miércoles, 18 de abril de 2018

SERRAT Y EL JARDÍN DE NUESTROS RECUERDOS...



Ayer viendo “El Hormiguero” porque sabía que iba a estar protagonizado por Joan Manuel Serrat, comprendí, una vez más, que los años pasan y las emociones también. Queda el recuerdo, y la comparación con el “ahora” que nunca resiste. Y siempre llega el momento de ¡Quién nos ha visto y quién nos ve! 

Como es obvio, este vecino del mundo ha remozado el dicho original con el fin de no poner el foco en Joan Manuel. Y digo Joan Manuel, porque me imagino que le pasará a la mayoría, Serrat es algo más que conocido para todos, es de nuestra familia. Porque va ligado a nuestra sangre, a nuestro crecer, a hacernos hombres, y mujeres (Ya sabéis que odio  el tener que recordar los diferentes sexos al escribir, por ser reiterativa la acotación, pero si no lo hago me imagino a mucha gente de uñas, y tampoco es plan).

Sinceramente, ayer a nuestro Joan Manuel sólo le faltó decir aquel recordado “He venido a vender mi libro”. Y entonces, no sabes si esa actitud demasiado conciliadora para un Joan antaño más claro, aunque ayer también lo fue en algún momento, tenía más que ver con sus finanzas, que con no intentar agitar más la actualidad.

Ayer, llámenme raro, que algo de eso puede haber, fue uno de esos momentos que me reiteran en preferir, si me lo preguntaran y hubiera posibilidad de ello, no querer la eternidad. Porque en esos momentos me convertiría en un coleccionador de posibilidades. Sí, porque en la vida siempre se te presentan posibilidades, ese tren que puedes coger, o no. Y los consiguientes pensamientos rumiados de si hice bien o no.

Normalmente se recuerda lo que se quiere. Y si con los recuerdos se sufre, porque son eso, recuerdos que ya no volverán, y lo negativo es mejor, al menos en mi caso, olvidarlo, no quisiera estar eternamente sufriendo, porque eso ya sería una especie de infierno en la tierra.

Ayer, porque ya los años no perdonan y al menos, si no más sabio, te hacen más juicioso, impregné mis tristes sentimientos del momento con el recuerdo, otro recuerdo, de que las canciones, letra y música, o letra o música, que de todo hay en la discografía de Serrat, son una manera de conseguir la eternidad  para su manera de ver y relatar la vida. Y eso ya no cambiará, ni se volverá, como ocurrió ayer incluso recordando las acusaciones de ser un facha, ni más conciliador, ni más diplomático.

Muchas veces me acuerdo del ejemplo que dio Greta Garbo viviendo sus últimas décadas en la sombra para que sólo se recordara al ídolo, o en su caso a la diosa, y no su decrepitud. Pero ahora parece, especialmente en “El Hormiguero”, que se lleva más ir a pasar el cepillo, ese de la Iglesia, se sea o no creyente, hasta el último momento, y eso conlleva, como mínimo, ciertos chascos o sentirse defraudado desde el lado de sus seguidores. Y eso también, al menos a las figuras de este país, les debería importar un poco.

Y es que ayer, después de ver a Serrat en “El Hormiguero”, sentí que alguien había entrado en el jardín de mis recuerdos y había pisado por aquellas zonas en las que nadie más debería entrar.

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lunes, 16 de abril de 2018

RETRATO EN NEGRO



En la época en la que ha surgido la “posverdad” a la verdad le han puesto los cuernos disfrazados de trenzas y peinados al revés.

Los niños ya no juegan al columpio intentando llegar a la luna, directamente  tripulan naves espaciales más allá de Orión y del blade runner de turno en su video juego pirateado.

En los días en los que continuamente al hablar en público se diferencian los sexos, a todos les espera la misma indiferencia.

Ahora que se ha inventado el master de línea blanca, no se puede pedir sueños inmaculados a almas torpedeadas mil veces con publicidad negra. La felicidad se dice que está sobrevalorada  para impedir que busquemos el Edén soñado. Ya no hay un solo muro, sino muchos y de diseño, por supuesto a pagar por el más pobre.

Sin un despertar que comience por reconocernos a nosotros mismos frente a nuestro espejo con un pensamiento libre y propio, no podremos distinguir a los "replicantes" disfrazados de Moisés en el viaje a su “nuestra-tierra-prometida”, y que está al otro lado de ese telón de nubes negras populistas que les rodea y que nunca han querido convertirse.

Respirar verdad cada vez es más difícil en un mundo en el que las niñas ya no desean ser princesas, sino a tener millones de seguidores en su Instagram, mientras en sus fotos siempre se perfilan con morritos amorosos ofrecidos a la nada. Y los niños, siempre más perdidos que ellas, quieren los televisores más grandes para verse un día triunfando en el equipo de fútbol que les llevaría al estrellato.  

Hay días en los que te despiertas buscando la luz, y otros, tristemente la mayoría, en los que ya te levantas con tus zapatos de bailar la música que los de siempre han decidido que se lleva, con los pasos de baile marcados de antemano.

Hay días que son noche y su banda sonora es la soledad. 

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viernes, 13 de abril de 2018

PABLO IGLESIAS Y EL AJEDREZ POLÍTICO



Si no fuera porque es perjudicial para ellos mismos, hay partidos políticos que son dignos de mención por la capacidad que tienen de auto-flagelarse.

Ahora que tanto el Partido Popular está más que confundido con qué hacer con Cristina Cifuentes, si regalarle un bosque para que se pierda o una colección completa de todos los masters que se ofrecen en España, y que Ciudadanos no sabe si dar un beso a Pedro Sánchez o dilapidar al P.P., a Pablo Iglesias le han entrado unas ganas terribles  de disfrazarse de un Charles Bronson de finales de los setenta como cuidador de la ley dentro de su partido y les amenaza, o mejor amenaza a un Errejón que intenta remontar su vuelo con un “Tonterías las justas” ahora que comienza a calentarse el fogón de las primarias de Podemos en Madrid.


Si el Clint Eastwood de Harry El sucio acojonaba apuntándote con una Magnum y su “alégrame el dia”, lo de Pablo Iglesias es más de profesor de barrio intentando poner orden en la clase, por cierto sin nada de clase. 

Ahora que va a ser padre parece que está intentando poner orden entre los suyos, porque el partido, eso dice él, es de todos, pero especialmente de él. Y si antes decía que él de ir iba con sus afines, ahora  dónde dije digo, le dice a Errejón que primero vas tú, y más tarde ya te llenaremos las listas con gente que nos convenga.
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En realidad, ahora le está haciendo a Errejón y los suyos, lo mismo que intentó hacerle a Pedro Sánchez al intentar estudiar un tripartito: Yo colocó a los míos en los principales ministerios primero, y luego si eso, ya nos ponemos de acuerdo.

Para ser un auténtico líder de izquierdas, derechas o centro, es imprescindible ir aprendiendo constantemente, y el Señor Iglesias en el ajedrez de la  política repite movimientos y desperdicia oportunidades.



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miércoles, 11 de abril de 2018

DESDE TUS OJOS, LETICIA



Hay días duros, como el de hoy, en el que un blogger, bloguero, o vecino del mundo tiene que obligarse a seguir vistiéndose por los pies, y no renunciar a sus principios, porque al contrario que Groucho Marx, no tiene otros, aunque tenga que replicar a Leticia Dolera, de quien opina que es una persona, y artista, muy interesante y luchadora en muchos campos; pero hay opiniones, vengan de donde vengan,  que se pueden convertir en obsesiones y ninguna obsesión es buena.

Se puede empezar luchando contra el machismo, que lo hay y mucho ahora mismo, y se puede acabar interviniendo la HISTORIA (así con mayúsculas) porque todo lo anterior visto con ojos del AHORA no resiste ni un minuto.

Lo mismo ocurrió hace un tiempo “luchando” contra el tabaco, que llevado al paroxismo quisieron hasta censurar las películas en las que se fumaba, con lo cual, y llámenme “tiquismiquis”, se hubiera acabado, entre otros, con toda la filmografía de Humphrey Bogart. O incluso, hubiera sido peor, acabar digitalmente con todo atisbo de tabaco en cada escena, con lo cual un actor apoyado en una barra sosteniendo un cigarro, cuando menos hubiera acabado, con ademanes pelín afectados. Eso, y sin mencionar, el dar besos al aire como substito de exhalar el humo.

La mayoría de las veces las cazas de cualquier tipo empiezan con obsesiones que se alimentan a través de nuestra mirada. Es muy probable que a una persona que lucha contra el machismo en todo, si le hacen el test de Rorschach, más conocido por el test de la manchas, se quejaría, quizás, porque todas las manchas vislumbran cuerpos de mujer desnudos.

Quizás, y sin el quizás, la lucha contra todo debería comenzar con uno mismo, y su entorno, enseñando a sus hijos, en igualdad de sexos y repartiendo todo tipo de tareas. Y ya se sabe, que hasta ahora al menos, el machismo lo han practicado en el hogar, las mismas amas de casa, enseñando unas tareas a la niña, y muchas veces nada al niño. Y es más, en muchos casos, dependiendo del trabajo de cada uno, la lucha por un ideal debería de comenzar negándose a hacer cosas que van en contra de sus principios por mucho que el guion lo exija.

No deberíamos empezar ahora buscando poemas machistas en temario escolar, porque seguro que los hay y los habrá, y con nombres muy importantes; más cuando luego luchamos por la libertad de pensamiento, de opinión y lo que sea, con el agravante de que no existe ningún sitio en el que expidan un documento en el que indique que todo lo que diga tal persona será acertado para la moral u opinión de otra. 

Un secreto: las grandes figuras, de lo que sea, también hacían, y hacen,  pis y cacas, y eso a pesar de hacerles imperfectos, también les hace… humanos.

Cualquier día, alguien, y si no al tiempo, dirá que una obra maestra, como el cuadro “Guernica” de Picasso, que está lleno de violencia, hay en él atisbos de violencia de género, y seguro que aportará pruebas, y se acabará con ese cuadro y con el arte que conlleva. 

Algunas veces dar pasos no significa que se avance, especialmente si el arte está como telón de fondo.

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martes, 10 de abril de 2018

UN DÍA DE LLUVIA Y TORTILLA...



Hoy me ha pasado al intentar tomar algo en un bar de un centro comercial en el que ya había realizado varias gestiones, mientras esperaba al autobús de vuelta, intentando resguardarme de un chubasco en toda regla.

¿Caballero? – Me dice la joven detrás de la barra  con una sonrisa que era pura interrogación. A lo que intento rellenar el hueco del silencio con un suave y picaresco: Primero de todo, cada vez que me llaman “caballero” me echo a temblar porque no estoy acostumbrado, y cada vez que lo oigo, tengo la sensación de que alguien intenta meter su mano en mi bolsillo, Y segundo: Un café con leche y un pincho de tortilla. 

Ella, muy en su papel continúa preguntando: ¿La leche, entera, semi… y muy caliente o medio?
Tras contestarle que semidesnatada y muy caliente. Me sigue preguntando: Y la tortilla… ¿de patata normal, con jamón, con queso, con tomate?

Tras decirle que de patata “normal”, me pregunta: ¿Con cebolla, con pimientos?
A lo que ya le he contestado con una sonrisa cariñosa: La próxima vez que entre en un bar, aunque sea bastante temprano (Eran las diez de la mañana) no olvidaré ir acompañado de mi abogado, porque… nunca se sabe.

Ella en ese momento ha actuado como si volviera tras años de haber sido abducida y ha cambiado su semblante convirtiéndolo en una sonrisa encantadora. A lo que he respondido, y seguro que se ha notado, porque en ese momento se había establecido una comunicación rondando entre la sinceridad y lo entrañable: Gracias por aparecer por tu ventanilla, te lo agradezco de corazón… Ella sólo ha podido sonreírme, y tras unos segundos ha añadido: Ya perdonarás pero ahora hay tantas variedades de todo, que esto funciona así.
Y yo le he contestado ahora con un tono deliberadamente cariñoso: Funciona así, a pesar de todo… Mientras ella movía su cabeza como señal afirmativa, nos hemos reído los dos.

Fuera seguía haciendo un tiempo de perros, pero dentro del bar había salido el sol de las buenas intenciones…

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sábado, 7 de abril de 2018

EL PARTIDO DE SU VIDA: KELLYS CONTRA M. RAJOY



Esta semana que está terminando (a ver si es verdad), se ha caracterizado, como este vecino decía en su último post, por mil y un telones, mil y un temas que se tapaban unos a otros. 

El inefable, por cansino, Puigdemont y su aventura por las Alemanias, Cristina Cifuentes y su búsqueda del master nunca visto, y la lucha de Reinas en la Catedral de Palma, se han repartido el botín de la atención mediática, en detrimento de las Kellys y su reunión con Rajoy.

Quien más, quien menos, ya sabrá que bajo esa denominación (ellas mismas quisieron que su asociación a nivel nacional se llamara así, por ser “las Ke tienen que limpiar”) se agrupan las camareras de pisos de cualquier hotel que se precie.

Este vecino del mundo está convencido de que es el gremio más incomprendido, porque está considerado como “molesto” por los mismos clientes. O porque vienen cuando todavía estás en la habitación, o por todo lo contrario. Porque, por ejemplo, te acabas de meter entre pecho y espalda una comilona que la única manera de resistirla es pegarte una siesta de pijama y orinal, y al llegar a la habitación te encuentras que tu “Kelly” sin apenas poder respirar, porque ya anda tarde, está terminando de “domar” tu habitación. 

Lo comprobé en su momento en carne propia, una habitación desordenada puede ser más peligrosa que un león en el atardecer de una sabana. En un frío y nevado Londres, en Enero de 1979, este vecino del mundo estuvo trabajando, durante un mes mientras encontraba otra cosa, como Kelly en Harewood Hotel, junto al museo de cera. Es un puesto mal pagado y siempre a contra reloj entre basuras y malas caras.

Y ahora, por lo que parece, es aún peor porque todo lo que se externaliza va no a peor, sino de cráneo, y las Kellys hace tiempo que lo fueron, amparadas por una ley de trabajo de magnitudes draconianas. 

Tienen que luchar contra el tiempo, atmosférico y el del reloj de la “jefa de pisos”, e incluso contra su propia salud mermada por el frío y la continua humedad por los usos y costumbres que tiene el dejar todo como los “chorros del oro”.  Por eso una de las cinco trabajadoras que se reunió en La Moncloa le mostró que iba “enfajada” para poder soportar las condiciones extremas a las que están sometidas, muchas de ellas además medicadas, como comentado previamente.

Hasta para recibir la atención mediática han tenido, las Kellys muy mala suerte, porque encalladas entre dos temas propensos al cotilleo, "el de la Cifu y el de la guerra de reinas", esperemos que M. Rajoy, haciendo una excepción en su normal proceder, recuerde las condiciones que le han relatado, y que según sus propias palabras, ignoraba hasta ahora.

El problema para M. Rajoy, y ya lo digo desde el principio, es que si toma cartas en el asunto, sus amigos, los empresarios, seguro que se van a enfadar porque van a tener que “apoquinar” y ese verbo nunca les ha interesado conjugar al restringido gremio de los jefazos.

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viernes, 6 de abril de 2018

LA SEMANA DEL TELÓN


Si una noticia detrás de otra se puede considerar como “cortina de humo” de la anterior, esta semana no sé si se puede considerar como la “semana del telón”, pero tanto a la Reina Leticia y sus dimes y diretes con su suegra, y a Cristina Cifuentes que no termina de poner orden en sus papeles “escolares”, les ha podido venir bien este nuevo giro de guion, como las series televisivas, en lo ocurrido con Puigdemont y la justicia en Alemania, para que les dejen un poco tranquilas.

Al parecer, y este vecino se entera mediante un diario digital  “La justicia alemana deja en libertad bajo fianza a Puigdemont mientras estudia la entrega a España y descarta el delito de rebelión”.

Y no sé por qué, llámenme malpensado, pero me he acordado de aquel día, aciago día, ya lo he contado hace mucho en estas mismas páginas, en el que por dos veces perdí, en la misma jornada, un autobús en el que estaba el primero en la cola. Y como iba con mi hija, de tres o cuatro años, y mi madre, que ya era una señora por entonces más cercana a los ochenta que a los setenta, y grupos de alemanes, no diré que maleducados porque ni nos miraron a la cara, decidieron  que no nos veían, debe ser porque todos nos sacaban de 20 centímetros para arriba y nos ignoraron.

Era en Tenerife, en San Bartolomé de Tirajana, más concretamente en Playa del Inglés. Allí aprendí que los alemanes, no sé si son muy suyos, o si te descuidas todo les pertenece, o una combinación de ambas cosas. También aprendí, y hablo de los años noventa, que aunque se las daban de ricos, en realidad ellos pagaban por tres semanas de vacaciones, lo que nosotros lo hacíamos por dos.

Alguien dirá,  que seguro que yo no estaba bien informado, o que ahora no está bien informada la justicia española, pero seguro que si en iguales circunstancias esos problemas los tuviera ahora el gobierno alemán, los gerifaltes germanos ya habrían conseguido doblegar la opinión de nuestro gobierno.

En momentos así, me acuerdo de esa gran obra nuestra que es Don Quijote, y le veo más vivo que nunca, esta vez campando por bosques alemanes, más refugiándose en la cerveza que buscando a Dulcinea

No hay manera de hacernos respetar, aunque conviene no olvidar todavía que no hay una decisión final tomada en esa nueva aventura de "Puigdemont ahora en Alemania", y que siempre puede caer un nuevo telón a modo de otra cortina de humo; pero miedo me dá, porque puede ser peor el remedio que la enfermedad.

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miércoles, 4 de abril de 2018

MOVIDA EN PALMA



Hay personas que cuando las conoces, aunque sea a distancia, como ocurre con los famosos, te pueden caer bien o mal, y realmente no sabes por qué. Quizás veas en ellos gestos, miradas, que adivinas como más cercanos a ti, o no.

Esto me ha pasado desde el principio, incluyendo su etapa como presentadora del Telediario, con Doña Letizia, reina actual de este cortijo, o varios, conocidos como España. Y que desde ayer está en boca de todos con las imágenes que han trascendido grabadas  a la salida de misa en la Catedrald Palma de Mallorca, en las que se adivinan más que verse, discrepancias con su suegra por un posible "no te dejo lograr un momento fotográfico con tus nietas, que son mis hijas además de que una es princesa y la otra infanta de España".

En realidad, en este tipo de casos, los mismos argumentos que se pueden utilizar en contra, se pueden utilizar a favor, lo único que cambia es la mirada del que cuestiona.

La pregunta “¿Por qué se niega la Reina Letizia a que sus hijas se fotografíen con su abuela?”, también se podría hacer cambiando el contenido, “¿Por qué ese empeño de la Reina Sofía, lo intenta en dos o tres ocasiones, en sacarse una foto a solas con sus nietas?"

Quizás, la respuesta es tan simple o tan compleja como la queramos ver.

En realidad, y esto es de Perogrullo, las personas de las que estamos hablando son algo más que eso, son representantes en vida de una dinastía, las hojas, todavía vivas, de un árbol genealógico, que al parecer, por parte de alguien hay verdaderas ganas de que aparezcan juntas, pero sin ese injerto que sería, y lo digo con profundo respeto, Doña Letizia. Y es que de ella esperamos muchos una sabia regenerada y que cambie algunas costumbres que al parecer pudieran estar viciadas por siglos de conductas no controladas por el pueblo del que se dice que es “soberano”.

El famoso “Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir” en teoría debería de marcar un cierre, y consecuentemente un comienzo de nuevas conductas.

A Doña Sofía hay que agradecerle muchas cosas, especialmente en la sombra en una época cuando menos complicada, pero ya desde hace mucho tiempo ejerce a horario completo el papel de madre/abuela, y las madres comprenden a sus hij@s aunque est@s se hayan podido confundir, o no enterarse, gravemente del comportamiento de sus consortes, por muy Urdangarin que sean.  Y muchas fotos nos han ido narrando la proximidad y aquiescencia familiar.

Quizás todo eso es lo que ha intentado evitar Doña Letizia cuidando, y en este caso es literal, la imagen de su familia. También es normal que muchos, muchas, aprovechen la mínima para hablar mal de los que quizás acaben con la sopa boba  que desde hace décadas están acostumbrados a recibir, por aquello de al que a buen árbol se arrima…

Y ya para terminar, a destacar en las imágenes del video que ha trascendido, las caras de los dos reyes, que como buenos representantes masculinos no saben, como nos ocurre a la mayoría, por donde vienen, y con perdón, pero es mucho más clarificador, las hostias.

*FOTO Y VIDEO: DE LA RED






martes, 3 de abril de 2018

¿PUERTAS, O BOTAS ABIERTAS?



La mayoría de las veces, estoy convencido de ello, nuestro subconsciente “trabaja” por delante de lo que en teoría nuestro juicio es capaz de analizar.

Esta mañana, La Nuri, mi sufrida, me ha preguntado qué tal se nos presenta el día, a lo que sin titubear he resumido en una aséptica frase: “Hoy tenemos un día de puertas abiertas”. A lo que juraría ella me ha respondido con las niñas de sus ojos convertidas en signos de interrogación durante unos segundos, porque todavía no entendía la nueva acepción de ese "día de puertas abiertas..."

La traducción libre, tanto como el juicio emitido, se refiere precisamente a los nuevos hábitos que vamos adquiriendo casi sin darnos cuenta.

Por aquello de internet, y de todo tipo de publicidad que vas recibiendo, poco a poco cada vez compras más sin salir de casa, y en días que a consecuencia de los festivos acumulados por la Semana Santa tanto Correos como los otros sistemas de paquetería, han estado cerrados desde el Jueves Santo al Lunes de Pascua, ambos inclusive, en el País Vasco; de pronto te das cuenta que quizás hoy tengas más visitas de compañías de paquetería que cualquier blogger de esos que reciben productos, no entro si gratis o previo pago, para después analizarlos.

Realmente lo siento por el comercio de barrio, que lo sigo utilizando mucho, pero la pela es la pela, el euro es el euro, y si me puedo ahorrar algo en compras lo hago, porque entre otras cosas, significa más comodidad.

Precisamente una de las compras que se supone me vienen hoy es unas botas de media caña, concretamente marrones, que vistas desde fuera parecen zapatos, y son comodísimos para todo el año. Pregunté hace una semana en el comercio donostiarra en el que compraba siempre. Pero me dijeron que ya no las traen porque, y palabras textuales, las pedía muy poca gente. Y, naturalmente, a través de Google en menos de diez minutos encontré primero tienda, y luego el producto que quería.

Soy de la opinión de que si puedes mantener las costumbres especialmente relacionadas con negocios, que a pesar de ser eso, negocios, te han tratado siempre bien, mejor que mejor , pero si como es el caso, me cierran esa opción, como se dice vulgarmente, me buscaré la vida, y además seguro que no pagaré más, por aquello de la oferta y la demanda.

Y por los datos que se han ido oyendo últimamente parece que cada vez somos más los que compramos por internet, y sino que se lo pregunten a los empleados de Amazon que no les ha quedado más remedio que ir a la huelga para no “andar”, por la cantidad de kilómetros que hacen al día, gratis. ¡Ojo! Y aclarando, que es gerundio, como en todo, la culpa no es del cliente que pide un producto, o miles, sino del empresario que quiere exprimir al máximo todo, primero al producto, al cliente, y luego a sus empleados.

Como decía Nancy Sinatra en aquella famosísima canción de los sesenta “These boots are made for walking…” (“Estas botas son para caminar”) a lo que una chica de hoy por muy española que fuera pudiera añadir fácilmente en inglés “…and not for fucking”. Y esto último no lo voy a traducir, porque sé que lo primero que se aprende en cualquier idioma son los tacos, y en este caso, taco no viene de tacón…

*FOTO: DE LA RED


sábado, 31 de marzo de 2018

EL SÍNDROME ABRARACURCIX Y EL ESPACIO


Llevo varios días sintiéndome como Abraracurcix, el jefe de la aldea gala de Asterix y Obelix.

Los seguidores de estos comics (que aunque no lo parezca ya pueden haber rebasado tranquilamente, es un decir, los sesenta, como este vecino del mundo), para ahora ya me habrán entendido. Y es que el único miedo del bonachón, pero justo y firme, jefe galo es que se le cayera el cielo sobre su cabeza.  

Desde que me enteré que hay una estación espacial china, Tiangong-1,  que en cualquier momento, por decirlo de una manera suave, tiene previsto visitarnos por sorpresa, uno no deja de tener la mosca tras la oreja. Por aquello de que “no me tocará la lotería, pero ésto…

Por cierto, muchas veces somos muy exigentes con los nuestros, y no tanto con lo que viene de fuera que bien pudiera parecer que es "palabra de ley". 

Hace unos dos días cuando empecé a conocer la noticia, el comentarista en la radio se hacía eco de las declaraciones chinas, en las que se decía que la nave podía caer el viernes, el sábado o el domingo. Muchas veces para hacerme una opinión me imagino sentado con los amigos en el bar de mi pueblo, opinando sobre lo que dicen en la tele, y automáticamente me salió: “Resumiendo: No tienen ni puta idea. Si eso llegan a decir nuestras autoridades, les ponemos a parir”. Y es así.

El problema no es sólo la estación que se nos va a arrojar encima en cualquier momento, sino la cantidad de basura espacial que nos rodea, que desde muchos foros se asegura que ya debe de ser enorme por mucho que pensemos en la grandeza del universo.

Lo mismo que desde hace bastante tiempo se nos está adoctrinando con los colores de los diferentes contenedores para la basura, digamos que, doméstica, habría que asegurarse no en acortar todo tipo de avances en la ciencia, pero sí en mandar sólo lo verdaderamente necesario al espacio. Porque, que este vecino recuerde, hace unos pocos meses, por ejemplo, entre las cosas que se mandaron al espacio  estaba un coche, que en realidad era más un coste publicitario por lo que se adjuntaba, que una verdadera necesidad. 

Y es que puestos a morir, si es necesario, que sea por la ciencia, y no porque te “visita” un anuncio por mucho que sea interestelar.

*FOTO E ILUSTRACIÓN: DE LA RED