Mostrando entradas con la etiqueta Londres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Londres. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de noviembre de 2019

EL VERDADERO NOMBRE DE LOS REYES MAGOS...



Oigo en la radio, concretamente en “La ventana” de la Cadena Ser, que debe de haber una especie de polémica sobre si los hombres deben de orinar de pie o sentados, o en cuclillas apostillarán los más enterados.
Vaya por delante que cualquier tema por muy escabroso que sea vale en esta sociedad de los cinco minutos de gloria, y que todo sirve para mostrar las discrepancias y evidenciar que más inteligente, clarividente y divertido que el presente servidor no hay otro.

Así de primeras, digamos que el cliché de un hombre es más bien el de un ser siempre ocupado, quizás de ahí puede venir la idea de que lo suyo, su asunto urinario se puede ventilar en cinco segundos, en una especie de  como la mía no hay otra”. Aunque dicen, que hacerlo sentado siempre es más sano, y debe de ser por aquello de dejarle a uno a su libre albedrio, y que ocurran las cosas, incluidas las líquidas, cuando tienen que ocurrir.

Estaba pensando en la última frase “…que ocurran las cosas cuando tienen que ocurrir…” cuando mi mente me ha trasladado a finales de los setenta, con este vecino del mundo viviendo en un Londres, desde sus ojos de entonces, para estudiantes y currantes de medio pelo, en su modalidad de aquí te pillo aquí te mato, trabajando en restaurantes limpiando platos, por supuesto sin ningún tipo de contrato.

Y la foto que me ha venido a la mente era en realidad un poster de Athena, que entonces, finales de los setenta, batió records de venta y que hoy, por supuesto, como tantas y tantas cosas, sería políticamente incorrecto. Esa tenista retratada de espaldas, que en un descuido deja más que en evidencia sus lindas formas. Y ese más que guiño que en realidad son esas pelotas que ya descansan en el suelo, donde descansan todos los sueños rotos.

He recordado también, que en esos días corrió una especie de rumor, afirmando que esa rubia en realidad era otra rubia, en inglés “Blondie”, una Debbie Harry entonces en su máximo apogeo…

Hoy he podido confirmar, internet es lo bueno o malo que tiene, que aquel famoso poster de 1976, “Tennis Girl”, en realidad estuvo protagonizado por una tal Fiona Walker, de 18 años, y que era la novia entonces del fotógrafo que tuvo la idea y le saco la foto. Ella no cobró nada, y él vendió la instantánea a la tienda de pósters y almanaques Athena, ya mencionada, convirtiéndose en una de las fotos más vendidas.

Nunca había vuelto a recordar ese poster, pero hoy como formando parte de mi memoria ambientando aquella época, me ha venido a las primeras de cambio. 

¿Queda demostrado entonces, que siempre es más sano orinar sentado por aquello de que tienes más tiempo para darle al caletre, e incluso a que te ayuden las mismas musas…? O al menos a comprender, que siempre recuerdas la vida por detrás, como a la “tennis girl” de la que nunca debimos conocer nada más, para no desvelar ese misterio que siempre ayuda en las leyendas. Y que me ha resultado, a la postre, como saber el verdadero nombre de los Reyes Magos…

*FOTO: DE LA RED

domingo, 9 de junio de 2019

¿LAS MUJERES NO DEBEN QUERERSE?


Ojeando esta mañana las noticias de estos días, hay una, que quizás por la misma prueba fotográfica que adjuntaba no es que haya centrado mi atención, sino que me ha secuestrado.

Esa pareja de chicas, que este miércoles pasado, se podía decir que paseando su amor por las calles londinenses (aunque pudiera teñir de cursilería el resto del mensaje, no es justo que lo hiciera cuando en una relación heterosexual no ocurriría), son asaltadas por cuatro individuos, entre 18 y 21 años, no muy valientes ellos, homófobos ellos, que no solo las agreden sino que para dejar la firma que les delate, y establezca nítidamente  la rotundidad de su incoherencia, les roban también.

Viendo parte de su barbarie en la foto, sería redundar en que el caballo blanco de Santiago era blanco, y que es mejor ante tanta injusticia no dejarse nada dentro, y gritar aunque sea al paso de un tren, como la protagonista de Cabaret. 

Quizás, el detalle que termina de definirlos no es el de homófobos, sino el de simples cobardes chorizos, por el robo del teléfono móvil y un bolso.

Parece que el simple hecho de pensar en dos mujeres prácticando sexo entre ellas, y con ellas, turba y perturba a muchos. Quizás debieran de pensar que sus madres, hermanas... también lo son, y que si piden respeto para ellas, el mismo respeto merecen, iba a decir "las demás", pero diera la impresión de que hacemos distinción, por lo que diré que el mismo respeto merecen todas.

Una gran verdad es esa de que el hombre es un lobo para el hombre, y más si olisquea en el entorno a la mujer.

Todo aquel, o aquella, que viendo la foto de las consecuencias del ataque a esas dos mujeres, simplemente por el hecho de estar enamoradas entre ellas, y no le hierba la sangre, puede que tenga algún problema, que tarde o temprano lo pueda incluso enmascarar en el robo de un móvil...

Ya para terminar, no puedo dejar de pensar en aquella gran filósofa que fue mi madre, y que lo han sido todas las madres de una época, después de la guerra, que en muy pocos años, tuvieron  que desaprender para aprender nuevas costumbres y conceptos.
La María me hubiera dicho: -Hijo, no te quepa la menor duda de que siempre es mejor quererse que odiarse. 

Verdades como templos, y nunca de Perogrullo, sino de una lógica aplastante...

*FOTO: DE LA RED


sábado, 5 de mayo de 2018

...Y LA TELEVISIÓN SE PUSO BIGOTE



Hoy es uno de esos días que dices “No sé por qué me he levantado”.
Porque nada más despertarme, 8:35 horas, y poner el programa de Pepa Fernández, Hoy no es un día cualquiera, en Radio Nacional, nos ha golpeado con la noticia de que Don José María Iñigo acababa de fallecerMe he quedado sin habla, pero lleno de recuerdos. 

Iñigo de 75 años, ha sido, y se dice fácil, todo en nuestra televisión cuando era una y grande. Su bigote, casi bigotón, trajo aires de modernidad a una televisión que con él comenzó a vigilar lo que se llevaba en el extranjero.

Si tenemos que dar tres nombres que han significado mucho, modernización incluida de nuestra tele, sin duda uno de ellos sería Iñigo, fichando lo mejor para sus programas. Los otros dos, y no precisamente en orden de importancia, y para este vecino del mundo serían, Don Valerio Lazarov y Don Chicho Ibañez Serrador.

Aunque Don José María, Iñigo para siempre, es de todos nosotros, él, y especialmente en las distancias cortas, siempre ha ejercido, y lo era, de bilbano.

En un programa de Euskal telebista supimos por su boca, que él nació y vivió hasta su juventud en el bilbainísimo Teatro Arriaga. Creo recordar que su padre era, por decirlo de alguna manera: “eléctrico-técnico de luces”. Y que su  interés por el inglés, lenguaje, le hizo ir abriéndose miras, para primero hacer sus pinitos en alguna emisora bilbaína, hablando de música, y así poco a poco tras un tiempo en Londres, se afincó en Madrid, convirtiéndose en uno de los críticos más serios de la música de los sesenta, antes de dar el paso a la televisión como presentador de programas inolvidables como Directísimo, Esta noche … fiesta, Fantástico.

Sus programas de aquella época eran de corte similar a los americanos, y que atrapaban al televidente, actuaciones musicales con lo último de lo último, entrevistas a personajes famosos alternando con ciudadanos desconocidos pero llenos de anécdotas o cosas curiosas que contar.

Si nos piden un recuerdo de la televisión en blanco y negro, para la mayoría, siempre nos acordaremos de aquel Uri Geller, el mentalista, y siempre alguien cercano nos dirá que vio alguna cucharía doblarse o reloj averiado que empezaba a funcionar.

Iñigo es un ejemplo claro del renovarse o morir. Ha hecho de todo: crítico de música, presentador de televisión, crítico gastronómico, revistas de viajes. Colaboró en alguna película musical como “Un, dos, tres, al escondite inglés”, en 1969, y treinta años después en “Muertos de risa”, de Álex de la Iglesia. Y como nunca le importó arriesgarse, en 1975 encabezó el reparto de la película, de las que se llevaban entonces, “Terapia al desnudo”, de Pedro Lazaga, junto a Carmen Sevilla y la por entonces conocida María Salerno.

Ha estado hasta, muchos años después evidentemente, en la isla de los Supervivientes presentando in situ el programa. Por cierto, y muy pocos sabrán: Trabajó en el circo, en un número con elefantes, y de ahí que tuvo que sacar el carnet de domador, cosa que comentaba de vez en cuando en los programas en los que colaboraba, que todavía lo conservaba.

Iñigo, en cierta forma, al ser, a su manera, un fenómeno de la naturaleza, debería de haber sido declarado: Bien de Interés Cultural, aunque quizás en su modalidad de “andante”. Hay que tener en cuenta que ha sido "un muy conocido" durante más de cincuenta años; sin poder pasar desapercibido, ni dar un paso sin que nadie le dijera nada, por lo que se le podía perdonar esa poquita mala leche que de vez en cuando mostraba.

Es una pena que nos abandone, así de improviso, sin tiempo a prepararnos para su pérdida, porque si no tontos, desde ahora vamos a ser un poco menos sabios.

Descanse en paz Don José María Iñigo. Te queremos, y mucho.

*FOTO: DE LA RED


sábado, 7 de abril de 2018

EL PARTIDO DE SU VIDA: KELLYS CONTRA M. RAJOY



Esta semana que está terminando (a ver si es verdad), se ha caracterizado, como este vecino decía en su último post, por mil y un telones, mil y un temas que se tapaban unos a otros. 

El inefable, por cansino, Puigdemont y su aventura por las Alemanias, Cristina Cifuentes y su búsqueda del master nunca visto, y la lucha de Reinas en la Catedral de Palma, se han repartido el botín de la atención mediática, en detrimento de las Kellys y su reunión con Rajoy.

Quien más, quien menos, ya sabrá que bajo esa denominación (ellas mismas quisieron que su asociación a nivel nacional se llamara así, por ser “las Ke tienen que limpiar”) se agrupan las camareras de pisos de cualquier hotel que se precie.

Este vecino del mundo está convencido de que es el gremio más incomprendido, porque está considerado como “molesto” por los mismos clientes. O porque vienen cuando todavía estás en la habitación, o por todo lo contrario. Porque, por ejemplo, te acabas de meter entre pecho y espalda una comilona que la única manera de resistirla es pegarte una siesta de pijama y orinal, y al llegar a la habitación te encuentras que tu “Kelly” sin apenas poder respirar, porque ya anda tarde, está terminando de “domar” tu habitación. 

Lo comprobé en su momento en carne propia, una habitación desordenada puede ser más peligrosa que un león en el atardecer de una sabana. En un frío y nevado Londres, en Enero de 1979, este vecino del mundo estuvo trabajando, durante un mes mientras encontraba otra cosa, como Kelly en Harewood Hotel, junto al museo de cera. Es un puesto mal pagado y siempre a contra reloj entre basuras y malas caras.

Y ahora, por lo que parece, es aún peor porque todo lo que se externaliza va no a peor, sino de cráneo, y las Kellys hace tiempo que lo fueron, amparadas por una ley de trabajo de magnitudes draconianas. 

Tienen que luchar contra el tiempo, atmosférico y el del reloj de la “jefa de pisos”, e incluso contra su propia salud mermada por el frío y la continua humedad por los usos y costumbres que tiene el dejar todo como los “chorros del oro”.  Por eso una de las cinco trabajadoras que se reunió en La Moncloa le mostró que iba “enfajada” para poder soportar las condiciones extremas a las que están sometidas, muchas de ellas además medicadas, como comentado previamente.

Hasta para recibir la atención mediática han tenido, las Kellys muy mala suerte, porque encalladas entre dos temas propensos al cotilleo, "el de la Cifu y el de la guerra de reinas", esperemos que M. Rajoy, haciendo una excepción en su normal proceder, recuerde las condiciones que le han relatado, y que según sus propias palabras, ignoraba hasta ahora.

El problema para M. Rajoy, y ya lo digo desde el principio, es que si toma cartas en el asunto, sus amigos, los empresarios, seguro que se van a enfadar porque van a tener que “apoquinar” y ese verbo nunca les ha interesado conjugar al restringido gremio de los jefazos.

*FOTO: DE LA RED

jueves, 28 de septiembre de 2017

OTRO TIPO DE VUELTA ATRÁS


-Hola, Mikel, ¿Qué tal va la reforma de tu casa? Muy tranquilo te veo…

 Éste es un anuncio que oigo todos los días por la mañana en la radio (zona guipuzcoana), más o menos a la hora del desayuno, y que me sirve, también puede ser útil, para jurar en arameo (yo lo hago en arameo pero se admiten otras variantes o lenguas). Porque es real como la vida misma, y que tras una aparente pregunta, a modo de vaselina, lo importante es la segunda parte. Ese “muy tranquilo te veo” equivale, al menos en mi pueblo, a “te estás tocando lo que viene siendo los bajos como es habitual en ti”.

Esa aseveración, que lo es, viene normalmente por gente que no son amigos tuyos, que quizás han coincidido en tiempos, como se decía antes, de Maricastaña, y que si tú les respondes como se merecen, se excusarán ligeramente, mientras no te miran a los ojos. Y se irán reafirmándose en su interior con el concepto que ya tenían de ti.
Y es que ese anuncio me recuerda una vivencia que ocurrió hace muchos años.

Como mis lectores más adictos (porque muchos ya me han dicho que este blog engancha) ya saben, desde finales de 1978 a finales de 1981 estuve en Londres, aprendiendo la lengua, e intentando gastar el menor dinero posible, con trabajos de cualquier tipo que me dejaban realizar en restaurantes y hoteles, ya que entonces España no pertenecía al Mercado Común y no nos daban permiso de trabajo, salvo en alguna más bien remota excepción.

Pertenezco a un pueblo, Elgóibar, en el que todos nos conocíamos entonces, al menos los que salíamos fuera y estábamos en la misma situación. Y había coincidido en Hyde Park un día con un chico dos años más joven, y que aún siendo de mi pueblo solo lo conocía de vista, y tras la consiguiente charla un tanto forzada por el destino, no más de cinco minutos, nos despedimos. 

El verano del año siguiente coincidimos otra vez, pero ésta en nuestro pueblo, y mi cuadrilla con la suya.  A él le faltó tiempo para decir a voz en grito, los chicarrones del norte, todos, hablamos así:
-Jodé, no me habías dicho nada, pero ya me he enterado de que estás trabajando en un Banco del centro de Londres. ¡Qué callado te lo tenías!

Sin despeinarme, entonces tenía una buena mata de pelo, le contesté con tanto sentimiento, como la voz de la máquina de tabaco:
-Sí, trabajo en un banco, como tú dices, en el centro de Londres, pero tres días a la semana, Lunes, Miércoles y Viernes, dos horas cada día … limpiando suelos.

Entre las dos cuadrillas éramos unas diez personas, y nos abdujo un silencio que no nos soltó hasta que ellos, los otros, ya debían de haber abandonado el país. Por supuesto, que no hubo ningún tipo de asomo de disculpas tampoco.

Yo nunca desvelé, lo hago ahora, y sin cobrar, que el otro, hijo de un amigo de mi padre, pero nosotros no teníamos nada que ver, estaba trabajando en Londres a través de un contacto de la empresa en la que trabajaba su “aita”. Y él, en el  breve contacto que habíamos tenido en Hyde Park nunca me lo dijo, y eso que le había dado sutilmente pie a que me lo comentara, pero en ese instante evitó mirarme observando, aparentemente, el horizonte londinense.

Lo que yo hice entonces, ese silencio evitando la revancha, no fue cobardía ni mucho menos, sino “elegancia”, porque hay otra elegancia que no consiste en comprarse ropa de marca, preferentemente, además, extraordinariamente cara.


Hay momentos de la vida diaria, que son un auténtico túnel del tiempo...

*FOTO: DE LA RED

sábado, 15 de abril de 2017

AHORA, ES EL MOMENTO (...A ESTAS ALTURAS DE LA PELÍCULA)


Hay mil caminos que te pueden llevar a ver una película. El mio, para ver “Mañana empieza todo”, ha sido al ver que en la cartelera estaba una nueva película de Omar Sy, ese gran actor, de calidad y  tamaño (190 cm.), al que la mayoría conocimos en "Intocable", y algunos volvimos a degustar en "Samba" (http://patxipe.blogspot.com.es/2014/09/menos-samba-y-mas-trabajar-estas.html).

Tras enterarme además, porque uno tiene que asegurarse en dónde invierte el poco dinero que tiene, que en Francia ha sido uno de los éxitos de la temporada, siendo, siendo, además, él, Omar Sy, uno de los actores mimados, desde hace tiempo, por el público francés, que entiende mucho, en especial, de su cine. No lo dude, y no me he sentido defraudado.

El argumento gira sobre Samuel, un alocado joven francés que vive una disipada vida en una playa del sur de Francia. Un día, uno de sus ligues, le deja un bebé de pocos meses, su hija: Gloria. Decidido a devolver la niña a su  madre, Samuel va a a Londres, con el bebé en  brazos intentando encontrarla, pero no tiene éxito. Samuel y Gloria vivirán en Londres durante ocho años, hasta que un día la madre de Gloria regresa a sus vidas para intentar recuperar a su hija. 
No es una historia original, sino un remake de "No se aceptan devoluciones" (2013), en su momento la película mexicana de más éxito.
Lo mismo que en los dos anteriores trabajos mencionados de Omar Sy, éste dirigido por Hugo Gélin,  bajo una capa de comedia, que lubrica, especialmente las emociones, y cualquier mensaje para que entre mejor, en esta película sí se puede decir que se habla de lo divino y de lo humano; de los miedos, a la muerte, pero también a la vida; del "mañana", pero sin olvidar nunca el ahora.

Con unos decorados, y escenarios, en los que no se ha escatimado nada, y queda evidente el respaldo económico que tiene la producción, el guión está hecho a medida de un actor/showman que en este caso, además, está acompañado de una niña, Gloria Colston, que está a muy poco de resultar insoportable, pero que sale indemne en ese tour de force de acaparar la atención del espectador.

Por otro lado, a Clémence Poésy, muy conocida a raíz de su participación en la saga de Harry Potter, le toca bregar con el nada agradable papel de una madre de ida y vuelta.

Si habláramos de un coche, diríamos que por el mismo precio de un vehículo familiar, tenemos otro con las mismas prestaciones de uno de alta gama, sin que todo el mundo se quiera sacar una foto junto a él; y eso, algunas veces, es toda una ventaja.

Un secreto antes de terminar: Hoy considero que la película me ha gustado mucho más que lo que pensaba ayer. Y eso, creo que es bueno.

Y un último consejo: Si va a ver esta película, sin rimmel se encontrará mucho más ... cómod@.

*FOTO: DE LA RED

viernes, 24 de marzo de 2017

DE LONDRES A UN FUTURO DE CIENCIA FICCIÓN


Antes de nada, condenar los actos ocurridos en el Reino Unido, en concreto en mi querido Londres, con esos ya cuatro fallecidos. Pero el cariz que están tomando las cosas no me está gustando nada.

Ya todo el mundo está comulgando con ese "Algo ha fallado" que puede ser el anticipo de "recortemos libertades" o vislumbrar un futuro a lo Minority Report, película sobre un texto de Philip K. Dick, en el que mediante un complicado camino, por ahora, y demos gracias, solo atribuible a la ciencia ficción, se detenía  a los asesinos momentos antes de cometer el crimen, es decir, y es lo más importante, de ser culpables...

Si esa persona, la de los crímenes de Londres, ya había sido investigada pero no tenía, de hecho, ninguna relación conocida con el terrorismo internacional, no le puedes detener por alquilar un simple vehículo, que es el umbral de todo lo ocurrido después

No se puede convivir, no se debe, con arquetipos, o con clichés, que nos llevarían a que nosotros, por ejemplo, los del Sur, nos gastemos el dinero de las ayudas en vino y en mujeres. Y a las pruebas me remito, La Nuri, mi sufrida, ni anda con mujeres ni le gusta el vino, y a mí, a este vecino del mundo, no le deja.

Lo dicho, lo del famoso, "algo ha fallado", miedo me da, y mucho, y que la gente diga verdaderas bestialidades en cumplimiento de un importante cargo, y luego, ni dimita ni le cesen, también.



*FOTO: DE LA RED

lunes, 21 de noviembre de 2016

ESPLENDOR EN NUESTRA HIERBA...



Hoy he tenido, por motivos familiares, que hacer una especie de vuelta a mi pasado, al tener que regresar por unas horas no solo a mi casa familiar, sino a ese pueblo, en la que tus conocidos de toda esa parte de tu eternidad que has vivido en tus años mozos, disparan siempre con bala, aunque por sus sonrisas, parece que nunca se haya roto un plato, ni en ese mismo momento…


Tras haber terminado con los asuntos, o mejor dicho ellos conmigo, que me habían llevado a esa especie de salto al pasado y sin red, como a la postre se ha demostrado, y ya que tenía casi una hora hasta el próximo tren que me llevaría devuelta a Donosti y a mi normalidad más normal, he optado por saltarme las normas del forzado día a día ese que me hacen llevar cocodrilos en los bolsillos, para no gastarme un euro porque de lo contrario no me llega a fin de mes, y regalarme unos momentos de locura y frenesí económicos que se han traducido en una Coca-Cola y un pincho de tortilla, en un bar muy cercano a la casa familiar.


Solo intentaba pasar un rato tranquilo, y lejos estaba de temer que en breves instantes iba a sufrir una verdadera catarsis de recuerdos, sentimientos, y seguras culpas, en apenas cinco minutos, o lo que viene siendo el tiempo necesario para tomarse un vino.


Como mi intención era pasar lo más desapercibido posible para no ser preguntado ni por los motivos del viaje ni por recordar un pasado, que puede tener mil lecturas, quizás no muy justas, especialmente si se ve desde ojos ajenos, apenas he mirado más allá del entorno de mi plato, con una tortilla que estaba como para hacer la ola unas cuantas veces. No he querido dar pie a ninguna conversación, pero mi intención no ha sido suficiente…


De pronto, un torrente de voz en forma de trueno me ha saludado, mientras, seguro, todos, y cada uno de los clientes del bar, han captado nuestra imagen, y dirigido la antena de su atención. El conocido, y autor del saludo, iba con otras dos personas a las que yo conocía prácticamente de vista de aquella época, y a él, en realidad nunca me ha unido una gran amistad, aunque eso sí, era y es, supongo, amigo de un amigo mío.


La conversación, a decir verdad, ha sido más bien de esas que tienen lugar en un ascensor.  “¿Qué tal estás? ¿Cómo así? Han pasado muchos años…¿Qué es de tu vida?.” Y todo ello aderezado con el mismo cariño, esperanza, e interés que puede tener un forense esperando ser respondido por uno de sus nuevos cadáveres…


Y como al parecer ya no sabía qué preguntar, ya que yo tampoco estaba por la labor de darle cháchara, y era evidente que los silencios le incomodaban, ha optado por traer algún recuerdo del pasado, ni mintiendo ni diciendo la verdad verdadera, y ha soltado, dirigiéndose a sus dos mudos contertulios, la madre del cordero hecha aseveración con la misma voz de trueno con la que se había presentado: -Éste es el que decía que los negros destiñen.


En ese momento ya me he visto forzado a moverme cuarenta y cinco grados para quedarme en frente de él, y mirándole a los ojos, decirle:

-¡Vamos a ver! Primero de todo, esas palabras son de una época, más de treinta y cinco  años, en la que ni se sabía ni se practicaba el ser políticamente correcto. Hoy en día ni se me hubiera ocurrido… Ahora, a mis sesenta años, ni me voy a desdecir ni avergonzar de nada, porque nunca hay más de lo que hay. Pero seamos justos, estás hablando de una conversación mantenida a altas horas de la noche, - él todo el tiempo, es la verdad, con su cabeza ha estado confirmando que lo que yo decía era cierto - y tú lo sabes, todos bien regados de alcohol. Y tenía unos veintitrés años. Y algo muy importante, aquella época no era como ahora, ni había una especie de noción de lo que hoy se entendería por “aldea global” y un pensamiento casi universal.  Y sólo has dicho una parte de la verdad, porque aquello vino motivado porque había estado trabajando como limpiador de una residencia de estudiantes en Londres, con gente de muchos orígenes y de diferentes razas.
Y entonces, advertí que mientras te duchas vas perdiendo escamas de tu piel que quedan depositadas en las paredes de la bañera. Y que si eres de otro color, diferente al que se define como “blanco”, la suciedad, digamoslo de esa manera, es más evidente en la fría blancura de la cerámica.

Por cierto, espero que lo mismo que te has acordado de eso, también te acuerdes de que un íntimo amigo tuyo, a esas mismas horas y días, estaba totalmente enamorado y orgulloso de su coche, porque tenía forma de “porro”… Sin olvidar, ¿verdad?, de que en aquellos días de nuestro *“esplendor en la hierba” (obvio ha sido que ninguno de los tres ha entendido ni las referencias poéticas ni cinematográficas) todos tuvimos nuestras “perlas”, y si alguien las menciona justo sería que lo hiciera de todas. Y no utilizarlas a conveniencia, como armas arrojadizas…-


Creo recordar que al terminar estas palabras ya estaba sólo, como había venido, aunque eso sí, un poco más cabreado, entre otras cosas por haber sido joven y haber hablado en su momento con la ligereza que te da la inconsciencia de la juventud, y el creer que a las palabras se las lleva el viento... Van marcando nuestra estela, y advirtiendo de dónde nos encontramos en cada momento, como las migas del cuento.


FOTO: DE LA RED

 *Película del mismo nombre dirigida por Elia Kazan en 1961, y poema del escritor inglés William Wordsworth (1770-1850), "Ode on Intimations of Immortality from Recollections of Early Childhood": "Nada nos devolverá los días del esplendor sobre la hierba, pero nos recordaremos y fortaleza hallaremos en lo que de ello nos queda"'.

jueves, 20 de octubre de 2016

AMOR SIN BARRERAS


Hace ya muchos años leí en algún sitio que se hizo un concurso para una imagen que evocara, metafóricamente,  el inmenso amor. Y ganó una factura de un abrigo de visón, con la firma de quien se supone era el marido, y que aceptaba el cargo.


Está claro que ahora tanto la imagen, como el mensaje que se lanza, serían, como mínimo, políticamente incorrectos, y entre otras cosas, daría también al traste con tantos años de lucha feminista. Además, si se intentara encontrar al jurado que dio ese veredicto nadie sabría nada, y un halo de amnesia hubiera poseído a la mayoría de los “sospechosos”.


¿Por qué he empezado con este comentario? Muy sencillo, me lo ha traído a colación lo ocurrido este lunes pasado en Londres, y que ha trascendido a la mayoría de nuestros periódicos hoy.


Una pareja iba en el metro hacia el centro, cuando en un momento dado, un energúmeno al ir a bajar del vagón, agredió al hombre, Jubair Ahmed, nacido en Bangladés, de 31 años, y se dio a la fuga. No se esperaba, seguramente, que la mujer del agredido, Kilian, española, de Sevilla concretamente, le siguiera sin pensárselo en ningún momento, mientras vocifera llamándole de todo en español.


Se ha sabido a posteriori que ella practica la capoeira, razón de su buena forma para seguir al impresentable.


Como las imágenes han sido tomadas en vídeo por otro pasajero, se ha sabido que la razón para captarlas, y descartar que fuera un montaje para internet, es porque el individuo en cuestión ya les había increpado al entrar en el vagón, dos minutos antes.



Más que hablar de esos tristes aires de xenofobia que están aflorando en muchos sitios, seamos sinceros, quiero fijarme en la parte positiva del asunto: ese amor que pasa de las entrañas a la acción, sin pasar por la cabeza, por la razón, y que hace que a esa sevillana no le importara poner en peligro su físico por el amor de su vida.


Ese racista a la carrera nunca podrá comprender lo que es ese tipo de amor, porque siempre antepondrá el color de una piel a lo que se lleva dentro, al sentimiento.


Pensando qué título dar a este post, he llegado a la conclusión de que le viene como anillo al dedo (y ahora no hablo de matrimonio, sino sólo de amor) el subtitulo en español que se le dio en 1961 a West Side Story, que también hablaba de un amor interracial, y que en realidad era una puesta al día de “Romeo y Julieta”.


Ese AMOR SIN BARRERAS es el que este lunes pasado dio forma Kilian en el metro de Londres, ante su marido, que seguro será la envidia de más de uno, entre los que este vecino, por supuesto, se encuentra y se encontrará siempre. 


Sin olvidar, ya para terminar, a esa otra agresión al amor, que se está llevando por delante a muchos matrimonios, y que es "la crisis", en realidad otro tipo de "racismo", el del dinero. Siempre se ha dicho que "cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana". Y, desgraciadamente, debe de ser verdad.



*FOTO Y VIDEO: DE LA RED

miércoles, 6 de julio de 2016

MALPENSADO Y SU OTRO YO



Hay noticias que tienen la capacidad de crear al ciudadano, en el momento en que se entera de ellas, una especie de túnel del tiempo que le hace retroceder a algún momento pasado de su vida.


Estos días ha habido algo que me ha hecho retrotraerme aproximadamente a 1980. Estaba viviendo en Londres, mientras iba a una academia de inglés tres horas al día (quince a la semana), para poder tener un visado como estudiante y permanecer en el país. 


Eran otros tiempos, y aunque no podías obtener permiso de trabajo, siempre encontrabas la manera de meter unas cuantas horas en el trabajo que fuera, mal pagado eso sí, preferentemente limpiando platos, y así intentar amortiguar el gasto de la academia. Pero siempre, y es triste decirlo, al margen de la ley, como ocurre ahora en muchos sitios. No hay nada nuevo bajo el sol.


Ese verano al volver al pueblo durante las vacaciones, un chico, también del pueblo, con el que había coincidido varias veces en Londres en los meses anteriores, se topa conmigo en el centro del pueblo, en Elgóibar concretamente, y empieza a hablarme a voz en grito, para decirme: -Ya me he enterado de que estás trabajando en un banco en Londres, y las veces que nos hemos visto allí no me has dicho nada. ¿Tenías miedo de que te pidiera ayuda para entrar a trabajar en esa entidad?


Teniendo en cuenta que él precisamente estaba trabajando, con "enchufe" por supuesto (y que conste que este vecino opina que cada uno se busca las habichuelas como puede) en unas oficinas en Londres, y en ningún momento se había interesado por si él me podía ayudar a mí, a pesar de todo me lo tomé, es un decir, con filosofía. Y le respondí con mucha sorna, y sin perder los nervios: -Es la primera noticia que tengo de que trabajo en un banco en la City. Luego, cuando vuelva a casa, hablaré seriamente conmigo mismo para que la próxima vez me cuente las cosas como son, y a su debido tiempo.


Lorenzo, como así se llamaba, y se llama, el listo quisquilloso, ponía cara de alucinar, y como ya le había toreado bastante, antes de irme y con cara de  acordarme de algo en ese mismo momento le dije: -Por cierto, ahora que me acuerdo, tenías razón. Trabajo en un banco, pero sólo dos horas cada dos días, eso sí, limpiando las oficinas.


Mientras a Lorenzo parecía que el suelo le desaparecía bajo sus pies, con intención de no hacer más leñas del árbol caído, me fui con un aire más que digno.


¿Qué noticia le ha hecho a este vecino acordarse de esa antigua anécdota?  El hecho de que el Partido Nacionalista Vasco, para abrir unas conversaciones con el Partido Popular en orden de llegar a un acuerdo para la investidura del Señor Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno en la nueva legislatura, pusiera en primer lugar sobre la mesa el asunto de los presos vascos y su acercamiento a las cárceles de Euskadi.


He tenido la sensación de que era el único vasco al que otros asuntos, tales como el paro, la economía, la pobreza, los desahucios, los refugiados… le habían despistado al preocuparle más, y no se daba cuenta de que lo más urgente debía ser, sin ninguna duda, que los presos vascos estuvieran cerca de sus respectivos hogares. Y que más tarde, como en la anécdota de hace muchos años, ya hablaría en la intimidad que da el cohabitar conmigo mismo. Y que conste que no tengo nada en contra de este tema, pero de eso a ponerlo en primer lugar de importancia,  dista mucho.

Jeanette, en aquella antigua canción, decía que era rebelde porque el mundo le había hecho así, y a mí, al vecino del mundo los años me han hecho malpensado.  


Huele mucho a que el PNV ya está preparando la estrategia para las próximas elecciones al Parlamento Vasco, que presumiblemente serán hacía el próximo Noviembre. Y  parece ser que pretenden pasar tanto a Podemos y a EH Bildu, nada menos que por la izquierda.


Siempre me ha hecho gracia, por el descaro que gastan, cada vez que un partido y tras unas elecciones, dice que ya ha entendido el voto de su electorado: Indefectiblemente cada uno arrima el ascua a su sardina,  y además sin parpadear.


Al final, y tras 36 años, descubriré  que sigo trabajando en un banco londinense, y además se lo deberé al PNV.



Lo bien que nos sientan los partidos del centro. Porque a la derecha ya no queda nadie…


*DIBUJO: DE LA RED

sábado, 5 de marzo de 2016

BANKSY, UNA INVITACIÓN A VOLAR



Es lo que tiene el que una agencia de noticias toque un tema, para que en unas pocas horas aparezca en multitud de periódicos. Ahora le ha ocurrido a Banksy, una vez más, y esa especie de noticia, rumor, suposición, charla de bar, o más concretamente, de pub inglés, en la que una vez más se ha llegado a la conclusión de quién es. Pero, quizás, para los no iniciados es mejor que rebobinemos.


Quién más, quién menos, ya habrá oído hablar alguna vez de Banksy, y de sus grafitis, u obras callejeras. Nunca se ha sabido a ciencia cierta quién es realmente.


Ahora es otra vez noticia porque un estudio elaborado por científicos británicos basado en técnicas, estadísticas concretamente, usadas por la policía para buscar criminales (éste es un detalle muy importante), sugiere que el misterioso artista callejero Banksy es, en realidad, un inglés de unos 42 años llamado Robin Gunningham, aunque esta identidad tampoco es nueva como ya veremos.


Investigadores, de la Queen Mary University, de Londres, han analizado más de 140 lugares en los que el grafitero ha dejado alguna de sus cotizadas obras, con las que los científicos crearon un mapa de “puntos calientes” o lugares por los que el artista (no hay que olvidar eso, y el tratamiento que presuntamente le están dando), se mueve regularmente. Comparando los datos obtenidos en ese “perfil geográfico” con la información pública disponible, comprobaron que varias direcciones relacionadas con Gunningham se repetían en muchas ocasiones, entre ellas un pub, un parque o un apartamento en Bristol.


No es la primera vez que las sospechas sobre la identidad del artista apuntan a Gunningham. Ya en 2008 el diario Daily Mail señaló que ese es el nombre que se esconde tras las pinturas hechas con espray, y que, eso es lo importante, están llenas de carga e intención política.


Un experto en Ciencias Criminales en la University College de Londres, Spencer Chainey, declaró ante la mismísima BBC, que la aplicación de esta técnica policial para identificar a Banksy es “legítima” (¿defendiéndose antes de ser acusados?), pero apuntó a que no cumple con los estándares habituales de las ciencias forenses, al no ser tenidos en cuenta factores como las fechas en las que se hicieron las pinturas.
Seamos sinceros, si ésto hubiera ocurrido en España, en el momento de desvelar que no cumple con los estándares habituales, hubiéramos clamado al cielo, mientras decíamos eso de:¡Vaya chapuza!


Está claro que hay muchas ganas de desmenuzar a Banksy, en una sociedad cada vez más controlada, cada cual con su número de identificación. Ya se sabe, y eso es muy importante, que al arte ayuda también a pensar, y a tener capacidad crítica... Y, si están empleando métodos policiales, ¿se puede equiparar  cualquier libertad individual con la de un criminal por estar fuera de los usos y costumbres?


Cualquier día, y como en una película de vaqueros, nos vamos a encontrar un cartel de "se busca" y dentro nos enteraremos que las musas, tan esquivas ellas, o el mismísimo Santa Claus, están en busca y captura.


Todo tiene que ser procesado y comprendido, tasado y bendecido bajo la lupa de la ley. Y Banksy utiliza su arte urbano callejero para promover visiones distintas a las de los grandes medios de comunicación. Esta intención política, en su día se dijo que pudiera estar influida por los Ad Jammers (movimiento que deformaba imágenes de anuncios publicitarios para cambiar el mensaje).


Todo lo que se sabe sobre Banksy, en realidad es como si estuviera cogido con alfileres, de manera provisional, hoy se dice ésto y mañana, quizás, lo opuesto. Pero Banksy también trabaja cobrando para organizaciones como Greenpeace y para empresas como Puma y MTV


Ha vendido cuadros hasta por 25.000 libras en circuitos comerciales. Un juego de obras de Banksy se vendió en Sotheby's por 50.400 libras, lo que le llevó a ser acusado de "venderse", por otros artistas y activistas. Por otro lado, y ésto es cosecha propia de este vecino del mundo, si no se supiera que gana dinero como artista, también resultaría sospechoso, o más.


Hay varios temas recurrentes en la obra de Banksy: ratas, soldados orinando, policías, etc. El 22 de agosto de 2015 Bansky inauguró Dismaland, una instalación temporal a modo de parque temático erigido en colaboración con 58 artistas elegidos personalmente por el autor.
Fue durante menos de dos meses, un parque de atracciones creado por el artista británico, y ubicado en el complejo Weston-super-mare en Somerset, Inglaterra.  Banksy lo describió como un "parque temático inadecuado para niños", en claro contraste al mundialmente conocido del Señor Disney.

Siempre denuncia hechos (quizás lo que más duele de él), lo último un mural en una pared frente a la embajada francesa en Londres en el que se denuncia el uso de gas lacrimógeno en un campo de refugiados cerca de Calais, en Francia, mediante un retrato de Cosette, una de las protagonistas de la obra "Los Miserables".


De todo lo anterior, y quizás de lo que no se dice, pudiéramos pensar que no convienen las leyendas, ni esos seres fantásticos, como el mismísimo Superman, u otros más de andar por casa, como un Zorro, por lo que pueden tener de "vengadores", y que tienden a idealizarse. 


Aunque un Mahatma Gandhi trascienda a través de sus ideas, ésto siempre necesita tiempo, bastante tiempo, y ahora vivimos el día a día. Un perfil como el de Gandhi, pudo ser pisoteado porque, en cierta manera, estaba controlado,  pero un Banksy, o una especie de franquicias de Banksy apareciendo aquí y allí, sin aparente orden ni control, daría alas a la Utopía, y conviene que la gente no aprenda a volar, y mucho menos que se dé cuenta de que volar con la imaginación es posible.


*FOTO: DE LA RED





sábado, 27 de febrero de 2016

IÑAKI URDANGARIN, Y EL DETALLE INESPERADO



Ayer, viendo por televisión, por cualquier canal, las imágenes del antes yerno real del ahora emérito,  y cuñado repudiado-olvidado del actual rey, el Señor Iñaki UrdangarIn, otrora Duque de Palma,  meditaba sobre los estereotipos. 


El Señor Urdangarín, especialmente con motivo de su enlace real, llegó a ser considerado yerno ideal, y el hijo que para sí hubieran deseado la mayoría de las madres ejercientes. Desde el punto de vista de muchos vascos, también, fue un orgullo, una especie de poner una pica en Flandes, el que uno de los nuestros emparentara con la Familia Real, aunque claro está, eso también va por gustos, y los vascos que no fueran monárquicos lo verían, por supuesto, de otra manera, desde los de ni fu ni fa, no saben no contestan,  a los que tendrían opiniones mucho más extremas, e incluso negativas.


Y cuando todo va bien, todo son loas y se van añadiendo adjetivos tanto a la persona como al personaje. Y entre las cosas que rondaba en el ambiente de entonces, especialmente cuando el Señor Urdangarín dejó su etapa de deportista y se embarcó en otro tipo de proyectos, se decía/se suponía, que era una persona muy inteligente y un lince para los negocios.


Hoy, sin embargo, las circunstancias son otras, y la imagen del un día balonmanista de élite ha bajado muchos enteros, este vecino del mundo diría que todos, hasta los que no tenía, y si casi han pasado diecinueve años desde que se casó con una Infanta de España, la imagen de ayer fue, para el que ésto escribe, cuando menos triste, y habrá más de uno que opinará que deplorable. Con unos “no sé, no me consta, ignoraba, hoy es el día que me he ido enterando…”, la imagen de aquel rubio de oro, inteligente, y prototipo de todo lo bueno y deseable, ha estallado en mil pedazos.


Ahora, y viendo lo escenificado estos días, llegas a la conclusión de que “hombre de negocios” puede ser cualquiera, eso sí,  bien asesorado, y no con los asesores que por lo que están queriendo hacer ver, más que amigos, eran enemigos.


Este vecino siempre ha opinado que algunas veces “la madre del cordero”, o la clave, suele residir en los detalles, y ayer hubo uno que, además en un primer momento, me transportó a muchos años atrás, más o menos treinta y cinco.
Me explico.


Desde ayer, y especialmente por internet, en las redes sociales, mucha gente está hablando de las gafas que ayer lució el Señor Urdangarín, de color amarillo concretamente, y que para muchos contrastará y mucho con su imagen, para algunos quizás a favor, y para muchos, al parecer, en contra. Y fue este complemento o accesorio, como se consideran actualmente, las gafas, las que me hicieron viajar a un Londres de final de los setenta, comienzos de los ochenta.


Este vecino estudiaba en una academia, y la propietaria del lugar, que además estaba siempre atendiendonos directamente en la oficina, se caracterizaba por ir maquillada, como se decía vulgarmente, como una puerta. Un día, alguien nos comentó el por qué de aquel maquillaje cuando menos estridente. Confesado por ella misma a la fuente que directamente nos lo dijo, era porque tenía un ojo más grande que otro, y mediante el maquillaje intentaba provocar  que la atención de los que la miraban, o contactaban, fuera hacia otro lugar. De ser así su deseo, la verdad es que lo conseguía certeramente.


Y tras darle muchas vueltas, y teniendo en cuenta que la declaración de Don Iñaki Urdangarín, sobre el caso Nóos, que comenzó ayer y que continuará la próxima semana, ha tenido que ser preparada al detalle, es posible que se haya contemplado hasta la estrategia de las gafas. No desde un punto de vista judicial estrictamente, que se supone que los encargados de ello (jueces, abogados de las diferentes partes...) llevan ya muchos años, y estarán volcados en lo suyo, sino de cara a la galería, como cortina de humo. 


Según la opinión de este vecino del mundo, se intentó que la atención  del público en general se pudiera dirigir más hacia unas gafas de un amarillo, y gusto, cuando menos cuestionable, que a todo lo que al parecer ignoraba, o había olvidado, quizás demasiado, de aquellos asuntos, e incluso que en Nóos no había interés crematístico, que ya es mucho decir, porque de ahí a una O.N.G. hay poca diferencia...


Ya se sabe que en un juicio todo vale, y cuando se intenta hacer un truco de magia, no se pregona que se va a hacer, se saca la paloma o el conejo directamente ante el asombro del respetable. Ayer, fueron las gafas.


*FOTO: DE LA RED