domingo, 29 de diciembre de 2013

ALEJANDRO SANZ Y ELDORADO

No somos muy dados a hablar bien de la gente, y mucho menos de hacer homenajes privados y sentidos. Sin embargo, hoy, y a mis “cincuentaytantos”, me ha dado por hablar bien de alguien, porque me apetece y me parece justo. Espero que no sea ni debilidad emocional, ni primeros síntomas seniles.
Este vecino no sabe si Alejandro Sanz hace música para masas o solo para sus estrictos seguidores, aunque muy probablemente lo hace, como este vecino con su pintura, porque le pide el cuerpo expresarse. Por eso hay canciones suyas que te enganchan. Y no me voy a referir a uno de sus temas más famosos, que también, sino a un trabajo que al oírlo, más que una canción es una auténtica banda sonora, que descubrí más bien por casualidad, “Labana”, y es una especie de homenaje a La Habana, esa ciudad que representa tanto y por tantos motivos.
Personalmente, es un lugar al que no he ido, y siempre he querido ir. Quizás, no lo he hecho, por aquello de que querer es poder, por lo mismo que uno se imagina el cielo, y luego seguramente éste no existe. Todos, quizás unos más en secreto que otros, tenemos nuestro Eldorado particular, en el que ponemos todos nuestros sentimientos, sueños y ensueños, aún a sabiendas de que no va a poder ser, pero es una manera de seguir vivo y despierto, soñando.
Alejandro Sanz, en esta canción ha cuajado un gran tema, uno más, y una autentica obra de arte, calentita, latina y con tintes de jazz caribeños, si es que el jazz caribeño existe. Y siempre he envidiado, y aquí no vale eso de envidia sana, porque la envidia es envidia sin tapujos, lo bien que se tiene que sentir un artista, como Alejandro Sanz, en uno de sus grandes conciertos, delante de miles de personas, que se mueven y sienten por una de sus obras. Eso sí que tiene que ser sexo del bueno.
Alejandro, si algún día llegas a leerme,  te admiro por ser sentimiento puro, y por tener el don de saber comunicarlo a los demás, pero, por favor, que no se entere nadie, porque el hombre se supone que tiene que ser duro, sin fisuras, y no saber de sentimientos, de esos de los que tú, debes andar tan sobrado.

*VIDEO: DE LA RED

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