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martes, 8 de noviembre de 2016

LA NOCHE DEL AMIGO AMERICANO



Como decía un compañero mío de trabajo, cuando todavía tenía trabajo y compañeros, “Estoy más nervioso que un señor de la tercera edad (él, mi antiguo compañero, para abreviar, y siendo políticamente incorrecto, en realidad decía: “viejo”)  con novia”. Así se siente este vecino del mundo hoy pero sin novia, que uno ya tiene más que suficiente con La Nuri, su sufrida, y como decía aquel, que tenía que ser muy inteligente: “Uno no va a buscar hamburguesas, cuando tiene el solomillo en casa”,


Sí, estoy muy nervioso, y en realidad es por algo que, en teoría, no nos debería de afectar, ya que es por las elecciones a Presidente de Estados Unidos, que en teoría no nos atañe de cerca, pero teniendo en cuenta que el mundo ya es más cada día una aldea global, quién sea el nuevo habitante de la “Casa Blanca” puede afectar y mucho a la comunidad de vecinos, aunque estos vecinos estén en ultramar.



Está más que demostrado que cuando el Presidente de Estados Unidos estornuda, la mayoría, aunque estemos muy lejos, ya estamos sintiendo fríos, temblores y con la inequívoca cara de que nos viene la gripe.


Y es que, en realidad es una situación totalmente irónica, podemos pasar por primera vez de tener a la primera mujer en la Presidencia de Estados Unidos, a que haya un nuevo Presidente, que, presuntamente, utilizara a las mujeres como objeto de caza y de alfombra.


Se suele decir que “no hay dos sin tres”, y este año, si suponemos que en una moneda, “la cara” es lo bueno, al menos desde el punto de vista de este vecino del mundo, y lo malo “la cruz”, tanto en el Brexit en el Reino Unido, como en Colombia con el plebiscito, salió una gran cruz.


Por ver el lado positivo, en esas dos votaciones anteriores se presuponía desde días antes que la votación estaba más que ganada claramente, y tras los resultados la confusión fue el primer sentimiento.  En Estados Unidos, por lo que dicen las últimas encuestas, cualquiera de los dos, Clinton o Trump, pueden ganar, por lo que no creo que los seguidores, y los sufridores, se duerman en los laureles, y aquel que tenga claro el voto, es de suponer, que no se quede en casa, porque de lo contrario tendrá unos cuantos años, concretamente cuatro, para arrepentirse.


Llevamos una racha a nivel mundial de que las gentes se están empapando de doctrinas populares, y luego pasa lo que pasa. Una especie de llevar la telebasura (ahora tan popular, y que tanto daño está haciendo) a las calles.  Decir “popular”, doctrina popular, en España, para mucha gente es hablar de pensamiento de izquierdas, cuando un discurso popular es decir a la gente lo que quiere oír, que ya intrinsicamente lleva su peligro, y luego el político de turno tras ganar las elecciones hará de su capa un sayo, y de sus promesas meras cortinas de humo para hacer lo que él realmente quería. Y de eso en España tenemos, tan solo hace cinco años, un claro ejemplo de ello. Y aunque ellos se definían del centro, porque en España ningún partido político, motu proprio, se sitúa a la derecha, sus políticas nos han llenado de recortes y de trabajos tan largos como el parpadeo de un buho nervioso.


Y si gana Trump ya me temo que en España el nuevo gobierno, que es en realidad el viejo, tiene la excusa perfecta para hacer de su capa un sayo, y de sus breves promesas, otra vez papel mojado. Este vecino del mundo, y sin dárselas de visionario, está totalmente convencido de que la culpa de todo será …del amigo americano.



Esta noche, y ya para terminar, antes de ir a la cama, habrá que mirar si debajo de ella, adivinamos un flequillo rubio. Y es que, quizás, hoy, para variar, el hombre del saco sea rubio y con acento netamente americano…

*FOTO: DE LA RED