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domingo, 4 de abril de 2021

ACONTECE, QUE NO ES POCO

Más de uno de mis lectores se me ha dirigido por correo interno para felicitarme, como realista que saben que soy, por el triunfo de la final de la Copa del Rey ayer noche.

Lo primero decirles que este vecino del mundo, desgraciadamente, no ha tenido nada que ver en el triunfo. Aunque eso sí, lo recordará para siempre, como si se hubiera acostado con uno de sus amores platónicos, la Meg Ryan de cuando “Harry encontró a Sally”

Y es que noches así se dan pocas, especialmente entre seguidores de equipos que nos consideramos más sufridores, o quijotes, que triunfadores un día sí y el otro también. Y sabes que por una noche así, hay más de cien en las que acabas con la moral rota a jirones. Por lo que tampoco conviene venirse muy arriba, por aquello de las caidas.

En realidad, más que el triunfo en sí me ha llegado muy hondo la celebración de los jugadores y del equipo técnico en el mismo campo.  Y es que la mayoría se han comportado, se notaba, como seguidores del club de su vida más que como profesionales de un club, que normalmente,  y en primera división está más que mejor pagado.

Y el que ha roto moldes en cuanto a comportamiento “chapeau” que dirían los franceses, esos que últimamente se matan por ver los museos madrileños, ha sido su entrenador, y durante muchos años, jugador del equipo, Imanol Alguacil.

El momento en el que al final de la rueda de prensa se viste de hincha, o forofo, en realidad es un momento Marvel, en el que aparece realmente el héroe mostrando sus superpoderes…

Ya para terminar, y haciendo una especie de paralelismo con aquella célebre frase del personaje encarnado por el bueno de Luis Ciges en “Amanece, que no es poco” y que dice: “Un hombre en la cama, siempre es un hombre en la cama”, podemos también decir, que cuando menos, y según la leyenda que corre del vasco, y que era difícil de comprobar hasta ahora, y pensando en Imanol Alguacil: “Un vasco emocionado, siempre es un vasco emocionado”.

*FOTO Y VIDEO: DE LA RED



lunes, 25 de noviembre de 2019

TAMARA FALCÓ Y LA TÍA DE GILA



Leo por ahí que según palabras de Tamara Falcó, la hijísima, que lo suyo con Jordi Cruz ha sido anecdótico. ¡Toma! Como lo mío con Meg Ryan, cuando Meg Ryan, por cierto, se parecía así misma y no a la novia del Pato Donad.

Para que luego digan eso de que la Tamara parece tonta. A eso se le llama coger el tren de las oportunidades sin incluso haber ido a la estación.

Al fondo de los recuerdos, es lo que tiene ya no cumplir los sesenta, me viene lo de la tía de Gila, que iba a todas las bodas, y cuando el cura decía eso de “Quieres por esposo…”, ella decía bien en alto “Y si no pa´ mi”. 

Y es que no se pueden ir desperdiciando amores, que en el caso de una superfamosa siempre se pueden traducir en “dineros” y “muchos”.

A Tamara Falcó no le hacen falta ni los “ferreros” de su madre ni las novelas que se monta su tito Mario, ni vivir en una cárcel dorada como su hermano Quique. Ella siempre va de frente. Lo que ocurre es que al que se cruza con ella y la reconoce, nunca sabe si va, o viene Y para cuando se decide, ella ya no está.  

Ya lo decía aquella famosa canción: “Volando voy, volando vengo. Por el camino, yo me entretengo”. Quizás por eso la mejor definición de lo que es la Señorita Falcó se pueda  hacer en inglés. Ella realmente es una “entertainer”, que aunque la traducción “a huevo” en español sería “la que entretiene”, "la artista", más realista es “la animadora”. Y en mi caso, es que no falla, le veo a Tamara, y siempre me preguntó “Con qué me sorprenderá hoy”. Y me sorprende.

De todas maneras, esta vez "lo de Jordi Cruz y ella que ha sido anecdótico", ha sido de total superación, porque de donde no había nada, sacar algo, y sin sonrojarse, es de matrícula de honor. Te lo juro por …

*FOTO: DE LA RED

lunes, 21 de agosto de 2017

JERRY LEWIS, EL ÚLTIMO DINOSAURIO



Los informativos anuncian el fallecimiento de Jerry Lewis, a los 91 años; un auténtico dinosaurio, dicho por supuesto con todo respeto de lo que viene a ser el showbusiness americano actual. En el fondo ha sido un todo-terreno, primero junto a Dean Martin, la pareja del "listo y el tonto" de toda la vida, de teatro en teatro, primero en tugurios de mala muerte, intentando sobrevivir, y en el culmen de su éxito, trabajando en Las Vegas, que es donde a la  postre vivió, y se supone muy bien, hasta el fin de sus días.

Este vecino del mundo no va a hacer el célebre "corta-y-pega" que hoy harán muchos para glosar su vida, y su muerte, sino que va a intentar expresar en palabras lo que le sugiere Jerry Lewis (nacido Joseph Levitch).



Para comenzar diremos que pertenece a una época en el que se españolizaba todo. A él nunca le llamamos "Yerri Louiss" como se intentaría pronunciar ahora, sino para demostrar que éramos unos modernos pronunciábamos todas y cada una de las letras, con aire muy digno y para que no se dijera que no dominábamos el inglés inglés, porque entre otras cosas nunca supimos que había un inglés británico, y otro americano.

En los días del gran éxito de"Yerry", finales de los cincuenta/comienzo de los sesenta, eran unos años en que ir al cine era toda una ceremonia que se hacía especialmente los domingos, y que los cines echaban la casa por la ventana dando a cada uno de los espectadores (que era parte del trabajo del acomodador,  figura que en la mayoría de los cines ya ha desaparecido) un programa de mano con la reproducción del cartel de la película.

Jerry Lewis representa al primer escalón del humorista, ese que se ha formado en la academia de la vida, y que hace reír guiándose de su "olfato" de supervivencia, poniendo caras, cantando, bailando y dejando ver que era, casi, un descerebrado. 

Algunos, muchos, dirán que es un humor fácil, este vecino les corregiría diciendo que es un humor primario, pero nunca fácil, cuando tienes que darle al magín para encontrar recursos. 

Muchos, así somos de ingratos, le dejamos atrás, atraídos, por un Woody Allen, que es esa visión del cómico que te hace pensar y como mucho hace que aflore en ti una sonrisa. Pero lo que nunca hemos olvidado del Señor Lewis es esas mujeres (en cada película una, para no exagerar y que fuera algo más bien real, y no que formaba parte de una superproducción americana) que siempre se acercaban a él, por lo que muchos niños de entonces, a medida que fuimos creciendo no perdíamos la esperanza, al conocer, por ejemplo, en otra pantalla, a la Meg Ryan de turno.

Jerry Lewis siempre nos sirvió para pensar que si él podía, nosotros también, y ahora se nos ha ido. Ya no nos queda ni esa red, esa última esperanza, y los niños de aquella época nos sentiremos ya muy solos, con esa sombra de pagafantas pendiendo de nuestros recuerdos, cuanto este término todavía no existía.

¡Descanse en paz!

*FOTO: DE LA RED

domingo, 13 de noviembre de 2016

REVISITANDO ..."CUANDO HARRY ENCONTRÓ A SALLY", O EL LARGO VIAJE DE LA VIDA



Hace unas semanas, mis lectores lo recordarán, inauguramos una especie de sección nueva en la que bajo el título “Revisitando…” (http://patxipe.blogspot.com.es/2016/10/revisitando-enamorarse.html) iríamos recordando películas que vistas hace mucho tiempo, probablemente en su estreno,  al volverlas a “saborear” ahora, compararíamos si aquello que nos gustó en su momento, o no, permanece, ha mejorado, o inevitablemente ya tiene un regusto muy kitsch (cursi), o démodé (anticuado). ¿Por qué esa necesidad de que utilicemos palabras extranjeras al hablar de sentimientos?...


Hoy hemos elegido una película americana de 1989, que parece que se hiciera para ser vista en un día como el de hoy, (lluvioso en la calle, y en el interior de este vecino del mundo, con más goteras de tristeza que ánimos para contar chistes).


Aunque en la mayoría de las películas impera el esquema clásico de chico busca chica, en “Cuando Harry encontró a Sally”, como el mismo título indica, “chico encuentra chica en la primera línea del guión”, por cierto, de una más que atinada Nora Ephron, pero pasan más de doce años (después de tantos tiempo desde que se estrenó ya no hay peligro de "spoiler", de  “estropear” la sorpresa, porque no la hay) para formalizar la relación. 


Y es que quien vuelve a ver esta película, como este vecino del mundo, lo hace para disfrutar de unos diálogos chispeantes que se prestan siempre a varias lecturas, a varios niveles, porque muchas de las veces se dice lo contrario de lo que se piensa, o lo que se quiere creer aunque no se crea.


Cuando se hacen listas sobre las películas más erotico-sexuales/festivas, nunca se incluye a “Cuando Harr...”, pero la famosa escena del “orgasmo fingido” quedará siempre para nuestros adentros, al menos desde el punto de vista de un hombre, de lo que uno desearía hacer sentir a su pareja; y que ya después le saquen a hombros de la alcoba, como un verdadero maestro del sexo…


Dirigida por Rob Reiner, y con Billy Crystal y Meg Ryan como cabeza de cartel, bien mirado, pudiera haber sido una obra teatral, en la que prácticamente solo hubiera hecho falta para que funcionara en el escenario, la aparición de ese par de amigos, bien encarnados para la pantalla, por una Carry Fisher y un tristemente desaparecido, pero inolvidable, Bruno Kirby; todos plenamente atinados en sus personajes.


Como curiosidad, la productora asociada y gran guionista, la ya mencionada, Nora Ephron, con el tiempo se animó y pasó a dirigir sus propios guiones, con gran éxito también. En una de esas películas, "Algo para recordar", con Tom Hanks y, otra vez, con Meg Ryan, aparece en el papel de íntimo amigo de Hanks, Rob Reiner, el director de la película hoy revisitada.


Bajo el formato de un falso documental en el que varias parejas hablan de sus relaciones, en todos los casos, de muchos años, en algún momento nos hace recordar, quizás como homenaje, a alguna de las películas de Woody Allen, que utiliza el mismo recurso.


¿Definiendo a Harry y a Sally? En un trazo gordo, ella es y será totalmente cuadriculada, y él, precisamente, lo opuesto. Mi madre hubiera definido a Harry con una expresión totalmente anticuada e incomprensible, quizás, para los jóvenes de ahora, pero muy clarificadora, para la gente de mi generación (finales de los cincuenta): Harry es “un víva la virgen”.


Hoy tras revisitar “Cuando Harry ….”  la mejor definición que se puede hacer, y nunca la había visto desde ese prisma, es que es una película de viajes, al menos de uno, que comienza en la Universidad de Chicago 1977 y acaba en Nueva York, aproximadamente, en la Noche Vieja de 1989. Y en ese largo viaje de ambos, que ya creen saber lo suficiente, es la vida misma  quien poco a poco les va enseñando, y lo vamos viendo con el paso de los años, a sobrevivir e ir cambiando sobre la marcha… aunque tanto Harry como Sally son tozudos en sus principios, y para seguir con el tono desenfadado de la película, hasta en sus finales.



La obra, el guión, adopta una posición muy inteligente: paralelamente el hombre y la mujer van opinando sobre las mismas cosas, con resultados tremendamente diferentes, mientras en realidad a ninguno de los dos se les puede tomar en serio. Película de grandes diálogos, tan brillantes como joyas de un orfebre:
-Los matrimonios no se rompen por culpa de la infidelidad. Eso solo es un síntoma de que algo va mal.
-¡Ah! ¿Sí? Pues ese síntoma se está follando a mi mujer…

Y, también, poseedora de frases rotundas: "Quiero que seas la última persona con la que hable antes de dormirme por la noche". 



Una película con una fotografía preciosista a cargo de Barry Sonnenfeld (ahora director, por ejemplo, de las tres entregas de "Hombres de negro"), que desde su estreno, habrá originado, sin duda, que muchos de sus espectadores tomaran la decisión de conocer Nueva York. Las imágenes del otoño neoyorquino en la película, son el mejor de los anuncios que pudiera hacerse.


Ya para terminar, si "Cuando Harry encontró a Sally" cotizara en bolsa, seria un valor seguro. Uno de esos días en que no puedas caminar, por miedo a pisarte la moral, revisitala, comprobarás que merece la pena vivir, especialmente "leyendo" la vida desde el humor, muy importante siempre. 



*FOTO: DE LA RED

martes, 14 de julio de 2015

MEG, ¿DE QUÉ TE RÍES?



Es lo malo que tienen los recuerdos, que siempre están en el mundo que dejamos atrás y a los que les va cayendo ese polvo de estrellas de sueños incumplidos.

Hace unos días nos inundaron, otra vez,  con fotografías de una Meg Ryan aparecida en alguna ultimísima fiesta, con la piel del rostro tan tensa que no se sabía si estaba sonriendo o tenía problemas para respirar.

Meg siempre ha sido ese sueño, algo inalcanzable que, además, no querías tampoco alcanzar, para dejarlo en ese Edén de imágenes dulces que quieres salvaguardar para tener siempre una razón de esperanza a un mundo multicolor. Aunque la realidad, un día sí y el otro también, se empeñe  en manchar ese mundo, cuando menos sino de grises inadecuados, sí de marrones sin piedad.

Meg, ya lo he dicho más de una vez, ha sido esa vecina de la puerta de al lado (girl next door), de la que crees que solo tú estás enamorado, pero que un buen día descubres que es el objeto de seducción de muchos, y en el fondo, crees también, o quieres creer, que es ella la que te ha engañado, porque necesitas una excusa para olvidarla. Y cada cierto tiempo, sin piedad, la prensa se empeña en recordar con imágenes, además, más hirientes para ella misma.

Personas como yo, siempre te querremos, pero porque nos importas no podemos soportar esa presunta huida hacia adelante. Y ya se sabe, que delante, pronto o tarde, está la desaparición, y el olvido.


Pensaba que nunca diría ésto pero, Meg, mi querida Meg, no quiero que vuelvas a sonreír en fotos nuevas,  o mejor dicho, no quisiera ver más fotos nuevas de ti. Porque comprendo, así como en una especie de efecto rebote, cómo han cambiado aquellos deseos/recuerdos del ayer, y que, aunque no queramos reconocerlo, quizás fuimos más felices pensando en el mañana que en el día en que estábamos. 

Y las fotos, esas fotos amarillentas, siempre son muy crueles, y desde hace un tiempo solamente me sugieren la misma pregunta: Meg, ¿de qué te ríes? Porque tengo la sensación de que te ríes de mí, y de mi juventud, de ese amor que fue solamente platónico porque quisiste, o mejor dicho, porque no quisiste. Y es que el pasado también cambia, desde cada uno de los presentes que siempre son diferentes.

*FOTO: DE LA RED

sábado, 29 de noviembre de 2014

EL TIEMPO ENTRE COSTURAS (NO ES LA NOVELA)


Nunca me había ocurrido esto.
Siempre que me levanto por la mañana, voy a escrutar al balcón el nuevo día. Y hoy he tenido la extraña sensación de que era el mismo día que ayer.
Como siempre intento ser positivo, y cuando menos me permito hacer un chiste sobre el tema. Y he pensado que en esta sociedad tan consumista, al menos había recibido por obra de los Dioses un lifting de veinticuatro horas. Como esas muestras gratuitas de perfumes que te dan para que compruebes fragancias.
Lo que ocurre es que por mucho que me intentaran convencer, me niego rotundamente a operarme para quitarme arrugas.
Siempre he considerado que éstas, las arrugas, son una especie de medallas que te pone el tiempo por haber sobrevivido a la batalla diaria, y no es de valientes el intentar evitarlas.
El tiempo fluye, y no se puede parar o intentar atar con unas simples costuras sobre la piel. 
Además, nunca he comprendido tanto en actores como en actrices de relumbrón, que se supone que tienen que ser muy buenos simulando otras personalidades, se hagan semejantes desastres en sus caras, que les impidan seguir representando a personajes “normales”.
¿Dónde quedó mi querida Meg Ryan, por pasar por un quirofano para aparentar más joven? Siempre ha representado, al menos para mi,  a la vecina de al lado, esa que nunca ha dado de qué hablar, y que aunque nunca has cruzado una palabra con ella, siempre has deseado tener algo con ella, e incluso estás convencido de que lo sabe. Y a esa vecina, le hubieras perdonado las arrugas, e incluso, puestos así, hasta las ventosidades.
Y que no me digan eso de que la culpa no es de ella, o de ellos, para no personalizar, sino del sistema, que solo da papeles de importancia a las jóvenes. Porque en ese caso que me expliquen lo de Meryl Streep, o el caso de Lola Herrera en España.
Es normal, en el caso de los actores o actrices, a medida que van transcurriendo los años, que quizás pasen de interpretar papeles protagonistas, a secundarios. Pero siempre hay que ver el lado positivo, y así tienen más tiempo para su vida personal. Porque las arrugas por ejemplo, no pueden borrar a los nietos, y así, con papeles más pequeños, y menos ensayos, tendrán más tiempo para ellos, o para descubrir a nuevas personas.
Lo más importante es que no tienen que salir arrugas en el alma, porque lo crucial es siempre tener una ilusión por la que moverse, y eso además seguro que te permite “lucir” incluso una piel más tersa.
Y si no acordaros de esas personas que se enamoran ya talluditos, lo guapos que se ponen.
El carnet de identidad no debe de descansar en una simple  tarjeta, sino en el alma.
Si lo sé, hoy no me levanto y salgo al balcón. Me hubiera ahorrado todo lo anterior, ya que siempre las disquisiciones pueden ser evitadas. Como hizo ese celebre empresario español cuando dijo eso de “La arruga es bella”, y punto. No hay nada más que añadir.

*FOTO: DE LA RED

martes, 21 de octubre de 2014

NIETOS DE CARPANTA

Descartada la idea de cortarme las venas por el bochorno acaecido una vez más en torno a la Real Sociedad y su manera de perder un partido en cuatro minutos, esta vez contra el Getafe, y además con la extraña sospecha de que sufrimos más por ello los seguidores que los propios jugadores, sopeso la idea de echarme a la bebida. Pero si algo bueno tiene una crisis, y estoy tan inmerso en ella que ni se me ve ni se me espera, es que uno no tiene dinero ni para agarrarse cogorzas.
Lo que nunca he comprendido es esa total contradicción que nos estrecha los bolsillos del ciudadano medio hasta límites insospechados, intentando además que trabajemos más por menos, con la aspiración de la patronal y del gobierno a que sigamos consumiendo, y más si es posible.
A mi personalmente que me expliquen el truco, porque tan mal va la cosa que prácticamente es imposible ahora utilizar esa expresión tan española como era “atar los perros con longaniza”. Porque perro se puede tener, pero más bien famélico y explorador, para buscarse la comida en algún otro sitio, pero lo que se dice longaniza, longaniza, más de uno seguro que cree que como mucho eso ya es una leyenda urbana.
Eso sí, este vecino del mundo sigue teniendo buen humor y predisposición a ello incluso como para reírse de sí mismo. Y por eso como lo que no mata, engorda, en este caso es al revés, y es aprovechar la susodicha crisis para intentar cuidarse el chasis con gimnasia puesta por uno, ya que el ayuno últimamente viene de serie
No sé si en muchos sitios ocurrirá como en la zona donde este vecino vive, en Amara, en Donosti, de todas las tiendas que antaño, eran muchas, vendían televisiones, ahora solo recuerdo que quedan dos, lo de más tienes que ir a las famosas grandes superficies, eso sí están abundando las tiendas de chinos que venden pequeños altavoces, cascos y  complementos tanto para los equipos de música, televisión, o móvil, pero eso sí, de marcas desconocidas, al menos para el común de los mortales, y eso es muy indicativo de cómo se encuentra el bolsillo del ciudadano medio. 
Además, seamos serios, hasta esos que han utilizado las tarjetas “black”, se les ve la patita y junto a grandes comilonas y ropa interior de encaje, hay detalles como el pagar el parking, o la compra en el “super”.que en el fondo denotan que son pobres de espíritu.  Y luego quieren que compremos más cantidad de más cosas.
En las próximas navidades, este vecino desde ahora mismo ya advierte, que tanto el Olentzero como Santa Claus y los mismos Reyes Magos, ya pueden andar con mucho cuidado porque a lo mejor les secuestran para pedir rescate de tan mal que está la famosa cosa, porque ya de nada sirve para amedrentarnos que nos digan eso de que si no nos portamos bien nos van a traer carbón, porque al menos eso se puede vender, y en el peor de los casos da calor, y no me refiero en la lumbre, porque quien más quien menos no tiene una cocina antigua para usarlo, pero sí para arrojarlo a modo de protesta lo más cerca posible del político de turno.
Por cierto, y ya para terminar, eso de que el hambre agudiza el ingenio, debe de ser verdad,  porque tengo un amigo, Rodri, que ese está más “canino” que este vecino, y comer, tiene ocasión de comer poco, y el tiempo que le queda, que es mucho, le ha dado por pensar, y lo hace profundamente. Lo último es que ayer me dijo que “Dios no existe”, y me lo dijo con rotundidad, y con el siguiente razonamiento:
-Todos éstos – me decía con voz baja, como quien cuenta un secreto, por los últimos implicados en las tarjetas “black”- siempre manejan buena información, más que tú y que yo, y si no les importa hacer todo tipo de chanchullos, y condenarse, según la iglesia católica, para toda la eternidad, es porque saben que el cielo y el infierno son un camelo.
Razonamiento simple, puede ser, pero que te deja con más de una mosca detrás de la oreja… Por cierto, es una pena que las moscas no tengan unos buenos muslos, como pollos, que se puedan comer. 
Lo que es la vida. Pasar de tener un poster en casa de Meg Ryan en "Cuando Harry encontró a Sally", a otro de Carpanta comiendo un muslo. ¡Cuestión de prioridades!

*FOTO: DE LA RED