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martes, 14 de noviembre de 2017

LA LOTERÍA DE NAVIDAD CON MENÚ AMENÁBAR


Hoy se dá el disparo oficial a la campaña publicitaria de la Lotería de Navidad, y con ella comienza la cuenta atrás de las únicas fiestas siempre consideradas como entrañables, y esa sensación mezcla de esperanza e ilusión

Ayer, sin embargo, ya se puso a disposición de la prensa e internet las dos versiones que existen de, DANIELLE, la citada campaña: el anuncio oficial (https://www.youtube.com/watch?v=-Nhk7hiaz1k&t=2s), y una película (https://www.youtube.com/watch?v=GX1Cdd1BqX0) que para ser un corto es muy larga, y muy corta para ser incluso un mediometraje.

Siendo un poco malo, se puede decir que la lotería en realidad este año le ha tocado  a su director, Alejandro Amenábar, que gracias a Loterias y apuestas del estado se ha podido marcar una película de estilo, de casi 20 minutos, aunque en el anuncio no pase de los 3 minutos y 30 segundos, plagada de todo tipo de efectos especiales.

Charlotte Vega y Dani Luque son los protagonistas de una historia con “marciana” dentro. Sinceramente, viendo sólo el anuncio, no dice más de lo que en su momento recibíamos del famoso calvo, que en un momento dado y al trascender de la propia marca se optó por prescindir de él, y además, en opinión de este vecino, lo hacía de una manera más elegante y poética.

La historia de Danielle Daniel tiene un mucho a Spielberg, hoy se diría que Amenábar rinde un claro tributo al cineasta americano, y muy claramente a un E.T. repleto, en esta versión, de hormonas femeninas, o de lo que se componga una extraterrestre de buen ver copiada, como se nos explica, de un anuncio de carretera de esos tantos anuncios de carretera que también aparecen en las primeras películas de la factoría Spielberg (Tiburón, Regreso al futuro…), sin olvidar esas noches siempre tan azuladas.

Cuando la supuesta Danielle toca el décimo en el despacho de loterías, y mucho más en la versión larga, todos estamos pensando en “Mi casa Elliot, teléfono…

Sin embargo, hilando fino hay algo que no casa en todo ésto, más si le ponemos un poco de ironía. Siempre hemos estado convencidos de que las visitas extraterrestres tienen que ser de seres superiores. Y con lo mal que están las cosas aquí, ¿ella decide quedarse con nosotros?

Claro, ella se queda con algo que al parecer, solo tenemos los humanos, el amor. Y a su planeta, desde la lectura de este vecino del mundo, pero siempre es opinable, les envía, se ve sobretodo en la versión larga, características  nuestras, como la Navidad.

Toques de humor y continuas referencias a un cine que Amenábar ha debido de mamar desde joven y que se diluyen un poco en la versión oficial, como aprender a comer jamón, parece que les encanta a los extraterrestres, aprender a reír, a emocionarse, a llorar. En este caso, se hace obligatorio para degustar el menú Amenábar, ver la versión larga, que se os hará corta.

Hay un pequeño gran detalle que a este vecino le choca mucho. Danielle no sabe nada de nosotros pero ve que se están colocando las luces callejeres, y... sabe encenderlas con la mente, ¿cómo sabe que se encienden, si nunca las ha visto?

Lo mismo que E.T. en cierta manera está conectado a Elliot, el niño, Danielle en un primer momento está conectada al perro, para en un momento dado, y a través del conocimiento primero, y luego el amor, quedar ligada a Daniel, se supone que para siempre.

La Navidad, y su lotería, ya están aquí. Vigilemos el calcetín de nuestro dinero, porque sin saber cómo, cada vez habrá más calcetín, menos dinero, y al final de las fiestas, las esperanzas habrán desaparecido para solo quedarnos propósitos para un nuevo año, y eso sí, también tendremos a algún cuñado que seguro se ha mosqueado por algo. El que avisa, no es que sea traidor, sino que tiene muchísima experiencia...

*FOTO: DE LA RED


viernes, 6 de octubre de 2017

DÍAS DE IMÁGENES IMPOSIBLES ...



Con todos esos cambios, en apenas horas, de empresas famosas, catalanas de origen, que están llevando la sede social fuera de Cataluña, que todos estén tranquilos que por ahora al menos, y aunque no tenemos la suerte de ser catalanes, la sede de A TROCHE Y MOCHE no cambia de lugar. Bastante tenemos con quedarnos  como estamos en ese derroche de piso que sobrepasa los cincuenta metros cuadrados, y que para aquella ministra que abogaba por pisos de 30 m2 para parejas jóvenes, hubiera sido toda una provocación al despilfarro.

Lo de estos días, con los independentistas, saltando de alegría, pero sin que se note alrededor, sin tomar determinaciones drásticas, de esas de bisturí, tiene mucho de morbo . 

¿Cuál va a ser su siguiente paso? Es que una vez de haber llegado al precipicio, se encuentran que se les ha olvidado la red. Y que “estar contra todo”, destruir, es mucho más fácil que dar trigo. Recordando, los más viejos del lugar, aquella célebre frase de los años setenta “contra Franco estábamos mejor”.

¿No hubiera sido más fácil que los empresarios hubieran mostrado su colmillo, su fuerza, su músculo, hace mucho?  

¡Ah!, Quizás se nos olvidaba desde este blog, que una de las primeras reglas, no escrita por supuesto, del capitalismo es esa de que “la empresa nos tiene que dar muchos millones, pero nosotros, los propietarios, siempre tenemos que estar llorando, para que nadie nos pida nada, y mucho menos el trabajador que siempre tiene que tener la sensación de que en cualquier momento es prescindible, especialmente si empieza a pedir aumento de salario…

Al final, lo de los independentistas va a ser como esos niños que van con sus padres a un sitio público, y que molestan con sus gritos y malos modos a todos, menos al parecer, a sus progenitores, que se hacen los suecos a la hora de poner orden. Y si alguien les dice algo a los “benditos”,  sus padres arremeten contra el quejica. Pero, eso sí, cuando ya llega a casa toda la “troupe”, les dicen que ya está bien, que dejen de molestar, que ahora ya les están poniendo la cabeza a ellos como un bombo. Por aquello de, y con perdón, la mierda compartida es menos mierda.

Este vecino del mundo está deseando, dentro de apenas unas semanas ya, ver los anuncios navideños de empresas como “Codorniú” o “Freixenet”. Podrían ser toda una proclamación de intenciones.

Con el mero fin de imaginar, y terminar al menos con una sonrisa el post de hoy, Codorníu, que siempre es mucho de mostrar paisajes aéreos entre dos luces, quizás, este año le dé por reflejar, en unas tomas imposibles, cómo las aguas del Mediterráneo llegan, por ejemplo, hasta Teruel. O a ese niño de Freixenet, este año tal vez le dé por aprender a bailar el chotis mientras, quizás como fichaje estrella, el Señor Montoro nos toca… el organillo.
¡Vivir para ver!

*FOTO: DE LA RED


jueves, 28 de septiembre de 2017

OTRO TIPO DE VUELTA ATRÁS


-Hola, Mikel, ¿Qué tal va la reforma de tu casa? Muy tranquilo te veo…

 Éste es un anuncio que oigo todos los días por la mañana en la radio (zona guipuzcoana), más o menos a la hora del desayuno, y que me sirve, también puede ser útil, para jurar en arameo (yo lo hago en arameo pero se admiten otras variantes o lenguas). Porque es real como la vida misma, y que tras una aparente pregunta, a modo de vaselina, lo importante es la segunda parte. Ese “muy tranquilo te veo” equivale, al menos en mi pueblo, a “te estás tocando lo que viene siendo los bajos como es habitual en ti”.

Esa aseveración, que lo es, viene normalmente por gente que no son amigos tuyos, que quizás han coincidido en tiempos, como se decía antes, de Maricastaña, y que si tú les respondes como se merecen, se excusarán ligeramente, mientras no te miran a los ojos. Y se irán reafirmándose en su interior con el concepto que ya tenían de ti.
Y es que ese anuncio me recuerda una vivencia que ocurrió hace muchos años.

Como mis lectores más adictos (porque muchos ya me han dicho que este blog engancha) ya saben, desde finales de 1978 a finales de 1981 estuve en Londres, aprendiendo la lengua, e intentando gastar el menor dinero posible, con trabajos de cualquier tipo que me dejaban realizar en restaurantes y hoteles, ya que entonces España no pertenecía al Mercado Común y no nos daban permiso de trabajo, salvo en alguna más bien remota excepción.

Pertenezco a un pueblo, Elgóibar, en el que todos nos conocíamos entonces, al menos los que salíamos fuera y estábamos en la misma situación. Y había coincidido en Hyde Park un día con un chico dos años más joven, y que aún siendo de mi pueblo solo lo conocía de vista, y tras la consiguiente charla un tanto forzada por el destino, no más de cinco minutos, nos despedimos. 

El verano del año siguiente coincidimos otra vez, pero ésta en nuestro pueblo, y mi cuadrilla con la suya.  A él le faltó tiempo para decir a voz en grito, los chicarrones del norte, todos, hablamos así:
-Jodé, no me habías dicho nada, pero ya me he enterado de que estás trabajando en un Banco del centro de Londres. ¡Qué callado te lo tenías!

Sin despeinarme, entonces tenía una buena mata de pelo, le contesté con tanto sentimiento, como la voz de la máquina de tabaco:
-Sí, trabajo en un banco, como tú dices, en el centro de Londres, pero tres días a la semana, Lunes, Miércoles y Viernes, dos horas cada día … limpiando suelos.

Entre las dos cuadrillas éramos unas diez personas, y nos abdujo un silencio que no nos soltó hasta que ellos, los otros, ya debían de haber abandonado el país. Por supuesto, que no hubo ningún tipo de asomo de disculpas tampoco.

Yo nunca desvelé, lo hago ahora, y sin cobrar, que el otro, hijo de un amigo de mi padre, pero nosotros no teníamos nada que ver, estaba trabajando en Londres a través de un contacto de la empresa en la que trabajaba su “aita”. Y él, en el  breve contacto que habíamos tenido en Hyde Park nunca me lo dijo, y eso que le había dado sutilmente pie a que me lo comentara, pero en ese instante evitó mirarme observando, aparentemente, el horizonte londinense.

Lo que yo hice entonces, ese silencio evitando la revancha, no fue cobardía ni mucho menos, sino “elegancia”, porque hay otra elegancia que no consiste en comprarse ropa de marca, preferentemente, además, extraordinariamente cara.


Hay momentos de la vida diaria, que son un auténtico túnel del tiempo...

*FOTO: DE LA RED

viernes, 2 de diciembre de 2016

YA ESTAMOS EN DICIEMBRE ... Y YO CON ESTOS PELOS


A este vecino del mundo siempre le ocurre igual. Para cuando se da cuenta, ya estamos en Diciembre. En muy pocos días nos han cambiado la decoración a nuestro alrededor, como a aquel niño que le dicen que le van a poner una moneda en su frente, apretándola bien, y si consigue andar con ella durante un minuto, sin que se le caiga, será suya. En ese minuto naturalmente descubre que le han tomado el pelo, y ya deja de ser un poco menos inocente… Y nosotros, sin embargo, seguimos sin ver el truco de “Ahora ya es Navidad”.  Pero seguro, que nos volverán a robar la cartera, aunque ya sea sólo lo único que nos quede, la cartera en sí misma...


Porque los problemas continúan, y si el resto del año no atan los perros con longaniza, mucho me temo que en Navidades tampoco atarán los renos ni con longaniza, ni con txistorra en el País Vasco, por mucho que seamos muy nuestros.


¿Y lo de los anuncios navideños? Sinceramente, ha llegado un momento en que este vecino ya está convencido de que van por libre. Uno se puede creer el argumento de “La guerra de las galaxias” y demás capítulos de la saga, pero lo de una Navidad perfecta, con destellos de luz por todas partes, y de casas inmensas, con mesas como calles de grandes repletas de delicatessen, ya ronda con la pornografía pura y dura.


Una de las empresas anunciadoras profetiza que estas Navidades pueden faltar sillas, haciendo un guiño a esa colección de familiares que pueden apuntarse a última hora, como esos hijos que pueden venir por Navidad…y que desde hace muchos años, ya forman parte de nuestro belén iconográfico navideño (vuelve a casa por Navidad).


Señores, seamos realistas, ni el PP, donde dije digo digo diego, se va a abstener de subir los impuestos ni siquiera en Navidad, ya se está viendo, ni todos los que se van aunque no sean emigrantes (ya que según el nuevo lenguaje político solo practican la “movilidad exterior”), volverán por Navidad. Porque después de volver, por Navidad y por los guionistas del anuncio, luego tendrán que regresar a ganarse las habichuelas, los espaguetis, el pastel de riñones, o la comida que sea típica en los lugares a los que se vieron forzados a viajar, y aunque "eso" no lo recoja el anuncio, será lo más costoso, de sentimiento y en "cash".


Que este año, según el anuncio, falten sillas sería el menor de los problemas porque entre familiares siempre se puede practicar los corrillos de pie mientras te pones morado de ricas viandas. Otra cosa es que te estés poniendo morado, o incluso lívido, por no comer, y te tenga que ayudar cualquier asociación de ayuda. Porque incluso con eso ya cuentan los políticos, y saben que donde no llegarán ellos, hay otros que lo harán. Y eso ya es jugar con una red moral, por la cual ya no se ponen rojos de vergüenza porque saben que otros, a la postre nosotros mismos, ayudarán.


Y es que ELLOS no pueden estar en todo. Lo cual, y visto lo visto, siempre es mejor, porque si estuvieran en todas partes, serían Dios. Hubieran nacido en Belén, entre la mula y el buey, y mucho, mucho me temo, que al final seríamos nosotros los que les tuviéramos que limpiar el trasero, y nunca mejor dicho.


Y convendréis conmigo, que ya bastante tenemos con lo que tenemos…


*FOTO: DE LA RED

viernes, 8 de julio de 2016

TAMPOCO PIDO TANTO, POR FAVOR




Tampoco pido tanto, igual que el lema de la última campaña de El Corte Inglés, tan solo un poco de solaz al menos en los anuncios de televisión, ya que tampoco lo encuentro en una programación televisiva llena de peleas o bien por política o por simple cotilleo.


Siempre se dice de los hombres y a los hombres, que solo tenemos una neurona, y si partimos de eso, la sociedad en general debería de velar por nuestros intereses, los de todos, y una y otra vez nos atacan con publicidad que de inocente y casual tiene poco. Y lo dice alguien que se crio, o sobrevivió, uno ya no sabe, al landismo.


Debemos de recordar que como el tiempo es oro, y más en el cine, y en la publicidad, que todo lo que se ve, nunca es por casualidad, y más si para publicitar algo, incluso se utilizan estudios psicológicos. Si un personaje, por ejemplo, en una película, se ve “casualmente” que tiene una ligera tos, en muy poco tiempo será preludio de un problemático catarro sino de una pulmonía.


Últimamente, especialmente en lo que se ha dado en llamar “redes sociales”, para opinar hay que, y perdonen la expresión, cogérsela con papel de fumar, porque estamos a la última para ver polémica en todo. Hablamos de machismo y de feminismo todos los días del año. Y luego nos la están metiendo, y con perdón por la expresión, incluso en el prime time televisivo, por toda la escuadra.


Anuncios llenos de dulces e inocentes jovencitas que quieren “chili”, este vecino del mundo lo escribe así para no apuntar certeramente, y que casualmente se ponen el recipiente que, por casualidad también tiene un ligero diseño fálico, entre las ingles. Y si protestas, la culpa es tuya porque ves pecado en todo y eres un retrogrado. Es como el famoso  test de Rorschach, el de qué te sugiere los dibujos de unas manchas, pero al revés. Ellos ponen las manchas, es un decir, con los gestos, situaciones, ya estudiadas previamente, y luego la culpa es tuya porque te afecten ciertas imágenes.


Jovencitas, otra vez, sonrientes y contentas por usar tampones, se cuelgan boca abajo, o bajan por peligrosas tirolinas. ¿De verdad que todo eso se experimenta utilizando un tampón?



Mucho se teme este vecino que si seguimos así, muy pronto en muchos anuncios habrá que poner, lo mismo que en las cajetillas de tabaco, "Ver perjudica gravemente su salud, y la de los que están a su alrededor".


En la campaña mencionada al comienzo de este post, y que lleva muy pocos días,  se nos presenta un mundo lleno de juventud, alegría e inocencia, o de traseros sugerentes, lenguas acariciando helados que se derriten, y jóvenes en el zenit de un autobús con el mundo a sus pies. Todo tiene, como mínimo, dos caras o dos lecturas. Y no solo vale el decir: la culpa es del perturbado que solo ve suciedad en todo.


Hay gran cantidad de anuncios que al observarlos, no tienes muy claro “el target”, el objetivo, a quién va dedicado. Por ejemplo, este anuncio, el de la campaña “Tampoco pido tanto”, pregunto: ¿Va dedicado  las jóvenes para que cumplan sus sueños de lugares veraniegos de mucho sol y risas al comprarse esas ropas, o a los padres para que subvencionen  los sueños de sus hijas?



Ocurre que de la misma manera que las empresas de publicidad juegan con nuestras miradas, este vecino del mundo, por casualidades de la vida también, se ha acordado de esas películas del tiempo de Marilyn Monroe, de viejos hombres de negocios, siempre forrados y bien acompañados de sobrinas jovencitas, sonrientes y serviciales, o de secretarias igual de jovencitas, sonrientes y serviciales. Y me he turbado, mucho.




*FOTO Y ANUNCIO: DE LA RED




martes, 7 de junio de 2016

MORAGAS Y EL CUÑAO, O EL PODER DE ACERTAR, FALLANDO



Se supone que detrás de cada anuncio televisivo, un mensaje escrito en imágenes, hay un grupo de personas que se dedican durante un tiempo a tener en cuenta los objetivos a cumplir, los famosos "targets" (simplemente "objetivos", pero al decirlo en inglés, por de pronto, te cobran más), y el producto a promocionar de la mejor manera posible. 


Sin embargo, de vez en cuando, aparece un anuncio que parece que se ha creado, exclusivamente, para ponerte de mala leche, sacando lo peor de ti, y que pasas a odiarlo directamente, sin paños calientes, sin pasar por tu cerebro, pero llegando directamente a tus tripas.


Desde el punto de vista de este vecino del mundo, últimamente hay un anuncio que se lleva la palma, y hasta el palmar. Y es ese de los familiares, en gran cantidad (ya empezamos mal), que para terminar bien la tarde tienen la idea de prepararse unas cuantas pizzas, sí, las de Tarradellas, pero por decir eso, desgraciadamente no nos pagan.


Aunque no nos explican cómo se compone la familia, se supone que hay varios matrimonios, de varios colores y gustos. Por lo que al que me cae tan mal, casi como una bomba atómica en un ojo abierto para recibir solo una lentilla, este vecino le conoce como el “cuñao”. Porque está claro que no le queda más remedio que ser cuñado de alguien. El destino es muy puñetero, pero algunas veces, como en este caso, está acertado. Y se pasa, el cuñao, todo el anuncio diciendo que a él no le preparen pizza porque no le apetece, pero cuando las están repartiendo, calentitas, y en su punto,  él se apunta también, diciendo aquello tan "sembrao", y que en realidad es como para darle, lo que mi difunto padre denominaba “un soplamocos”: Si ya sabíais que iba a comerla.


Quizás la mayoría tenemos un poco del cuñado de Tarradellas y nos pasamos hablando de que no queremos, que a nosotros no nos la dan con queso, ni la pizza ni nada, porque nosotros sí sabemos. Y al final, nos conformamos con lo que nos dan, y, por cierto, vaya que nos dan, y bien dados.


Si el cuñado de la pizza hubiera existido, seguro, seguro, que también se hubiera llevado "el marrón". Y hubiera sido el encargado de dar la rueda de prensa en lugar del Señor Moragas (más perdido que un pulpo bailando latino, y más trágico que Nerón incendiando Roma), para dar a conocer la versión “merengue” del himno del Partido Popular


¡Es curioso! Como al resto de los partidos, a los populares, se les llena la boca de decir que han comprendido lo que el electorado les quiso decir tras lo ocurrido en las elecciones del  20 de Diciembre. Y nos presentan: un merengue. ¿Una metáfora del pastel que nos han dejado en España?  A eso, quizás, se le llama: "acertar, fallando".


*FOTO: DE LA RED


lunes, 7 de diciembre de 2015

DEL ANUNCIO DEL HIPSTER AL TERREMOTO CON FECHA


Esta mañana el Partido Popular ha tenido la osadía o humorada, porque la brújula del sentido común de este vecino del mundo quedó deteriorada desde aquel “indemnización en diferido”,  y ya no sabe si van en serio, están como chotas, nos vacilan, o todo junto. Pero, sea lo que sea, han querido sorprendernos con un video-anuncio que, al parecer  ha debido de dejar estupefactas a las organizaciones que trabajan por la conservación de las ballenas en España. 

En el vídeo, lanzado hoy, un grupo de amigos hipsters (por un momento me ha parecido más una secuela de “Único testigo” , ya que nuestros hipsters parecen más  una comunidad Amish) que tratan de convencer a otro para que no vote al PP en las elecciones del 20 de diciembre.

Pero vamos a ver, Raúl, vas todos los días al trabajo en bicicleta y te pasas los veranos salvando a las ballenas. De todos nosotros, eres el único vegano.”, aducen, mientras que él les contesta “…Que yo sepa, Rajoy no tiene nada en contra de las ballenas, ¿no?.
Y acaba el anuncio con una frase antológica: “Somos el partido más votado porque nos vota gente muy diferente”.


Algo en común ya tendrán –inmediatamente ha pensado este vecino del mundo- ¿quizás…que no utilizan la izquierda?

En el fondo tiene su gracia. Los guionistas se las han tenido que ver y desear para encontrar “algo” que no hayan incumplido en esta legislatura, y ni aún así, porque en Canarias, uno de los hábitat naturales de las ballenas no les han protegido todo lo que deberían, favoreciendo a empresas como Repsol, en su búsqueda de petróleo.

Al ver la primera vez el anuncio, ya resalta la calidad de la producción, decorado, atrezo y casting cuidado al máximo. Uno, este vecino del mundo, con los años que ya ha vivido y todo lo que le ha ocurrido, sin querer tiende a pensar mal, o incluso a muy bien, y si no quiere irse por el camino de una gran factura o costo final del anuncio, a su mente han venido amigos, colegas y sucedáneos, que en plan cadena de favores han podido ayudar a intentar difundir unas ideas, a modo de catecismo, que son infumables, y que pudieran ser, ya puestos, de la misma pluma insigne que pergeñó aquel inolvidable, lo recordamos otra vez,  “indemnización en diferido”, que para sí hubiera querido el mejor Woody Allen.

Si se trata de decir verdades como puños, hubiera sido mejor que se hubiera retratado en el anuncio a gente que verdaderamente les vota. A cualquiera de esos empresarios que se pasan el año diciendo que la cosa va mal y hacen contratos de décimas de segundo, y que nunca reconocen que se van de vacaciones, pero que  de vez en cuando se van a una reunión de trabajo que les toma unas dos semanas y vuelven moreno-tostados “y es que estábamos todo el día reunidos en la terraza de la cafetería para cerrar los negocios”, mientras su pasaporte está lleno de sellos tan de lugar de trabajo como Hawaii  o Islas Seychelles . Y que cuando pagan a sus trabajadores, los sueldos son tan pequeños que se confunden con limosnas. O a esos otros que mientras su empresa va mal, ellos tienen sus contratos blindados.

Lo han definido como un video humorístico, aunque este vecino tiene sus dudas. Una cosa es que nos haga reír por lo naif de su planteamiento, y otro es que su primer objetivo sea buscar la sonrisa del respetable.


De todas maneras, en el citado anuncio se juega con el equívoco. Vemos un decorado/atrezo que juega a austero, y que en realidad quieren colarlo como pobre. Pero los hipsters por definición no tienen por qué ser pobres, sino que juegan a austeros de otra época. En ese, llamémoslo juego de apariencias, lo mismo pueden tener un pick-up (tocadiscos) con sabor a años cincuenta, y dentro tienen conexión USB.


Un pobre de verdad, seamos serios, un pobre que ha perdido su casa, sus sueños, su honra, no va a votar al PP, sencillamente porque ya no tiene nada que perder, y si tiene cinco euros se lo puede jugar a la “Primitiva”, como jugará su voto el 20 de Diciembre para conseguir la utopía votando a un partido que no estaba antes, y del que todavía  no sabemos nada, y consecuentemente no tiene casos de corrupción, el auténtico verdadero mal, junto con los recortes en todo.

Sinceramente, los gerifaltes y gran sacerdotes de ese partido, siguen subestimando al sentido común que el más común del españolito de a pie pueda tener, especialmente cuando se le ha agudizado el juicio a falta de comer y por no ser tratado con justicia y buen tino.


Un terremoto comienza con un ligero eco, casi inaudible. Y este tiene fecha, 20 de Diciembre.


*FOTO: DE LA RED

lunes, 5 de octubre de 2015

LA BAILARINA EXÓTICA Y EL AMERICANO MAQUILLADO


Alguno de mis lectores me ha solido mandar algún mensaje diciendo que cada vez que hablo de algún anuncio, normalmente es para ponerlo a caldo, o como se diría en latín: de chupa de dómine. Quizás lo que puede ocurrir realmente, es que siempre destacas algo en lo que te fijas, porque no te resulta indiferente,  y puede ser para bien o para mal.

Hoy sin embargo es algo diferente. Tengo la sensación de que he pecado, sin querer pero he pecado, siendo infiel a La Nuri, mi sufrida, pero sin yo quererlo realmente.

He soñado con la chica del último anuncio de Desigual. Esa joven, demasiados años de diferencia, ya lo sé, que se contonea con movimientos exóticos mecida en la canción "Hundred miles" del grupo catalán Yall. Y claro está, somos unos egoístas, y por eso en mi sueño lo ha hecho, lo del baile digo, solo para mí. 

Como estaba un poco desasosegado por esa especie de cuernos honoris causa se lo he comentado a La Nuri, mi sufrida. Me ha mirado a los ojos, y se ha reído mientras decía: -Cariño, mientras tú vas yo ya he ido y he vuelto.

Al verme cara de confusión me ha aclarado: -También hay otros anuncios. Por ejemplo, ese de unos cartuchos de café, con George Clooney, y yo también en sueños ya he quedado varias veces con él. Incluso, también en sueños, estuve invitada en su boda, en Venezia.

Casi sin darme cuenta he cortado su confesión, para decirle: -Cariño, pero si a ti te da miedo el agua y nunca he conseguido que te montaras ni siquiera en una lancha cerca del puerto.

-Pues ya ves- me ha contestado ella con una sonrisa picarona- Clooney, lo consiguió. Por cierto, la boda fue preciosa. Pero, eso sí, quizás George, como me rogó que le llamara, estaba demasiado maquillado. En un aparte que hicimos para hablar un poco, se lo dije, y me contestó que era para las fotos y las grabaciones de imagen que iban a hacer.

Entre nosotros, todavía estoy un poco dolido porque no me había enterado de nada. Espero que en uno de los próximos sueños pueda coger una revista, onírica también, claro,  de esas atrasadas, y comprobar si consigo ver a mi mujer entre los invitados, o me ha mentido solo por fastidiarme.

La verdad, y quizás por el despecho que sentía al confesarme ella su sueño, hasta ahora inconfesable, yo tampoco le he dicho que lo mejor del mío, y del anuncio, es esa mirada final de ella, la bailarina, atrapándome con aire de seguridad y promesas absolutas, asegurando con su mirada y sonrisa maliciosa, que el día que sea suyo me va a hacer de todo menos desgraciado.


¡Donde las dan las toman!

*FOTO: DE LA RED

jueves, 3 de septiembre de 2015

LA PRIMA DE LA GRISO


Siempre se ha dicho que un televisor es una ventana abierta por la que conocemos gente que con la costumbre, y en ciertos casos, podemos incluso considerarla “como de la familia”. Por el lado contrario, cuando, digamos, sientes que las visitas, más que inoportunas, agreden a tu manera de ser, se puede decir que no son bien recibidas, sino que te pueden llegar a violentar.

Desde hace ya un tiempo hay un anuncio, de Pastas Gallo concretamente, que comienza con Susanna Griso (acompañada por el cocinero Pepe Rey) que entra en nuestras casas, sin llamar a la puerta, y lo primero que nos dice es "Hay que ver qué poquito os cuidáis los hombres”.

En primer lugar habría que decir aquello de que no conviene “generalizar”, y que habrá de todo en la viña del señor.

Lo triste del caso es que desde hace unos años, hemos pasado de unos anuncios pasados de machismo y de mujeres florero, a otros en los que los “chistes” se hacen a costa de los hombres. Parece que siempre hay que herir a alguien, y los hombres ahora tenemos todas las papeletas.

Hay otro anuncio en el que un hombre limpiando el suelo nos recuerda que hasta ahora en esas situaciones se veía a mujeres, pero en contra de lo que dice, ya han pasado bastantes años, porque ahora es al hombre al que se le pone en situaciones, vistas desde la óptica femenina, se supone que graciosas, pero cuando les tocaba a ellas, se calificaba como netamente machistas. Porque lo importante no es el hecho en sí, sino el tono que se le da, y ahora, con el hombre como objetivo, hay que ser, cuando menos, "graciosillos".

Incluso, hace unos años ya, para mandarnos el mensaje  que los hombres también podemos poner una lavadora, en lugar de decirlo tan llanamente, se utilizaba a unos cuantos hombres en momentos ridículos, alguno de ellos en mallas…

Seamos serios, si en lugar del anuncio y página web “adoptauntío”, que parece que hace gracia, fuera: “adoptaunatía”, seguro que ya se había armado un buen lío.

Tengo un amigo, bastante bruto, mucho, pero un auténtico filósofo de taberna, y siempre que entra Susana Griso en mi casa, y sin avisar, me acuerdo de él, porque siempre que se siente agredido con un comentario inoportuno, contraataca con otra pregunta: ¿Y tu prima…qué tal mea?, pero quizás ahora esa pregunta ya no sea ni graciosa, sino totalmente sexista.


Lo de los hombres, no es cuestión de sexo, sino que son, somos, al parecer, directamente unos adanes…pero no es cuestión de recordárnoslo todos los días, ni entrar en nuestras casas a gritárnoslo en la cara, porque entonces es cuando me acuerdo de la prima de la Griso,  y ella, la prima, tampoco tiene la culpa de nada.

*FOTO: DE LA RED

jueves, 23 de julio de 2015

NO ES VOYEUR, ES MODERNA



Desde este ático, el vecino del mundo siempre comenta, cuando comenta, algo que no le ha dejado indiferente, aunque la mayoría de las veces no lo sea para bien. Sin embargo, esta vez hay un anuncio que aparte  de bien hecho, es en realidad, una película con argumento de unos pocos segundos, en el que inmediatamente te sientes aludido, y lo consideras como parte de tu vida.

Este vecino se refiere a ese anuncio de ING DIRECT y que nos lo “venden” como una HISTORIA REAL en la que una voz en off , nos habla, se puede deducir que es el hijo mayor, de Encarnación Flores, 85 años, viuda, y madre de dos hijos y una hija, que al único hombre desnudo que había visto en toda su vida era a su marido, y pide a los hijos que, por curiosidad, le lleven a una playa nudista.

Los hijos tienen que decidir si acceder o no. Y  la siguiente escena en la que ya se aclara el final, y por lo tanto la decisión de los hijos, a la señora se le ve por detrás, sentada en una silla plegable y viendo el panorama de una playa nudista.

El que se haya elegido ver a la señora de espaldas en la playa no es nada casual, porque la mayoría de la gente pondrá la cara de su madre.  

Y es que la mayoría de nuestras madres, o abuelas, que ahora son octogenarias, pertenecen a una generación en la que han pasado de estar, como decía el dicho, en casa y con la pata quebrada, a la modernidad más absoluta. 

Han conocido a hijos que no han querido casarse pero que viven en pareja, y antiguamente se decía que “en pecado”; a otros enfrentándose a la separación más absoluta vía divorcio, y no al célebre “ahí te quedas”. A hijos o nietos que quieren vivir su sexualidad de otra manera. Todo el mundo de internet, en el que a más de una madre/abuela no le ha dolido prendas, y se defiende con las nuevas tecnologías como la que más. 

Sus vidas en realidad han sido un continuo aprendizaje en la Universidad de la vida, en la que se encontraban con problemas a resolver sin haber aprendido la teoría, y han sido todo instinto.

En el citado anuncio se dice una frase realmente importante: “Ya vivimos demasiado condicionados”, y hay personas, madres especialmente, que han tenido que aprender a vivir lejos de las normas que les intentaron cuadricular la vida.  Y poco a poco han ido comprendiendo  que hay muchos tipos de vida, y no tienen por qué ser malas, me refiero a esas vidas, sino solo diferentes.

Siempre he pensado que esa generación de madres o abuelas, nos han dado una lección de saber vivir, porque por muchos motivos han tenido que ir variando de vida, y en cierta forma, siempre han sido las más modernas de las modernas, siendo las verdaderas “it-girls”, tan de moda ahora.

*FOTO: DE LA RED


domingo, 26 de octubre de 2014

EL CAMBIO HORARIO Y EL QUINTETO DEL DISPARATE

Me acabo de despertar, y me encuentro muy raro. He sobrevivido al cambio horario pero va a ser que con efectos secundarios. Al final no sé si me he acostado pronto o tarde, si he dormido mucho o poco, el caso es que no me encuentro nada bien. 
No sé si motivado por la intranquilidad del cambio, de tener que modificar las manecillas de unos cuantos relojes, o que como consecuencia de todo las horas de luz natural serán menores y a partir de las siete y media podrán salir, en teoría, los vampiros, no he dormido nada bien. Mejor dicho, dormir he dormido pero con unas cuantas consecuencias bastante inquietantes.
Esta noche, y ayudado del subconsciente, he estado, como si de un Charles Dickens a la donostiarra se tratara, viendo las próximas navidades, aunque en cierta forma tenían un poco el sabor de las del año pasado. 
Me explico, ya he visto el nuevo anuncio de la lotería de Navidad, y era muy parecido al de Raphael, Montserrat Caballé y compañía, dado el éxito, aunque fuera sin pretenderlo, de los que lo prepararon el año pasado. La novedad de este año es que “las figuras” que aparecen son los que verdaderamente nos han “dado” el año:
Jordi Pujol, que iba disfrazado de pastorcillo, con barretina, eso sí, y unos cuantos sacos marcados con el símbolo del dolar.
Ana Mato, con el terrorífico maquillaje de la Señora Caballé, en claro homenaje al anuncio anterior, pero vestida de enfermera, con confetis, eso si, que le perseguirán siempre. Ella en ningún momento mueve la boca para cantar, pero hay una voz masculina  en off que lo hace por ella.
El consejero de sanidad de Madrid, Javier Rodriguez (que aunque sigue diciendo que él no necesita ese tipo de cosas ya que tiene su futuro más que resuelto, parece que no le debió de hacer ascos a la propuesta y está también en el anuncio), mientras canta se va colocando con destreza un traje de protección contra enfermedades contagiosas.
La Pantoja, vestida con bata de cola, de rayas horizontales, en blanco y negro, y una gran bola negra con cadenas a juego (según información “recibida” en el sueño, como parece que con lo que le pagaban por el anuncio, no se le arreglaba su deuda con la justicia, ella había pedido su dinero en décimos de la lotería por aquello del lema de la campaña “pon tus sueños a jugar”).
El último fichaje, para cerrar el quinteto del disparate del 2014 era Rodrigo Rato.  Estaba en pijama, quizás debido a que en sus declaraciones al juez demostró que era bastante despistado al no darse cuenta de pequeños detalles durante su gestión, y no se había dado cuenta de que tenía que ir convenientemente vestido. Eso sí, agasajaba a los demás invitados con unas tarjetas negras, mientras ponía esa cara de orgullo que tanto le caracteriza
También recuerdo en el sueño, cómo olvidar, el discurso de Noche Buena por parte de nuestro nuevo rey a todas las televisiones. No me he quedado con nada de su contenido, ya lo siento,  pero lo que sí recuerdo, seguro que nunca lo olvidaré, es un pequeño detalle, que quizás es lo que ha eclipsado todo lo demás de la escena. Felipe VI al hablar a la cámara tenia su escritorio detrás, y en él se podía ver la foto familiar en un marco plateado, aparecían su esposa y sus dos hijas, pero al fijarme bien, en lugar de sus caras aparecía en todas el rostro del pequeño Nicolás.

*FOTO: DE LA RED

lunes, 15 de septiembre de 2014

DE VERDAD DE LA BUENA.

Hace muchos años nos dijo Fernando Fernán Gómez que “las bicicletas eran para el verano”. Últimamente, además, este vecino del mundo se ha dado cuenta de que los blogs, muy en contra de lo que pensaba, no son para los fines de semana.
Aunque ya lo he comentado alguna vez, a través del software que el blogger/bloguero, tiene puede “comprobar” la cantidad de personas que entran cada día, el nombre del post, y los países de donde provienen los visitantes. Y últimamente los sábados y domingos, como se diría en Andalucía, entran el “Tato y cuatro más”. Es como si estuviera prohibido pensar ( partiendo, que es mucho partir, de que la mayoría de los blogs te hagan pensar) durante el fin de semana, una especie de “cierre por descanso semanal”. Y no me refiero a pensar en la madre que parió al bloguero o bloguera de turno, que seguro que también los hay, si no sobre lo propuesto en los diferentes temas.
Y que conste, que lo quiero dejar bien claro, para evitar interpretaciones sorprendentes, que al decir que los fines de semana, al menos a este vecino,  le lee muy poca gente, no estoy echando en cara nada, sino solo constatando una realidad, al menos temporal, porque lo mismo que cada uno se hace con la capa un sayo, con su tiempo puede hacer lo que quiera, que para eso es suyo. Por cierto, de las pocas cosas que nos van quedando que son gratis, de verdad de la buena, porque ya no lo es ni el perejil.
Hablando “de verdad de la buena”, algo que no me parece bien, es la cantidad de anuncios, especialmente en la radio, en los que una voz imitando a la de un famoso te sugiere que compres algo.
Si hay una especie de lucha encarnizada para no comprar productos copiados o pirateados, no es de justicia que se nos anuncie algo empleando una voz con los “tics” de un famoso para que nos acordemos de él, aunque él no vea un duro.
Ahora saldrá el listo de turno diciendo que si en un programa de televisión alguien imita a alguien, y no le paga al “original”, tampoco le tiene que pagar en ese caso.
Lo que ocurre es que en un anuncio al imitar a un famoso, te estás aprovechando de su imagen, aunque no se le vea, y de la posible “verdad” que esa persona imprime a todo lo que hace.
Este vecino no se refiere a la voz que en España le dobla a Morgan Freeman, es decir a  Pepe Mediavilla, porque ese señor concretamente tiene esa voz, y si consigue poner sus cuerdas vocales a más anuncios mejor para él, siempre que no se haga alusión al citado actor americano, ya que en ese caso estaremos en las mismas.
En realidad, este vecino se refiere a esas voces que “intentan” imitar a la voz de un Robert De Niro y un de un Silvester Stallone (especialmente como Rambo), que dicho sea de paso, cada vez, ellos mismos, son más imitadores de sí mismos.
Esta mañana, y es el motivo de este post, este vecino ha oído la voz de alguien haciéndose pasar por Eduard Punset, muy de moda por otra parte,  para visitar una tienda de la zona de Donosti. Y por un momento, solo por un momento, me he imaginado a la misma voz anunciando un lugar de alterne, mientras decía eso de “lo que se han de comer los gusanos, que lo disfruten los humanos”. Y como más de una vez este vecino ha visualizado algo, que luego se ha cumplido, quiero evitar desastres, porque ha sido verdaderamente desagradable.
Es una pena que con lo que se cuidaba la publicidad hace años, sobre todo creando verdaderas canciones para cada producto, los famosos “jingles”,ahora la mayoría de los anuncios radiofónicos sean tan chabacanos.
Y es que en estos días se juega mucho, sobre todo en la televisión, con los dibujos por ordenador y los efectos especiales. Sin embargo, antes se hacían maravillas con lo poco que se tenía, y especialmente, con aquellos “afectos especiales”.

*FOTO: DE LA RED

jueves, 4 de septiembre de 2014

OTRO TIPO DE GALLETA



Se supone que cuando se diseña un anuncio, para televisión especialmente, ha habido un estudio previo. Y entre otras cosas se ha tenido en cuenta la manera de presentar el producto. Por eso nunca he entendido el objetivo que está detrás del anuncio de las galletas Chiquilín.
Ese niño que vuelve a casa tras, se supone, hacer los recados, y que con gestos más que ostensibles a su hermano pequeño, de que sabe lidiar con la situación, a la pregunta de su madre de si ha traído “los cereales, los huevos, y la miel”, le presenta en su lugar las galletas, se mire como se mire es de juzgado de guardia. ¡Ojo! Digo el comportamiento del niño, no del anuncio.
Llevaba ya mucho tiempo desaparecido ese “mensaje comercial”, como algunos pedantes los denominan, y este vecino del mundo pensaba, afortunadamente, según su opinión, que ya había sido desechado para su uso. Sin embargo, con mucho pesar suyo, está otra vez en antena.
No sé si os habrá ocurrido a vosotros, con algún otro "consejo comercial", y me podáis entender, pero es que, literalmente, no lo soporto. 
El escenario para presentar un producto no se puede decir que, en el mejor de los casos, es más que dudoso. Ese hijo, resabido y autosuficiente, y esa madre que se deja torear, y que al final de la historia, parece que encima se alegra de la ocurrencia de “su niño”, cambiando los recados que se le ha mandado, para, al fin y al cabo, traer lo que a él le sale de sus mismísimas ganas, se mire como se mire, no es nada afortunado.
Si lo que se ha querido es que se sepa que ese producto lleva esos tres elementos, el objetivo se ha cumplido con creces. Personalmente no lo olvidaré nunca. Otra cosa es que a raíz del citado anuncio se compren más galletas de esa marca.
Se supone que como ese anuncio lleva mucho tiempo, por parte de la citada compañía se habrá estudiado el tema, y no les debe de ir nada mal. Sin embargo, este vecino, y teniendo en cuenta que eran sus galletas preferidas desde su niñez, no es que no compre las galletas, es que cuando él mismo va al supermercado correspondiente, ni se acerca al lugar donde el citado producto está.
De hecho, teniendo en cuenta que para preparar este “post”, y buscando el anuncio por internet, en menos de cinco minutos este vecino se ha encontrado fácilmente, porque han sido ellas las que han venido a él, dos parodias del mismo anuncio (y que inciden en el mismo punto de vista, cada una de ellas, además, más bestia que la anterior), es evidente que a más de uno le ha producido la misma reacción.
Seguro que si el anuncio hubiera sido al revés, y es la madre la que supuestamente “se pasa” con su comportamiento hacia su hijo, rápidamente hubiera habido alguna asociación de algo, en algún lugar de esta España nuestra, que hubiera puesto el grito en el cielo.
A quién no nos ha ocurrido alguna vez, el estar en un bar, por ejemplo, y tener a un matrimonio cercano, con hijos, de unos cinco o seis años, y al cabo de pocos minutos el ambiente es insoportable, porque el comportamiento de los niños deja mucho que desear. Ya se han convertido en pequeños tiranos, que chillan y no dejan títere con cabeza, bajo la absoluta ausencia de actuación de sus padres para que cesen en su comportamiento. Da la sensación de que como ellos tienen un problema, lo quieren compartir con todos, para que a ellos les “toque” menos.
Ya para terminar, en ese anuncio, y seamos sinceros, se echa de menos la escena en el que la madre (digo madre, porque es la que aparece en la historia), le da una bofetada, he dicho una (a la que, curiosamente, también se le denomina como “galleta”), a su hijo, para que no se vuelva a repetir ese comportamiento. Pero, eso, claro, no es políticamente correcto. Y eso, señores,  no es maltrato, es educación. Pero, claro, quién le pone el cascabel al gato. ¡Y así nos va!

*VIDEO: DE LA RED

viernes, 15 de noviembre de 2013

ODIÓMETRO

Este mes, por razón de escasez de fondos, me he visto obligado a suspender la visita a mi psicólogo, por lo que no me queda más remedio que haceros partícipe de  unos cuantos “odios”, para compartir  esa pesada carga que llevo a mis espaldas.
Es mejor leer los párrafos siguientes embutido en una bata blanca, y con un bolígrafo en la mano, mientras se mueve éste entre los dedos, sin parar, a modo de preocupación.

Odio, los anuncios con niños dentro, porque no parecen niños sino viejos que todo lo saben y además da la impresión de que te miran desde arriba, cuando no pueden hacerlo, más que nada por una cuestión de centímetros y años entre ellos y nosotros.
Odio, el afán que tiene todo el mundo por decir eso de “yo me enteré primero”. Parece que cuando ha pasado algo, ha debido de ser en un escenario, porque todo el mundo lo estaba viendo.
Odio, el interés que tienen muchas empresas por hacernos creer que toda la gente que están despidiendo, es porque la “cosa” va mal, cuando en realidad están aprovechando las circunstancias para “aligerar” una plantilla que ellos, los jefes, consideran bastante mayor, con vicios adquiridos, y sueldos bastante altos, más que nada por los años que llevan trabajando allí.
Odio, el tener que hablar en los ascensores, porque, de lo contrario, pareces borde, Y…¿si realmente lo eres, no tienes derecho a serlo?
Odio, lo tiquismiquis que se ha vuelto la gente con eso del tabaco. Está bien que no se pueda fumar en muchos sitios, pero de  eso, a que alguien no pueda fumar en plena calle, hay un abismo. O que cada vez que se ve a alguien fumando en una película, se piense que es para hacer publicidad. Ya no hay personajes en el cine, que parezcan creíbles con un cigarro en la mano, como los que antaño interpretaba un Edward G. Robinson, y no te den ganas de decirle que allí no se puede fumar.
Odio, el uso de las redes sociales para insultar a personas famosas, por el mero hecho de serlo.
Odio, que solo nos fijemos en los otros países europeos para aplicar en el nuestro cosas malas, y cuando hay algo bueno, lo obviemos.
Odio, que cuando sacas a tu perro a pasear, o él te saca a ti, porque ya nunca sabes, y cumples todas las normativas municipales, siempre te encuentres a otro perro totalmente a su libre albedrío, suponiendo que lo tenga, que empieza a alterar al tuyo. Y al fondo, muy al fondo, va apareciendo el propietario del otro “chucho” con cara de despistado, y de que la “cosa” no va con él.

*FOTO: DE LA RED