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miércoles, 31 de julio de 2013

LA VIDA Y PETULA CLARK

No sé como funcionarán otros bloggers, pero este vecino deja siempre que prime su lado visceral al cerebral. Por eso, muchas veces se acerca a su hoja en blanco, con intención de plasmar unas ideas relacionadas con algo que ha visto/oído/pensado ese mismo día o en días anteriores, y sin embargo en el último momento algo realimenta su pensamiento, y le hace cambiar su discurso.
Hoy pensaba hablar sobre un tema complicado, y relacionado con el accidente ferroviario de Santiago de Compostela, como es la figura del maquinista, todavía sin ser juzgado y prácticamente ya condenado por la mayoría. Sin embargo, es como si mi mente fuera una emisora de radio, y en cierto momento, mientras estaba recibiendo un pensamiento, ha habido otra emisora de radio que ha interferido con más fuerza, y me ha hecho pensar en algo que al principio no tiene mucho sentido, y que incluso haría en que más de una persona, al enterarse, me aconsejara que me debería hacer mirar lo mio, como es la idea “la vida es como una canción de Petula Clark". Seguro que habrá más de uno que no sabrá de quién hablo, y en realidad esa persona se lo está perdiendo, porque la Señora Petula Clark será una de las interpretes británicas con una voz tan elegante como su propia presencia en el escenario en los años sesenta/setenta.
Sus canciones eran pegadizas, pero elegantes, casi aburguesadas, pero con un cierto toque melancólico. Quizás como la vida misma, en la que sale el sol cada día, aunque tenga que brillar en momentos tan tristes en el que tras una desgracia, con ochenta personas fallecidas por el momento, solo hay una persona responsable, que bastante tiene con lo que tiene, y tanto RENFE como ADIF, se limpian las manos.
Es como recordando aquellos años de la niñez en que jugábamos a fútbol en cualquier sitio, se rompe un cristal por un balonazo, e inmediatamente solo se queda, aturdido por lo que ha ocurrido, el último que le dio al balón, y los demás han desaparecido.
A este vecino del mundo le pareció totalmente lamentable, que pocos instantes después del accidente, se señalara tan contundentemente y sin pestañear al más débil, al conductor. Hubo varias personas de relumbrón, que instantes después del accidente, se defendieron como gato panza arriba, sin que nadie todavía les hubiera acusado de nada, y eso es muy significativo.
Está claro que hay un responsable obvio, que es el conductor del tren descarrilado, y él mismo no se lo va a perdonar durante toda su vida, pero lo voy a decir de otra manera. Cuando un tren de alta velocidad, o, casi, alta velocidad, llega siempre a la hora, el responsable es el sistema, y las compañías implicadas en ese negocio. Nadie se acuerda del conductor.
Los triunfos tienen muchas caras, especialmente para vender esos trenes en el extranjero, y hacer transacciones hiper-millonarias, pero cuando algo falla, el que menos poder tiene, también tiene menos poder para defenderse.
Y sin embargo, este vecino del mundo, sigue acordándose de las canciones de Petula Clark, que hacían del mundo un lugar mejor para vivir, donde los ecos de la injusticia, se disimulaban con un estribillo pegadizo, y una voz sugerente, e incluso, confieso, un poco frívola. 

*FOTO: DE LA RED