.

Ya ha pasado una semana en que este vecino del mundo bastante tiene con lidiar al toro de la vida con capotazos improvisados,  no queriendo además contar demasiado en este blog sobre su vida real, por aquello de ser única e intransferible, pero sabiendo que son días que serán recordados  como de cambio y siempre para mal, o por aquello de "cualquier tiempo pasado siempre fue mejor".

No nos engañemos, el recuerdo de Forrest Gump tiene mucho de drama, y sin querer desvelar nada de la trama, con un  drama de dramas, donde un niño que apenas puede cuidar de él, se erige como cuidador de su padre.

Y es que eso es la vida; quienes te cuidan, tus padres, en el mejor de los casos, si llegan a ancianos, un buen día necesitaran de tu ayuda. Y en ti estará hasta cuando estás dispuesto a cuidar de ellos. Y si lo haces porque reconoces "la deuda", o porque te criaron con altos valores que hacen que fluyan de ti, como agua de un manantial.

Quizás, también, esos días "límite" te pueden hacer ver las orejas al lobo, y plantearte en tu caso, hasta cuándo  estarías dispuesto a vivir y en qué condiciones. Y si verdaderamente no te importará, en tu caso. ser una carga para los tuyos.

Hay días, estos días, en los que la introspección te hace sentirte lejos de este país de chorizos, en los que unos cuantos, muchos cuantos, claramente se han financiado su futuro, y el de los suyos, demostrando rotundamente que solo miran por ellos, e intentando que su imagen no se resquebrajara, y aprovechando su presunto catolicismo, intentan, y muchas veces lo consiguen, que comulguemos con ruedas de molino.

Ya lo decía la madre de Forrest Gump: -La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar... Y este vecino añadiría por experiencia "... y la mayoría de las veces, esos bombones están manipulados, y ya saben, alguien sabe, lo que te va a tocar, y él, o ella, los que han decidido, no se los han querido quedar.

*FOTO: DE LA RED

martes, 7 de marzo de 2017

UN PAÍS LLENO DE GRILLOS...



Esta España, iba a decir nuestra, pero en realidad es de los Bancos, es como un jardín lleno de grillos. Sí, siempre hay alguien que se mete en el jardín, y los grillos, de todo tipo y pelaje, empiezan a cantar, unos más cabreados que otros.

Nos pasamos media vida, los jueces se pasan media vida, investigando, y otra media desestimando. Uno de los últimos casos es sobre el ganador de la Gala de Drags, Drag Sethlas en los Carnavales de Gran Canaria.

Precisamente, en el momento en que se daba la actuación, y es verdad de la buena, este vecino del mundo conectó su televisor, y vio los primeros treinta segundos. Sinceramente, hay cosas que uno no sabe por qué, quizás seguro que tiene que ver con el pasado, con la niñez, pero me dio miedo, mucho miedo, y cambié de canal. Pero no se me ocurrió buscar en el libro genealógico del individuo para extirparlo forever and ever.

Sinceramente, tampoco me extrañó que me diera miedo, porque las referencias a la religión y a la Iglesia, en el número carnavalero, eran más que obvias. Y todo lo que no se puede razonar, que va con el más allá, con la fe,  todo está diseñado siempre para  impresionar profundamente o dejar estupefacto (por no decir “acojonar”), al no entender ese contacto con el todo, con ese Gran Padre que siempre te vigila. Sin embargo, he de reconocer que la puesta en escena, de lo poco que vi, fue impresionante.

Ahora, hay otros que llevan investigando un tiempo, y seguro que no llegarán a nada, porque, gracias precisamente a Dios, curioso, todavía nos podemos expresar y dar nuestra opinión. Pero, mientras, la sombra del miedo, y más miedo, intenta nublar la luz.

Como hubiera dicho mi padre, sabiduría popular, o como dirían los pedantes, doctorado en la universidad de la calle, “ésto, y lo de los titiriteros, primos hermanos".

Ésta claro que más de uno todavía desearía que se aplicara esa ley de vagos y maleantes de la época de Franco, a modo de cajón de sastre, donde todo lo que “afeaba el paisaje humano” cabía.

Luego dirán que los juzgados están saturados, pero, ya se sabe, a río revuelto ganancia de pescadores, y mientras se investiga al ganador del concurso de drags, pues no se investigan otras cosas, que vaya usted a saber, y llámenme, mal pensado, a lo mejor es más importante, y tiene que ver con algún dinero más bien oscuro, que se quería ir a Suiza, o con extrañas amistades entre políticos y constructores…

*FOTO: DE LA RED

viernes, 2 de diciembre de 2016

YA ESTAMOS EN DICIEMBRE ... Y YO CON ESTOS PELOS


A este vecino del mundo siempre le ocurre igual. Para cuando se da cuenta, ya estamos en Diciembre. En muy pocos días nos han cambiado la decoración a nuestro alrededor, como a aquel niño que le dicen que le van a poner una moneda en su frente, apretándola bien, y si consigue andar con ella durante un minuto, sin que se le caiga, será suya. En ese minuto naturalmente descubre que le han tomado el pelo, y ya deja de ser un poco menos inocente… Y nosotros, sin embargo, seguimos sin ver el truco de “Ahora ya es Navidad”.  Pero seguro, que nos volverán a robar la cartera, aunque ya sea sólo lo único que nos quede, la cartera en sí misma...


Porque los problemas continúan, y si el resto del año no atan los perros con longaniza, mucho me temo que en Navidades tampoco atarán los renos ni con longaniza, ni con txistorra en el País Vasco, por mucho que seamos muy nuestros.


¿Y lo de los anuncios navideños? Sinceramente, ha llegado un momento en que este vecino ya está convencido de que van por libre. Uno se puede creer el argumento de “La guerra de las galaxias” y demás capítulos de la saga, pero lo de una Navidad perfecta, con destellos de luz por todas partes, y de casas inmensas, con mesas como calles de grandes repletas de delicatessen, ya ronda con la pornografía pura y dura.


Una de las empresas anunciadoras profetiza que estas Navidades pueden faltar sillas, haciendo un guiño a esa colección de familiares que pueden apuntarse a última hora, como esos hijos que pueden venir por Navidad…y que desde hace muchos años, ya forman parte de nuestro belén iconográfico navideño (vuelve a casa por Navidad).


Señores, seamos realistas, ni el PP, donde dije digo digo diego, se va a abstener de subir los impuestos ni siquiera en Navidad, ya se está viendo, ni todos los que se van aunque no sean emigrantes (ya que según el nuevo lenguaje político solo practican la “movilidad exterior”), volverán por Navidad. Porque después de volver, por Navidad y por los guionistas del anuncio, luego tendrán que regresar a ganarse las habichuelas, los espaguetis, el pastel de riñones, o la comida que sea típica en los lugares a los que se vieron forzados a viajar, y aunque "eso" no lo recoja el anuncio, será lo más costoso, de sentimiento y en "cash".


Que este año, según el anuncio, falten sillas sería el menor de los problemas porque entre familiares siempre se puede practicar los corrillos de pie mientras te pones morado de ricas viandas. Otra cosa es que te estés poniendo morado, o incluso lívido, por no comer, y te tenga que ayudar cualquier asociación de ayuda. Porque incluso con eso ya cuentan los políticos, y saben que donde no llegarán ellos, hay otros que lo harán. Y eso ya es jugar con una red moral, por la cual ya no se ponen rojos de vergüenza porque saben que otros, a la postre nosotros mismos, ayudarán.


Y es que ELLOS no pueden estar en todo. Lo cual, y visto lo visto, siempre es mejor, porque si estuvieran en todas partes, serían Dios. Hubieran nacido en Belén, entre la mula y el buey, y mucho, mucho me temo, que al final seríamos nosotros los que les tuviéramos que limpiar el trasero, y nunca mejor dicho.


Y convendréis conmigo, que ya bastante tenemos con lo que tenemos…


*FOTO: DE LA RED

viernes, 12 de febrero de 2016

AL DIOS DE LOS ROBOTS



He leído estos días lo tecnológicamente “pretty perfect”, como diría un cursi, que estamos logrando ser, consiguiendo, por ejemplo, que un nuevo robot  pulverice el récord para solucionar el cubo de Rubik con solo 0,887 segundos.

El día que necesite imperiosamente solucionar ese problema, el de Rubik, ya puedo estar tranquilo. Incluso a lo mejor, cualquier día de estos descubrimos que el resolver el problema del citado cubo es la llave a un mundo mejor...


Mientras, ya que por ahora no hay ningún impuesto sobre ello, y es de lo poco que se puede hacer en un periodo de crisis, me quedo pensando sobre esa noticia. ¿Eso es bueno? ¿Es importante? Realmente lo será. Pero quizás este vecino del mundo vería un avance en la ciencia, el día que un robot al leer, y comprender, un periódico, supiera distinguir las noticias positivas de las negativas, evaluara el panorama general, y como opinión sincera, si procediera, llorara,  y llorara amargamente además, mientras intenta desesperadamente desconectarse de un mundo que no le gustara nada.


Habremos adelantado en ciencia, en tecnología, y todo lo demás, el día que se diseñe un robot que aprecie los paseos matutinos, el andar por andar, el saborear el roce del viento sobre el panel de su cara. El dejarse llevar por el susurro de la naturaleza. Incluso, conseguiremos la vida artificial plena, el día en que un robot al leer que los muñecos de unos titiriteros han sido detenidos, y que estos, los titiriteros, ya no son considerados peligrosos porque no tienen los muñecos, se partan de risa y consideren seriamente si en realidad son tan perfectos al venir de las manos de gente con esa mentalidad.


Nosotros nos hemos criado en la creencia de que Dios está en todas partes, y que prácticamente cuando estás pensando y planteándote algo, Dios ya lo sabe, no sé si por redes sociales celestiales mandadas por tu ángel de la guarda, que actúa en este caso como chivato, o confidente, pero Dios ya lo sabe, en una especie de Gran Hermano y Dictador todo junto. 


Sin embargo, el Dios de los robots, sus creadores, o sea nosotros, tienen un nivel muy bajo de criterio, tanto como para meter en su purgatorio, o en su infierno particular a unos títeres, o incluso el llegar a pensar que un titiritero sin títeres no es peligroso, si es que antes lo fuera, porque el peligro lo debe de tener entonces la marioneta, lo cual a un robot filosófico tiene que hacerle plantearse lo triste y estrecha que es su existencia, con un Dios que piensa esas cosas. 


Eso, sin que el robot llegue a la conclusión todavía, de qué futuro le espera dedicándose a resolver cubos de Rubik. 

*FOTO: DE LA RED

jueves, 8 de octubre de 2015

DANDO GATO POR LIEBRE... O EN LA MÁS FRONDOSA DE LAS HIGUERAS



La enciclopedia de la vida está llena de verdades como mitos. Esas sentencias que caen como losas, y que no hay nadie que las pueda comprobar.

Hoy, sin embargo, y preparando ésto, este vecino ha podido “comprobar”, aunque no sabe si es la expresión exacta,  que una de esas losas que entre bromas y veras nos han caído a los hombres, tiene algo de realidad. La ya famosa frase de que los hombres tenemos una sola neurona.

La Nuri, mi sufrida, tiene por su trabajo un horario un tanto especial, que va variando. Por eso, con todavía varios días de fiesta por delante, hoy ha convertido la casa en un campo vietnamita en plena refriega contra los norteamericanos, ya que, según ella, tocaba limpieza.

Tiene, como toda buena mujer, una capacidad innata en mezclar materias a un mismo tiempo. Puede estar dejando un espejo casi transparente, mientras la olla a presión le está avisando que está a punto de romper aguas, o humos, al tiempo que me está diciendo que ese cuadro que estoy pintando (y que ella no ve en ese mismo momento, porque nos separan otras dos habitaciones) me está quedando o demasiado claro, o demasiado oscuro, o demasiado algo.

Nosotros, los hombres, enfocamos nuestra atención en un solo tema, mientras que ellas, o la mayoría, sufren de una especie de estrabismo de ideas y de control del terreno,  que parece que utilizan pequeños drones de visión para tener todo bajo control.

A todo esto, hay que destacar, que la mayoría de las veces, cuando nosotros nos enfadamos, al cabo de un rato ya no recordamos el por qué lo hicimos. Sin embargo, prueba con tu esposa, por ejemplo, y pregúntale cuando es la última vez que se ha enfadado contigo. Te hará, y con mucha facilidad, un esquema o croquis de cada una de las veces que se ha enfadado contigo, el por qué, cuales fueron tus alegatos, dónde decías que estabas y el lugar exacto en el que te encontrabas en realidad, que en la mayoría de las veces era en la más frondosa de las higueras.

A la hora de romper con una mujer, a ella nunca le valdrá eso tan manido de “No eres tú, soy yo. Por mis dudas…” Como mínimo te preguntará cómo se llama el zorrón con el que ahora estás, porque no se la vas a dar con queso. A nosotros, en cambio, somos tan simples, que cualquiera de ellas nos dice eso de que “no eres tú, soy yo”, acompañado de una ligera caída de párpados, y nos quedamos como el mismísimo Julio Cesar pasando revista a sus tropas, embobado.

Y todo es, porque por una vez no nos echan la culpa de nada, y mientras, nos pegan el portazo de los portazos en nuestra propia nariz.

Solo una mujer podía decir de manera cuasi convincente eso de "Como se pactó una indemnización en diferido en forma efectivamente de simulación o de lo que hubiera sido en diferido...". Un hombre para poder decirlo, como mínimo se tiene que disfrazar de Groucho Marx, beberse tres o cuatro copazos, y darse una extensa capa de maquillaje blanco para no sufrir las consecuencias de la vergüenza ajena.

Según un estudio de científicos españoles, de hace unos tres años, los hombres tienen, tenemos, el cerebro un diez por ciento más grande que las mujeres. Pero, como muy bien suelen recordarnos ellas en algunos momentos, “el tamaño no lo es todo”. Ya que esta diferencia solo nos sirve para orientarnos mejor en el espacio. Vamos, aquí se puede pensar que, como siempre, es para salir huyendo con la excusa de ir a por tabaco, aunque casualmente, no fumes.

Los hombres, según este estudio, muy al contrario de la bromita de menos neuronas, al tener el cerebro más grande, se  traduce en un dieciséis por ciento más de neuronas, aunque eso no nos hace más inteligentes, como lo demostramos  cada vez que nos metemos en problemas, que suele ser cada vez que nos dejan solos.

El psicólogo Miguel Burgaleta, catedrático de la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona, autor del estudio, asegura que "El hombre tiene más neuronas dedicadas al razonamiento espacial. El cerebro de ellas es más eficiente, necesita menos energía y es mejor para las tareas verbales".

Por todo el estudio se deduce que las mujeres  disponen de más conexiones neuronales que les permiten hacer varias cosas a la vez, La Nuri y su comentado estrabismo de ideas. Tienen el cerebro más pequeño, pero más eficaz, consume menos energía y sus conexiones de la materia blanca es más compacta.

Lo dicho, a la hora de diseñarnos, a los hombres nos dieron gato por liebre, y al parecer lo único grande que obtuvimos es nuestro ego y una gran capacidad…para no enterarnos de nada.


Visto lo visto convendría pensar,  en el caso de que Dios existiera y tuviera sexo, que, francamente, es más fácil que sea mujer, especialmente por esa gran capacidad de controlarlo todo, y de estar en todas partes…

*FOTO: DE LA RED

viernes, 22 de mayo de 2015

CUANDO LOS PROBLEMAS TRASCIENDEN...


Vaya por delante que este vecino del mundo nunca ha sido partidario de comprar en el tipo de tiendas que ya desde hace tiempo denominamos como “chinos”, porque evidentemente para vender productos muy baratos, aunque no sean de marcas conocidas, el trasfondo del que pueden provenir no parece ser el más conveniente. Y más desde que tenemos imágenes en nuestra retina de gentes en aparente estado de esclavitud no solo en India, por ejemplo, sino en más de un polígono no muy alejado de nosotros.

Pero, como se suele decir, a la fuerza ahorcan, y las finanzas  de este vecino del mundo llevan unos años que no es que fluctúen, sino que como el plomo de un buzo van directamente al fondo. Por eso ayer se vio forzado a comprar unos pocos objetos en una de esas tiendas, y es probable que en su interior, y teniendo en cuenta todo lo anterior, haya sentido, en cierta forma, culpabilidad, y esa puede ser la razón del por qué esta noche ha soñado lo que ha soñado.

Como me imagino que a la mayoría le pasará lo mismo, al despertarme no he recordado todo el sueño, solo diferentes puntos, quizás inconexos, pero que a pesar de todo pueden ser clarificadores.

En un momento dado me he encontrado en un lugar que en seguida mi subconsciente ha identificado como El Cielo. Todo blanco e impoluto aparentemente, solo aparentemente, porque al poco tiempo me he dado cuenta de que el mantenimiento distaba mucho de ser el óptimo.

Debajo de las nubecillas que lo cubrían todo, había una especie de gran soporte, de gran andamio, hecho de madera, blanca también para que quedara oculto por la neblina, pero al fijarme bien el material estaba todo descascarillado. En cuanto entablé conversación con otros inquilinos como yo que llevaban más tiempo, aunque eso del tiempo en el cielo es todavía más relativo que en la Tierra, enseguida me dijeron que el mantenimiento de “aquello” iba de mal en peor. Al llegar a este punto me explicaron que muy en contra de lo que se cree en la Tierra, hay más de un cielo; en cada galaxia uno o varios, dependiendo de la extensión de la citada galaxia. 

Aunque siempre se ha dicho que Dios está en todas partes, últimamente no llegaba a todo, y había tenido que “privatizar” “ese” cielo. La compañía encargada de seguir con la explotación, se supone que algún Dios menor, distaba mucho de seguir con lo previsto en el contrato y, por ejemplo, los ángeles que siempre habían interpretado la banda sonora del cielo en un directo, naturalmente, inmaculado, una mezcla de liras y trompetas triunfadoras, habían sido sustituidas por unos altavoces de lo más rústico, de esos de los años sesenta con forma de “trompetilla”, y que el gris de origen había sido trasmutado en un blanco barato. Por supuesto, los ángeles habían ido al paro, y como nunca se había dado el caso de quedarse en el paro, en el cielo no había subsidio de desempleo, por favor, que no se entere Rajoy. Y Dios, quizás con cargo de conciencia, y teniendo en cuenta de que su conciencia siempre ha sido mucho más grande que la nuestra, y por lo tanto ha tenido que sufrir, y mucho, se ha hecho cargo de ellos y los ha llevado a los otros cielos que él todavía regenta.

Sin embargo, lo peor parece que todavía está por venir. Se rumorea que eso de la eternidad está en entredicho, y que como mínimo los inquilinos que llevan menos tiempo, tendrán que hacer algunas tareas para aligerar gastos de mantenimiento, y seguir con aquello. Que ya no basta con haber sido bueno, ni rezado, ni no haber tenido ningún mal pensamiento, que en el cielo se ha vivido  por encima de las posibilidades, y que aquello va a cambiar sí o sí.


El vecino del mundo se ha despertado con la piel perlada de sudor, y con la gran tristeza de que, quizás, no se pueda ni confiar en el más allá para ser felices. Lo que es peor, a medida que han pasado las horas, se ha ido planteando de que si fuera verdad su sueño, de dónde vendrían los que ahora tenían la concesión del cielo, que a lo mejor no eran Dioses menores, como se rumoreaba, porque si eran dirigentes venidos de nuestro mundo, como parecía probable, estábamos, más que perdidos, aniquilados.

*FOTO: DE LA RED

martes, 17 de junio de 2014

UNA FAMILIA DE ACERO INOXIDABLE

A este vecino siempre le ha atraído la expresión “de buena familia”. Ser de buena familia.
Y por esas cosas de la vida, y sin saber por qué esa expresión siempre le ha recordado a esos cubiertos, que antes al menos, y forzando mucho la vista conseguías ver que ponía “de acero inoxidable”. ¡Vamos! Brillante, refulgente, pero le das el valor, en realidad, que quieras.
¿Qué es ahora ser de buena familia?
¿Una familia en la que todos están cumpliendo a rajatabla, gran expresión por cierto, la ley?
En los años sesenta, quizás, hubiera sido ser una familia sin problemas con el régimen de turno, de buena fachada con respecto a la iglesia, y aquí incluiríamos esa gran expresión de la época, y seguro que ahora muy incomprendida de, “temerosa de Dios”. Lo que te hacía sentir pequeño ante alguien que posiblemente te vigilaba. No sabías por qué pero alguien siempre te podía vigilar.
En un pueblecito pequeño, el mismo cotilleo te podía perseguir. Muchas veces lo importante no era lo que habías hecho, sino lo que hubieras podido hacer.
Ese vecino, quizás con envidia, que pensaba vaya a saber usted qué, y siempre podía haber una duda de algo.
De las buenas familias nunca se dudaba. Católicos, sobre todo de puertas para fuera. Las mujeres en su actuación tenían que ser, rectas, muy rectas. El hombre cuanto más casquivano al atardecer, y fuera de casa, quizás más hombre.
Mientras este vecino sopesa todo esto, le vienen imágenes, todas en blanco y negro. No sabe por qué, pero quizás una especie del cine español encarnado a finales de los cincuenta / principios de los sesenta, por un Francisco Rabal, siempre más negro, mucho más negro, que un Alberto Closas, siempre más recto, y con “una gran familia” por detrás. Y es que un fino, muy fino, bigote siempre te daba un aire de posibles, y de derechas, especialmente de derechas.
Ahora quizás ya no se emplea eso de “ser de una buena familia”, sobre todo porque, lo queramos o no, eso lleva implícito sobre todo “unidad”, y ahora en cuanto ya tenemos juntos a cuatro o más, siempre hay alguien con tendencia a estar cabreado. Eso sí, muchas veces de cara al exterior se puede hacer el paripé de “la ropa sucia se limpia en casa”, pero las aguas que se presume salen del núcleo familiar tienden a ser más bien sucias.
Y es que quizás, y volvemos al principio, ahora quizás no somos tanto “de acero inoxidable, y más del oro y los metales nobles, que son de fácil transformación en dinero constante y sonante. Quizás se van perdiendo los valores, porque de eso siempre se presupone mucho, y al final es como la célebre burbuja inmobiliaria, que al final pagas más, del valor que en realidad tienes. Y quizás antes se vivía de presuponer, unos valores familiares, de unidad, de religión, de conducta. Y, especialmente, hace muy pocos años se ha vivido de lo que se tenía, por decirlo de alguna manera, “en posibles contantes y sonantes”, y ahora, solo ahora, con aquello que te hace llegar a final de mes.
Quizás, y tristemente, ya no te planteas el “ser de buena familia”, porque estás suficientemente ocupado en sobrevivir sea como sea.

*FOTO: DE LA RED

martes, 3 de diciembre de 2013

EL RÍO DE LA VIDA

Los lunes por la tarde siempre paso por la administración de loterías para comprobar si la primitiva y sus derivados se han fijado en mí la semana anterior, o voy a tener que seguir apoquinando como habitualmente.
Aunque tengo ya el horario cogido de tal manera que evite grandes colas, ayer me despisté y fui más tarde. Con lo cual lo que me encontré era algo así como la cola para visitar La Meca. Y eso me hizo recapacitar.
Los allí presentes dábamos a entender el dinero más que como religión como Dios. Todos lo estábamos adorando.  Era una especie de cola para ir a comulgar nuestros sueños a Dios, o al que se pusiera por medio allí, que daba lo mismo.
Los de la O.N.C.E., y dicho esto con mucho respeto, aunque la mayoría de ellos ciegos, tienen mucha vista para los negocios, y ya en su momento publicitaron la frase “es la ilusión de todos los días”.
En aquel mismo momento, todavía en la cola, porque tenía para rato, me pareció una escena realmente triste por muchos motivos, y me fui de allí sin comprobar los números anteriores.
Sé que volveré, al menos a comprobar lo ya gastado, pero no era el momento, porque cualquiera que me adelantara en la cola, por ejemplo, podía pisar mi moral.
Y me dio por pensar también que las Navidades, a las que tengo mucho cariño, comienzan también con la lotería. Un acto netamente profano como antesala a una celebración, en teoría, religiosa. Y quién me dice a mí que la Navidad no se ha perdido porque es un buen momento para gastar. O peor aún, quién me dice a mí que la Navidad no se inventó exclusivamente como buena excusa para gastar.
Para que luego digan que el hombre es un ser inteligente…Bueno, en realidad es verdad. Uno es inteligente, y los demás nos dejamos llevar, como un tronco en el río de la vida.

-CUADRO: ÓLEO "RÍO EN OTOÑO". AUTOR: PATXIPE



martes, 1 de octubre de 2013

SE LO VOY A DECIR A TU PADRE


De sobra es conocida esa teoría de que los niños tienden siempre a adorar a la madre, y las niñas al padre. Este vecino tras pensar mucho en su pasado, que se supone no debe diferir mucho del de la mayoría de vosotros, piensa que la figura paterna es esa gran desconocida, y estamos hablando de una época, que siempre hay que tener en cuenta, de mediados de los cincuenta a comienzos de los setenta, en la que haciendo un paralelismo con aquella cursi canción, pero pegadiza, de Julio Iglesias, este vecino pasó de niño a hombre.
Si a un matrimonio le quitas todo ese atalaje de amor y contigo-pan-y-cebolla, queda en realidad una sociedad diríamos que mercantil, en la que se reparten los roles entre los dos socios, uno es el poli bueno y el otro el malo, o la relaciones públicas y al que se suponía, y más por entonces, el amo del garito.
Si vamos haciendo un viaje introspectivo a nuestra niñez, la mayoría de las veces la figura materna queda suficientemente clara con todo tipo de imágenes, explicaciones y amenazas que todavía están dentro de nosotros. Sin embargo, el padre aparece poco, y la mayoría de las veces como repartidor de justicia.
Una de las frases que más hacía acordarnos de nuestro progenitor, es esa lanzada un día sí y el otro también por parte de nuestra madre cuando ciertamente al borde del paroxismo nos lanzaba aquel “se lo voy a decir a tu padre”. Y es que en el mundo de los niños, Dios siempre queda muy lejos,  y la mayoría de las veces encerrado en un templo y en una religión, y el que reparte justicia es el padre.
Como hubiera dicho una de mis abuelas, oír la palabra “padre” equivalía a que se me pararan los pulsos. Siempre me pareció enigmático ese presunto poder paterno, cuando luego muchas noches, y al llegar el susodicho a casa, recibía por razones que entonces se me escapaban, abundantes broncas por parte de mi madre, en forma de quejas, primero apresuradas, y luego más calmadas aunque con evidente aumento de decibelios.
Había algo que no lograba entender  un niño de entonces, entre el presunto poder de un padre,  y la leída de cartilla por parte de su mujer, que con el tiempo dio como resultado el pensamiento filial de que el padre tenía poder cuando se lo dejaba la madre.
Muchos años después y al conocer la célebre frase “la historia la cuentan los vencedores”, por unos instantes vi mi casa de la niñez convertida en una maqueta como la de los soldaditos de plomos en la que se libraba la batalla diaria de la vida, y en la que distinguí perfectamente quién lucía las medallas, y quién sin embargo el poder, aunque en ese momento su figura estaba junto a la cocina.

*FOTO: DE LA RED

sábado, 1 de junio de 2013

FOROFOS EN EL PATIO

Me quiero concentrar, pero el patio se ha convertido por un rato, en un patio de esos del cine español de comienzos de los sesenta. La única diferencia es que no hay tanta ropa colgada, ni de tantos niños; por lo demás hay voces por todos lados. La Real Sociedad ha metido un gol, en su último partido de la liga, y juraría que la misma ropa que está colgada se mueve celebrándolo como si fueran los hinchas realistas. En este momento no existe crisis, ni mi corazón, que ya no recuerdo si estaba en la derecha o en la izquierda.
Estoy solo en casa. Me tengo que preparar la cena, pero estoy yo como para preparar nada. Y si me protesto por el hambre, yo mismo me explico que cómo me voy a concentrar preparándome algo. La verdad es que no me esperaba esta reacción. Me refiero a la mía, porque mi equipo de cabecera es la Real Sociedad, pero no me considero foro, foro. ¡Vamos! Si me corto las venas, que no lo hice por aquella rubia hace treinta años, no lo voy a hacer ahora, la sangre que me salga será roja y no txuri-urdin, pero, claro, el himno de la Real me pone más que aquella canción de Joe Cocker a Kim Basinger en “Nueve semanas y media”.
Parece que el patio está tranquilo otra vez, y las ropas colgadas tampoco tiemblan de emoción. Siempre se dice que lo importante no es cómo va la cosa entre medias, sino cómo termina.
Recuerdo que otros años, y en otras circunstancias, hablaba con Dios con ese teléfono que tenemos todos que es el tú a tú, y que siempre ha existido, aunque todavía no hubiera teléfono móvil, y es cuando te haces el firme propósito de hacer algo, si previamente Dios, tu Dios, te ayuda en algo.
La verdad es que parece que hoy no lo tiene muy difícil en ayudar, por eso no le quiero pedir nada, porque luego la contra-prestación la tengo que cumplir, y eso luego ya en frío, jode bastante.
Pues a lo largo de mi vida, he hecho muchos tratos con Dios, y seguro que me considera mal pagador, porque normalmente pido para pagar en misas, en misas a las que tengo que ir, y que hace tantos años que no he ido, que debería de buscar en un mapa, la iglesia más cercana.
Si Dios, ese Dios de cabecera, esa voz que tenemos todos dentro y que hasta hace poco se hubiera asemejado a la del buen Constantino Romero, tiene una contabilidad con su rebaño, debo de estar en la cuenta de los morosos, y bien colocado a demás.
Quedan prácticamente unos cuarenta minutos para terminar el partido, y espero no tener que jugar el resultado final en misas .
Miro al patio, y la ropa, cada vez menos blanca, no sé si será por un ficticio sudor por los nervios, comienza a moverse otra vez. Parece que toda la colada del patio, es hoy también txuri-urdin, como toda ropa que se precie tiene que ser.

*FOTO: DE LA RED