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sábado, 13 de mayo de 2017

Los que nos fuimos a La Porra


Teniendo en cuenta lo que dijo Aquel, de que un vivo es un muerto de vacaciones, quizás convendría rebajar un mucho la importancia de todo.

Si tenemos un gobierno en el poder con más vías de agua, presuntamente, que un submarino hundido,  y no sólo se le sigue votando, sino en los últimos estudios, siguen siendo los máximos candidatos para un próximo gobierno, el punto de mira de todos nosotros debe de estar más cerca del modo “feria” que de "la verdad absoluta".

Quizás, por eso, este vecino del mundo que aprecia mucho, aunque no le conoce en persona, a Dani Rovira, al que siguen cazando, un día sí y el otro también, en Twitter, esta vez por haber dicho “Atención, hombres de España, no miréis las marquesinas en estos días. No vaya a ser que unas fotos de "Intimissimi" os tachen de machistas “, le recomendaría que al menos durante un tiempo se dedicara a practicar las artes del mimo. Más que nada, para que fuera más difícil el criticarle en 140 caracteres…

Cada vez estoy más convencido de que ese filósofo del pueblo que fue Don Miguel Gila, si hubieran existido las Redes Sociales, más de una vez se le hubiera puesto ese cartel de las películas de vaqueros, “SE BUSCA”.

Chistes como el de “Mi tía, la soltera, iba a todas las bodas, y cuando decían quiere usted por marido a…, ella contestaba: Y sino, pa mí”, ahora no serán políticamente correctos, pero sinceramente, nos lo deberíamos hacer mirar.

En estos días, el mismísimo Gila debería de variar uno de sus monólogos “…Si no aguanta una broma, que se marche del pueblo.

Y deberemos irnos los que practicamos ese humor. Y, quizás, la solución la tuviera otro humorista, éste para variar, donostiarra, y de derechas, Álvaro de Laiglesia, cuando creó en su relato “Los que se fueron a la porra”, un pueblo cercano a Madrid, La Porra, en donde vivían la mayoría de artistas incomprendidos…


Ahora, y ya para terminar, todos esos que practican lo políticamente correcto, si se quedan solos, la vida no se les va a hacer, ni más larga, ni mejor, pero se van a aburrir, “una jartá”. Porque la culpa, siempre la tienen los demás, y ahora, entonces, ya no estarán.

*FOTO: DE LA RED

domingo, 5 de febrero de 2017

CORTARLE LOS PIES A DANI ROVIRA, NO ES LA SOLUCIÓN


Sería digno de comprobar si desde que han aparecido las redes sociales ha disminuido el número de visitantes a los psicólogos. 

Este vecino está convencido de que sí, de que muchos utilizan las redes, especialmente Twitter, porque Facebook, en teoría, es menos anónimo, para soltar todo el lastre que lleva dentro, y que se lo quiere endiñar al vecino, en especial si éste es famoso, que no nos equivoquemos, aunque tampoco serviría de excusa, no tiene por qué ser millonario.

Ayer, y este vecino se hizo eco de ello, en el anterior post (http://patxipe.blogspot.com.es/2017/02/el-boicot-como-truco-naif.html), ya se comentaba que la gala de los Goya al parecer se presentaba calentita, con un grupo que invitaba al boicot por, estaba en el aire, el bien de España.

Hoy voy a hablar de esa gala, pero no quiero llevar a engaño, no voy a comentar ni los premios, ni si estamos  de acuerdo o no, sino más bien del envoltorio, de lo que se veía  y te sugería.

Acabo de comprobarlo. Si buscas en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, el significado de “austero”,  viene una foto de la Gala de los Goya 2017.

Ante una gala tan austera he llegado a pensar hasta que la orquesta no tocaba, y era playback. De todas maneras, ha quedado claro que a Dani Rovira le han debido de pagar por palabra dicha. Por eso, el por qué de que le hayan dejado prodigarse tampoco.

Quizás el llenar el escenario durante toda la gala con  La Film Symphony Orchestrafuera para alejar posibles ansias de los guionistas de la misma, con llenar huecos con bailarines, siempre recordaremos esa especie de examen de claqué que en su primera edición, como presentador de los Goya, pasó el Señor Rovira.
A entender de este vecino del mundo, la gala estuvo no sé si un poco desangelada, pero sí que se demostró que se iba “solo” a entregar premios.

Se introducía,  agasajaba, a los presentes, durante unos dieciséis minutos a la gala, con un brillante-como-siempre Dani Rovira,  se daban agradecimientos de parte de los premiados por el premio recibido, que era lo que menos había durado, y… a otra cosa mariposa, es decir: Adiós y buenas noches.

Ayer se contaba con, y que se entienda, por favor, a este vecino del mundo, el inconveniente de que la Presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, Ivonne Blake (toda una institución cinematográfica andante)no domina bien el castellano,  y su mensaje era lento. Estuvo bastante bien solventado con la idea de que la acompañara el Vicepresidente, Mariano Barroso, quien “soltó” la mayoría del discurso.

Y llegó el único premio que tenia ganador, ganadora en este caso, determinado desde antes de comenzar la Ceremonia: Goya de Honor, y la Señora Ana Belén demostró, desde el primer segundo, que había dos maneras de hacerlo: la corta y la larga. Y tras escoger la larga, optó además por demostrarnos, que era una buenísima actriz, ejerciendo más de una Gloria Swanson en "El crepúsculo de los dioses" (Sunset Boulevard),  sabiendo, y saliendo a demostrar, que era la reina de los tiempos y las pausas, hasta pidió un vaso/botella de agua. 

Sinceramente, este vecino del mundo se acordó, y lo echó de menos, del discurso, hace tan sólo dos años, de Antonio Banderas, que también requirió su tiempo, pero que para este vecino resultó mejor. Llegando a la conclusión, de que Doña Pilar Cuesta no se besó ella misma, porque no llegaba. Como hubiera dicho el Señor Bárcenas: una auténtica sobrada.

Y… poco más. Añadir, quizás, que si hacen un homenaje a los fallecidos, como todos los años, y me parece una idea excelente: ¿Por qué, durante la realización televisiva, le dan más importancia al músico que “ejecutaba” más las imágenes que la música, visto los resultados? No se veían ni las imágenes, ni la identificación de los fallecidos. Un despropósito.

Ya para terminar, y por elegir un modelo de dedicar un premio, y para los malpensados, o bien-pensados, no me quedaré precisamente con uno de los agradecimientos más cortos, pero sí con uno de los que sonó a más verdad, y, visto lo visto, totalmente improvisado: Goya a la mejor Actriz revelación, Anna Castillo, por su gran trabajo en “El olivo”.

El futuro del cine español es excelente. Eso sí, si no pensamos que todo el mundo está forrado, ni seguimos llamando, como ayer, al boicot. Y sobre las futuras galas, una realidad, las ceremonias duran un tiempo, y el que tenga prisa, pues... muy sencillo, que no vaya, ni vea, la ceremonia.


Otra sugerencia: este vecino del mundo le hubiera dado más cancha, ya que estaba contratado para ello,  a Dani Rovira, es un seguro para cualquier ceremonia, y la de ayer resultó un poco encorsetada. Y no fue la culpa del malagueño. Por cierto, el día que dejen de contratarlo para ello, aunque sea dentro de veinte años, los mismos de siempre, aunque ya mucho más viejos, le estarán esperando para recordarle que Manolete murió por su culpa.

*FOTO: DE LA RED

domingo, 18 de diciembre de 2016

SOLO LOS VENCIDOS SE ARRASTRAN (...A ESTAS ALTURAS DE LA PELÍCULA)


Ha caído en mis manos, he tenido la suerte de poder ver (uno tiene amigos con posibles) una película de la última hornada, pero que pasó más bien desapercibida durante su periplo, por las salas de cine. Y como este vecino está convencido del poder del boca a boca, va a romper una lanza, e incluso el incomprensible silencio para que la gente mueva su trasero y compre una copia, o la alquile en los lugares habilitados para ellos. ¿Por qué? Porque cuando menos es una película interesante; en mi opinión particular: más que eso. Y a los que nos gusta el cine nos debería preocupar que los que lanzan un producto al mercado, no ya que se hagan millonarios, sino que cuando menos puedan sobrevivir, e incluso algo más, para que puedan continuar con su oficio de contar historias…

 
Hablamos de una película argentino-española, y no al revés, ya que por de pronto “huele” a Argentina por los cuatro costados: “Al final del túnel”.

 

El argumento, que te dejará clavado en tu butaca, o en el sillón de tu casa, tiene como protagonista a Joaquín que, punto importantísimo, está en una silla de ruedas y, como iremos viendo, consecuencia del drama familiar del que viene. Su casa, prácticamente la mitad, o más, del decorado de nuestra aventura, es triste, descuidada y sucia, e iremos comprobando que conoció tiempos mejores. El triste y continuo silencio es roto por Berta, bailarina de striptease, que junto a su hija Betty, aparecen, en uno de los peores momentos personales de Joaquín, como respuesta a un anuncio que puso para alquilar una habitación, y del que pretende desdecirse. Su presencia alegrará la casa y la vida de Joaquín, se supone, aunque con lo que está aconteciendo, a los espectadores nos traerá más nervios, porque una noche, trabajando en su sótano como informático, Joaquín escucha un debilísimo ruido. Nos daremos cuenta entonces de que una banda de la peor calaña construye un túnel, que por esas casualidades de la vida, y del guion, pasará bajo su casa, con la intención de robar un banco cercano.

 
Es curioso lo de este thriller. Te deja agotado, como agotado quedan la mayoría de los personajes, empezando por un inconmensurable Leonardo Sbaraglia. Aunque su marco, el decorado de la película, son más bien unas pocas estancias, la carga que tiene el argumento y lo que discurre en ellas, hace olvidar persecuciones de coches y explosiones varias de otras películas. Porque el problema, siempre hay uno, transcurre entre personas, y las de esta película están minadas. En cualquier momento sabes que van a explotar, todas y cada una de ellas.

 

Hay un altísimo nivel interpretativo, como ya comentado, con un en estado de gracia, Leonardo Sbaraglia, que para no poder andar, no para, en un continuo alarde físico, dejándonos a todos al borde del infarto. Los malos, son todos de dar de comer aparte:  Pablo Echarri, a su vez en labores de producción, Javier Godino,  Walter Donado, y un Federico Luppi en un papel más que resultón.

 

Lo de Clara Lago merece un párrafo aparte. Su perfecto acento porteño, dicho por los mismísimos porteños, acentúa aún más su esfuerzo por hacer suyo un papel que dista años luz de la imagen que hasta ahora tenemos de ella. Pero de eso trata “actuar”, de romper moldes, de sorprender. Y Clara Lagos una vez más nos sorprende, especialmente para los que seguimos su carrera, y evidentemente la hemos vista pasar de niña a mujer, y ahora a madre, aunque un tanto peculiar. Me da la impresión de que si ella quiere al menos, en muy poco tiempo, ya ha empezado, se la van a rifar en el extranjero. Aunque ella, Clara, ha dado muchas muestras de tener los pies en el suelo, y eso ya es una garantía.
 


El guion y dirección es de un Rodrigo Grande atinadísimo como director, que ha puesto a punto cada uno de los instrumentos para que la sinfonía suene aunque algunas veces sus notas nos pongan muy nerviosos, e incluso nos incomoden. Entre sus directrices, y la ocre y oscura fotografía de Félix Monti, la cinta tiene un punto de teatro, de obra en sitio cerrado, aunque haya escenas rodadas en Tenerife. Porque no hay que olvidar, y no voy a dar pistas, que mientras la mayoría de los personajes se pueden mover como resortes, alguno quizás necesite de la palabra para utilizarla como arma de defensa, que se presenta, además, con extremada contundencia…

 
 Una película que puede que no sea una obra maestra, de hecho no lo es, pero cumple perfectamente con el objetivo de toda película que se precie: hacernos pasar un rato alejados de este mundanal ruido, y en este caso alegrarnos, al final, de seguir vivos y sin ninguna mancha ni de polvo ni de sangre; y secos, que tiene su aquél, especialmente con la cantidad de agua que al terminar la película habremos visto…



Si en algún momento se puede vislumbrar algo del engranaje que nos llevará al final, tampoco importa, porque eso nos ayudará a respirar un poco, sabiendo que por lo menos hay alguna esperanza.

 

Por cierto, y ya para terminar, es una pena que aunque tenía 19 candidaturas a los Goya, no hayan llegado como finalista en ninguna. Más que nada porque se le hubiera brindado, posiblemente, otra oportunidad para un nuevo periplo por las salas de cine, y esta vez, seguro, que hubiera tenido más éxito. Se lo hubiera merecido.
 
*FOTO: DE LA RED

sábado, 7 de mayo de 2016

SINCEROS, PERO NO TANTO




Llevamos una época que con respecto a la libertad de expresión, como se dice vulgarmente en mi pueblo, nos la tenemos que coger con papel de fumar. Y hoy no me refiero a esa llamada ley mordaza, sino a esa costumbre que tenemos en respetar al famoso siempre que sea políticamente correcto.  En cuanto habla abiertamente, y más de un espectador, incluso, las reconocería también como opiniones suyas vertidas en su ámbito familiar, se le da "leña al mono". Quizás, en el fondo, el oyente no las tolera porque ese dardo ha caído en el mismo centro de él como diana, porque se ha sentido reconocido en las protestas.



Hace unos meses, y por haber salido en El hormiguero, felices y con las defensas de sus comentarios bajas, Dani Rovira y Clara Lago, especialmente ella, fueron vapuleados en las redes sociales. Solamente por quejarse de que a mucha gente no le importa ni la hora ni el momento para pedir cuantas fotografías quieran sacarse con una de las parejas de moda, y sin dar las gracias por ello, ni apenas dirigirles la palabra.


Y casualidad, más recientemente (hace unas dos semanas), y en el mismo programa le ha ocurrido lo mismo, a Úrsula Corberó, por hacer un comentario muchos opinarán que desafortunado. Este vecino opinaría que cuando menos fue valiente, sincero y personal. Porque solo hablaba por ella cuando comentando una visita suya a Cuba dijo que los cubanos son unos pesados. Ella se refería, claro está, por tenerlos como moscones. Cuando todos sabemos que a Doña Úrsula por estar como está, terriblemente bella, eso le ocurrirá en Cuba, y en mi pueblo, si va, porque todo español sin necesidad de ser navarro o maño, lleva dentro a un “pequeño brutico”, que mitad por timidez  y mitad por no quedarse corto se pasa de frenada.


Queremos que la gente famosa sea dicharachera, sin respuestas repetidas y amaneradas, que dé juego, pero eso sí que no se pase ni un pelo, porque sólo nosotros nos podemos desmadrar en nuestra intimidad, como Aznar hablando catalán. Y a los famosos cuando hay luz y taquígrafos si se pasan, pues eso, “leña al mono que es de goma”.  Y eso nunca es verdad, es de carne, hueso y sensibilidad, a la que muchas veces nos importa un pito dañar amparados en la multitud, aunque solo sea en forma de opinión, pero eso sí tan afilada como el canto de una piedra.


¿En realidad queremos opiniones puras y duras, o solo las políticamente correctas y  que no dañen a nuestro postureo como juez y, la mayoría de las veces, parte?



Sigamos dando caña a troche y moche, en este caso es un decir, y esperemos que no al propio blog, y solo oiremos propaganda pura y dura sobre el producto que es lo que en el fondo les ha llevado a estar ese día en tal o cual programa. Y entonces, como poco, nos vamos a aburrir “una jartá”.


*FOTO: DE LA RED

domingo, 21 de febrero de 2016

CLARA LAGO Y SU GRAN PECADO EN LA CIUDAD SIN LEY



Para variar, y porque en realidad es mejor para aclarar el asunto que hoy me mueve, e incluso diría que me conmueve, debo de empezar por el final, o por uno de los finales, porque en una historia todavía abierta, puede haber muchos finales dependiendo de en qué momento lo des por finiquitado.


A media tarde he leído un tweet en el que unos que se definen como portal líder en televisión, y que no dudo que lo sean, han puesto el siguiente tweet: “¿No sabes por qué Clara Lago es tendencia/trending topic? ¡Mira la que ha liado!


Si este vecino del mundo cree a pies juntillas lo escrito, se tiene que decantar porque Clara Lago,  y teniendo en cuenta lo templadas de sus declaraciones habitualmente, se ha debido de volver loca y ha hecho de su capa un sayo insultando a diestro y siniestro.


Tras investigar el asunto, resulta que el gran pecado de la Señorita Lago ha sido defender a Dani Rovira, a su vez, su pareja sentimental, en esa especie de linchamiento que ha sufrido desde la noche de la Gala de los Goya, en un artículo de opinión en “El País” de hoy titulado “Ciudad sin ley” (http://cultura.elpais.com/cultura/2016/02/19/actualidad/1455887855_946463.html).


Quizás todo empezó el día en que Dani Rovira comentó: “No me ha merecido la pena presentar los Goya”, declaraciones motivadas por todo tipo de críticas, descabelladas muchas de ellas.


La actriz, en el citado artículo, reflexiona sobre los insultos y desprecios sufridos por el actor Dani Rovira tras presentar la última gala de los Premios Goya. Pero en realidad, y lo dice ella, eso ha sido  el detonante para reflexionar de una manera más profunda sobre algo que, lejos de ser un hecho puntual, sucede con más frecuencia de lo que pensamos.


No se queja de las críticas, porque si son constructivas nos pueden ayudar a mejorar y a crecer. Pone el énfasis en los  “haters" u "odiadores" en las redes sociales, e incluso en los ya más conocidos “trolls”.


Clara se pregunta: ¿Por qué tanto enfado? ¿A qué responde tanto odio? Entiende que tengamos distintas opiniones respecto a algo, y si se argumenta de una manera crítica pero con educación no hay ningún problema. Ahora bien, y se sigue preguntando, la falta de respeto y el desprecio gratuito ¿a santo de qué?


Si dicha persona es "famosa" todavía parece que mejor, pues la impunidad para cometer la agresión se eleva automáticamente, según ella, al cuadrado. En realidad, es lo que muchos piensan, algo así como que los insultos van en su sueldo.


Sigue diciendo que existen muchos tipos de violencia y la que se sufre por las redes sociales es una de ellas.


Como dijo David Trueba, y por resumirlo de alguna manera “Dani Rovira mira demasiado en Internet". Y en esas declaraciones, y esto ya es cosecha de este vecino del mundo, hay que incluir también a Clara Lago.
Ya para terminar el articulo, ella se pregunta: ¿quién hace las normas? ¿Por qué se puede censurar una fotografía de un pezón (femenino, que no masculino) en Instagram y sin embargo se permiten este tipo de agresiones virtuales?


En realidad, a la Señorita Clara Lago le debería de servir el cómo este vecino del mundo ha comenzado hoy este artículo, porque la gente utiliza sus opiniones en las redes sociales, para vender su producto, su pensamiento, su minuto, o sus 140 caracteres, de gloria. 


Lo mismo que, como relatado, hoy en la red se decía la que ha liado Clara Lago por twitter, cualquier día nos enteraremos de que a alguien le ha dado la chaladura de ir a la farmacia y comprarse 20 unidades de dos metros cada una de esas tiras adhesivas en cuyo centro tienen un apósito esterilizado para colocar sobre las heridas, lo que viene siendo las bien conocidas “tiritas”, en lugar de decir que le han molido a palos unos desaprensivos, y para cubrir sus heridas ha tenido que comprarse veinte cajas de tiritas. Se habla del "resultado", como si fuera el "origen".


En realidad, y en la humilde opinión de este vecino del mundo, cuanta más crisis, más escasez e injusticia, “la mala leche” se va acumulando, y como en una rueda, en lugar de "favores", la mala “milk” se va repartiendo para todos. Y si a esto le juntamos el minuto de gloria, no es lo mismo insultar al vecino del tercero, que a un famoso que además está en la cresta de su ola, y si se cae o si se mosquea, como ha ocurrido esta vez, la repercusión es mayor.


En este tipo de casos sí creo que es mucho más útil esa frase que dice “El mayor desprecio es no hacer aprecio”, pero tanto Dani Rovira como Clara Lago, fuera de sus profesiones, y gracias a las alas que les da su juventud, intentan cambiar este mundo al menos en lo poco que esté en sus manos, y hasta que tristemente lleguen a la conclusión de que “es imposible” (y si no llegan a ella, mejor que mejor), sufrirán y mucho al oír cosas que les agravian , porque a muchos además no les interesa calmarse, ya que de esa manera, dejan parte de su frustración fuera.


Es una pena que hoy en día gusten más parejas del pelaje “buen chasis y encefalograma plano” pero con la cara radiante en programas del tipo “Hombres, mujeres…” y que su máxima preocupación sea que el canalla o la canalla de turno les haga caso, y la ropa que se pondrán mañana.



Además de lo anterior, conviene recordar que las mujeres guapas, inteligentes, y con los pies en el suelo, dan miedo, mucho miedo, por aquello de que los demás podemos no estar a la altura, y tener un gatillazo, cultural, que es peor, en cualquier momento. Porque siempre será más fácil, y contundente, insultar que explicar el teorema de Pitágoras, siempre que el tal Pitágoras no sea el delantero centro de un equipo de fútbol, de esos de moda.

*FOTO: DE LA RED

sábado, 28 de noviembre de 2015

NO, CLARA LAGO NO ES UNA GEISHA


No por ser muchedumbre, y opinar lo mismo, se tiene razón.

En las redes sociales hay de todo. Y en especial prevalece el anonimato, el tirar la piedra y ocultar la mano.

Lo de esta semana, victimizar a una persona que aparentemente cae tan bien, como Clara Lago, por su aparición en “El hormiguero”, de Antena 3,  no me ha parecido nada bien.

Este vecino del mundo vio sus declaraciones y le parecieron de lo más coherentes. Ni por un momento me imaginé que “la cosa” iba a tomar estas dimensiones, ni que tuvieran que salir colegas a la palestra, cosa que me parece loable, para ayudarla moralmente.

Otra cosa es que muchos de los que luego le mandaron mensajes hirientes vía twitter, u otros, se dieran por aludidos ante una manera de actuar para sacarse una foto, la suya, la de ellos, que les parece tan “normal”.

Normalmente, nosotros somos nuestros mejores amigos, otra cosa es que siempre tengamos razón en nuestro comportamiento, pero “ahora me saco una foto con “ese” porque me apetece, porque yo le doy, de vez en cuando, dinero a él, y le entro si quiero como un elefante en una cacharrería”, no está bien, y nunca lo estará

Imaginaros que por casualidad os parecéis a alguien, y de un día a otro, al margen de lo que supondría de novedad para vosotros, se sacan contigo cien fotos. ¿Estarías hasta el gorro?

El oficio de la Señorita Lago es actuar y recrear el personaje para el que se le paga, no el de convertirse en geisha sumisa de nuestros deseos, aunque solo sean obtener de ella una foto, o dos, por si acaso.

Ella podía incluso ser hasta cruel, y solo pidió a instancias del presentador, Pablo Motos, que la gente antes de sacarse la foto, con ella o con el Sursum Corda, bien  conocido, por cierto, en todos lares, se lo pensase. Y eso, parece, que ha escocido. Claro está que parece que lo que molesta es lo de “pensar”, recapacitar.

He visto la manera de actuar de muchos “capturadores de momentos”, y la mayoría lo hacen sin el menor rubor, se ponen delante, muchos sin dirigirse al famoso, y se sacan una foto. Por cierto, olvídate del "gracias".

Da la impresión de que lo que hacen es parar, en una moviola gigantesca, la vida del conocido, y “ahora me brindas medio minuto, o lo que haga falta, de tu vida, porque yo me lo merezco, porque soy el rey de mi casa, porque alguna vez he pagado por ver alguno de tus trabajos”.

Este vecino del mundo es hijo de esa época en la que solo existían cámaras de fotos analógicas. Tardabas días en terminar un rollo, y otros tantos en tener las fotos en papel.

Nunca, nunca, he sacado fotos a actores que yo he admirado, ni a los otros tampoco, y que por cosas de la vida, al pasar tres años en Londres, he tenido posibilidad de cruzarme con gente como: David Hemmings, Terence Stamp, Bob Hoskins, Edward Fox, Sissy Spacek, Alan Bates, Ian Ogilvy…, y nunca, nunca, he querido inmortalizar el instante. Porque no quería robarles segundos, y a la vez quería disfrutar del momento, respirar el mismo aire y aprenderme detalles, de ellos, del momento. ¿Que la gente no te cree? Sí me creen, y de lo contrario peor para ellos.

Ha hecho mucho daño ese pensamiento/cultura de que “el cliente siempre tiene razón”. El cliente tiene razón…, cuando la tiene. Por esa regla de tres, “si tú pagas”, quiere decir que desde tu óptica la otra parte es una especie de “prostituta” que ni puede opinar, ni siente, ni padece.
Aparte de que en este caso, y en cierta manera, hay un componente de machismo: chica joven que no sabe, y no debe de opinar, ¿o no?

Pues qué queréis que os diga, uno tiene su corazoncito y durante ese programa, estuve más atento a las muestras de cariño, si las hubiere, entre Clara y Dani, para comprobar si su romance continúa. Y su romance continúa. Y me alegra por ello, y porque este año me brindaron la mejor gala de unos Goya que fueron más de sentimientos que otras veces. Él, Dani, estuvo como profesional, de 10 sobre 5, y ella con una humanidad y candidez que alumbró a todos. Pero todo eso ya lo comentó este vecino del mundo en su momento (http://patxipe.blogspot.com.es/2015/02/gala-de-los-goya-2015-lluvia-de.html)

¿Lo demás? Puro egoísmo nuestro y pintarlo de mil excusas.

Por cierto, Clara, no debías haberte disculpado, porque no has hecho nada más que dar una opinión, la tuya. Las salidas de pata de banco han venido con un aparente atolondramiento detrás de la cámara de un móvil por aquellos, que en realidad, sólo se miran así mismo. Eso lo han hecho otros, que además creen que la mejor defensa, la suya, es un ataque en toda regla.

Lo dicho, puro egoísmo, e incluso envidia, y pintarlo de mil excusas.

*FOTO: DE LA RED

domingo, 8 de febrero de 2015

GALA DE LOS GOYA 2015: LLUVIA DE IMÁGENES Y UN BESO


Antes de nada, este vecino del mundo tiene que decir que el que pretenda encontrar una crítica, sobre si las películas premiadas o no premiadas merecían tal honor, o ha sido una gran equivocación, es mejor que buscan en otros medios, porque aquí se van a encontrar unas cuantas anotaciones, pensamientos, sensaciones, tomadas a vuela pluma, durante la Gala de los Goya 2015, que tuvo lugar ayer por la noche.

No entraré a valorar los modelitos tanto de ellas como de ellos, solo diré que en la mayoría de los casos siempre sirven para definir más a la persona/personaje. Y ante el desfile de famosos, odio decir “celebrities", este vecino siempre se hace la misma pregunta ¿En muchos casos las ropas/joyas/zapatos serán prestados por las mismas casas? Y es que ante el oropel del cine, ser famoso no significa estar forrado, y dudo que muchos/as se puedan permitir el lujo de estrenar un traje nuevo para tantas galas como muchos van. Sino a más de una o de uno deberíamos de cantarle ese famoso cuplé, “La chica del diecisiete”, que dice “de dónde saca pa tanto como destaca”.

Este vecino es un gran aficionado al mundo del espectáculo, y uno de los fundamentos de toda gala que se precie es que debe de ir “in crescendo”, y sin embargo, ayer, en la gala de los Goya, ocurrió lo contrario.

Tras el popurrí inicial de canciones, se acabó con esa especie de himno que ya es “Resistiré”, con todos los que iban de alguna manera a intervenir en el acto. Una especie de carta de intenciones ante ellos mismos, y al representante del gobierno, el Señor Wert, que dejó a los mismos académicos totalmente impresionados y callados. Todo lo que viniera detrás, solo iba a hacer bajar la intensidad del acto.
Este vecino del mundo cree, y quedó patente ayer, que esa canción, ese himno, tiene que ser adoptado para todas las Galas de los Goya, y se debería de cantar de pie y a capela al final del acto.  No hay un broche de oro mejor.

Por lo demás, en la gala ocurrió lo de siempre, demasiadas dedicatorias y tiempos muertos por parte de los agasajados, que dieron al traste con las buenas intenciones del maestro de ceremonias, Dani Rovira, que estuvo muy bien, demostrando con cada gesto lo buena persona que debe de ser, mimando en cada segundo a cada uno de los nominados.

Aunque el Señor Rovira, en un alarde de humor interpretativo, demostró que un minuto da para mucho, y que muchos nos lo llegamos a creer, la cabra tira al monte, y los premiados siempre se miran y se mirarán al ombligo. También quedó patente que al Señor Rovira no le importa arriesgar  en todo lo que sea espectáculo, y quedó más que claro en ese trio de claqué, junto a un auténtico profesional y cuyo nombre se me escapa, y a Adrián Lastra, otro joven talento curtido en más de un musical.

Dos momentos muy importantes de la ceremonia, y ambos plasmados en una “lluvia de imágenes” fueron el resumen de películas del Señor Antonio Banderas, Goya de honor a toda una carrera, y las imágenes de la gente relacionada con el séptimo arte que ha fallecido en este último año. Salvo los más conocidos, y que en su momento la noticia de su fallecimiento nos pudo impresionar, el mismo hecho luctuoso es una metáfora de lo que es el cine, un remedo de la vida en la que el actor solo es una herramienta al servicio de una trama, y que una vez terminada ésta, el actor/maquillador/técnico desaparece en el mejor de los casos tras el telón de cualquier cine de barrio.

Todo el mundo se estará quejando hoy, de lo largo que fue el discurso del Señor Antonio Banderas, y estoy de acuerdo, pero hay que añadir que quedó patente la seriedad con la que el actor de Málaga se lo había tomado. Hizo una especie de testamento cultural propio, más digno de un premio Príncipe de Asturias, que de un Goya,  pero es un signo de la seriedad con la que el Señor Banderas se toma cada paso que da.
En la Gala de ayer me ocurrió lo mismo que en la final del mundial de fútbol de Sudáfrica, que estaba más atento a un posible beso, que a la mayoría de lo premios. En Sudáfrica fue entre Casillas y su novia Sara Carbonero,  a los que se les había dado todo tipo de palos, y que parecía que si no se ganaba el mundial era por su culpa. Ese beso fue una especie de varapalo a todos los agoreros que intentaban curar una herida que todavía no se había producido.

El beso esperado de ayer, y que también se dio, fue entre Clara Lago  y el presentador del acto, Dani Rovira, cuando esté fue premiado como “Mejor actor revelación”. Y me gustó, y mucho. Porque siempre se les ha tachado de, digamos, que “estrechos” con la prensa, intentando no expresar sus sentimientos, y muchas veces tildándoles como auténticos bordes. Y, ayer, en ese beso quedó patente que son dos personas que se quieren, pero que no quieren vender sus  vidas con algo que es ajeno a su “negocio”, que es el de ser dos cómicos, y muy buenos, por cierto.
Por lo demás en cuanto al reparto de premios, quedó claro que este vecino estuvo muy acertado en el momento de hacer el comentario a la película “Ocho apellidos vascos  (http://patxipe.blogspot.com.es/2014/03/euzkadi-tiene-un-color-especial-estas.html), hablando de que tanto Carmen Machi, como Karra Elejalde, pudieran tener muchas posibilidades ante unos Goya que entonces todavía estaban muy, muy, lejanos.

El Goya a Nerea Barros es totalmente merecido, por su actuación contenida y más que mostrada sugerida, de una madre ante un drama familiar en “La isla mínima”.

Aunque este vecino del mundo no ha podido ver todas las películas nominadas a la mejor película, he de decir que en mi opinión, “La isla mínima” es un peliculón,  y tiene el poder de dejar un regusto amargo, un poso inquietante que no deja que la olvides. Mientras, “El niño” es un buen ejemplo de película taquillera, bien hecha, resultona, y técnicamente perfecta. Dos muy buenas películas y dos maneras diferentes de ver el cine.

Resumiendo, una Gala muy, muy larga, pese a los esfuerzos de un maestro de ceremonias, Dani Rovira, que estuvo excelso, para comérselo, como presentador y como persona ¿Para cuándo un late show en televisión, para una persona, Dani Rovira, que tiene una gran credibilidad? Por lo demás, los premiados bastante acertados, y que servirán de publicidad para que más de uno vea películas que no vio en su momento.

*FOTO: DE LA RED

jueves, 20 de marzo de 2014

EUZKADI TIENE UN COLOR ESPECIAL (...A ESTAS ALTURAS DE LA PELÍCULA)

Para no andarnos con rodeos, “Ocho apellidos vascos” va a ser, sin ninguna duda, la película española más vista de la temporada, y la de más recaudación en su primer fin de semana de la historia.
Se nos cuenta la odisea en Euzkadi, de un sevillano que lucha por conquistar a una joven a la que acaba de conocer por unas pocas horas en Sevilla
No es una gran película, y su guion no es redondo, pero todo eso, en realidad, a quién le importa. Sus guionistas, Borja Cobeaga y Diego San José siguen la estela de aquel programa en el que intervinieron muy activamente, “Vaya semanita”, y se ríen con nosotros (los vascos), de nosotros (los vascos).
Al comienzo de la película, los primeros acontecimientos, al menos en el caso de este vecino, le hacen acordarse de aquella vieja canción infantil, “Vamos a contar mentiras”, y entre mentira y mentira se sugieren, pues no se cuentan, grandes verdades.
Los bellos paisajes de Argoitia, el pueblo ficticio en el que se desarrolla la trama, en realidad equivaldrían a un parque temático del pueblo perfecto vasco, y servirían además de tarjeta de presentación de Euzkadi en cualquier feria turística. Argoitia, en el argot informático sería un copiar y pegar de varios paisajes de Zumaia, Getaria y Leitza.
Dani Rovira, en su debut cinematográfico, nos encandila con su inocencia y su amor arrebatador  por una joven vasca, lo que le hace dejar su hábitat sevillano para intentar su particular conquista en “las Vascongadas”.
Clara Lago, por momentos muy parca en expresiones,  interpreta a una joven vasca abertzale de manual, que quiere ocultar a toda costa sus sentimientos.
Y aunque los próximos “Goyas” todavía están muy lejanos, tanto Karra Elejalde como Carmen Machi, inconmensurables en sus respectivas interpretaciones, ya se presentan como serios candidatos al actor/actriz secundario. A destacar, por cierto, ese amor que se le escapa a borbotones, al personaje de Karra Elejalde, por su hija, tras esa caricatura de hombre duro y lejano. También es de destacar la breve intervención, pero muy diferente a todo lo que nos tiene acostumbrado, de Aitor Mazo, en el papel de cura vasco, de esos de los de toda la vida.
Emilio Martínez-Lázaro dirige con mano segura una película que no quiere que nos la tomemos en serio, por eso tanto los dos territorios, el Norte y el Sur, son tratados a modo de caricatura, pero con mucho cariño. A  destacar la apoteosis final a modo de “Cine de barrio”.
Con esta película se cumplirá también, lo que pasa con los grandes acontecimientos de la Historia, que siempre recordarás lo que estabas haciendo cuando ocurrió, y en este caso es reír y reír, sin ningún tipo de complejos.

*FOTO: DE LA RED